Fanfic Koi Suru Bou Kun

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domingo, 1 de mayo de 2016

Fanfic chobits: Esperando por ti


No sé cómo viene la inspiración a las 3:00 de la mañana pero al fin pude descargar esta idea que estaba rondando mi cabeza hace años. Es un pequeño texto completamente paralelo a la serie chobits, solo comparte su universo pero estos personajes (sumamente anónimos y hasta poco claros) son los de una chica adulto-joven y su persocon masculino; los sentimientos crecen ¿con alguna dirección a seguir? La última parte nos sorprende con el último capítulo de la serie televisiva y sus consecuencias. 



Esperando por ti

No me dices nada cuando te digo “te quiero”, sigues mirándome con esos ojos tranquilos y esa dulce sonrisa, aunque estemos desnudos sobre la cama, mirándome fijamente, un persocon no puede regresarte un “te quiero”. Podría ordenártelo, podría decírtelo, pero no sería de verdad, ¿pero algo de esto es de verdad? Eres un robot al que instalé un programa para ser amante, pero a la vez rehusé instalar esas aplicaciones demasiado falsas para mí, esas aplicaciones que me dirían esas palabras, que por tanto que hicieran nunca darían brillo a tus ojos, no, no puedo ser tan falsa, no puedo obligarte, si es que puedo usar esa palabra, y no puedo porque precisamente… te quiero.

Te compré hace ya tres años, en realidad lo hice con esa intención, aunque al principio no quería reconocerlo siquiera para mí misma, pero fue buscándote, alguien, algo como tú porque soy demasiado extraña para involucrarme con alguien, alguien de verdad. Sabía que tú o me rechazarías, sabía que podía crear a alguien que yo quisiera, que no me exigiera aunque no me quisiera.

Pasó el tiempo y poco a poco me acerqué a ti, te toqué más, me atreví a besarte y por supuesto nunca me rechazaste, tu piel fría podía entibiarse con la mía, y aunque fue paulatino tras un año instalé ese programa para tener sexo contigo porque es imposible para mi hacerlo con alguien de verdad, contigo puedo ser libre, contigo puedo hacerlo como yo quiera porque siempre me aceptas, nunca exiges.

Pero perdí el control, tras pasar el tiempo hasta el día de hoy no puedo separarme de ti, evitar dejar tu boca, desearte… lo hago demasiado, y aunque no sientas nada yo siento por los dos, aunque no me des un te quiero por respuesta quiero confiar que tu inteligencia artificial puede entenderme.

Vamos de la mano por la calle, no es tan extraño hoy en día porque nadie lo toma en serio, soy tan joven que nadie lo toma en serio, pero si estamos solos te beso, tú respondes tan suavemente, entrecerrando los ojos, levantando los labios, solo respondes pero nunca tendrás iniciativa, con tu suave sonrisa solo aceptas nada de mi pero nunca exigirás nada, y por eso te quería, por eso te compré y te tengo, pero perdí el control, ¿Cómo es posible que sea tan inmadura para pedir más, a ti, a un robot? He hecho demasiado el amor contigo, sabía que si te usaba demasiado crearía una adicción, se sabe que como son común los persocon si se usan demasiado son adictivos, y por supuesto que hablo de sexo, la gente lo llama simple masturbación, que no eres diferente a un consolador pero para mí eres diferente… sé que no eres una persona, pero sentir tu peso sobre mí, tu movimiento siguen mis órdenes, tu piel fría calentándose por la mía, tu suave sonrisa sin siquiera jadear… se han hecho 3 años de estar contigo, dos años pegada a tu cuerpo de mentira.
Y ahora asumo que te quiero, aunque seas un robot, aunque nos mientas nada, aunque me sonrías con ojos vacíos y sonrisa que sé que sólo yo interpreto libremente como amabilidad, pasan así los días, los meses, y sigo en la cama contigo, guardando el secreto a mi familia que ya sospecha, pasando por alto las bromas en el trabajo por mi eterna soltería… sigo mirándote tras el sexo, tras la insana masturbación para otros, te tomo de las manos, tú lo aceptas pero no aprietas mis manos, me miras con tu sonrisa tranquila, tan paciente como todos los días y te lo repito de forma inevitable, inevitable amarte y decírtelo.

