Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

martes, 20 de junio de 2017

El Tila: Un psicópata al acecho


El Tila

Un psicópata al acecho

Costanza Cristino, Daniela Rosales, Fernanda Varela y Noelia Zunino


La última lectura periodística que leí fue este libro, de hecho está en la colección Tal cual del que también forma parte Solos en la noche que profundiza el caso de Daniel Zamudio, joven homosexual que fue asesinado por supuestos neonazis y del que también he escrito en mi blog.


            Cuando compré el libro hice la típica exploración de edición como primer paso antes de leerlo, me llamó la atención que esta segunda edición haya sido después de 6 años de la primera dado que, como ustedes saben, las ediciones suelen ser inmediatamente después de la primera aprovechando el boom de ventas y tal; pero el mismo libro me dio la explicación: ese año (2016) salió una película sobre El Tila, y claro que aprovecharon, lo cual no tiene nada de malo aunque da un poco de risa, lo mismo ha ocurrido con otras obras, aún recuerdo esa edición de obras completas de María Luisa Bombal que salió curiosamente cuando el mismo año se estrenó una película sobre ella (muy buena por cierto), de hecho una edición mostraban la portada de la película, era muy obvio.


            Lo segundo que me llamó la atención es que fueran 4 los autores de la obra, el paratexto del libro (es decir, lo externo fuera de su contenido como por ejemplo la reseña de contraportada) me informó claro, que las autoras eran compañeras de universidad (el típico grupito de amigas) y que de hecho el libro comenzó como un trabajo universitario que luego fue profundizado y apoyado (no diré nada de sus apellidos jeje).


            Como el libro de Zamudio de Rodrigo Fluxá (algún día me encontraré un Pérez) las autoras se hicieron con el archivo y buenas fuentes desde la PDI, entre otras, y entrevistas por lo que el contenido del libro estaría bien avalado.

            Y ahora sí el contenido: creo que este libro se hacer pebre al SENAME, es decir, refleja lo complejo de la rehabilitación en un caso tan destructivo como el de Roberto Martínez (apodado El Tila), y no es que su fin primero sea joder a esta institución, pero es inevitable mostrar cómo sin importar los muchos esfuerzos y seguimientos que se hagan tal parece que la reinserción social es imposible… lo cual es muy triste.

            El Tila fue parte de la institución desde que era púber, de hecho hacen un interesante análisis de cómo trabajaban las cárceles en los 80, era la crema, jóvenes y niños eran mezclados con los adultos delincuentes por lo que hubo una especia de “contaminación” y estados de riesgo (en el libro se habla de violaciones colectivas a niños, hasta ese extremo) en los que El Tila estuvo envuelto, fue toda una generación, niños que incluso no estaban envueltos en la criminalidad pero que eran alejados de sus familias por tribunales y puestos ahí aunque ellos no hubieran cometido ningún delito, un hecho realmente lamentable, y sí, lo diré: efecto de la dictadura, fue ese “gobierno” el de la brillante idea de dejar esas instituciones a privados, que tras ver lo poco lucrativo del asunto los devolvió al estado y quedó la crema, todos a la cárcel, esa fue la solución.

            Años después estos grupos fueron separados entre jóvenes y adultos, criminales y no, con vistas a penas que fueran fuera de la cárcel para evitar este contaminante cruce. El Tila fue parte de estas instituciones, pasó por todas ellas y por todas sus fases, de hecho el libro refleja cómo fue premiado varias veces por las actividades artísticas y culturales que el SENAME realizaba (incluso aparece en una fotografía con Sebastián Piñera) actividades de teatro, pintura, música y poesía. Luego el mismo libro nos desilusiona mostrando que todo ese grupo ganador de poesía que luego de hecho lanzó un disco con apoyo de músicos nacionales murieron, sea en balacera, actividades de droga, en fin, todo en ámbitos delictivos, es decir, no se pudieron rehabilitar, como El Tila.


            Lo bueno de esta segunda reedición de hecho es que te muestra los últimos cambios hechos a esta institución con el fin de hacerla más eficiente, pero tal parece que es imposible, no por culpa de la institución si no que... ahg, cómo cambiar a alguien que está tan destrozado y su mente tan psicótica. Incluso una joven del SENAME se llevó al Tila a su casa, a darle educación, un techo, le buscó trabajo y aun así él terminó violando y matando, quemando a una joven en un basural, para terminar muerto en una cárcel ahorcado.


