Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

domingo, 21 de junio de 2015

Piedra Roja de Antonio Díaz

PIEDRA ROJA
El mito del Woodstock chileno
Investigación de Antonio Díaz Oliva
Fotografías de Paul Lowry


Este libro, extremadamente visual a través de sus fotografías tantos del festival como de los periódicos de la época, es una investigación en proceso sobre el Festival Piedra Roja, el festival heppe estilo Woodstock hecho en Chile en 1970.


            La investigación explora el movimiento heppe criollo existente en Chile en esos años, una subcultura que estaba apenas en pañales y que se reforzó tras la experiencia de este festival de tres días y que fue fuertemente recriminado por la prensa y por ende, también por la opinión pública; se explota además el Chile de aquellos momentos, polarizado entre la derecha y la izquierda política, entre capitalismo y comunismo, ambos rechazando el movimiento heppe, los primeros por considerarlos contra el conservadurismo y los segundos por considerarlos una copia de algo originado en EE.UU. los jóvenes heppes criollos por su parte, veían en el heppesmo una salida tangente de esta lucha de ambos polos donde ellos quedaban en el medio.


            Luego le sigue un relato de los siguientes dos días y el impacto que tuvo para la época, impacto que terminó con el golpe militar, por supuesto, nada podía durar de los heppes tras eso.

           Cabe resaltar además, lo mitológico que envuelve el festival, a lo largo de los años es más mito que realidad, un símbolo más que una experiencia, el nombre del festival siquiera fue Piedra Roja, la prensa equivocadamente (entre muchos errores-mentiras que publicaba) lo tituló así, y así quedó, nadie recuerda que era una simple tocata para una salida de estudios organizado por un curso de 3° medio de un colegio común; pero lo importante es que este mito, este símbolo, marcó un hito, fue el primer paso de la independencia, de la contra cultura juvenil, el primero del que se le tratará de ahogar a lo largo de la dictadura militar ¿se logró?


            Rescato también, que a lo largo del libro además de hacer muchas alusiones a la música, a la prensa, al cine, también se le hizo a la literatura, con referencias a “Papelucho y mi hermano heppe” y “Palomita blanca”, ésta referencia muy interesante y completa dado que el libro comienza en este festival, si alguna vez hago leer este libro a mis estudiantes este libro será una excelente motivación y referencia de la época.


            Si alguno de ustedes estuvo en el Festival Piedra Roja, comparto con ustedes el correo de contacto pues este libro es una investigación que aún está en proceso y aún se están recopilando relatos de dicha experiencia:



 Reseña de la contraportada:


 Sobre el autor:

Pronto, nuevas reseñas ¡en especial mis compras en la comicón!

viernes, 22 de mayo de 2015

Fic koi suru boukun: Cambios, cap 1

Es todo muy simple, como yo empecé a trabajar y dado que el final del manga se orientaba hacia allá, tomé la decisión egoísta de explorar este nuevo futuro de nuestra amada pareja.


¿Ya mandaron su foto para celebrar el aniversario de sensei? Yo ya lo mandé, espero que lo vea, me saqué una foto con mi fic, espero que se entienda el mensaje en inglés que mandé con mi pizarra de tiza.

Espero sus comentarios!

Cambios
Desde senpai.

Han pasado muchos meses, sumergido en este extraño ritmo de vida, sigue el tiempo transcurriendo apaciblemente, es extraño, porque a pesar de lo errático de “esto” el tiempo pasa a la vez lento y rápido…

            Y de pronto Morinaga me lo dijo, le ofrecieron un puesto de trabajo, puede hacer la práctica ahí un par de semanas para ver si lo reciben de inmediato después de graduarse, es una buena oportunidad, pero me sorprendió, no sabía que iba a trabajar tras salir de la universidad, de alguna manera no sé por qué, pensé que iba a estudiar un diplomado como yo, que iba a seguir investigando aquí, que iba a… bueno, seguir siendo mi ayudante… estar conmigo.

- pero senpai, no tengo dinero para seguir estudiando, tengo que trabajar.

- ah? Ah sí? Oh… - tema delicado, la verdad nunca lo había pensado, fui un imprudente.

- sí, recuerda que mis padres me pagan la universidad y me dan algo de dinero, pero apenas me gradúe pues… no me darán nada más…

- en serio? Así de la nada?

- bueno… ellos quieren desligarse de mí, es normal, esto lo hacen ahora por deber pero luego…

            Rayos, puso esa cara otra vez, pregunto sin pensar pero ¿cómo es posible que sus padres sean así? ¿de verdad los padres pueden llegar a odiar a sus hijos? Me parece extremo, extraño, ¿cómo puede ser así…?