- te quiero.

Sé que no me responderás, que no hay nada en tu mirada, y nada en tu sonrisa, pero entonces un ruido extraño resuena suavemente en lo que paree toda la ciudad, un brillo por la ventana, no alcanzo a reaccionar cuando siento tu mano apretando la mía ¿cómo es posible? Al verte nuevamente tus ojos comienzan a brillar, nunca había ocurrido ¿qué está pasando? Siento primero miedo de que te haya ocurrido un desperfecto pero luego tu sonrisa se amplía un poco ¿esto había pasado antes? Siento un calor en el pecho, mariposas en el estómago.

- yo también te quiero.

- eh? - toda mi piel desnuda bajo las frazadas se eriza. No logro pensar nada.
Te acercas y me besas, todo es…imposible, los persocon no hacen esto, no pueden pero…

- te quiero - estás sobre mí, y por primera vez y desde entonces, me haces el amor.


FIN

¡Espero sus comentarios!

domingo, 24 de abril de 2016

Fanfic Zootopia: "Natural" cap 1


Judy no pudo darse cuenta cómo las cosas fueron lentamente en esta dirección, la cotidianidad se deslizó peligrosamente a esto sin (quizás) ninguno de los dos hubiera podido detenerlo ¿de verdad esto puede escogerse? ¿es una opción?

            Solo puede recordar el momento preciso del primer beso, siquiera la primera caricia, ni siquiera el primer abrazo, tan natural siempre para ellos. ¿Natural? ¿Cómo podía ser natural el que se abrazaran, diferentes especies e incluso un depredador y una… presa? Pero así era, increíble cómo sus cuerpos se atraían como si fuera natural, de verdad natural, ella no se daba cuenta cuando su pequeña patita acariciaba su enorme pata con peligrosas garras, y sí, la acariciaba, al hablar, al caminar, no se daba cuenta cómo su cuerpo se cercaba más al de él, era desesperante.

            Y Nick, pues Nick parecía más consciente de ello, al menos la coneja pensaba que incluso se burlaba de esto que ya le parecía una debilidad de su parte, pero no sospechaba que el zorro estaba en la misma situación. Desde el primer día que la vio le pareció sencillamente hermosa en su imagen pequeña e inocente, luego sintió compasión por ella, pensando que ese hermoso corazón sería pisoteado en la gran ciudad, tomando la cruel decisión de hacerlo él mismo si es que era necesario endurecerla. Al final la supervivencia del más fuerte no ha cambiado desde la prehistoria, solo que los depredadores son otros, no los que necesariamente comen carne. Pero cuál fue su sorpresa al verla nuevamente, fuerte, engatusándolo en su propio juego, un animalillo tan pequeño pero tan decidido… fue inevitable no admirarla y creer en ella, querer creer en ella y en su sueño de que todos somos iguales, de que se puede ser lo que uno quiera; y él ya sabía lo que quería, tampoco pudo darse cuenta, fue demasiado tarde cuando ya la estaba besando: la quería a ella.

            ¿En Zootopia puedes ser lo que quieras? Pues él quería ser uno con ella.

Nick había comenzado con un coqueteo sutil, incluso propio de su personalidad, siempre bromista y burlón, presionaba la cabeza de Judy burlándose de lo pequeña que era como comúnmente lo hacía, pero ese tacto con el tiempo terminó en una caricia, en deslizar sus dedos por sus orejar y reírse de los escalofríos que le causaba, que le encantaba causarle, y luego seguir burlándose de su sonrojo, de su cara apenada, para terminar en frases como: “pero si te vez tan linda enojada, zanahorias.” Así con el tiempo incluso se había dado atribuciones de las cuales los demás en la comisaría peligrosamente estaban cayendo en cuenta, como hablar por ellos en plural “nosotros aquí”, “nosotros allá” todo el tiempo (aunque Judy también lo hacía) o responder por ella y pensar como si fueran uno. En realidad no son conductas tan extrañas cuando se es compañero de equipo, pero los demás podían sentir que esto iba más allá, Nick lo sospechaba y Judy trataba de no pensar en eso, ni de sentirse nerviosa cuando al caminar Nick ponía su mano en su espalda, mano que luego bajó a su cintura.