            Se recomienda su lectura a los que quieren ver la realidad por más cruda que sea, pero no a los que no quieren perder las esperanzas de la rehabilitación y la reinserción social, que tras leer este libro, se pensaría que es casi imposible.

Nota: libro que hace muy buena compañía a Solos en la noche, representación de que las instituciones fallan, ¿pero inevitablemente fallan? Lo dejamos a criterio.


Nota 2: el SENAME actualmente está siendo juzgado por tráfico de niños. 

viernes, 16 de junio de 2017

Boda matemática de Jaime Quezada


El año pasado cuando trabajaba en un colegio me hicieron hacer una evaluación a los alumnos de su nivel de lectura en voz alta. Entre los textos que llegaron a mis manos de parte del Ministerio de Educación me encontré con este curioso relato, algunos alumnos se daban cuenta de lo que ocurría en esta historia mientras otros no se fijaban, aquí lo transcribo por si alguien lo pilla. Fuera de todo, me pareció muy buena y divertida.


Boda Matemática

Asomaba el sol por el eje X cuando los números habitantes de la ciudad de Tales se preparaban para asistir a la boda entre un ábaco convergente y la variable independiente y finita Fi-Fi. Era el padre de Fi-Fi un ilustre parámetro jefe del partido de los incrementos, y su madre había sido mantisa en las tablas logarítmicas, pero tuvo que dejarlo debido a una hipótesis repentina que degeneró en tesis y estuvo a punto de anularla.

            Iban los novios en una magnífica fracción tirada por dos posibles hiperboloides; detrás iba el complejo formado por logaritmos e incógnitas auxiliares entre el bullicio de la música que interpretaban las clásicas integrales. Mientras tanto, y aprovechando este bullicio, algunos de los puntos irregulares se entretenían lanzando tangentes a las curvas de los concurrentes.

            Entraban los contrayentes en el templo, que era una magnífica sala troncocónica adornada por conos oscilantes e iluminada con parábolas. Oficiaba la ceremonia un severo segmento rectilíneo ayudado por dos infinitésimos.

            Todo hubiera transcurrido con normalidad a no ser por un positivo y un negativo que dadas las circunstancias fueros difíciles de despejar. Terminada la ceremonia, entró el juez con las regla Rffini bajo el brazo y como primera precaución mandó encerrar al novio entre corchetes. Luego, cogiendo a Fi-Fi por el punto de inflexión, se la llevó a la sombra de un vector, donde se dedicó a la dulce tarea d derivarla, ante el creciente asombro de los elementos de los parámetros. Mientras tanto, Fi-Fi, con los senos despejados, las paralelas tendiendo al infinito y bajadas las medias proporcionales veía con horror cómo el juez sacaba su factor común, que iba tomando valores proporcionales crecientes y se lo iba permutando con repetición…

(Continuación no presente en el texto que me llegó)

Alarmados los concurrentes por la anormal transformación cogieron al juez entre paréntesis y lo elevaron a la enésima potencia, lanzándolo por la pendiente del eje X al infinito.

Allí quedó Fi-Fi, que se hallaba al borde de la ecuación con los miembros diferenciados y la matriz cuadrada. El novio, por su parte, fue un ser despejado que anduvo errante de raíz en raíz y de radical en radical hasta que abrumado por la congoja ingresó bajo la rígida regla de Kramer en el convento de Euler.


Fuente: Pisa, Sector Matemática. Jaime Quezada. Boda Matemática. 

Tópicos en la literatura chilena: Lemebel y Baradit


Tópicos en la literatura chilena

Lemebel y Baradit


¿Sobre qué escribimos en la literatura chilena? (Narrativa) Entre tanta cosa que he leído me causó curiosidad como se repetían algunos tópicos en la literatura de Lemebel y de Baradit (¿lo habrá leído -Baradit a Lemebel- digo yo?) temas “sobre Chile” ¿tenemos algo más que dictadura? El hablar sobre el niño que vio a la virgen en los 80, o la momia del cerro El Plomo se repiten en ambos con el kilo sobre dictadura. Pero no hay que criticarlos con esto, sí son temas “chilenos”, y tampoco es que toda la literatura se acabara con estos temas (queda la guerra del pacifico y la literatura de la conquista y la colonia, temáticas más bien históricas), sin contar con la literatura un poco fuera de la literatura de “calidad”, ja lo dije con maldad.

