martes, 23 de febrero de 2016
Loco afán de Pedro Lemebel
Después de leer "Tengo miedo torero" de Pedro Lemebel, me quedé con ganas de más. Me gustó mucho su estilo con su picardía y crudeza. Así que me alegré mucho cuando encontré "Loco afán", un conjunto de cuentos con la temática de siempre: las locas con su idiosincrasia chilena, aunque varios cuentos también representan el dramático panorama del sida años atrás.
Seis fueron mis cuentos favoritos de todos los textos del libro que compartiré con ustedes de a poco, a mi gusto, son muy buenos y muy recomendables para disfrutar de su lectura, crítica y gusto ácido.
Espero conseguirme "Adios mariquita linda" otra gran obra de Lemebel, ¡para proyecto futuro!
Juliette del Marqués de Sade (Fragmento)
>> Me
senté a su lado y me puse a mirar por el agujerito. Lo que vi era una
habitación llena de damas espléndidamente vestidas, hermosas y de porte
elegante.
- En esa reunión – siguió diciendo
la Duvergier – se encuentran quince esposas e hijas cuya reputación es je je,
intachable. Pues bien, yo pienso de otro modo.
“¿Ves esa soberbia rubia? Es la
duquesa de Saint Fal. Casada, y madre de tres hijos; todo el mundo cree que su
virtud no tiene la menor mancha. Hoy va a divertirse con cuatro hombres simultáneamente
en una casa de campo muy apartada.
“¿La mujer alta que está a su lado,
ésa que tiene el rostro de santa? Pues bien, es una amantísima esposa, un tesoro
de abnegación doméstica. Su único defecto es que no puede resistirse a los
sacerdotes; tiene que tener por lo menos uno a la semana. Yo se los recluto.
“Esa otra joven, la morenita, está
prometida y va a casarse la semana próxima. Está loca por su novio… al menos
eso es lo que él cree. Hace cinco años que vendí su doncellez; hoy la vendo
como compañera flagelante; será más o menos su quincuagésima cita por cuenta mía. Es una criatura
deslumbrante ¿no?
“Ahora, la mujer alta que la sigue,
la de cabellos grises. ¡Qué refinamiento! Su presencia impone. Ha sido educada
en Inglaterra, sabes, y habla ese espantoso lenguaje como si hubiera nacido
allá. También comparte lo que me han dicho es una inclinación natural de las
británicas por las vergas. No puede alejarse de ellas. Cuentan las malas
lenguas que una vez su esposo la sorprendió masturbando a un toro. Sin embargo,
no se puede hacer caso de lo que se cuenta hoy en día ¿verdad?
“Mira, la que está parada a su
derecha, resulta interesantísima. Es hija de un famoso abogado, y su tío es
arzobispo. Está completamente loca por los muchachos de diez años de edad. Hoy
le tengo reservadas dos preciosidades.
“Mira esa otra; la que parece tener
cintura de avispa. No ha adquirido ese aspecto aventajado por casualidad. Es
una de las putas más activas que han abierto jamás las piernas. Y haría
cualquier cosa por cobrar un luis. No te diré lo que hizo la semana pasada por
cincuenta francos, y todo ello a pesar de que su marido posee más dinero que un
dios, y le da todo lo que ella pide.
“Observa a la encantadora muchacha
que está ahí; tendrá trece o catorce años de edad: ¿la ves? Trabaja como
miembro de un equipo. Tiene por cómplice a su propia madre. Por su puesto, les
sería fácil hallar otro tipo de trabajo, pero les gusta el libertinaje.
“¿La joven que le sigue? ¿La guapa
regordeta? Trabaja con su marido, que le sirve de alcahuete. No necesitan
dinero pero a él le apasiona contemplarla cuando hace el amor con otros. A ella
le satisface sentirse observada, y de ese modo resultan bastante bien apareados
¿no te parece?
“Y ahora ¿qué te parece esa muñeca
que está ahí? Se vuelve loca en cuanto ve a otra mujer en cueros… especialmente
si esa mujer está en su período. ¿Te imaginas?