Se estaba volviendo hasta posesivo, era celoso con su afecto aunque de una forma muy sutil, siempre tapada en sus lentes oscuros y su postura desinteresada, pero podía sentir una presión especial cuando encontraba a Judy hablando con demás compañeros, cuando se quedaba más del tiempo necesario en la recepción hablando con el leopardo regordete, o demasiado tiempo en la oficina del jefe. Nick la perseguía, aunque en realidad siempre estaban juntos, por mutua atracción y Judy nunca le rechazaba ninguna propuesta, desde que la fuera a buscar y recoger al trabajo, hasta almorzar juntos o ir a algún sitio después del trabajo para distraerse. Judy trataba de no ser consciente de su inutilidad ante las peticiones del zorro, y Nick que ya se había dado cuenta mucho antes de Judy de estos extraños deseos no tenía demasiados tapujos para sacarle provecho a eso, como una maligna estrategia para cazar al conejito, sep, definitivamente hay cosas que la naturaleza no olvida, y tampoco Nick había dejado su personalidad astuta y hasta timadora.
No dudó ese día cuando le propuso verse en su día libre.

- ey, zanahorias, mañana tenemos libre, no? – casi a posta había cuidado tener libre los mismos días que ella, sí, definitivamente seguía siendo un zorro astuto – quieres ir a algún lado? – trató de decirlo con la máxima naturalidad posible, con sus lentes oscuros, siquiera mirándola, tomando un sorbo de café. Vamos, son amigos, no es tan raro invitarla a algún sitio, no? Aunque hay que considerar que la ve todo el día, todos los días, pero simplemente no es suficiente, no era suficiente.

- oh, sí? A dónde? – dijo Judy nerviosa, bajó sus orejas sin darse cuenta y dio pequeños saltitos con sus pies, a Nick le pareció condenadamente adorable, pero tuvo que contener sus ganas de burlarse o hubiera sido contraproducente.

- conozco un negocio de ramen muy cómodo y delicioso, y creo que tienen ramen de zanahoria – le guiñó un ojo seductor bajando sus lentes, esos ademanes coquetos también se habían hecho comunes y por supuesto, él ya había averiguado previamente sobre ese ramen especial zanahorias.

- oh, suena genial! Claro! – dijo nerviosa ante la mirada seductora del zorro, pero sospechaba que dijera lo que dijera hubiera respondido afirmativamente, se avergonzaba de su propia debilidad con él.

- Decidido, paso por ti mañana a las 8 – y comenzó a caminar, el descanso había terminado, o más bien ya había conseguido lo que quería.

- a las 8? No es muy tarde? – Judy lo alcanzó, mirándolo extrañada.
- oh no, es perfecto. – botó el vaso desechable de café a la basura, y siguió  con su sonrisa, su plan había comenzado.

***

Judy sospechaba que se estaba arreglando más de la cuenta, era solo una salida de sábado por la noche y considerando que mañana domingo también tendría libre no era tan “extraño” salir de “noche”, no? Podía darse esos gustos a estas alturas.

            Pero entonces, ¿Por qué se preocupada tanto de escoger un vestido en vez de sus clásicos vaqueros de siempre? No solía usar vestidos, era algo que hace tiempo había dejado, ya casi no iban con su personalidad, pero una parte de ella quería verse linda, más linda para Nick, aunque no entendía el por qué. En fin, la decisión no fue difícil, ese vestidito rosa era el único que tenía, y aunque su corte era tal vez demasiado infantil, se animó a usarlo.

            Nick le envió un mensaje al rato por el celular, ya estaba abajo esperándola en su auto. Ella pensó rápidamente si alcanzaba a ponerse sus vaqueros, pero no, era demasiado tarde ¿qué cara pondría Nick? ¿Le diría algo por ese fino brillo labial rosa que se animó a ponerse? Regalo de su madre, que ya hace un tiempo la presionaba para conocer a “alguien”.