Al menos que exista esta repitencia de tópicos nos ayuda a crear interesantes comparaciones, la más interesante el relato sobre Miguel Ángel, el niño que vio a la virgen en un cerro en Santiago durante los 80, en el caso de Baradit eso no fue más que una tapadera para mantener a la gente distraída viendo la televisión mientras que La caravana de la muerte paseaba por las calles, para Baradit el que años después ese joven volviera como mujer transexual y terminara en el alcoholismo confirmaba aquello; para Lemebel este era más bien un caso pícaro en que se explota más el contenido homosexual y transexual del caso con su ironía y picaresca de siempre.

El otro caso que comparten desde diferentes perspectivas es la momia del cerro El Plomo, descubierta en 1954, esta vez desde visiones no tan alejadas el uno del otro, ambos abogando a la magia precolombina, quizá Baradit más histórica como es su fuerte, y Lemebel ahondando más en lo emotivo, los sentimientos de su madre y el dolor del sacrificio; se comprende que este caso tenga más literatura que historia dado que  nunca sabremos realmente cómo fueron los hechos al contrario del caso de Miguel Ángel.

Bueno ¿y la dictadura? En el caso de Lemebel lo cuenta desde el perseguido, la loca perseguida más bien, desde el miedo y la huida sin dejar atrás la protesta; mientras que Baradit persigue la (supuesta) verdad histórica con el fin de develar las raíces de lo sucedido, como lo hace directamente en Historia secreta de Chile 2.

¿Conclusiones? Soy consciente que no se puede simplificar tanto los tópicos literarios (narrativos al menos) de una nación, pero tampoco tiene nada de malo haber obviado lo que disponemos en un país tan joven de 200 años (los demás tienen más de qué hablar) sin contar con lo anterior que es literatura de la conquista y colonia como antes referí. Sin embargo quedan algunas temáticas que se me escaparon un poco, la infantil que suele ser cotidiana/divertida o cotidiana con quiebre fantástico en la literatura escolar; o la que es para un público joven adulto que tiene que ver con la cruda vida cotidiana con roces a la criminalidad, y no me refiero solo a Hijo de ladrón, en fin que nos falta leer mucho para ser tajantes si es que podemos serlo algún día.


Nota: se dice que el extraño boom de novela histórica (o el haber retomado lo histórico como tema) es efecto del bicentenario, pues claro. 

miércoles, 7 de junio de 2017

Traducción del artículo de Wikipedia de Liza Dalby


Traducción humilde del artículo de Wikipedia sobre Liza Dalby

(Recordemos que ella es reconocida por ser la primera mujer extranjera en ser reconocida geisha como tal)


Sus derechos correspondientes.


Advierto que esta es una traducción interpretativa de mi parte aunque con el apoyo de mi novio que es Licensiado en inglés con mención en traducción e interpretariado consecutivo (suena lindo).

Aquí vamos.

Liza Dalby, de Wikipedia, la enciclopedia libre.

Liza Crihfield Dalby

Fecha de nacimiento
1950
Nacionalidad
Estadounidense
Otros nombres
Ichigiku
Nivel educacional
Doctor en filosofía
Alma mater
Universidad de Stanford
Ocupación
Antropóloga, geisha
Conocida como
Antropóloga y novelista especializada in cultura japonesa.
Sitio web
http://www.lizadalby.com/LD/welcome.html

Liza Crihfield Dalby (nacida en 1950) es una antropóloga estadounidense y novelista especializada en cultura japonesa. Como trabajo de graduación, Dalby estudió y realizó investigaciones en Japón sobre la comunidad de las geishas de la cual escribió en su disertación de doctorado. Desde entonces, ella ha escrito cinco libros. Su primer libro, Geisha, estuvo basado en su investigación. Su siguiente libro, Kimono, trata sobre vestimenta tradicional japonesa y la historia del mismo. Le siguió la obra titulada El cuento de Murasaki, una bitácora ficticia de Murasaki shikibu, mujer noble de la era Heian. En 2007 ella escribió una memoria, “El viento del este derrite el hielo”, seguido dos años después por un segundo trabajo, esta vez de ficción, Los budas ocultos.

            Dalby es considerada una experta en el estudio de la comunidad Geisha de Japón y ha sido asesora del novelista Arthur Golden y el director de cine Rob Marshall para la novela Memorias de una geisha y la película del mismo nombre. Ella participa en conferencias sobre literatura japonesa y mantiene correspondencia regular con expertos del periodo japonés Heian.

