Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

jueves, 13 de agosto de 2015

Sobre el Trabajo "El profeta" de Khalil Gibrán

En estos tiempos en que estoy sumergida en el trabajo sin estar del todo segura si es esto lo que quiero para mí, tener esta oración en el corazón me hace si no bien consolarme, al menos disfrutar y hacer bien mi trabajo, no en eficiencia si no en amor, y no para los otros si no para mí misma.

El trabajo
de El Profeta de Khalil Gibrán
Entonces, dijo el labrador: Háblanos del trabajo.
            Y él respondió, diciendo:
            Trabajáis para seguir el ritmo de la tierra y del alma de la tierra.
Porque estar ocioso es convertirse en un extraño en medio de las estaciones y salirse de la procesión de la vida, que marcha en amistad y su misión orgullosa hacia el infinito.
            Cuando trabajáis, sois una flauta a través de cuyo corazón el murmullo de las horas se convierte en música.
            ¿Cuál de vosotros querrá ser una caña silenciosa y muda cuando todo canta al unísono?
Se os ha dicho siempre que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia.
Pero yo os digo que, al trabajar realizáis una parte del más lejano sueño de la tierra, asignada a vosotros cuando ese sueño fue engendrado.
Y, trabajando, estáis, en realidad, amando a la vida.
Y amarla, a través del trabajo, es estar muy cerca del más recóndito secreto de la vida.
Pero si, en vuestro dolor, llamáis al nacer una aflicción y al soportar la carne una maldición escrita en vuestra frente, yo os recordaré que nada más que el sudor de vuestra frente lavará lo que está escrito.
Se os ha dicho también que la vida es oscuridad y, en vuestra fatiga, os hacéis eco de la voz del fatigador.
Y yo os digo que la vida es, en verdad, oscuridad cuando no hay un impulso.
Y todo impulso es ciego cuando no hay conocimiento.
Y todo saber es vano cuando no hay trabajo.
Y todo trabajo es vacío cuando no hay amor.
Y cuando trabajáis con amor, os unís, con vosotros mismos, y con los otros, y con Dios.
¿Y qué es trabajar con amor?
Es tejer la tela con hilos extraídos de vuestro corazón, como si vuestro amado fuese a usar esa tela.
Es construir una casa con afecto, como si vuestro amado fuese a habitar en ella.
Es plantar semillas con ternura y cosechar con gozo, como si vuestro amado fuese a gozar del fruto.
Es infundir en todas las cosas que hacéis el aliento de vuestro propio espíritu.
Y saber que todos los muertos benditos se hayan ante vosotros observando.
He oído a menudo decir, como si fuera en sueños: “El que trabaja en mármol y encuentra la forma de su propia alma en la piedra es más noble que el que labra la tierra.”
“Aquel que se apodera del arcoíris para colocarlo en una tela transformada en la imagen de un hombre es más que el que hace las sandalias para nuestros pies.”
Pero, yo digo, no en sueños, sino en la vigilia del mediodía, que el viento no habla más dulcemente a los robles gigantes que a la menor de las hojas de la hierba.
Y solamente es grande el que cambia la voz del viento en una canción, hecha más dulce por su propio amor.
El trabajo es el amor hecho visible.
Y si no podéis trabajar con amor, si no solamente con disgusto, es mejor que dejéis vuestra tarea y os sentéis a la puerta del templo y recibáis limosna de los que trabajan gozosamente.
Porque, si orneáis el pan con indiferencia estáis orneando un pan amargo que no calma más que a medias el hambre del hombre.
Y si refunfuñáis al apretar las uvas, vuestro murmurar destila un veneno en el vino.
Y si cantáis, aunque fuera como los ángeles, y no amáis el cantar, estáis ensordeciendo los oídos de los hombres para las voces del día y las voces de la noche.


lunes, 10 de agosto de 2015

"El fin de la inocencia" de Juan Carlos Cruz

OPINIÓN/COMENTARIO/RESEÑA (?)

El fin de la inocencia
Mi testimonio
Juan Carlos Cruz

Dos impactantes citas para comenzar:

 >> - Saca la lengua – me ordenó, acercando sus labios a los míos, a la vez que comenzó a tocarme por todos lados. Me pasó la mano por mis genitales, me acariciaba ahí mientras me hacía tocar mi lengua con la de él. Torpemente obedecí, paralizado de miedo y horror.

            Después, el padre Fernando pronunció las palabras del perdón haciendo señal de la cruz sobre mi cabeza y me abrazó. Temblando, me levanté y salí de su cuarto. Me fui a llorar a alguna parte solo. <<


>> Cuando “el santo” estaba de buen humor, Juan estaba en el quinto cielo. Cuando, por ejemplo, se le prestaba atención, reaccionaba igual que un gato cuando uno lo regalonea. Solía rodear con el brazo a Karadima y apoyar la cabeza en su hombro; Karadima le acariciaba el lomo y a veces le daba un beso. Paternal, pensaba yo en aquellos días; asqueroso, pensaría tiempo después. Al borde de ronronear, Juan se las ingeniaba para atraer la atención de Karadima, y resultaba muy extraño ver a dos hombres grandes en un intercambio cambio cariñoso. Se reía como una niñita escolar en presencia de Justin Bieber. Me pregunto cómo le irá ahora en la subcultura de las Fuerzas Armadas. <<

Llegue a esta historia real por haber visto la película que antes refiero y tiempo después encontré este libro a buen precio, libro que salió apenas el año pasado (2014) por lo que es muy reciente.

