Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

lunes, 1 de febrero de 2016

Juliette o el vicio bien recompensado de Marqués de Sade


Probablemente ya conocen una de las obras más populares de Sade: Justine, o los infortunios de la virtud. Pues el presente libro, Juliette, una especie de continuación de la primera historia que, para los que no lo saben, trata de los literalmente infortunios que pasa uno inocente joven llamada Justine a la que a pesar de intentar una y otra vez de hacer el bien e ir por el camino de la virtud, el destino la castiga mostrándole que en realidad el camino de la inmoralidad ¿es el mejor?; eso parece responder la presente historia, ya que Juliette nos cuenta su versión, cómo su vida guiada por el camino del mal y el crimen la ha hecho vivir una vida más próspera, y parece que más feliz, al contrario de su hermana Justine.

La siguiente cita representa lo torica de la realidad practicada ( y disfrutada de esta historia):

            >> Noirceuil suspiró profundamente y, por primera vez en toda la noche, me apretó contra sí con un gesto que sugería calor.
            - Juliette – dijo -, la pureza cándida de tu alma me obliga a conservarte aquí conmigo. No volverás con la Duvergier. Serás mi amante. Mañana enviaré un coche a buscar tu ropa.
            - Pero tu esposa… - comencé a decir.
            - Será tu esclava. Tú serás su dueña. Tus deseos serán órdenes para ella.
            - ¡Por Satanás! ¿Quién podría pedir más?
            - ¡Oh, Juliette querida! – prosiguió, maniobrando de tal modo que su cara quedara frente a mi ombligo y la mía frente al suyo -, querida Juliette. Tienes el alma de un súcubo, y no puedo oponerte resistencia.
            - Tampoco yo – le dije con un gemido -. ¿No es obvio, querido mío? Te amo.
            - Los libertinos no aman, querida – me enmendó, besándome tiernamente mientras hablaba-. Los libertinos odian. Por lo tanto, no me expreses tu inclinación diciéndome: te amo, sino lo contrario.
            - ¿Os odio? – pregunté, respondiendo en forma similar a la ternura de su entonación.
            - Así es, querida mía. Ahora, dilo con sentimiento.
            - Te odio, Noirceuil – declaré, tocando apasionadamente su boca con la mía -. Te odio más de lo que he odiado nunca a nadie.
            - Y yo te odio a ti, mi putilla – dijo él, jadeando mientras mordía malvadamente mis labios -. Te odio de todo corazón. <<

            Y esta, a su vez, da de baja el final de la historia precedida, la de Justine, cosa extremadamente interesante para los lectores de ambas obras ¿gustó o no esta desacreditación a sí mismo?

            >> Sin duda habrá leído en el libro de Justine que, después de ver fulminada a la infeliz criatura, me arrepentí y entré de monja con las Carmelitas. Esto, como puede imaginar después de haber leído mi historia, es una mentira evidente, extendida con un único propósito, el de desacreditarme.

            Sábelo, querido lector, he vivido como he querido; me enfrento a la muerte sin temor ni vergüenza; os dejo con esos pensamientos, y con mis mejores deseos de que disfrutéis una vida feliz. <<

            En la siguiente entrada pondré un fragmento más crudo de la innumerables filias de la obra (jojojo).


Nota: este libro tiene muchas versiones, me temo que el que leí (tras una leve investigación) es una versión mucho menos extensas que otras, que espero encontrar en un futuro u.u yo que me había alegrado de encontrarla entera ¡no es justo! o.ó 



sábado, 30 de enero de 2016

Las diabólicas de Barbey d’Aurevilly


No conocía a este autor  y espero encontrar más de él porque me gustó mucho su estilo. Unas pequeñas reseñas y citas de este libro que contiene simplemente dos cuentos suficientes, tal parece, para representar el autor.