“Y finalmente la pelirroja que está
cerca de la puerta; es una de las mojigatas más afamadas de la ciudad; se dice
en sociedad que ignora por completo a los hombres; en realidad se apaña con
cualquiera que camine. Su sed insaciable ha provocado que dos de mis mejores
hombres hayan caído agotados la semana pasada. Yo me atrevería a afirmar que la
joden unas cincuenta o sesenta veces al mes, y tal vez unas cien más por lo
menos cuando toma sus vacaciones de verano.
“Pues bien, ahí las tienes a todas:
una colección de las… damas más distinguidas de todo París. (…) <<
lunes, 1 de febrero de 2016
Juliette o el vicio bien recompensado de Marqués de Sade
Probablemente ya conocen una de las obras más
populares de Sade: Justine, o los infortunios de la virtud. Pues el presente
libro, Juliette, una especie de continuación de la primera historia que, para
los que no lo saben, trata de los literalmente infortunios que pasa uno
inocente joven llamada Justine a la que a pesar de intentar una y otra vez de
hacer el bien e ir por el camino de la virtud, el destino la castiga
mostrándole que en realidad el camino de la inmoralidad ¿es el mejor?; eso
parece responder la presente historia, ya que Juliette nos cuenta su versión,
cómo su vida guiada por el camino del mal y el crimen la ha hecho vivir una vida
más próspera, y parece que más feliz, al contrario de su hermana Justine.
La siguiente cita representa lo torica de la realidad practicada ( y
disfrutada de esta historia):
>>
Noirceuil suspiró profundamente y, por primera vez en toda la noche, me apretó
contra sí con un gesto que sugería calor.
-
Juliette – dijo -, la pureza cándida de tu alma me obliga a conservarte aquí
conmigo. No volverás con la Duvergier. Serás mi amante. Mañana enviaré un coche
a buscar tu ropa.
-
Pero tu esposa… - comencé a decir.
-
Será tu esclava. Tú serás su dueña. Tus deseos serán órdenes para ella.
- ¡Por Satanás! ¿Quién podría pedir
más?
-
¡Oh, Juliette querida! – prosiguió, maniobrando de tal modo que su cara quedara
frente a mi ombligo y la mía frente al suyo -, querida Juliette. Tienes el alma
de un súcubo, y no puedo oponerte resistencia.
-
Tampoco yo – le dije con un gemido -. ¿No es obvio, querido mío? Te amo.
- Los
libertinos no aman, querida – me enmendó, besándome tiernamente mientras
hablaba-. Los libertinos odian. Por lo tanto, no me expreses tu inclinación
diciéndome: te amo, sino lo contrario.
- ¿Os
odio? – pregunté, respondiendo en forma similar a la ternura de su entonación.
- Así
es, querida mía. Ahora, dilo con sentimiento.
- Te
odio, Noirceuil – declaré, tocando apasionadamente su boca con la mía -. Te
odio más de lo que he odiado nunca a nadie.
- Y
yo te odio a ti, mi putilla – dijo él, jadeando mientras mordía malvadamente
mis labios -. Te odio de todo corazón. <<
Y esta, a su vez, da de baja el
final de la historia precedida, la de Justine, cosa extremadamente interesante
para los lectores de ambas obras ¿gustó o no esta desacreditación a sí mismo?
>>
Sin duda habrá leído en el libro de Justine que, después de ver fulminada a la
infeliz criatura, me arrepentí y entré de monja con las Carmelitas. Esto, como
puede imaginar después de haber leído mi historia, es una mentira evidente,
extendida con un único propósito, el de desacreditarme.
Sábelo,
querido lector, he vivido como he querido; me enfrento a la muerte sin temor ni
vergüenza; os dejo con esos pensamientos, y con mis mejores deseos de que
disfrutéis una vida feliz. <<
En la
siguiente entrada pondré un fragmento más crudo de la innumerables filias de la
obra (jojojo).