Juan Carlos Cruz es uno de las 3 víctimas que denunció valientemente al cura Karadima de sus abusos sexuales a menores de edad y a adultos jóvenes a través del miedo, la dominación y el control, casi como lavado de cerebro. Sin embargo, son desconocidos la cantidad de víctimas que pudo haber abusado Karadima.

A lo largo de su testimonio no sólo expone su abuso sexual, sino también la dominación y el chantaje de la que se vio preso de manera psicológica y en su modo de vida, personalmente, veo lo que hizo Karadima como una secta no cristiana sino más bien puramente  perversa, el cura había planeado un escenario tan enorme donde los poderes políticos y de las autoridades eclesíasticas estaban en la palma de su mano, un simple ejemplo de esto es su macabro actuar de mover hilos para que sus víctimas a futuro fueran obispos o altos cargos eclesiásticos ¿qué mayor chantaje que deberle a un hombre tu estatus, tu poder? Finalmente Karadima tenía centenares de ojos que observaban a sus víctimas, partes de estos espías también eran víctimas moviéndose bajo su control, aquí no se desvela abuso sexual, sino simple lavado de cerebro.

Junto con esto lo que mayormente se desvela en este libro es la sospechosa lentitud de las autoridades eclesiásticas en actuar, son muchos los extraños motivos que pudo generar esto, primero que el mismo Karadima movió sus hilos para que nada saliera a la luz ni se avanzara en la investigación, o segundo y más malicioso es pensar que la naturaleza misma de la iglesia como isntitución alimenta el silencio y encubrimiento de estos horribles crímenes pero sin detenerlos tampoco, hecho que vemos en miles de casos a lo largo del mundo de curas pedófilos. Así se ve que vale más salvar una institución, incluso la misma iglesia, que salvar a las víctimas y posibles víctimas de abuso sexual infantil.

Tuvo que salir un artículo en el afamado New York Times para que el caso tomara real movimiento en Chile, cuando ya se llegó a la justicia del estado y no de la iglesia.

Finalmente hay que decir que lamentablemente como muchas cosas que ocurren en Chile pasando por su injusta justicia, Karadima quedó libre aunque se reconocieron los cargos de abuso sexual, está tranquilo viviendo en una parroquia… quién sabe lo que hará allá, aunque peor fue el veredicto de las autoridades eclesiásticas que tiernamente lo condenaron “a una vida de penitencia” oh! Y no puede hacer misas, cosa que sigue haciendo pero a mí no me importa.

Muy recomendado es el reportaje hecho en Informe Especial de este caso, programa al cual lucharon intensamente las autoridades eclesiásticas para que no saliera pero lo logró de todas formas; en este informe el autor del libro, Juan Carlos, nos relata por ejemplo cómo daba la bienvenida a nuevos jóvenes al círculo de Karadima, contando maravillas de él para atraerlos mientras por dentro sólo rogaba en su mente: “¡Váyanse! ¡Váyanse ahora que pueden! ¡Yo ya estoy atrapado”.

También muy recomendada la película “El bosque de Karadima” donde se desvela este control mental que logró Karadima con sus víctimas, tanto que los siguió abusando hasta la adultez a pesar de que éstos tenían matrimonio e hijos.

Personalmente espero seguir leyendo sobre este caso tan interesante e incluso, de cierta manera, aún en boga; pero tengo una única pregunta para el autor que no creo que me conteste nunca pero no pude evitar preguntármelo:

¿Por qué incurrió primero a la iglesia católica buscando justicia? Debe ser que como yo no soy cristiana peco(?) de ignorancia pero apenas el autor dijo que tomaría medidas judiciales sobre su abuso yo pensé que iría a la justicia estatal, por así decirlo, pero fue con las autoridades eclesiásticas, y entonces me enteré de que existía una, pero uno primero iría con la policía directamente, no lo sé, como dije no soy cristiana pero la justicia eclesiástico dejó incluso mucho más que desear comparada a la justicia chilena laica, propiamente tal, de todas formas.


Sin más que agregar, muy recomendado. 

sábado, 25 de julio de 2015

Fic koi suru Boukun: Cambios cap 2

Estoy probando este estilo de vida del trabajo y ser alguien productivo en la sociedad, la verdad es que me gusta trabajar pero siento que hay presiones que no logro manejar, espero mejorar en mi trabajo y que estas presiones ya no me parezcan eso como tal y poder tener una vida lenta y tranquila nuevamente, uff, buscar el equilibrio es sumamente difícil, desenme suerte, ser un adulto es complicado. 

Cambio, Cap 2

- ¡¿Que qué?! ¡Estás loco! Estás muy cansado…! – gritó sin darse cuenta senpai, justo al frente de Morinaga, la misma altura de sus ojos, el nerviosismo no lo dejó pensar. Porque deseaba a Morinaga, casi era consciente de eso, pero también era cierto que ambos estaban demasiado cansados como para…

- pero yo te amo, te amo mucho! – decía Morinaga apretando los ojos, con el extraño tono de un niño, un niño que suplica innecesariamente desesperado.