- Ya veo, bueno entonces, sí, trabajar es lo mejor…

- sí, aunque te extrañaré, tal vez tenga que internarme ahí unos días o algo así, por las capacitaciones, y queda lejos de Nagoya, pero si me contratan podré trasladarme, espero.

- mmm – se acerca y me besa, ah, es tan fácil ahora, acercarse y besarme, qué locura el que sea tan fácil, pero es cierto, ya no lo veré tanto, será raro, no será… bueno.
Desde Morinaga.
          
  Esta es una gran oportunidad, podré trabajar, tener mi propio dinero, ayudar a senpai y así ser… una familia, aunque sea de dos. Pero lo extrañaré mucho, a senpai no le duele como a mí, nuestros sentimiento son… debo reconocer, diferentes de cierta forma, él no sufrirá como yo por nuestra distancia, casi envidio eso, a mí me afecta demasiado el no verlo, el no tenerlo, el no estar apegado a él cada día; espero que no me afecte en el trabajo, así de dependiente soy, eso no es bueno!
          
  Espero que me vaya bien en mi práctica, será agotador, pero si logro entrar en esta compañía tendré un mejor futuro, tendremos un mejor futuro.

***
Así comenzó un gran cambio de vida para ambos, Morinaga dejaría la universidad y comenzaría a trabajar ¿qué tanto cambiaría su vida por este nuevo ritmo y rutina? Lo primero fue ayudar a senpai a buscar nuevos ayudantes, Morinaga sufrió mucho por sus típicas inseguridades, que la chica demasiado linda, que el chico demasiado seme… hasta que finalmente encontramos a típicos personajes neutrales para tomar el puesto, tras las insistencias de senpai en implantar su tiranía, podres víctimas. Mientras, Morinaga comenzaba su primera semana de prácticas, y sí, los primeros tres días iba y volvía tarde y agotado, casi no veía a senpai, para finalmente caer en un internado en el mismo trabajo. Fue una semana difícil para ambos, para Morinaga por no poder ver a senpai, y bueno, senpai comenzó a darse cuenta de su inutilidad nuevamente, no podía cocinar casi nada, y terminó gastando más dinero de la cuenta por comer afuera, también rompió un plato al tratar de lavar los trastos. Lo bueno fue que descubrió la magia de hacer emparedados, entonces pudo sobrevivir. Pero lo que más extrañaron ambos fue el hecho de dormir, sí, algo tan simple como eso, no es que el sitio donde se instaló Morinaga haya sido especialmente incómodo, no, es solo que ambos se habían acostumbrado a dormir juntos, sentir su calor, su olor, besarse antes de dormir, y ya no podían, las camas las sentían frías y enormes, sentían la soledad de no estar con el otro, era algo que los mensajes de texto no podían remediar, y eso que senpai los contestaba todos aunque fuera con mala gana.

Así al terminar el domingo (había sido una semana tan malditamente larga sin Mori) senpai pensando que Morinaga ya no volvería siquiera al ser fin de semana decidió casi sin decidir, dormir en la cama de Morinaga, no se dio ni cuenta y ya estaba en su habitación, los días anteriores a veces entraba a mirar como alucinado esa habitación, y ese día simplemente cedió al impulso, se acostó en su cama sin pensar demasiado, respirando el aroma que aún quedaba ahí, también estaba cansado, los ayudantes no eran tan eficiente como Morinaga, o él no sabía tratarlos, ni idea, ¿es que nadie más que Mori puede aguantar su tiranía?

Pero le costó adentrarse en el sueño, su cuerpo había reaccionado de inmediato al sentir el aroma de Morinaga de su cama, pero no quería llegar a eso, es cierto que sin Morinaga él ya no se “desahogaba” pero no quería reconocerlo, que su cuerpo se haya transformado así, porque antes senpai no necesitaba… hacerlo tanto, una vez cada ciertos meses bastaban, y eran deseos que venían por una simple necesidad biológica como solía pensar antes, pero ahora no, ahora apenas dos días y ya siente ese extraño vértigo, ese extraño calor en su pene, en su vientre, las ganas de ser llenado, la hinchazón de sus testículos porque se han acostumbrado a producir más semen al ser “vaciado” tan seguido por Morinaga.

- Debe ser una broma, yo… yo no lo necesito. – Era tan extraño, diciendo eso acurrucado en la cama de Morinaga, pero también estaba cansado, pudo resistir, luchar contra sí mismo y al fin adentrarse al sueño, el sitio era reconfortarle, después de todo.

Y así cayó en tan profundo y acogedor sueño que no pudo escuchar cuando, horas más tarde, lentamente se abrió la puerta del departamento y un cansado Morinaga entraba apenas en estado zombie. ¡Bienvenido a la vida adulta, Ángel-kun!