El más bello amor de Don Juan

Don Juan, en una de sus innumerables noches, rodeado de mujeres en uan cómoda butaca, responde con honestidad a la pregunta de una de ellas: Querido Don Juan, ¿cuál ha sido tu más bello amor?, y él responde contándole la historia de una tierna niña…

>> - Madre, fue una noche. Él estaba en el gran sillón que está en el rincón de la chimenea, enfrente del confidente. Estuvo así durante mucho tiempo, hasta que se levantó y yo tuve la desgracia de ir a sentarme, después de él, en el mismo sillón. ¡Oh, mamá!... Fue como si me hubiera caído en el fuego. Quise levantarme pero no pude… el corazón me palpitaba y sentí… mira mamá… que lo que tenía… ¡era un niño! <<

En un banquete de ateos

Tal como dice el título, en pleno hereje banquete de ateos, uno de ellos increpa a otro de que lo vio entrar a una iglesia la pasada noche ¿qué historia oculta encierra dicho hecho? Más allá del ateísmo o la fe en Dios, hay algo más, más humano que da sentido a todo y lo calla todo.

            >> Pero ni los narcóticos ni los estupefacientes ni ninguno de los venenos con que el hombre se paraliza y se mata poco a poco pudieron adormecer aquel furor monstruoso que nunca se aplacaba en él y que llamaba el cocodrilo de su fuente, ¡un cocodrilo fosforescente en una fuente de fuego! <<

            >> (…) y creía que, después de todo, no hay nada más hermoso que la fuerza humana aplastada por la estupidez del destino. <<

            >> ¿Comprenderían, al fin, aquellos ateos que, aunque la Iglesia se hubiera instituido únicamente para acoger los corazones – muertos o vivos – que nadie quiere ya, sólo eso sería ya lo suficientemente hermoso? <<

             Por supuesto, ambos cuentos son sumamente recomendados, y pasen el dato si encuentran más de este autor tan anónimo. 



sábado, 2 de enero de 2016

Fragmento de “Tengo miedo torero” de Pedro Lemebel


Fragmento que demuestra por completo mi opinión respecto a su prosa prácticamente poética, cruda y figurada, a través del sexo oral de un travesti enamorado a un guerrillero ebrio en el sofá:



>> (…) Con infinita dulzura deslizó la mano entre el estómago y el elástico del slip, hasta tomar como una porcelana el cuerpo tibio de ese nene en reposo. Apenas lo acunó en su palma y lo extrajo a la luz tenue de la pieza, desenrollando en toda su extensión la crecida guagua-boa, que al salir de la bolsa se soltó como un látigo. Tal longitud exhibía la robustez de un trofeo de guerra, un grueso dedo sin uña que pedía a gritos una boca que anillara su amoratado glande. Y la loca así lo hizo, sacándose la placa de dientes, se mojó los labios con saliva para resbalar sin trabas ese péndulo que campaneó en sus encías huecas. En la concavidad húmeda lo sintió chapotear, moverse, despertar, corcoveando agradecido de ese franeleo lingual. Es un trabajo de amor, reflexionaba al escuchar la respiración agitada de Carlos en la inconsciencia etílica. No podría ser otra cosa, pensó al sentir en el paladar el pálpito de ese animalito recobrando la vida. Con la finura de una geisha, lo empuñó extrayéndolo de su boca, lo miró erguirse frente a su cara, y con la lengua afilada en una flecha, dibujó con un cosquilleo baboso el aro mora de la calva reluciente. Es un arte de amor, se repetía incansable, oliendo los vapores de macho etrusco que exhalaba ese hongo lunar. Las mujeres no saben de esto, supuso, ellas solo lo chupan, en cambio las locas elaboran un bordado cantante en la sinfonía de su mamar. Las mujeres succionan nada más, en tanto la boca-loca primero aureola el ajuar del gesto. La loca solo degusta y luego trina su catadura lírica por el micrófono carnal que expande su radiofónica libación. Es como cantar, concluyó, interpretarle a Carlos un himno de amor directo al corazón. Pero nunca lo sabrá, le confidenció con tristeza al muñeco que tenía en su mano, u la miraba tiernamente con su ojo de cíclope tuerto. Carlos, tan borracho y dormido, nunca se va a enterar de su mejor regalo de cumpleaños, le dijo al títere moreno besando con terciopelo suavidad el pequeño agujero de su boquita japonesa. Y en respuesta, el mono solidario le brindó una gran lágrima de vidrio para lubricar el canto reseco de su incomprendida soledad. <<