Contenidos

1.    Trasfondo
2.    Obras
2.1.        Geisha
2.2.        Kimono
2.3.        El cuento de Murasaki
2.4.        El viento del este derrite el hielo
2.5.        Budas ocultos
3.    Bibliografía
4.    Referencias
5.    Fuentes
6.    Enlaces externos

Como una estudiante de preparatoria, Dalby visitó Japón en un programa estudiantil de intercambio; allí ella aprendió a tocar el shamisen (N.T: especie de guitarra tradicional japonesa). En 1975 ella regresó a Japón por un año a investigar la comunidad de las geishas como parte de su tarea antropológica. La investigación de Dalby, hecho como parte de sus estudios de doctorado de la universidad de Stanford, fue presentada en su disertación, y se transformó en la base de su primer libro, Geisha, sobre la cultura de la comunidad de geishas. Su estudio, el cual incluye entrevistas con más de 100 geishas, fue considerado ser excelente y recibió alabanzas de expertos en el momento de su publicación, aunque algunos expertos en retrospectiva son más críticos. Sobre sus estudios de doctorado sobre la comunidad de las geishas, realizada en Pontochô, ella fue invita a unirse a una casa (N.T: propablemente “una casa de té”) en Kyoto donde le fue permitido atender banquetes bajo el nombre Ichigik, en parte porque ella era fluida en el japonés y habilidosa con el shamisen. Ella actuo un ozashiki (N.T: banquetes atendidos por gishas) sin cobrar dinero, y desde esta experiencia formó amistades y reaciones con geishas en el distrito.

Geisha

Su primer libro de no-ficción, Geisha (filmada como American Geisha) es basada en sus experiencias con la comunidad de geishas en el distrito Pontochô de Kyoto. Debido a su experiencia en el tema, Arthur Golden le pidió actuar como consultora cuando él escribió Memorias de una geisha, y después Rob Marshall, director de su adaptación a la pantalla grande del 2005 protagonizada por Zhang Ziyi, también pidió su consultoría. En el libro ella escribe sobre la vida de las geishas y cómo el mundo es basado en la entrelazada y jerárquica sociedad de la mujer. Ella presenta la historia de la comunidad de las geishas y explora el contexto en el cual las geishas tradicionalmente estaban a la delantera de la moda, lo cual para las geishas modernas ya no es así (N.T: dado que ahora ellas más bien conservan la tradición).


Pie de imagen: Murasaki Shikibu, descrita formalmente en la era Heian con 12 capas de kimono en esta ilustración de Tosa Mitsuoki. 

Kimono

Geisha fue continuada por un libro sobre el kimono, titulado Kimono: la cultura de la creación de la moda. En una entrevista con Salon.com, ella explica que en el siglo 11 japonés una mujer literata de la corte, autoras mujeres tales como Murasaki Shikinu, escribió una larga descripción del kimono en sus obras. Dalby cree, desde un punto de vista antropológico, que el vestido del periodo debe ser tomado seriamente y ella se esfuerza por entender el simbolismo representado en las capas de su vestimenta, a menudo descrito en textos tales como El cuento de Genji de Murasaki. En el libro de Dalby presenta textos sobre el simbolismo social del kimono, volviendo al siglo 12 cuando una emperatriz tenía que escoger las muchas capas de un kimono basado en el estado de ánimo, temporada y evento social, sin cometer ningún error en el color o estilo, pasando todo a la presentación con un ensayo sobre la mujer moderna japonesa quien viste el kimono hoy.

El cuento de Murasaki


Pie de imagen: la vida imperial de la era Heian como se muestra en el siglo 19 ukiyo-e ilustración de El cuento de Genji por Hiroshige.

El cuento de Murasaki de Dalby, una biografía ficticia de  Murasaki Shikibu, poeta de la corte del siglo 11, cuya obra El cuento de Genji es considerado un clásico, fue publicado en el 2000. Dalby dice que ella decidió escribir una bitácora ficticia de la vida de Murasaki dado que ella “no podría contribuir ninguna cosa educativa” (Original: couldn’t contribute anything scholarly). Fascinada por la cultura de la corte del siglo 11 del periodo Heian, ella entrelazó mucho de esto en el libro: escribiendo sobre la vestimenta que las mujeres vestían; los asuntos amorosos que ellas tenían; la manera en la cual la poesía era frecuentemente intercambiada; y estas mujeres vivían en reclusión, atrás de bambalinas, con sus caras a menudo a menudo ocultas a sus amantes. Dalby explica que la sociedad de las geishas no fue desarrollada hasta al menos 500 años después, y que una dama asistente de la corte tal como Murasaki podría no haber tenido el temperamento para ser geisha porque Murasaki era reservada, mientras que se espera que las geishas sean extrovertidas.