Abrasó a senpai, éste dio un brinco, sus manos temblaban nerviosas, sin darse cuenta apenas Mori lo había abrasado ya estaban sus manos poniéndose en su espada, lo abrasaba sin darse cuenta… ¿sin darse cuenta?

- Mo-Morinaga! De verdad…! – sus lentes se deslizaron un poco en su cara, el silencio de la noche les permitía escuchar más claramente sus desesperadas respiraciones.

- no! Yo te amo! – volvió a gritar Morinaga, en un tono tan extrañamente suplicante y eufórico.

Lo besó. Se besaron. Ahora no era que sólo Morinaga besara a senpai, al momento de juntar sus labios senpai reaccionaba de inmediato respondiendo sus besos, se besaban, cerraban los ojos apretándolos con fuerza, abrían sus bocas y sacaban sus lenguas, se amaban, se deseaban, querían ser uno de manera desesperante, una necesidad imperiosa, desgarradora, no podían vivir separados del otro, de la piel del otro, querían estar en el interior del otro, en esa tibieza del vientre.

- nn!! M-mori! Ah… - las manos torpes de Morinaga trataban de jalar el pijama de senpai, entrar en él rápidamente, quedarse dentro por siempre. –ah! Ya! Está bien! Pero… tranquilo!

- nn!! – Morinaga no oía, era como un perro, como un monstro irracional que sólo se movía erecto.

- ah! Au! – la rodilla de Morinaga golpeaba la entrepierna de senpai, presionando peligrosamente sus testículos, dolía, pero seguía erecto, no se había dado cuenta en qué momento se había puesto erecto, su cuerpo respondía tan bien al de Morinaga, era como si ambos cuerpos sin importarles los deseos de sus dueños reaccionaran, se buscaran, se tuvieran mutuamente, se hicieran el amor sin importar los sentimientos de senpai y Morinaga.

Senpai entendió.

- e-está bien! Está bien! – tomó el pene de Morinaga que de alguna manera estaba expuesto entre su ropa, lo tomó rápido, casi sin pensar, sólo tenía claro que debía tomarlo o Morinaga terminaría lastimándolo.

- ah! Senpai… - gimió Morinaga, pero era como si no lo viera, como si en tanto deseo y amor se hubiera olvidado incluso de su ser amado, era un ente de sólo instinto entre el cansancio y el deseo.

- quieto… - dijo senpai avergonzado y sudando, su mentón temblaba.

Masturbó con brusquedad a Morinaga, no sabía cómo hacerlo y no quería aprender, pero como fuera que lo hubiera hecho el resultado iba a ser el mismo, Morinaga perdería la cabeza por la sensación, se entregaría, “acabaría” en sus manos porque era suyo, no importaba lo cruel y violento que fuera senpai con él, Morinaga siempre sentiría placer de ello, era algo sumamente peligroso.

- ah! No, senpai! Dentro! Dentro! – gimió Morinaga en la boca de senpai, más suplicante, más desesperado, apretaba sus manos en los brazos de senpai, éste sentía dolor.

- …….. – senpai se deslizó en extraño silencio sobre Morinaga, iba a ser simple, ya no le dolía, ya no se cerraba, sin preparación incluso su cuerpo se habría para él, era macabro. Y lo peor era que lo sabía. – nn….

Entró pronto en él, hasta el fondo de una vez, lentamente pero seguro hasta su vientre como ambos querían.

- ahhhh – casi grita Morinaga, estaba llegando tan rápidamente al límite.

- mmmm!!! – senpai cerró los ojos conteniendo su propio grito, qué horriblemente placentera sensación, que vergonzante placer, ¿cómo era posible que su cuerpo reaccionara así? ¿Se encendiera así? No debía, ¿por qué? Su cuerpo había mutado en algo, quería morirse en esos momentos porque era tan obvio todo, que Morinaga estuviera dentro de él, que era él mismo el que había hecho a entrar a Morinaga, que era él mismo el que brincaba en ese mismo momento, se odiaba, ya siquiera a Morinaga, se odiaba y quería llorar y golpearse a sí mismo, borrarse y desaparecer, todo eso entre ese placer malditamente sublime, fuerte, enloquecedor, con ese asco en el vientre, con ese placer en el vientre, con las lágrimas ardientes en sus ojos, pidiendo perdón en su mente a sí mismo por dejarse perder así, por haber cambiado así, quería desaparecer… pero al mismo tiempo desaparecer en Morinaga.

- no! espera! Si lo haces así me correré! Se me va a salir! para! Para! – Morinaga puso sus manos en las caderas de senpai,  intentando frenarlo – no! Senpai! Se sale! No! – no quería correrse tan pronto, en alguna parte de su mente sabía que amaba a esa persona y que no debía usarlo así, no quería usarlo así.

- …. – senpai se detuvo, miró a Morinaga a los ojos, estaban ambos llorosos, sonrojados, temblando, se amaban demasiado, tanto que sus cuerpos se estaban destruyendo sin poder contener esos horribles sentimientos de amor y aniquilación, tan malsanos… pero senpai ya sabía (demasiado) lo que quería, por eso se odiaba – está bien, puedes hacerlo… - dijo en un hilo de voz extrañamente tranquila, no hablaba senpai, hablaba ese otro instinto, y con cada palabra más se odiaba, más miedo tenía, más quería morir.