Morinaga dejó caer su equipaje y su chaqueta en el sofá, él no suele ser desordenado, pero esta vez estaba demasiado muerto, se arrastró a la habitación lentamente, tenía en la mente a senpai, pero era tarde, pensó que dormía, y bueno, sí, dormía, pero no donde suponía. Vio la puerta de su habitación abierta, pero no pensó demasiado en eso, sólo quería su cama, aunque no pudo evitar notar el bulto que vio en ella al prender la luz.

Estaba muy cansado para pensar, ni siquiera contempló demasiado a ese senpai que dormía, se sentía ya en un sueño ¿tal vez era una alucinación por el cansancio? Acercó sus manos, luego su pecho, finalmente entró desordenadamente a la cama, lo abrazó.

Senpai no pudo evitar despertar por esos movimientos en sí mismo, abrió los ojos pesadamente, primero por la luz encendida que molestaba sus ojos, luego por el peso en su cuerpo, Morinaga parecía ya dormido sobre él.

- Morinaga? – no alcanzó a sentirse descubierto, simplemente se preocupó por Mori, parecía simplemente desmayado.

- mmm sí… - dejó escapar pesadamente Morinaga, ya estaba semidormido.

- ….. – senpai lo observó un momento, había bajado a su cuello, se había acurrucado como un niño en su pecho. Parecía cansado, tenía notorias ojeras y una respiración pesada - …. No vas a comer?... o tomar un baño?

          Preguntaba casi por preguntar, tal vez quería hablarle, tal vez estaba feliz de verlo al fin y al cabo.

- ah… estoy muy cansado… - Mori siquiera abría los ojos.

- pero… ni siquiera te has sacado la corbata.

Senpai no pensó demasiado cuando una de sus manos se estiró y removió con simpleza la corbata de Morinaga, a mitad de esa acción se dio cuenta de lo invasivo que era pero al notar que Mori no se movía ni un ápice, sintió el alivio de poder… “disponer”(?) de Morinaga, después de todo, no puede dejar de ser un tirano.

- ¿no vas a comer nada?

- mmm…

- bueno… iré a prepararte algo. – senpai no era de cocinar y menos de cocinar para alguien más, podía contar con los dedos de una mano las veces que le había preparado un mísero café a Morinaga, pero en ese mismo instante tenía la extraña necesidad de cuidarlo, se veía tan cansado y lo había extrañado tanto que…

Se removió con suavidad del abrazo de Morinaga, éste no se resistió, estaba demasiado dormido para evitar que senpai se fuera aunque inconcientemente quería evitarlo, no pudo, se durmió apenas senpai se levantó de la cama.

- ya vuelvo – dijo senpai con la voz en un hilo, no podía evitar sentir cierta timidez y vergüenza cada vez que sentía esa embarazosa intimidad con Morinaga, desde dormir en su cama, a abrazarse y besarse, incluso hacerle un emparedado ya lo tupía un poco.

Así llegó a la cocina, se había vuelto realmente bueno haciendo emparedados, incluso le había dado por experimentar y mezclar diferentes ingredientes más que los típicos tradicionales, aunque no era nada sorprenderse ¡era un puro emparedado! Pero para el poco hacendoso senpai era todo un logro.

Llevo 4 emparedados en una bandeja más una botella de té verde fría. Vio que Morinaga no se había movido ni un poco, seguía con la camisa, los pantalones, siquiera se había sacado la corbata o el cinturón.

- Morinaga, come algo – dijo ahora con voz forzosamente dura dejando la bandeja en el velador.

- ….. – pero Morinaga seguía dormido.

- ey…- se acercó senpai, tocó el hombro de Morinaga, con demasiada suavidad al principio debido a su orgullosa timidez y luego con la natural tiranía de siempre. – oi! Despierta! No puedes dormirte así!

- ah… perdón… - Morinaga entreabrió los ojos suavemente – qué? Senpai? – era como si recién se diera cuenta que estaba al fin en casa con él.

- idiota, te traje emparedados, come y cámbiate si vas a dormir. – senpai casi desvía la mirada, pero como la brusquedad anterior le había permitido parecer enojado como siempre, pudo seguir mirando a los ojos a Morinaga, a pesar del evidente rubor en sus mejillas y sus orejas.

- ah… gracias. – Morinaga apoyó su espalda en la marqueza de la cama, se sobó los ojos con las manos, tomó un emparedado y comió de forma mecánica con los ojos algo perdidos.

- … estás bien? – senpai ya lo miraba otra vez preocupado, se sentó a su lado sin darse cuenta, con los pies en el suelo, claro.