Tengo miedo torero de Pedro Lemebel



Me gustó tanto :Q________________________________ su narrativa poética, tan cruda y romántica. Y tiene un toque de idiosincrasia chilena tan graciosa de, con sus palabras, maricona loca, que hace que todos los chilenos nos jodamos de la risa :v qué nadie diga que es un “Palomita blanca” versión loca xD.

           
                Y bien, está ambientado en una época muy tensa en el periodo de la dictadura militar en Chile, año 1986, y hasta el mismo Pinochet y su esposa Lucía son personajes. Junto con ellos, el protagonista, un travesti salido del closet de 40 años que carga un pasado muy crudo pero que vive una vida llena de optimismo combinado con melancolía en canciones viejas que solo quiere enamorarse como una princesa… y un revolucionario guerrillero universitario de 20 pocos años, parte del Frente Manuel Rodríguez; hacen una historia políticamente romántica.


            Muy recomendado, en especial para chilenos con esa indiosincracia pícara tan propio de nosotros y que no teman negarla.

           
          Mi primer libro del 2016. Feliz año nuevo.



            En la próxima entrada un buen ejemplo de su narrativa cruda y poética a través del sexo oral :D <3 anlo="" l="" nbsp="" o:p="">






martes, 29 de diciembre de 2015

Fragmento Las onde mil vergas de Guillaume Apollinaire

Fragmento Las onde mil vergas de Guillaume Apollinaire


A la altura del Marqués de Sade, con eso lo digo todo, incluso igualado a su obra más perversa: “Las 120 jornadas de Sodoma”.

Según la misma reseña, esta obra contiene: heterosexualidad (que no es raro), homosexualidad (que no es taaan raro), tanto masculina como femenina (gracias), bisexualidad (wiwiw), sadismo (uhh), masoquismo (uuh!!), incesto (nos fuimos), pederastia (nos fuimos lejos), zoofilia (xuxa), necrofilia (xuxa!), coprofilia (eso es… caca!) y fetichismo (de muchas formas…).  

Y aquí un fragmento como ejemplo de la obra: <3 o:p="">

>> Trajeron un herido cuya visión era espantosa. Su cara estaba ensangrentada y su pecho abierto, la enfermera le curó con placer. Había introducido su mano derecha en el agujero abierto y parecía complacerse en contacto con la carne palpitante.
De pronto la insaciable mujer levantó los ojos y vio ante ella, al otro lado de la camilla, a Mony que la miraba sonriendo con desprecio.
Le subieron los colores, pero él la tranquilizó:

- Calmaos, no temáis nada, comprendo mejor que nadie el apasionamiento que debéis experimentar. Yo mismo tengo manos impuras. Gozad de estos heridos, pero no despreciéis mis besos. <<

jueves, 17 de diciembre de 2015

Todos somos Manuel Gutiérrez de Tania Tamayo Grez


Opinión-reseña de

TODOS SOMOS MANUEL GUTIÉRREZ
Vida y muerte de un mártir de la democracia

>> “¡La Jaime lo vio, un paco lo mató!”, fue el grito que desde esa noche acompañó su rostro transformándolo en un símbolo, pero no de aquellos que mueres en la lucha, o de los que mueren por pensar distinto, sino de aquellos que mueren y nadie sabe por qué.
            Por ser chileno.
            Por ser joven.
            Por vivir en una población.
            Por mirar.
Por nacer en un lugar donde un policía dispara y mata a mansalva. <<


***

Es muy delicado opinar sobre este caso, principal y sencillamente porque trata de un ser humano, un niño real, no un libro de fantasía como típica literatura que comparto en mi blog, no, esta vez es un joven que murió, un caso más delicado incluso que mi reseña de “El fin de la inocencia” sobre los abusos de Karadima, no, aquí hubo muerte, el asesinato de un niño.