Nota:
este libro tiene muchas versiones, me temo que el que leí (tras una leve
investigación) es una versión mucho menos extensas que otras, que espero
encontrar en un futuro u.u yo que me había alegrado de encontrarla entera ¡no
es justo! o.ó
sábado, 30 de enero de 2016
Las diabólicas de Barbey d’Aurevilly
No conocía a este autor y espero encontrar más de él porque me gustó
mucho su estilo. Unas pequeñas reseñas y citas de este libro que contiene
simplemente dos cuentos suficientes, tal parece, para representar el autor.
El más bello amor de Don Juan
Don
Juan, en una de sus innumerables noches, rodeado de mujeres en uan cómoda
butaca, responde con honestidad a la pregunta de una de ellas: Querido Don
Juan, ¿cuál ha sido tu más bello amor?, y él responde contándole la historia de
una tierna niña…
>>
- Madre, fue una noche. Él estaba en el gran sillón que está en el rincón de la
chimenea, enfrente del confidente. Estuvo así durante mucho tiempo, hasta que
se levantó y yo tuve la desgracia de ir a sentarme, después de él, en el mismo
sillón. ¡Oh, mamá!... Fue como si me hubiera caído en el fuego. Quise
levantarme pero no pude… el corazón me palpitaba y sentí… mira mamá… que lo que
tenía… ¡era un niño! <<
En un banquete de ateos
Tal
como dice el título, en pleno hereje banquete de ateos, uno de ellos increpa a
otro de que lo vio entrar a una iglesia la pasada noche ¿qué historia oculta
encierra dicho hecho? Más allá del ateísmo o la fe en Dios, hay algo más, más
humano que da sentido a todo y lo calla todo.
>>
Pero ni los narcóticos ni los estupefacientes ni ninguno de los venenos con que
el hombre se paraliza y se mata poco a poco pudieron adormecer aquel furor monstruoso
que nunca se aplacaba en él y que llamaba el cocodrilo de su fuente, ¡un
cocodrilo fosforescente en una fuente de fuego! <<
>>
(…) y creía que, después de todo, no hay nada más hermoso que la fuerza humana
aplastada por la estupidez del destino. <<
>>
¿Comprenderían, al fin, aquellos ateos que, aunque la Iglesia se hubiera
instituido únicamente para acoger los corazones – muertos o vivos – que nadie
quiere ya, sólo eso sería ya lo suficientemente hermoso? <<
Por supuesto, ambos cuentos son sumamente recomendados, y pasen el dato si encuentran más de este autor tan anónimo.
sábado, 2 de enero de 2016
Fragmento de “Tengo miedo torero” de Pedro Lemebel
Fragmento que demuestra por completo mi opinión
respecto a su prosa prácticamente poética, cruda y figurada, a través del sexo
oral de un travesti enamorado a un guerrillero ebrio en el sofá:
>> (…) Con infinita dulzura deslizó la mano entre el
estómago y el elástico del slip, hasta tomar como una porcelana el cuerpo tibio
de ese nene en reposo. Apenas lo acunó en su palma y lo extrajo a la luz tenue
de la pieza, desenrollando en toda su extensión la crecida guagua-boa, que al
salir de la bolsa se soltó como un látigo. Tal longitud exhibía la robustez de
un trofeo de guerra, un grueso dedo sin uña que pedía a gritos una boca que
anillara su amoratado glande. Y la loca así lo hizo, sacándose la placa de
dientes, se mojó los labios con saliva para resbalar sin trabas ese péndulo que
campaneó en sus encías huecas. En la concavidad húmeda lo sintió chapotear,
moverse, despertar, corcoveando agradecido de ese franeleo lingual. Es un
trabajo de amor, reflexionaba al escuchar la respiración agitada de Carlos en
la inconsciencia etílica. No podría ser otra cosa, pensó al sentir en el
paladar el pálpito de ese animalito recobrando la vida. Con la finura de una
geisha, lo empuñó extrayéndolo de su boca, lo miró erguirse frente a su cara, y
con la lengua afilada en una flecha, dibujó con un cosquilleo baboso el aro
mora de la calva reluciente. Es un arte de amor, se repetía incansable, oliendo
los vapores de macho etrusco que exhalaba ese hongo lunar. Las mujeres no saben
de esto, supuso, ellas solo lo chupan, en cambio las locas elaboran un bordado
cantante en la sinfonía de su mamar. Las mujeres succionan nada más, en tanto
la boca-loca primero aureola el ajuar del gesto. La loca solo degusta y luego
trina su catadura lírica por el micrófono carnal que expande su radiofónica
libación. Es como cantar, concluyó, interpretarle a Carlos un himno de amor
directo al corazón. Pero nunca lo sabrá, le confidenció con tristeza al muñeco
que tenía en su mano, u la miraba tiernamente con su ojo de cíclope tuerto.