- mucho trabajo… - dijo aún hipnotizado Morinaga – esto… lo preparaste tú? – al fin lo miró más despierto pero su rostro no expresaba demasiadas emociones en realidad.

- eh, sí… - volvió el rubor al rostro de senpai apenas sintió la mirada de Morinaga en él.

- vaya, eres genial, senpai. – sonrió, sí, había despertado un poco más, pero de cierta forma senpai también sintió que en ese comentario, que en esa sonrisa había un extraño reproche, senpai ya comenzaba a sospechar que Morinaga no quería que él se volviera ni un poco independiente, Morinaga quiere que senpai dependa de él para todo, piensa que así es más suyo, y senpai ya se estaba dando cuenta de eso.

- … no es… la gran cosa – paseó la mirada por la habitación.

- je, no es verdad, eres… fantástico. – Morinaga abrazó a senpai, éste se tensó, las acciones de Mori parecían en parte zombie y en parte intencionadas, y no sabía qué quería.

- ey! Termina tu comida!

- mmm sí… - Morinaga estiró su mano, aún abrazando a senpai, y alcanzó dos pequeños emparedados que devoró rápidamente, aunque senpai no lo vio pero pudo escuchar cómo comía apresurado casi a la altura de su cuello. “Este chico, es tan raro” sólo por no querer deshacer el abrazo. – estoy tan cansado… y te he extrañado tanto – “ya viene” pensó senpai, quedándose quieto, esperando el beso que no tardó en venir. Sí, se habían extrañado. Le dio un beso tan apasionado, y senpai inesperablemente le respondió con la misma pasión a su manera, Morinaga tomó sus mejillas, y senpai sus manos, mientras los sonidos de sus labios y lenguas dejaban ecos en esa madrugada de domingo, hacía un poco de frío.

- quiero hacerte el amor, senpai!


CONTINUARÁ
omga xD

viernes, 15 de mayo de 2015

Vida de una geisha de Kiharu Nakamura

Vida de una geisha de Kiharu Nakamura

En mi insaciable obsesión de leer libros de geishas escritos por geishas, finalmente leí este libro tan difícil de conseguir (principalmente porque no está en internet como digital, así que lo mandé a pedir a España y por allá) en fin, el caso es que ya lo he leído, recién, recién, y estoy en la fase de ¿ahora qué haré con mi vida? xD bueno, aquí un comentario ahora que está fresco.


            De hecho este libro no lo consideraría mi favorito, creo que mi favorito sería Geisha de Liza Dalby, y eso que éste no es un libro 100% narrativo, sino una interesante combinación de texto expositivo, jugando con la narrativa subjetiva, lo cual se agradece. Pero ¿por qué este libro no me gustó tanto, siendo que fue escrito por una japonesa y además geisha? Son varias las razones, y no es que el libro sea malo, si no que mis expectativas fueron directamente para informarme sobre las geishas, y aunque la autora es una viva imagen de la cultura japonesa como representante de ésta en el extranjero (en especial en Norte América), a lo largo del libro no toma del todo el asunto de ser geisha, como vida de una geisha en sí. De hecho planeo releer las primeras 100 páginas que es donde yo siento que de verdad habló de lo que consiste ser una geisha y esa vida en sí, y el libro tiene 370 páginas…


            Pero en cambio, es una interesante (y me atrevo a decir, completa) visión histórica del periodo antes, durante y después de la guerra, mostrando una realidad realmente cruda. De hecho, el libro está dividido en 3 partes, la primera muestra más el mundo de las flores y los sauces, que es como se le llama al mundo de las geishas en Japón; la segunda parte es sobre la época posterior a la guerra donde la autora nos relata la cruda lucha por sobrevivir, literalmente escapando al campo mientras los bombardeaban con su hijo cargando en su pecho (literalmente, en serio) de verdad es una visión dramáticamente realista. Y por último, la tercera parte nos relata de su vida en América del Norte, donde se desempeña en innumerables trabajos, casi la mayoría asociado a ser consultora de la cultura japonesa, desde ser modelo en kimono, a ser asesora de ópera para Madame Butterfly. Ella ha conocido a un montón de gente, ha vivido muchas cosas y es sumamente interesante su vida, aunque no hable sólo de ser geisha. Por eso seguro este libro está incluido en la colección: “testimonio de mujer” en el libro que llegó a mis manos.