            Llegó abajo y rápidamente entró al auto casi temblando sin hacer contacto visual tensa a la espera del ansiado comentario.

            - ey, zanaho- se calló en seco, no había caído en la cuenta del conjunto de su compañera hasta ese momento en que volteó a saludarla. Se quedó embelesado mirándola, cómo sus piernas quedaban expuestas colgando del asiento, por ese vestido rosa que ofrecía sus muslos. Por poco sintió que perdería el control.

            - je, qu-qué? – dijo nerviosa mirando hacia afuera, de reojo a Nick.

            - mmm, nada, solo que te ves muy bien – sonrió confiado el zorro.

            - oh, de verdad? – ahora lo miraba directamente, sonrojada y sonriente.

            - sí, deberías ir así a la oficina – respondió volteando su perfil, prendiendo el automóvil.

            - jo, qué pesado – sonrió otra vez, pero tan feliz.

            Ya en el local pudo calmarse un poco, el lugar consistía en un sitio pequeño pero acogedor, había sido fundado por unos animales provenientes del Japón, por lo que su estilo si bien no era sofisticado tenía un aire orientar de veras, con cabinas para cada mesa y una luz tenue para todas lo que daba cierta privacidad a cada espacio. El menú era diverso pero la especialidad de la casa era un enorme ramen, contundente en especial para soportar luego las enormes jarras de cerveza acompañado de una pequeña tabla para picar.

            Entre conversas y conversas pronto bajaron sus ramen (el de Judy su anhelado especial de zanahorias) y pronto dieron paso a la cerveza, Judy no solía beber demasiado, en realidad casi nunca aunque en su localidad se solía tomar sidra de zanahoria, pero viendo de reojo cómo Nick bebía sin más, ella no quiso ser menos. Era una coneja adulta, con trabajo y sitio propio, en la gran metrópolis, iba a aguantar unas jarras de cerveza.

            Por su lado el zorro la miraba y la animaba a seguir conversando de mil cosas varias, hacerla reír, disfrutar cómo sus ojos brillaban más por el alcohol y sus mejillas regordetas y (suponía) suaves se sonrojaban, su hermosa sonrisa.

            - ya estás en las nubes, zanahorias?

            - oh, claro que no jajaja – reía risueña, ya había pasado el umbral de la desinhibición, y además de su risa explosiva, se le había hasta soltado la lengua más de lo que normalmente lo hace. – soy una coneja fuerte e independiente, esto no es nada para mí.

            - pues cuando quieras nos viramos – el zorro sonreía, había estado acariciando su mano hace un rato y ella aunque contestaba el tacto era como si no se hubiera dado cuenta. Él pensaba que visto desde afuera parecerían una pareja común, claro, efectuando el hecho de que eran de diferentes especies.

            Pero en ese lugar, tenuemente apartado y cerrado, con esa conejita algo subida por el alcohol, tal vez sus fantasías podrían concretarse.

            Se lanzó, con su propio nerviosismo en su vientre, por fuera parecía igualmente relajado, confiado y burlón, el alcohol no le había afectado en lo más mínimo tampoco, pero por dentro, por dentro le temblaba el alma, no quería que Judy lo odiara, pero la conocía ya tan bien, la quería ya tanto que estaba seguro, en un 97% que no lo rechazaría. ¿Pero y ese 3%?

            - Pero parece que ya se te subió a la cabeza – se acercó lentamente a su rostro y su enorme pata se posó en la mejilla de ella, podía sentir en sus dedos ese esponjoso pelaje, esa suavidad que tanto deseaba.

            Ella lo miró, con sus enormes ojos brillantes, sonrió otra vez, se le escapó una suave risa y movió su cara como animando su caricia ¿Era consiente Judy de aquello que provocaba?

            - jeje, estoy bien. – cerró los ojos, apoyó más su rostro entre (curiosamente) las garras del zorro. – me siento bien.

            No se refería al alcohol.