- eh?

Senpai comenzó a saltar más fuerte, más firme, con mayor dolor y placer, Morinaga dio un grito, le dolió y al mismo tiempo sentía cómo su pene ardía y se derretía dentro de senpai, no quería correrse pero su cuerpo hace mucho que ya no era suyo, hace mucho no le obedecía y sólo se dirigía a senpai, ni siquiera sabía si a senpai mismo o a esa misma esencia de senpai que hacía que éste brincara sobre él y dijera esas extrañas palabras que el mismo senpai nunca diría.

Se corrió, le dolió, se contrajo, su mente en blanco se quebró pasando a negro, eran como extrañas clavadas a su pene con cada expulsión de semen al interior de senpai, tantos días aguantando para él, conservando cada gota para él, todo el semen que podría su cuerpo era para él, lo sabía, lo sabían. Gimió y se retorció, su cabeza se movió unos segundos de forma errática, su cuerpo era solo una cosa intuitiva sin mente, sin corazón siquiera…

Senpai por su parte sin darse cuenta puso sus manos en su vientre, cerró los ojos y gimió profundo mientras sentía el semen de Morinaga llenarlo, viajando en su interior, caliente en su vientre como quería, al fin, tenía su alimento, lo que tanto deseaba, para lo que estaba hecho ahora, su fin, su principio, su vida, lo único que justificaba toda esa mierda enloquecida de su vida ahora.

-……

-…..

Pasaron unos segundos largos… tal vez minutos en que ninguno de los dos dijo nada respirando y volviendo en sí, asustados de ellos mismos y del otro ¿qué destino macabro los había unido a ambos? ¿por qué si unidos sólo iban a traer esa destrucción, ese amor tan intenso que podía matarlos y lastimarse tanto el cuerpo como su mente? Ambos ya estaban perdidos y no podían separarse del otro.

- no te has corrido… - Morinaga veía que senpai seguía erecto.

- …. N-no importa…. – senpai volvía en sí y con ello sus sonrojos, vergüenza, miedo.

- ven, hazlo en mi boca. – dijo Morinaga quedándose dormido, él también necesitaba su alimento, lo sabía tanto como senpai, sentía lo mismo que senpai sólo que él estaba más resignado.

- …..! – senpai lo miró más asustado, pero de sus ojos pasó a su boca rápidamente, la vio roja y húmeda, sintió la electricidad correr por su pene erectándose más con la sola idea de…. Y se movió otra vez, más consciente que antes, horriblemente más consiente y por ende con mayor vergüenza y temor, estaba tan decepcionado de sí mismo, sentía tanto asco de sí mismo y de Morinaga, el vértigo en su vientre, en sus pies y en sus manos no se iba jamás mientras introducía su pene en la boca de Morinaga, y luego esa magnífica sensación cálida y potente en su pene, sintiendo la lengua de Morinaga, su succión, y sus lágrimas ardientes corrían por su cara, apretaba los dientes y sus ojos, lloraba arrepentido pero a la vez movía sus caderas, apretaba el cabello de Morinaga, gemía disfrutando el sonido de arcadas y tos de Morinaga, lo odiaba, pero más se odiaba a sí mismo por lo que él mismo hacía, ya no era culpa de Morianga, hace mucho que entendía eso, no lo había arrastrado, al menos ya no hace mucho tiempo, por eso tenía más miedo, por eso se odiaba más.

Se corrió, con asco, con culpa, y sobre todo con enorme placer y dolor.

Morinaga bebía todo entre tos y saliva, entre sudor y adormecimiento, se dormiría de inmediato, hubiera querido entrar otra vez en senpai pero las energías le faltaban. Odiaba el trabajo, odiaba la universidad, odiaba a los amigos y a la familia de senpai, a todo aquello que lo ajera de él, Morinaga tenía claro que toda la vida de ambos era una excusa para ese glorioso momento de tener su semen en su boca, que todo era solo una pantalla con tal que la gente los dejara estar en ese pequeño rincón de Japón, en ese pequeño departamento, en esa pequeña cama dentro del otro, con el otro, apegados en la suciedad de ellos mismos, con sus semen mezclados, con sus sudores secos sobre ellos mismos, lamiendo sus lágrimas mutuamente, sí, no era feliz, ninguno de los dos lo eran, pero cumplían al menos con el horrible deseo, con la agónica necesidad de estar juntos.

FIN


Aclaratoria: si bien recién en el fic escribí que Morinaga podía llegar a odiar a la familia de senpai, ustedes dirán ¿Y Kanako? D: pues bien, es un sentimiento que explicaré más adelante, pero básicamente, en el fondo de Morinaga si bien estima todo lo relacionado a su vida, en el foooondoo en realidad sabe que lo único que quiere es estar con senpai, literalmente… odiando todo lo que no sea eso. ¡Esto se ha vuelto una locura! xD

Y como siempre sus comentarios o cartas de muerte son muy bien resibidas aquí mismo, o en el cuadro de chat o si me quieren escribir: shicakane@hotmail.com

miércoles, 22 de julio de 2015

¿Sabía usted el caso sin resolver del sacerdote Rimsky Rojas? (Chile, 2011)

(A raíz de mi última lectura – que ya comentaré – comencé a investigar un poco sobre este caso de desaparición, preocúpense).