            Pero hay otra razón por la que no me gustó demasiado, aunque no puedo decir que sea malo, es un asunto de perspectiva, y es que me molesta que tire tantas flores a Norteamérica, o más simplemente dicho, a los norteamericanos, siento que denigra demasiado a Japón al admirar tanto a los norteamericanos en esas comparaciones tan sucesivas con Japón, no me considero patriótica, pero me causa cuidado. Pero yo puedo entender también el por qué ella es más feliz en América del Norte, y es que ella es diferente a las japonesas en general, ella tiene más personalidad de americana, por eso es más feliz allá. A ella no la detiene por ejemplo el estar con un hombre menor que ella, siendo que en Japón eso no hubiera funcionado, o en América ella puede dar charlas en Universidades sin problema a pesar de ser geisha y sin ser académica, en Japón eso sería imposible, ese tipo de cosas ella admira de América y por eso es más feliz ahí.


            Otra parte muy interesante, y este párrafo es ya un SPOILER DETEC, es la parte en que ella al fin puede traer a su hijo a América del Norte, y uno como lector se alegra tanto como la autora cuando lo cuenta, recordando claro todo el sacrificio que ella hizo durante la guerra y después de esta para mantener a su hijo, y todo lo que se ha sacrificado en América para traerlo. Pero él la rechaza, la odia. Es dramático, y lo más increíble que es real, pasó, es su biografía.

           Y así, innumerables hechos del libro te sorprenden y retuercen la moral y el estómago, pasan muchas cosas, de verdad una vida llena de vivencias.


            La estructura puede chocarte un poco, en especial la primera parte, hasta me hace pensar que está mal constituido, ya que este libro se hizo a base de cartas autobiográficas que le escribía la autora aun editor que las arreglaba para hacer los libros (las 3 partes), por lo que es un poco extraño leerlo, en cortos tan poco relacionados entre sí, sin una coherencia claramente narrativa, pero bueno, son cartas autobiográficas, hay que leerlas así.


            Y bien, si gustan dar un vistazo a la historia entre guerras desde el punto de vista de una mujer valiente y aventurera, además de querer sentir todos los idas y venidas de una lucha incansable y un camino tan largo en la vida entre países, viajes, amores y desamores, dolores, trabajos y gente que va y viene, este libro puede ser lo dramático como lo suave que quieran ver, después de todo, así es la vida de toda mujer. Un hermoso vistazo a lo femenino, desde una geisha que ha vivido, de verdad, increíbles historias.

(A propósito, murió hace más de 10 años, el 2004, con 90 años de edad, en New York.)

viernes, 6 de marzo de 2015

One Shot "De dos" de KSB

Hola gente, comencé a trabajar pero todo va muy bien, mi primer sueldo será un fursuit xD hago a niños pequeños, qué loco, son una monada jojojo y tengo un trabajo de pocas horas para ir de a poco con esto de lo laboral y no perder mis aficiones, es por eso que les traigo este regalito. Espero que sus proyectos personales también estén creciendo, yo también me estoy haciendo una cabeza de lobo blanco estilo furry xD cosas.

OneShot “de dos”

Souishi no se había dado cuenta cómo había caído en esa rutina. Pero sospechaba que el primer paso hacía su condena había sido el aceptar dormir juntos cada noche, sí, ese había sido su error, porque ahora no podía notar cómo terminaban teniendo sexo cada vez, no podía notar cómo deslizaba su cuerpo a ese acto, a esa unión, en qué momento Morinaga se acercaba y de un beso o un abrazo pasaba a estar en su interior.

Y ahora otra vez estaban así, uno frente al otro de costado en la cama, jadeantes, agotados, rojos y despeinados, otra vez estaban abrazados y sucios.

- ah… - suspira senpai, está tan cansado ¿en qué habitación están? ¿es la suya o la de Morinaga? Sólo quiere dormir. Escucha una suave risilla, Morinaga está sonriente mientras aún recupera el aire, de verdad es tan feliz así, es tan raro, ese sujeto.

- … ¿estás bien? – le pregunta sonriente.

- eh?

- je, es que me estás mirando tanto… - parece verdaderamente feliz.

Senpai no había caído en la cuenta, es verdad, últimamente no puede evitar mirarlo tan fijamente, no sabe por qué, y ahora, después del sexo si es que no cae dormido se sorprende observándolo, será porque Morinaga parece brillar, tan sonrojado, con gotas de sudor y sus ojos iluminados, ah, debe ser su imaginación.

- n-no es nada… sólo… - trata de alejar su vista, pero en verdad no puede, y pensar que en el pasado vivía esquivando su mirada.

- mmm? – Morinaga se acerca un poco, senpai presiente que lo besará, es como una intuición a estas alturas, pero continúa hablando.

- he estado preguntándome algo… - es verdad, en todos esos largos minutos en que suele observar a Morinaga, incluso después del sexo o cuando es el primero en caer dormido se lo ha preguntado. Ya es consiente que es un tipo guapo, sí, hay que asumirlo, es lo que las chicas llaman ¿un desperdicio dado su condición?