            Nick la miró seriamente por unos segundos, esos ánimos que ella le daba, de más tacto, de más cercanía lo estaban enloqueciendo por dentro, quería estrecharla en sus brazos, peligrosamente apretarla, besarla quizás con demasiada brusquedad…
            - Podríamos ir… - dejó escapar – a otro lugar…

            Ella volvió a mirarlo, él pensó que había captado la indirecta ¿la aceptaría? ¿lo aceptaría como todo lo que proviene de él, cada palabra, cada acción?

            - pero no puedes conducir bebido, es contra la ley jeje… - dejó escapar ingenuamente, aún con media cara en su garra.

            - ….. jeje –sonrió, retirando su mano, pero no iba a rendirse – pero podemos ir a mi apartamento, queda cerca.

            La verdad es que Judy no pensó demasiado en sus palabras, era cierto que el alcohol se le había subido a la cabeza y casi se le cae el cuerpo cuando Nick retiró su mano de su rostro, pero confiaba tanto, tanto en él que como siempre lo seguiría a donde fuera.

            - bueno – pero lo sospechaba, lo anhelaba, una parte de ella, no tan oculta estaba esperando también ese ansiado momento.

            Se fueron caminando lentamente, tomados de la mano ante la mirada incomoda de algún que otro transeúnte en esa solitaria calle tan ya de madrugada, y siguieron hablando entre risas y suaves empujones del trabajo y la vida, sin demasiada profundidad, el alcohol no lo permitía, y Nick hacía como si la sostuviera de vez en cuando tomando su cintura, atrayéndola hacia sí, yendo cada vez más lejos. Judy intentaba seguir borracha, con todas sus fuerzas, pero paso a paso que daban su cuerpo volvía lentamente en sí, su conciencia despertaba.

            - Es aquí, nunca has venido antes aunque yo siempre voy al tuyo. – subieron en extraño silencio los escalones hasta el tercer piso, era un departamento pequeño (no tan pequeño como el de ella, claro) pero acogedor (más que el de ella definitivamente) – te haré un café, te sentará bien. Siéntete en casa, conejita.

            Ella se sentó mirando alrededor, absorbiendo cada parte de ese departamento de soltero simple y hasta algo amontonado, expresaba su personalidad, alguien disperso y relajado. Y entre medio de esa visión pensaba qué hacía ahí, para qué había ido, por qué había bebido tanto, por qué había aceptado esa invitación.

            Eran amigos, sí, hace más de un año, tenían mucha confianza el uno del otro, se trataban casi como iguales, sin importar la especie o el sexo, se querían… ella sabía que se querían. Lo sentía en cada gesto de él y en cada vez que la tocaba, con una suavidad y a la vez fuerza, tan seguro, sin ninguna duda, sin ningún prejuicio y ella… ella seguía haciéndose la borracha cuando en realidad el alcohol había bajado en gran parte su dosis en su cuerpo.

            - Es un acogedor lugar – dijo en realidad por decir algo.

            - oh, gracias, con el sueldo de policía lo mantuve – se acercó con una sonrisa al sofá, con dos jarras humeando de café suave – ¿pero sabías que ganaba más como timador? – se sentó a su lado, cruelmente bromista.

            - jo, no digas eso – le pegó ella un suave empujón – eres más feliz así.

            Nick dejó los cafés en el mueble a su lado, la miró con su sonrisa usual y puso su mano en su muslo desnudo, acariciando ese suave pelaje, misterioso para él hasta ese momento.

            - sí, es cierto, ahora soy más feliz, si se puede.

            Judy le sonrió, con demasiada soltura, era increíble cómo su tacto en ella no la alarmaba como debería, cómo estar a solas con él en ese solitario departamento no le advertía nada, estar con un depredador, con un astuto y engañoso zorro no la ponía en guardia en lo más mínimo. Todo lo contrario, cada acción, cada gesto de él en ella le parecía tan natural que también puso su mano sobre sus garras, su pequeña mano en la de él tan grande y peligrosa.

            - yo también.