Lo curioso es que él no fue la víctima si no el presunto victimario en la desaparición del joven Ricardo Harex (17 años) en 2001, el sacerdote era rector de su colegio en el momento de su desaparición.


15 años sin resolver...

Muchas cosas extrañas ocurrieron a lo largo de este caso sin resolver en Chile:

- desde acusaciones de abuso sexuales cometidos por el cura (desde 1985),

- desde el obvio encubrimiento por las autoridades eclesiásticas que lo único que hicieron fue "moverlo" por el sur de Chile a diferentes ciudades (quedando curiosamente incluso como encargado de hogar de menores),

- hasta el extraño "accidente" en que sus perros dejaron casi sin vida a un joven (de 12 años),

- sumándose la muerte de un testigo clave que dijo haber enterrado el cuerpo de un joven junto y por presión del sacerdote y otros dos hombres una noche (testimonio jurado en fiscalía), muerte ocurrida menos de un mes después de declarar…

- más otro testimonio de quién dice que el cura con 3 jóvenes fue a revisar un video de seguridad de una tienda cercana la noche después de la desaparición de la víctima (testimonio jurado en fiscalía),

- y finalmente... el "suicidio" de este cura el 2011...

Nada resuelto, el joven sigue desaparecido, y tanto como testigo clave como posible culpable muertos... a menos que no sean los únicos implicados.

¿Esos dos hombres existieron, existen? ¿Había detrás una cadena de relaciones turbias?

Tal vez nunca lo sepamos, otra cosa que normalmente ocurre en Chile.


lunes, 6 de julio de 2015

"Beso sádico" fic de Ookami Shoujo


Este fic toma prestados a los personajes de Ookami shoujo to kuro ouji, un animé que odié y amé mucho x´p estoy leyendo el manga ahora y me di cuenta que los personajes van evolucionando mucho, así que mejor consideren este fic basado en el animé donde aún la cosa parece más malvada entre los protagonistas. ¡Qué lo disfruten!

Beso sádico


Él había tomado el extraño hábito de besarla de repente, ella no podía llegar adivinar en qué momento el estiraría sus manos para tomar su cabello y besarla con brusquedad. Un beso adulto. La hacía temblar.
- reaccionando así por algo tan simple – susurraba en sus labios, con esa sonrisa retorcida y hasta cruel.
“Simple” pensaba ella, no podía creer que él pensara que esto fuera simple, ¿de verdad ella era una niña que se emocionaba por tan poco o él un maldito precoz?
- esto no es nada – su voz se volvía cruel, como siempre, y apretaba su mano en su cabello, le dolía, presionaba su pecho contra ella pero no podía retroceder, su otra mano tomaba su cintura fuertemente, le hacía sentir tanto vértigo, y su boca… la boca de él la atacaba mientras la suya propia tiritaba. Un beso adulto.
- ah… no… - Erika trató de esquivar su boca, tratar de recuperar el aliento, le daba miedo cuando él se ponía así, sentía que se podía descontrolar en cualquier momento, ella tenía miedo de llegar al final, no estaba lista.
- ey, perro – la tomaba ahora de la cara, presionando sus dedos contra sus mejillas, obligándola a mirarla - ¿no eres mía? – su mirada daba miedo, esta brusquedad daba miedo ¿por qué era tan cruel? Ella lo amaba, lo deseaba, pero no así… no así. Pero tal vez no había otro modo tratándose de él.
Sonrió.
- ¿Qué pasa? ¿tienes miedo de que llegue al final? – su sonrisa era espeluznante, pero el vértigo en el vientre de Erika no cesaba, lo amaba, lo deseaba, lo quería tanto, debía tener un serio problema porque él era malo, de verdad Erika pensaba que era malo ¿pero alguien malo no puede enamorarse? Tal vez esta era su forma de amar, eso quería pensar Erika.
Volvió a besarla, su lengua entraba en su boca, chocaban los dientes, ella no sabía qué hacer más que abrir su boca temblante con su lengua paralizada y dejarse hacer, sus manos tensas en los brazos de él, cerrando los ojos, apretándolos. Lo quiere tanto.
Da un brinco cuando él se desliza por su cuello, no la está besando, es como si la mordiera con sus labios, tiembla completamente, se da cuenta que ella desea que llegue al final, una parte de ella tiene miedo, pero no puede negar que también lo desea, gime casi sollozando, él pone sus manos en su cadera, aprieta su carne, le provoca dolor.
- Kyoya…
Él se ha agachado, está a la altura de sus pechos, hunde su cara entre ellos, ella pega un gritillo, él la ignora.
- ….nn…nnn… - las piernas de Erika comienzan a temblar, comienza a sollozar muerta de miedo.
Él levanta la mirada, parece enojado, pero tiene un extraño sonrojo en su cara, su mirada como si matara. Se eleva y besa sus ojos, lame sus lágrimas, ella tiembla más.
La mira fijamente.
- algo… debe estar mal conmigo, porque me gusta verte llorar.
Ella lo mira escéptica ¿por qué se enamoró de alguien tan retorcido?
La besa más suavemente.
FIN



domingo, 21 de junio de 2015

Piedra Roja de Antonio Díaz

PIEDRA ROJA
El mito del Woodstock chileno
Investigación de Antonio Díaz Oliva
Fotografías de Paul Lowry


Este libro, extremadamente visual a través de sus fotografías tantos del festival como de los periódicos de la época, es una investigación en proceso sobre el Festival Piedra Roja, el festival heppe estilo Woodstock hecho en Chile en 1970.