- el qué? – Morinaga se detiene a muy pocos centímetros de su cara, aún están abrazados, con las piernas entrelazadas.

- tú… nunca te has acostado con una mujer? – y lanzó la bomba con su desinterés característico, sin pensar realmente demasiado.

- ah?! – Morinaga retrocedió un poco su rostro, mirando a senpai muy sorprendido y sorprendiéndose también por la cara tranquila con que se lo decía ¿cómo podía y además después del sexo? En verdad es insensible. – que qué?

- sólo me lo preguntaba, eso es todo – senpai pestañó un par de veces, inocente. Morinaga no sabía por qué se estaba sintiendo sumamente incómodo, hablar de chicas no es lo suyo y ¡acababan de hacer el amor, joer! Pensó un millón de cosas a la vez y sintió su horrible clásica inseguridad.

- pues… - bueno, no quedaba más que contestar, supuso. Puso las manos en la cintura de senpai, notó cómo las manos de éste seguían sujetándole los brazos, seguían unidos, tal vez era tonto sentirse inseguro por el tema. – no, nunca.

- ¿nunca? – pregunto senpai, no sabía por qué era incrédulo.

- claro que no, soy gay – le recordó con algo de rencor Morinaga, mirándolo con el ceño algo fruncido. Senpai pasó sobre eso, no sabía por qué sentía esta curiosidad, debía ser porque se dio cuenta que… bueno, que Morinaga era gay y que estaba con él, y de cierta forma esa verdad aún le parecía… rara.

- pero nunca tuviste novia o algo así?

- novia? – Morinaga cada vez se incomodaba más, tenía ganas de castigar a senpai con sexo duro ahora mismo, pero suponía que al menos tenía que contestar – mmhhh bueno sí… algo así.

- sí? – preguntó senpai sorprendido, definitivamente no se daba cuenta de cómo incomodaba a Morinaga.

- sí, bueno cuando era niño… en realidad era como mi mejor amiga, todos decían que éramos novios y andábamos de la mano, pero nada más, cuando crecimos lo dejamos.

- sólo eso? – de nuevo la incredulidad de senpai, que lo miraba con una curiosidad extraña, era cierto que por primera vez tenían una conversación de ese tipo, nunca le había preguntado sobre su vida a Morinaga antes, nunca le había nacido la curiosidad ¿esto era una buena o mala señal?

- bueno y… - ahora Morinaga se sentía extrañamente culpable – en la preparatoria, cuando comenzaba a gustarme Masaki… - ese nombre le cambió la cara a senpai, no supo por qué pero frunció el ceño, aunque siguió mirando a Morinaga, quería saber a pesar de la evidente molestia. Morinaga por supuesto lo notó – estaba confundido de mis sentimientos, recién me estaba dando cuenta que era gay – bajó la mirada – así que cuando se me declaró esa chica le dije que sí, pero como pensé no pude hacer nada con ella, lo intenté pero se sentía extraño, no podía.

- mmm – senpai bajó los ojos también – hasta donde llegaron? – lo miró, ahora no parecía simple curiosidad.

- ah? Pero si te dije que no me he acostado con una mujer en mi vida! – Morinaga se estaba poniendo nervioso, y había comenzado a apretar sus dedos en la piel de senpai.

- ya, pero… - senpai volvió a bajar la mirada, ahora él se estaba sintiendo extraño, era como una especie de tristeza.

- … un par de besos y ya, y se sintió tan raro… innatural, sabes? – Morinaga lo recordaba con muy mala gana, de hecho ya lo había olvidado.

- ya veo – senpai seguía con los ojos bajos, Morinaga preocupado no podía adivinar en lo que estaba pensando, no se imaginaba que senpai no hacía más que castigarse a sí mismo pensando que seguro en esos años Mori había estado con Masaki, claro, era obvio, pero era el pasado ¿por qué le molestaba?

- ….. y tú senpai?

- eh?

- tú… te has acostado con alguna mujer?

- qu-qué dices?! – senpai de pronto había vuelto a su habitual vergüenza complicada de manejar, hasta trató de alejarse de Morinaga echándose hacia atrás pero éste se lo impidió.

- qué? Quiero saber, yo te contesté – dijo con un extraño tono mimoso Morinaga, tenía un puchero en la boca y unos ojos preocupados, realmente, siempre trataba de no pensar en la heterosexualidad de senpai, pero era un miedo que no se iba, de cierta forma sabía que senpai no era gay, pero estaba con él, pero no era gay, era complicado…

- qué? Pe-pero… - senpai bajó la mirada sonrojado, una de sus manos se había cerrado cerca de su boca, como para ayudarlo a contener la vergüenza, sentía pudor por el tema, pero no de su desnudez que compartía con Morinaga, las cosas realmente habían cambiado y a la vez no.