            Hay que ser realmente objetivos, pero para ser objetivos tenemos que enterarnos bien de lo que realmente pasó, y eso es muy difícil de conseguir hoy en día por el poder de manipulación mediática que existe, en especial en este caso tan delicado en que se involucra a la policía como causante de la muerte de un menor.

            Para el que no lo sepa, el caso se puede resumir cruelmente en una pequeña frase: en el año 2011, en la noche, en una protesta estudiantil un joven recibió un disparo en el pecho, disparo de la mano de un policía.

            Se puede ser fácilmente prejuiciado ¿el joven era parte de la protesta? ¿Era un típico encapuchado? ¿Estaba armado y atacaba a la policía? Muchas preguntas, desde la crítica de qué hacía un niño ahí, hasta el cuestionamiento si es justo o no que un carabinero pueda defenderse y usar armas.

            Podemos ser hasta crueles ¿se lo merecía?

            Crueles con él o con el carabinero ¿era legal usar armas de fuego en una protesta?

La verdad es que ser objetivo es imposible, y no sé si al joven lo presentan demasiado bien en el libro pero la verdad es que era un joven común y corriente, de clase social baja (aunque odio el término), evangélico y hasta participante del coro de su iglesia, con una polola de su edad, estudiando un técnico. Era común y corriente, y ese fatídico día simplemente fue con su hermano (en silla de ruedas) y un amigo a mirar como van muchos jóvenes a mirar las marchas, las protestas como un hecho extraño e interesante. Muchos dirán que ese fue su error, u otros dirán que un carabinero no podía disparar una Uzi, catalogada como un subfusil. Los chicos iban por una pasarela, siquiera estaban en la protesta misma de abajo…

            Muchas cosas extrañas ocurrieron tratando de develar este caso, y la familia luchaba por hacer descansar la imagen de su hijo, seguir los dictamen de su religión y no dejar que el muchacho fuera usar como símbolo de movimientos en los cuales ni él ni su familia creía, él de verdad sólo fue a mirar. Pero el hecho de que el carabinero sólo lo hayan dado de baja, haya pasado sólo 3 meses en prisión, que se haya difamado al joven como militante de movimientos o como casi un criminal, es definitivamente injusto.

            El libro muestra las realidades de varias personas que rodearon a Manuel Gutiérrez, su padre, su madre, su abuela, sus hermanos, su novia, sus amigos, y así lentamente, subjetivamente nos vamos impregnando de su vida, lo comprendemos mejor y tratamos de justificar, o comprender más bien, lo que pasó. Y de paso, sube a la superficie historias parecidas y olvidadas por circunstancias muy parecidas al trágico caso: jóvenes, clase baja, paseantes, disparos, muerte, difamación, silencio, olvido, injusticia.

            Como el caso de Fredy Morales de 20 años, que en la época de la dictadura militar salió a comprar pan a pesar del toque de queda y unos militares le dispararon en la calle, o el de Paula Lagos de 17 años que había ido con unas amigas a comer papas fritas y le llegó una bala perdida de un carabinero porque cerca había una protesta, aunque ella estuvo grave durante meses antes de finalmente morir. Todas historias de la misma población, una población marcada por accidentes, por irresponsabilidad, por silencio forzado, por doloroso olvido.