Carlos, tan borracho y dormido, nunca se va a enterar de su mejor regalo de
cumpleaños, le dijo al títere moreno besando con terciopelo suavidad el pequeño
agujero de su boquita japonesa. Y en respuesta, el mono solidario le brindó una
gran lágrima de vidrio para lubricar el canto reseco de su incomprendida
soledad. <<
Tengo miedo torero de Pedro Lemebel
Me gustó tanto :Q________________________________ su
narrativa poética, tan cruda y romántica. Y tiene un toque de idiosincrasia chilena
tan graciosa de, con sus palabras, maricona loca, que hace que todos los
chilenos nos jodamos de la risa :v qué nadie diga que es un “Palomita blanca”
versión loca xD.
Y
bien, está ambientado en una época muy tensa en el periodo de la dictadura
militar en Chile, año 1986, y hasta el mismo Pinochet y su esposa Lucía son
personajes. Junto con ellos, el protagonista, un travesti salido del closet de
40 años que carga un pasado muy crudo pero que vive una vida llena de optimismo
combinado con melancolía en canciones viejas que solo quiere enamorarse como
una princesa… y un revolucionario guerrillero universitario de 20 pocos años,
parte del Frente Manuel Rodríguez; hacen una historia políticamente romántica.
Muy
recomendado, en especial para chilenos con esa indiosincracia pícara tan propio
de nosotros y que no teman negarla.
Mi
primer libro del 2016. Feliz año nuevo.
En la
próxima entrada un buen ejemplo de su narrativa cruda y poética a través del
sexo oral :D <3 anlo="" l="" nbsp="" o:p="">3>
martes, 29 de diciembre de 2015
Fragmento Las onde mil vergas de Guillaume Apollinaire
Fragmento Las onde mil
vergas de Guillaume Apollinaire
A la altura del Marqués de
Sade, con eso lo digo todo, incluso igualado a su obra más perversa: “Las 120
jornadas de Sodoma”.
Según
la misma reseña, esta obra contiene: heterosexualidad (que no es raro),
homosexualidad (que no es taaan raro), tanto masculina como femenina (gracias),
bisexualidad (wiwiw), sadismo (uhh), masoquismo (uuh!!), incesto (nos fuimos),
pederastia (nos fuimos lejos), zoofilia (xuxa), necrofilia (xuxa!), coprofilia
(eso es… caca!) y fetichismo (de muchas formas…).
Y aquí
un fragmento como ejemplo de la obra: <3 o:p="">3>
>> Trajeron un
herido cuya visión era espantosa. Su cara estaba ensangrentada y su pecho
abierto, la enfermera le curó con placer. Había introducido su mano derecha en
el agujero abierto y parecía complacerse en contacto con la carne palpitante.
De pronto la insaciable mujer levantó los ojos y vio ante ella,
al otro lado de la camilla, a Mony que la miraba sonriendo con desprecio.
Le subieron los colores, pero él la tranquilizó:
-
Calmaos, no temáis nada, comprendo mejor que nadie el apasionamiento que debéis
experimentar. Yo mismo tengo manos impuras. Gozad de estos heridos, pero no
despreciéis mis besos. <<
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