- dime senpai, yo también quiero saber – Morinaga se acercaba peligrosamente, a pesar del tema, siempre que presionaba a senpai se había hecho la costumbre de acercarse así a él, como si estuviera asechándolo, acosándolo.

- n-no… yo nunca… - dijo senpai, titubeando, sin verlo a la cara.

- no? – Morinaga se detuvo, algo sorprendido, en realidad no sabía qué esperaba pero estaba sorprendido.

- que no, nunca. – dijo molesto senpai, arrepintiéndose por haber preguntado en primer lugar, aún no lo miraba a la cara.

Por su parte Morinaga no sabía si estaba aliviado o preocupado, podía ser esto bueno, senpai nunca ha estado con una mujer, tal vez nunca le interesaron y no se había dado cuenta; o… podía ahora sentir curiosidad? Tal vez quiere acostarse con una mujer ¡tal vez por eso preguntaba estas cosas tan raras!

- e-entonces… nunca has tenido novia? – preguntó ahora nervioso Morinaga, estaba apretando su abrazo en senpai, tenía miedo de sus respuestas.

- claro que sí… pero nada serio… tampoco. – ahora senpai lo miraba de reojo.
Morinaga no sabía qué pensar, pero, tal vez esto significaba esperanzas?

- y por qué? –su voz titubeaba.

- pues… yo sí quería salir con una chica… cuando estaba terminando la secundaria, y salimos pero… luego mi madre murió y yo… - senpai de pronto calló, estaba un poco avergonzado, pero de pronto también se puso un poco serio, estaba recordando, sus motivos eran más complicados quizás de los de Morinaga – desde entonces sólo pensé en mi familia y el trabajo – senpai miraba hacia abajo sin ver nada, parecía que de pronto hablaba para sí mismo. Morinaga se arrepintió también por preguntar.

- pe-perdón… - se sentía un idiota.

- por qué? – senpai ahora lo miraba, algo de sonrojo quedaba en sus mejillas, pero ante los recuerdos de esa época complicada se fueron.

- … no sé… sólo…

- está bien, no pienses en eso… ahora… está bien – senpai sin pensar demasiado puso una de sus manos en el antebrazo de Morinaga, lo apretó, era una caricia brusca, tan de senpai.

- pero… tú no quieres…? – pero Morinaga tenía que saberlo.

- mm?

- no sientes curiosidad? – debía saberlo.

- …..!!! – pero qué mierda preguntaba ahora ese sujeto?! Maldición, nunca más le preguntará nada otra vez! – qu-qué dices?! Y-yo no… he pensado esas cosas…! - senpai lo miraba con enfado y vergüenza.

- de verdad? Nunca?

- e-es decir, no es que “nunca”, es sólo… ahg… - senpai volvió un poco la cara, de pronto comenzó a sincerarse más allá de la vergüenza, se dio cuenta de cuánto habían cambiado sus planes por simples que éstos hubieran sido – yo creía que terminaría casado por ahí pero en realidad no es que lo planeara, simplemente lo suponía… qué sé yo, tal vez nunca hubiera pasado si no te hubiera conocido… - senpai lo decía con un dejo de enojo, pero era honesto.

- nunca hubiera pasado… el estar con alguien?

-s-supongo, no lo sé… - dijo con voz más dura.

- je… comprendo – Morinaga sonrió, de cierta forma ya estaba interpretando todo a su propio provecho. Abrazó fuertemente a senpai y besó infantilmente su mejilla.

- ah! Qué haces?! – senpai de pronto recordó la desnudez de sus cuerpos al sentir la piel de Morinaga en tan directo roce con las suya, una reacción bastante tardía.

- nada, sólo, estoy feliz de haberte encontrado… - besó sus labios, senpai lo dejó. – pero sabes, senpai…

- nn? – senpai se relajó demasiado con ese beso, su cuerpo se entumece tan rápido si están así.

- je… aún puedes casarte. – Morinaga le sonreía, pero senpai no entendió a la primera, y dudó a la segunda.

- no sería malo, verdad? – Morinaga volvió a besarlo, ésta vez más apasionadamente poniéndose sobre él, iban a hacerlo otra vez. Inevitablemente.