            La investigación explora el movimiento heppe criollo existente en Chile en esos años, una subcultura que estaba apenas en pañales y que se reforzó tras la experiencia de este festival de tres días y que fue fuertemente recriminado por la prensa y por ende, también por la opinión pública; se explota además el Chile de aquellos momentos, polarizado entre la derecha y la izquierda política, entre capitalismo y comunismo, ambos rechazando el movimiento heppe, los primeros por considerarlos contra el conservadurismo y los segundos por considerarlos una copia de algo originado en EE.UU. los jóvenes heppes criollos por su parte, veían en el heppesmo una salida tangente de esta lucha de ambos polos donde ellos quedaban en el medio.


            Luego le sigue un relato de los siguientes dos días y el impacto que tuvo para la época, impacto que terminó con el golpe militar, por supuesto, nada podía durar de los heppes tras eso.

           Cabe resaltar además, lo mitológico que envuelve el festival, a lo largo de los años es más mito que realidad, un símbolo más que una experiencia, el nombre del festival siquiera fue Piedra Roja, la prensa equivocadamente (entre muchos errores-mentiras que publicaba) lo tituló así, y así quedó, nadie recuerda que era una simple tocata para una salida de estudios organizado por un curso de 3° medio de un colegio común; pero lo importante es que este mito, este símbolo, marcó un hito, fue el primer paso de la independencia, de la contra cultura juvenil, el primero del que se le tratará de ahogar a lo largo de la dictadura militar ¿se logró?


            Rescato también, que a lo largo del libro además de hacer muchas alusiones a la música, a la prensa, al cine, también se le hizo a la literatura, con referencias a “Papelucho y mi hermano heppe” y “Palomita blanca”, ésta referencia muy interesante y completa dado que el libro comienza en este festival, si alguna vez hago leer este libro a mis estudiantes este libro será una excelente motivación y referencia de la época.


            Si alguno de ustedes estuvo en el Festival Piedra Roja, comparto con ustedes el correo de contacto pues este libro es una investigación que aún está en proceso y aún se están recopilando relatos de dicha experiencia:



 Reseña de la contraportada:


 Sobre el autor:

Pronto, nuevas reseñas ¡en especial mis compras en la comicón!

viernes, 22 de mayo de 2015

Fic koi suru boukun: Cambios, cap 1

Es todo muy simple, como yo empecé a trabajar y dado que el final del manga se orientaba hacia allá, tomé la decisión egoísta de explorar este nuevo futuro de nuestra amada pareja.


¿Ya mandaron su foto para celebrar el aniversario de sensei? Yo ya lo mandé, espero que lo vea, me saqué una foto con mi fic, espero que se entienda el mensaje en inglés que mandé con mi pizarra de tiza.

Espero sus comentarios!

Cambios
Desde senpai.

Han pasado muchos meses, sumergido en este extraño ritmo de vida, sigue el tiempo transcurriendo apaciblemente, es extraño, porque a pesar de lo errático de “esto” el tiempo pasa a la vez lento y rápido…

            Y de pronto Morinaga me lo dijo, le ofrecieron un puesto de trabajo, puede hacer la práctica ahí un par de semanas para ver si lo reciben de inmediato después de graduarse, es una buena oportunidad, pero me sorprendió, no sabía que iba a trabajar tras salir de la universidad, de alguna manera no sé por qué, pensé que iba a estudiar un diplomado como yo, que iba a seguir investigando aquí, que iba a… bueno, seguir siendo mi ayudante… estar conmigo.

- pero senpai, no tengo dinero para seguir estudiando, tengo que trabajar.

- ah? Ah sí? Oh… - tema delicado, la verdad nunca lo había pensado, fui un imprudente.

- sí, recuerda que mis padres me pagan la universidad y me dan algo de dinero, pero apenas me gradúe pues… no me darán nada más…

- en serio? Así de la nada?

- bueno… ellos quieren desligarse de mí, es normal, esto lo hacen ahora por deber pero luego…

            Rayos, puso esa cara otra vez, pregunto sin pensar pero ¿cómo es posible que sus padres sean así? ¿de verdad los padres pueden llegar a odiar a sus hijos? Me parece extremo, extraño, ¿cómo puede ser así…?

- Ya veo, bueno entonces, sí, trabajar es lo mejor…

- sí, aunque te extrañaré, tal vez tenga que internarme ahí unos días o algo así, por las capacitaciones, y queda lejos de Nagoya, pero si me contratan podré trasladarme, espero.

- mmm – se acerca y me besa, ah, es tan fácil ahora, acercarse y besarme, qué locura el que sea tan fácil, pero es cierto, ya no lo veré tanto, será raro, no será… bueno.
Desde Morinaga.
          