El viento del este derrite el hielo

Ella después escribió una memoria, El viento del este derrite el hielo: una memoria a través de las temporadas, publicado en el 2007. En el libro, ella continúa un sistema de tiempo derivado de la antigua China en el cual un año es dividido en periodos de 72 viñetas de 5 días. Ella asegura que el concepto tiene afectado su sentido del tiempo. La memoria consiste de 72 viñetas, con minúsculos títulos de casos, tales como “Crisantemos son teñidos de amarillo”. De acuerdo a The New York Times Book Review, Dalby se ve a sí misma como excéntrica, reflejado en sus escritos, donde ella presenta inusual pero interesante material. En el libro, ella entrelaza juntas las experiencias de Japón, China y de El norte de California, y “presenta una riqueza de información”. Dalby recibió halagos del encargado de Booklist en el cual ella usa corriente de la conciencia (N.T: un recurso literario) a crear un trabajo en el cual el concepto del tiempo del este es contrastado con el oeste; su habilidad de ver con un ojo antropológico y aun así traer una imaginativa y creativa vista a este trabajo; y en particular a traer juntos los varios lugares en que ella vivió, desde Kyoto, donde ella fue la primera mujer del oeste en volverse una geisha en los 70, al norte de California donde ella actualmente vive.

Budas ocultos


La segunda novela de Dalby, Budas ocultos: una novela de karma y caos, fue publicada en 2009, en la cual ella vuelve a escribir ficción. En este libro, ambientado en el moderno Japón, París y California, ella escribe una historia ambientada con el concepto de fondo de hibutsu (el secreto de las estatuas de Buda) en los templos budistas japoneses. 

domingo, 4 de junio de 2017

Metalepsis: Continuidad de los parques de Julio Cortázar


Aquí lo prometido para comprender mejor el texto de Pedro Lemebel Noche coyote, por el tema este de la Metalepsis, les recuerdo la definición:

Metalepsis: superposición de diferentes planos en la narrativa, un buen ejemplo de esto es el relato corto de Continuidad de los parques de Julio Cortázar, en que el narrador se introduce en el mundo narrado.

¡Y aquí está! Tenía que ser Cortázar, experto en los planos, recuerden La noche boca arriba, otro excelente cuento de su mano.
Continuidad de los parques de Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.


FIN

¿Metalepsis en Lemebel? Noche coyote


¿Metalepsis en Lemebel? Noche coyote

Hace un tiempo estuve leyendo Adiós mariquita linda de Pedro Lemebel (pronto reseña y comentario), que a todo esto murió hace pocos años atrás; el caso es que me enloquecí con él tras la lectura de su increíble novela Tengo miedo torero, y luego Loco afán. Y leyéndolo recordé el concepto de “metalepsis” que no es tan simple de comprender sin un buen ejemplo, he aquí su definición de mi mano.

Metalepsis: superposición de diferentes planos en la narrativa, un buen ejemplo de esto es el relato corto de Continuidad de los parques de Julio Cortázar, en que el narrador se introduce en el mundo narrado. (¡Búsquenlo!, igual creo que lo pondré por aquí)

Entonces juzguen ustedes si este recurso tan postcontemporáneo se ejemplifica en el relato Noche coyote, humildemente fotografiado y altamente recomendado.

Nota: perdonen la horrible calidad de las fotos, animo a comprar el libro X`D







Si les llamó la atención los animo a revisar mis otras entradas de este autor de Loco afán y Tengo miedo torero.

Noche quiltra de Pedro Lemebel


Noche quiltra de Lemebel

¿Zoofilia en Lemebel? Definitivamente es una temática controversial, tabú como es el estilo que definitivamente Lemebel disfrutaba en quebrantar, así que desde ese punto no deberíamos sorprendernos tanto, pero aun así resulta impactante visualizar a Lemebel masturbando un perro, nuevamente ¿cuánto es realidad y cuánto ficción? Disfrutemos de la duda.

Nota: perdonen lo miserable de la foto, no lo encontré en ningún lado digitalizado. 







Si les llamó la atención los animo a revisar mis otras entradas de este autor de Loco afán y Tengo miedo torero