            Nick la miró con algo de seriedad otra vez, su sonrisa desapareció y sus ojos brillaron un poco más, la miraba a esos enormes ojos brillantes, y de paso a su pequeña nariz rosada que a ratos daba pequeños saltitos que lo estaban enloqueciendo de ternura y algo más; y esa pequeña boquita, no hecha para besar a un zorro, si no a otro conejo, lo sabía bien, pero que tanto deseaba besar.

            - Judy – con extrema suavidad, controlando el más mínimo impulso brusco que tanto sentía el zorro unió sus labios a los de la coneja, suavemente, con una delicadeza que no se creía capaz. Ella se sorprendió, abrió sus ojos desmesuradamente pero apenas sintió el tacto de sus labios contra los de Nick cerró sus ojos de inmediato, sumida en la sensación, a pesar de lo extraño e innatural que hubiera podido parecer lo que estaban haciendo, simplemente se sintió así: perfecto. Eran perfectos juntos, se sentía tan bien, se sentía que era lo correcto porque se querían tanto.

            No supieron cuánto duró ese primer beso, que fue muy simple y delicado, siquiera se atrevieron a abrir sus bocas si no una leve presión en los labios del otro, un beso mutuo.

            Al fin Nick se separó, preso de un trance que intentaba controlar, Judy abrió sus ojos un tanto y pudo ver cómo el zorro volvía a su sonrisa de siempre, no, ahora incluso, cómplice. Pero ella no pudo hacer más que bajar la vista, respirar agitada.

            - Judy?

            - eh, lo siento, debo pensar – lo dijo aceleradamente, con sus mejillas sonrojadas y sus ojos abiertos del todo, miraba arbitrariamente de un lado al otro sin ver nada en realidad, todo menos los ojos de Nick.

            - qué pasa? – le tomó su barbilla con una pata – no estuvo bien? – estaba preocupado, pero seguía con una suave sonrisa, estaba demasiado seguro de sí mismo, o eso aparentaba.

            - eh… he bebido mucho – volteó el rostro, tratando de suavemente librarse de su agarre – lo siento…

            Nick levantó una ceja, no podía venirle con esas a estas alturas, si esto casi se esperaba y ambos lo deseaban, él no dudaba ¿y ella? Sabía que le sería más difícil, le puso el alcohol de excusa, pero para que se soltara no como escudo.

            - nunca estuviste reamente ebria, zanahorias.  – su sonrisa se amplió, su mirada había cruzado la delgada línea entre burlón y simplemente pícaro.

            - sí… sí lo estoy, mucho… - ella mantenía su vista baja, el sonrojo había aumentado, sintió cómo él seguía acercándose lentamente, sintió su nariz cerca de la suya, cerró los ojos, pero nada pasó, volvió a abrirlos solo para encontrarse con la directa mirada de él, tan seguro y confiado a apenas unos centímetros de su rostro.

            - ¿me quieres? – susurró.

            - sí… - susurró también, no le era difícil contestar a esa pregunta.

            - entonces está bien – la besó otra vez, esta vez un beso algo más profundo,  sus bocas se entreabrieron delicadamente, sus labios se masajearon de verdad, ella perdió la cabeza aunque intentaba salvarse, y el zorro aunque parecía tan seguro de sí mismo luchaba contra esa sed de su cuerpo, de su olor que lo envolvía y del que se había hecho adicto hace tanto tiempo, sí, la olía, cada día cuando se inclinaba hacía ella, cuando ella estaba delante y él podía inclinarse sin causar sospecho, inhalaba su dulce aroma como una droga, y ahora la tenía ahí, justo ahí ¿cómo poder contenerse?

            Era cierto, ella no podía rechazarlo, lo quería y… deseaba. Pero de todas formas no pudo evitar alarmarse cuando él deslizó su cuerpo sobre ella, empujándola suavemente quedando el zorro encima, una postura tan avasalladora.

            - N-Nick! – tembló la coneja, el zorro la abrazó por la cintura, por la espalda.
            - Solo un poco, está bien – volvió a besarla, casi fuera de sí, el beso cada vez más fuerte, más invasivo, sus manos enloquecieron comenzando a recorrerla, una en su muslo, otro en su pecho presionándolo.