  Esta es una gran oportunidad, podré trabajar, tener mi propio dinero, ayudar a senpai y así ser… una familia, aunque sea de dos. Pero lo extrañaré mucho, a senpai no le duele como a mí, nuestros sentimiento son… debo reconocer, diferentes de cierta forma, él no sufrirá como yo por nuestra distancia, casi envidio eso, a mí me afecta demasiado el no verlo, el no tenerlo, el no estar apegado a él cada día; espero que no me afecte en el trabajo, así de dependiente soy, eso no es bueno!
          
  Espero que me vaya bien en mi práctica, será agotador, pero si logro entrar en esta compañía tendré un mejor futuro, tendremos un mejor futuro.

***
Así comenzó un gran cambio de vida para ambos, Morinaga dejaría la universidad y comenzaría a trabajar ¿qué tanto cambiaría su vida por este nuevo ritmo y rutina? Lo primero fue ayudar a senpai a buscar nuevos ayudantes, Morinaga sufrió mucho por sus típicas inseguridades, que la chica demasiado linda, que el chico demasiado seme… hasta que finalmente encontramos a típicos personajes neutrales para tomar el puesto, tras las insistencias de senpai en implantar su tiranía, podres víctimas. Mientras, Morinaga comenzaba su primera semana de prácticas, y sí, los primeros tres días iba y volvía tarde y agotado, casi no veía a senpai, para finalmente caer en un internado en el mismo trabajo. Fue una semana difícil para ambos, para Morinaga por no poder ver a senpai, y bueno, senpai comenzó a darse cuenta de su inutilidad nuevamente, no podía cocinar casi nada, y terminó gastando más dinero de la cuenta por comer afuera, también rompió un plato al tratar de lavar los trastos. Lo bueno fue que descubrió la magia de hacer emparedados, entonces pudo sobrevivir. Pero lo que más extrañaron ambos fue el hecho de dormir, sí, algo tan simple como eso, no es que el sitio donde se instaló Morinaga haya sido especialmente incómodo, no, es solo que ambos se habían acostumbrado a dormir juntos, sentir su calor, su olor, besarse antes de dormir, y ya no podían, las camas las sentían frías y enormes, sentían la soledad de no estar con el otro, era algo que los mensajes de texto no podían remediar, y eso que senpai los contestaba todos aunque fuera con mala gana.

Así al terminar el domingo (había sido una semana tan malditamente larga sin Mori) senpai pensando que Morinaga ya no volvería siquiera al ser fin de semana decidió casi sin decidir, dormir en la cama de Morinaga, no se dio ni cuenta y ya estaba en su habitación, los días anteriores a veces entraba a mirar como alucinado esa habitación, y ese día simplemente cedió al impulso, se acostó en su cama sin pensar demasiado, respirando el aroma que aún quedaba ahí, también estaba cansado, los ayudantes no eran tan eficiente como Morinaga, o él no sabía tratarlos, ni idea, ¿es que nadie más que Mori puede aguantar su tiranía?

Pero le costó adentrarse en el sueño, su cuerpo había reaccionado de inmediato al sentir el aroma de Morinaga de su cama, pero no quería llegar a eso, es cierto que sin Morinaga él ya no se “desahogaba” pero no quería reconocerlo, que su cuerpo se haya transformado así, porque antes senpai no necesitaba… hacerlo tanto, una vez cada ciertos meses bastaban, y eran deseos que venían por una simple necesidad biológica como solía pensar antes, pero ahora no, ahora apenas dos días y ya siente ese extraño vértigo, ese extraño calor en su pene, en su vientre, las ganas de ser llenado, la hinchazón de sus testículos porque se han acostumbrado a producir más semen al ser “vaciado” tan seguido por Morinaga.

- Debe ser una broma, yo… yo no lo necesito. – Era tan extraño, diciendo eso acurrucado en la cama de Morinaga, pero también estaba cansado, pudo resistir, luchar contra sí mismo y al fin adentrarse al sueño, el sitio era reconfortarle, después de todo.

Y así cayó en tan profundo y acogedor sueño que no pudo escuchar cuando, horas más tarde, lentamente se abrió la puerta del departamento y un cansado Morinaga entraba apenas en estado zombie. ¡Bienvenido a la vida adulta, Ángel-kun!

Morinaga dejó caer su equipaje y su chaqueta en el sofá, él no suele ser desordenado, pero esta vez estaba demasiado muerto, se arrastró a la habitación lentamente, tenía en la mente a senpai, pero era tarde, pensó que dormía, y bueno, sí, dormía, pero no donde suponía. Vio la puerta de su habitación abierta, pero no pensó demasiado en eso, sólo quería su cama, aunque no pudo evitar notar el bulto que vio en ella al prender la luz.

Estaba muy cansado para pensar, ni siquiera contempló demasiado a ese senpai que dormía, se sentía ya en un sueño ¿tal vez era una alucinación por el cansancio? Acercó sus manos, luego su pecho, finalmente entró desordenadamente a la cama, lo abrazó.

Senpai no pudo evitar despertar por esos movimientos en sí mismo, abrió los ojos pesadamente, primero por la luz encendida que molestaba sus ojos, luego por el peso en su cuerpo, Morinaga parecía ya dormido sobre él.

- Morinaga? – no alcanzó a sentirse descubierto, simplemente se preocupó por Mori, parecía simplemente desmayado.

- mmm sí… - dejó escapar pesadamente Morinaga, ya estaba semidormido.