            Finalmente no puedo más que recomendar este libro si quieren enterarse de forma más fidedigna de lo que realmente pasó, no encontrarán nada objetivo, eso es imposible y de hecho sería imprudente esperarlo, esto fue un hecho humano, debe ser subjetivo y difícil de saber realmente qué pasó. Pero si bien los libros pueden mentir, mentirán menos que la televisión, las noticias, los diarios, eso es seguro.




jueves, 13 de agosto de 2015

Sobre el Trabajo "El profeta" de Khalil Gibrán

En estos tiempos en que estoy sumergida en el trabajo sin estar del todo segura si es esto lo que quiero para mí, tener esta oración en el corazón me hace si no bien consolarme, al menos disfrutar y hacer bien mi trabajo, no en eficiencia si no en amor, y no para los otros si no para mí misma.

El trabajo
de El Profeta de Khalil Gibrán
Entonces, dijo el labrador: Háblanos del trabajo.
            Y él respondió, diciendo:
            Trabajáis para seguir el ritmo de la tierra y del alma de la tierra.
Porque estar ocioso es convertirse en un extraño en medio de las estaciones y salirse de la procesión de la vida, que marcha en amistad y su misión orgullosa hacia el infinito.
            Cuando trabajáis, sois una flauta a través de cuyo corazón el murmullo de las horas se convierte en música.
            ¿Cuál de vosotros querrá ser una caña silenciosa y muda cuando todo canta al unísono?
Se os ha dicho siempre que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia.
Pero yo os digo que, al trabajar realizáis una parte del más lejano sueño de la tierra, asignada a vosotros cuando ese sueño fue engendrado.
Y, trabajando, estáis, en realidad, amando a la vida.
Y amarla, a través del trabajo, es estar muy cerca del más recóndito secreto de la vida.
Pero si, en vuestro dolor, llamáis al nacer una aflicción y al soportar la carne una maldición escrita en vuestra frente, yo os recordaré que nada más que el sudor de vuestra frente lavará lo que está escrito.
Se os ha dicho también que la vida es oscuridad y, en vuestra fatiga, os hacéis eco de la voz del fatigador.
Y yo os digo que la vida es, en verdad, oscuridad cuando no hay un impulso.
Y todo impulso es ciego cuando no hay conocimiento.
Y todo saber es vano cuando no hay trabajo.
Y todo trabajo es vacío cuando no hay amor.
Y cuando trabajáis con amor, os unís, con vosotros mismos, y con los otros, y con Dios.
¿Y qué es trabajar con amor?
Es tejer la tela con hilos extraídos de vuestro corazón, como si vuestro amado fuese a usar esa tela.
Es construir una casa con afecto, como si vuestro amado fuese a habitar en ella.
Es plantar semillas con ternura y cosechar con gozo, como si vuestro amado fuese a gozar del fruto.
Es infundir en todas las cosas que hacéis el aliento de vuestro propio espíritu.
Y saber que todos los muertos benditos se hayan ante vosotros observando.
He oído a menudo decir, como si fuera en sueños: “El que trabaja en mármol y encuentra la forma de su propia alma en la piedra es más noble que el que labra la tierra.”
“Aquel que se apodera del arcoíris para colocarlo en una tela transformada en la imagen de un hombre es más que el que hace las sandalias para nuestros pies.”
Pero, yo digo, no en sueños, sino en la vigilia del mediodía, que el viento no habla más dulcemente a los robles gigantes que a la menor de las hojas de la hierba.
Y solamente es grande el que cambia la voz del viento en una canción, hecha más dulce por su propio amor.
El trabajo es el amor hecho visible.
Y si no podéis trabajar con amor, si no solamente con disgusto, es mejor que dejéis vuestra tarea y os sentéis a la puerta del templo y recibáis limosna de los que trabajan gozosamente.
Porque, si orneáis el pan con indiferencia estáis orneando un pan amargo que no calma más que a medias el hambre del hombre.
Y si refunfuñáis al apretar las uvas, vuestro murmurar destila un veneno en el vino.
Y si cantáis, aunque fuera como los ángeles, y no amáis el cantar, estáis ensordeciendo los oídos de los hombres para las voces del día y las voces de la noche.