            - espera! – Judy lo empujó agitada, sonrojada y con el vestido revuelto, pero bajó sus manos de inmediato al ver la triste mirada de Nick, agitado y ¿lastimado? – lo siento – se sentó, yo… no es que no te quiera es que…

            - es tan difícil para ti? – no se atrevió a mirarla, cada una de sus palabras salía con furia y recelo de su boca, de cierta forma su orgullo había sido lastimado, o tal vez y aunque no quisiera asumirlo, sus sentimientos. Creía que los dos se querían de la misma… forma. – quizás nuestros sentimientos no son iguales.

            - no… no digas eso, Nick – su voz se quebró, todo había ido demasiado deprisa o ella era una cobarde, pero lo quería demasiado, y por sobre todo no deseaba lastimarlo.

            El zorro la vio, ella estaba sollozando, pequeñas lagrimas se acumulaban en sus ojos y comenzaban a deslizarse, se tapó la cara con sus patitas y sus orejas cayeron a sus costados. Nick se arrepintió de su estúpida dureza.

            - no, zanahorias, lo siento, fue mi culpa – se acercó, tomó sus manos abriéndose paso a través de ella y besó su frente – es que  me vuelvo loco porque tú me vuelves loco… - la abrazó, maldiciéndose a sí mismo – te esperaré lo que tenga que esperar – pero pensó mejor en sus propias palabras  - solo promete que no me dejarás… - ni siquiera él se reconocía a sí mismo, querer tanto a una persona, depender tanto de otro animal, él había negado esos sentimientos toda su vida pero había aparecido Judy y todos sus principios decayeron, la quería demasiado, de forma explosiva y casi contra su voluntad, pero no era algo que pudiera decir, no con esas palabras.

            - sí! ¡Yo te quiero! ¡No te dejaré nunca, Nick!  – lo abrazó fuerte, sollozando, aunque no entendía bien lo que pasaba tenía claro eso, y aunque no quisiera pensar en el futuro y sus consecuencias, estaba segura que el presente quería vivirlo con Nick, apegada a él.

            Judy deslizó sus manos al rostro del zorro y lo besó ella esta vez, delicadamente, tímidamente tan al contrario de la brusquedad y pasión desenfrenada del zorro. Quería dejarle en claro que sí lo quería, que sí podía hacer esto, que sí lo deseaba.

            - te quiero – le dijo en un susurro en su boca, juntando su frente con la suya, mirándolo a los ojos, ya no lloraba.

            - …. – él trató de leer sus ojos, como si desconfiara, tan acostumbrado a ese mundo criminal en que el engaño y la falsa son cotidianas, no pudo evitar asegurarse, pero ¿quién podría dudar de ese pequeño rostro lloroso, temblante y sonrojado? La besó otra vez, abrazándola quizás demasiado fuerte para ese pequeño cuerpo – Judy… no permitiré que me dejes… aunque quieras hacerlo, esto es malo… de verdad… - trataba de controlar sus sentimientos, de no quererla tanto pero era imposible, ojalá pudiera controlarlo, ojalá pudiera no amarla pero simplemente no podía evitarlo, sus sentimientos de desbordaban a pesar de toda la racionalidad obvia.

            - está bien… está bien…

            Esa noche durmieron abrazados, al menos Judy que agotada simplemente cayó dormida al rato, tras unas suaves caricias de parte de Nick, que la arrullaron. No fue fácil para el zorro cargar a la conejita a su cuarto, acostarla en su cama, tratando de controlar los horribles deseos de besarla, apretujarla, lamerla… quizás algo con lo que luchaba horriblemente de pensar: saborearla.


CONTINUARÁ

sábado, 25 de julio de 2015

Fic koi suru Boukun: Cambios cap 2

Estoy probando este estilo de vida del trabajo y ser alguien productivo en la sociedad, la verdad es que me gusta trabajar pero siento que hay presiones que no logro manejar, espero mejorar en mi trabajo y que estas presiones ya no me parezcan eso como tal y poder tener una vida lenta y tranquila nuevamente, uff, buscar el equilibrio es sumamente difícil, desenme suerte, ser un adulto es complicado. 