- ….. – senpai lo observó un momento, había bajado a su cuello, se había acurrucado como un niño en su pecho. Parecía cansado, tenía notorias ojeras y una respiración pesada - …. No vas a comer?... o tomar un baño?

          Preguntaba casi por preguntar, tal vez quería hablarle, tal vez estaba feliz de verlo al fin y al cabo.

- ah… estoy muy cansado… - Mori siquiera abría los ojos.

- pero… ni siquiera te has sacado la corbata.

Senpai no pensó demasiado cuando una de sus manos se estiró y removió con simpleza la corbata de Morinaga, a mitad de esa acción se dio cuenta de lo invasivo que era pero al notar que Mori no se movía ni un ápice, sintió el alivio de poder… “disponer”(?) de Morinaga, después de todo, no puede dejar de ser un tirano.

- ¿no vas a comer nada?

- mmm…

- bueno… iré a prepararte algo. – senpai no era de cocinar y menos de cocinar para alguien más, podía contar con los dedos de una mano las veces que le había preparado un mísero café a Morinaga, pero en ese mismo instante tenía la extraña necesidad de cuidarlo, se veía tan cansado y lo había extrañado tanto que…

Se removió con suavidad del abrazo de Morinaga, éste no se resistió, estaba demasiado dormido para evitar que senpai se fuera aunque inconcientemente quería evitarlo, no pudo, se durmió apenas senpai se levantó de la cama.

- ya vuelvo – dijo senpai con la voz en un hilo, no podía evitar sentir cierta timidez y vergüenza cada vez que sentía esa embarazosa intimidad con Morinaga, desde dormir en su cama, a abrazarse y besarse, incluso hacerle un emparedado ya lo tupía un poco.

Así llegó a la cocina, se había vuelto realmente bueno haciendo emparedados, incluso le había dado por experimentar y mezclar diferentes ingredientes más que los típicos tradicionales, aunque no era nada sorprenderse ¡era un puro emparedado! Pero para el poco hacendoso senpai era todo un logro.

Llevo 4 emparedados en una bandeja más una botella de té verde fría. Vio que Morinaga no se había movido ni un poco, seguía con la camisa, los pantalones, siquiera se había sacado la corbata o el cinturón.

- Morinaga, come algo – dijo ahora con voz forzosamente dura dejando la bandeja en el velador.

- ….. – pero Morinaga seguía dormido.

- ey…- se acercó senpai, tocó el hombro de Morinaga, con demasiada suavidad al principio debido a su orgullosa timidez y luego con la natural tiranía de siempre. – oi! Despierta! No puedes dormirte así!

- ah… perdón… - Morinaga entreabrió los ojos suavemente – qué? Senpai? – era como si recién se diera cuenta que estaba al fin en casa con él.

- idiota, te traje emparedados, come y cámbiate si vas a dormir. – senpai casi desvía la mirada, pero como la brusquedad anterior le había permitido parecer enojado como siempre, pudo seguir mirando a los ojos a Morinaga, a pesar del evidente rubor en sus mejillas y sus orejas.

- ah… gracias. – Morinaga apoyó su espalda en la marqueza de la cama, se sobó los ojos con las manos, tomó un emparedado y comió de forma mecánica con los ojos algo perdidos.

- … estás bien? – senpai ya lo miraba otra vez preocupado, se sentó a su lado sin darse cuenta, con los pies en el suelo, claro.

- mucho trabajo… - dijo aún hipnotizado Morinaga – esto… lo preparaste tú? – al fin lo miró más despierto pero su rostro no expresaba demasiadas emociones en realidad.

- eh, sí… - volvió el rubor al rostro de senpai apenas sintió la mirada de Morinaga en él.

- vaya, eres genial, senpai. – sonrió, sí, había despertado un poco más, pero de cierta forma senpai también sintió que en ese comentario, que en esa sonrisa había un extraño reproche, senpai ya comenzaba a sospechar que Morinaga no quería que él se volviera ni un poco independiente, Morinaga quiere que senpai dependa de él para todo, piensa que así es más suyo, y senpai ya se estaba dando cuenta de eso.

- … no es… la gran cosa – paseó la mirada por la habitación.

- je, no es verdad, eres… fantástico. – Morinaga abrazó a senpai, éste se tensó, las acciones de Mori parecían en parte zombie y en parte intencionadas, y no sabía qué quería.

- ey! Termina tu comida!

- mmm sí… - Morinaga estiró su mano, aún abrazando a senpai, y alcanzó dos pequeños emparedados que devoró rápidamente, aunque senpai no lo vio pero pudo escuchar cómo comía apresurado casi a la altura de su cuello. “Este chico, es tan raro” sólo por no querer deshacer el abrazo. – estoy tan cansado… y te he extrañado tanto – “ya viene” pensó senpai, quedándose quieto, esperando el beso que no tardó en venir. Sí, se habían extrañado. Le dio un beso tan apasionado, y senpai inesperablemente le respondió con la misma pasión a su manera, Morinaga tomó sus mejillas, y senpai sus manos, mientras los sonidos de sus labios y lenguas dejaban ecos en esa madrugada de domingo, hacía un poco de frío.

- quiero hacerte el amor, senpai!


CONTINUARÁ
omga xD