Y senpai entendió sus palabras, se sonrojó y tensó tanto, se quedó mudo, y su vergüenza no pudo más que desahogarse en los gemidos que de pronto se vio obligado a liberar. Ese tipo estaba loco, decir algo como eso, decírselo ahora... hacerlo así…

***
Horas después de aquello, en la penumbra de la habitación, Morinaga acariciaba el cabello de senpai, disfrutando de su peso sobre el suyo, mirándolo dormir en su hombro. Se veía tan cansado, tan adolorido, tan hermoso. Morinaga suspiraba y besaba su frente, con cierto dejo de melancolía.

“Yo sé… que aunque nos casemos algún día, de todas formas en este país eso no significará nada…. aunque no creo que tú lo aceptes en el futuro. Pero de todas formas, no es como si pueda crear una familia contigo, yo no puedo darte hijos… Souishi.”

- no podríamos ser una familia…

- mn, qué susurras? – dijo con voz ronca, senpai. Se enderezó un poco.

- ah, estabas despierto?

- más o menos, me duele todo… - senpai mantenía los ojos cerrados, como si dormitara, se acurrucaba sin darse cuenta en Morinaga y éste seguía acariciando su cabello.

- ah… claro.

- qué decías? – entreabrió los ojos senpai, lo miró un poco.

- ah, no… no es nada. – Morinaga trató de ocultar su melancolía.

- tonto, dime, se te nota en la cara. – senpai se volvió a enderezar, se dio cuenta que estaba completamente sobre Morinaga, pero tenía una pereza demasiado pesada como para moverse.

- mm, pues… - Morinaga bajó la mirada – sólo pensaba… que no podré… es decir… no podremos ser una familia, supongo.

- …….. – A pesar de la penumbra, senpai pudo adivinar la expresión triste de Morinaga, lo que lo desesperó y provocó que soltará unas palabras sin pensar demasiado ¿aunque quizás eso las hacía más honestas? – pero qué dices? Acaso no hay familias de dos personas?

- …! – sonrojo explosivo on. Mientras que senpai paraba un momento a preguntarse qué carajos acababa de decir, Morinaga ya se había enamorado de él un 55% más de lo que ya estaba – senpai! – lo abrazó histérico.

- qu-qué?! Qué te pasa? No dije nada! – senpai de apoco empezaba a darse cuenta de la locura que había dicho, maldición, esas dosis de sexo, caricias y besos diarios ya empezaban a afectarle en serio.

Morinaga por su parte comenzó a besarlo, y a pesar del dolor de su cuerpo sospechó que podría volver a hacerlo, y senpia… bueno, senpai no tenía opción, debía pagar lo dicho aunque no hubiera entendido bien qué había dicho exactamente.

Fin, por el momento.

Bueno como pueden ver, estos one shot son más o menos ideas sueltas que se me vienen y como no estoy escribiendo una historia lineal de esta maravillosa pareja, prefiero hacer estos oneshots para que no se pierdan las ideas. Espero que les haya gustado, o prefieren una historia larga?

Críticas, comentarios, o cartas de muerte, aquí abajo, o en el cuadro de chat, o si quieren a mi correo: shicakane@hotmail.com


domingo, 22 de febrero de 2015

Libros leídos el 2014

Libros leídos el 2014

Aunque no fue tan fructífero como otros años leí muchas cosas interesantes! A por el 2015 y sus libros nuevos! (aunque tengo muchas ganas de hacer ciertas relecturas)

1. Quo Vaids? (tomo 2) – Enrique Sienkiewicz.

2. El manual del nuevo conductor – XDDD cuenta? En realidad aprendí mucho :v

3. Memorias de una geisha – Arthur Golden.

4. Aprendizaje inteligente – Pablo Menichetti. (para mi trabajo :3)

5. Hombrecitos – Lousa M. Alcott (awww)

6. Camisa de fuerza y otros poemas – Nicanos Parra (un librillo de por ahí).

7. Vida de una geisha – Mineko Iwasaki.

8. Robbie y otros cuentos – Isaac Asimov. :Q______

9. A través de la puerta de la llave de plata, el extraño, la llamada de Cthulhu, selección de poemas, la trampa, y otros cuentos – H. P. Lovecraft.

10. El Necronomicón – H. P. Lovecraft.

11. Relatos de las tierras oscuras – Marcelo Tapia.

12. Geisha – Liza Dalby (sí, me gusta este tema y ahora leo otro xD).

13. Synco – Jorge Baradit.

14. Teleidoscopio . Pía Ahumada Seura.

15. Change the world – “escrito por M”.

16. Fahrenheit 451 – Ray Bradbury.

17. Pablo de Rokha – Antología (o es al revés?)

18. Leyendas de La isla de Pascua – Padre Sebastián Englert.

19. La marquesa de Gange – Marqués de Sade.

Y ustedes, qué libros leyeron? n,u