Cambio, Cap 2

- ¡¿Que qué?! ¡Estás loco! Estás muy cansado…! – gritó sin darse cuenta senpai, justo al frente de Morinaga, la misma altura de sus ojos, el nerviosismo no lo dejó pensar. Porque deseaba a Morinaga, casi era consciente de eso, pero también era cierto que ambos estaban demasiado cansados como para…

- pero yo te amo, te amo mucho! – decía Morinaga apretando los ojos, con el extraño tono de un niño, un niño que suplica innecesariamente desesperado.

Abrasó a senpai, éste dio un brinco, sus manos temblaban nerviosas, sin darse cuenta apenas Mori lo había abrasado ya estaban sus manos poniéndose en su espada, lo abrasaba sin darse cuenta… ¿sin darse cuenta?

- Mo-Morinaga! De verdad…! – sus lentes se deslizaron un poco en su cara, el silencio de la noche les permitía escuchar más claramente sus desesperadas respiraciones.

- no! Yo te amo! – volvió a gritar Morinaga, en un tono tan extrañamente suplicante y eufórico.

Lo besó. Se besaron. Ahora no era que sólo Morinaga besara a senpai, al momento de juntar sus labios senpai reaccionaba de inmediato respondiendo sus besos, se besaban, cerraban los ojos apretándolos con fuerza, abrían sus bocas y sacaban sus lenguas, se amaban, se deseaban, querían ser uno de manera desesperante, una necesidad imperiosa, desgarradora, no podían vivir separados del otro, de la piel del otro, querían estar en el interior del otro, en esa tibieza del vientre.

- nn!! M-mori! Ah… - las manos torpes de Morinaga trataban de jalar el pijama de senpai, entrar en él rápidamente, quedarse dentro por siempre. –ah! Ya! Está bien! Pero… tranquilo!

- nn!! – Morinaga no oía, era como un perro, como un monstro irracional que sólo se movía erecto.

- ah! Au! – la rodilla de Morinaga golpeaba la entrepierna de senpai, presionando peligrosamente sus testículos, dolía, pero seguía erecto, no se había dado cuenta en qué momento se había puesto erecto, su cuerpo respondía tan bien al de Morinaga, era como si ambos cuerpos sin importarles los deseos de sus dueños reaccionaran, se buscaran, se tuvieran mutuamente, se hicieran el amor sin importar los sentimientos de senpai y Morinaga.

Senpai entendió.

- e-está bien! Está bien! – tomó el pene de Morinaga que de alguna manera estaba expuesto entre su ropa, lo tomó rápido, casi sin pensar, sólo tenía claro que debía tomarlo o Morinaga terminaría lastimándolo.

- ah! Senpai… - gimió Morinaga, pero era como si no lo viera, como si en tanto deseo y amor se hubiera olvidado incluso de su ser amado, era un ente de sólo instinto entre el cansancio y el deseo.

- quieto… - dijo senpai avergonzado y sudando, su mentón temblaba.

Masturbó con brusquedad a Morinaga, no sabía cómo hacerlo y no quería aprender, pero como fuera que lo hubiera hecho el resultado iba a ser el mismo, Morinaga perdería la cabeza por la sensación, se entregaría, “acabaría” en sus manos porque era suyo, no importaba lo cruel y violento que fuera senpai con él, Morinaga siempre sentiría placer de ello, era algo sumamente peligroso.

- ah! No, senpai! Dentro! Dentro! – gimió Morinaga en la boca de senpai, más suplicante, más desesperado, apretaba sus manos en los brazos de senpai, éste sentía dolor.

- …….. – senpai se deslizó en extraño silencio sobre Morinaga, iba a ser simple, ya no le dolía, ya no se cerraba, sin preparación incluso su cuerpo se habría para él, era macabro. Y lo peor era que lo sabía. – nn….

Entró pronto en él, hasta el fondo de una vez, lentamente pero seguro hasta su vientre como ambos querían.

- ahhhh – casi grita Morinaga, estaba llegando tan rápidamente al límite.

- mmmm!!! – senpai cerró los ojos conteniendo su propio grito, qué horriblemente placentera sensación, que vergonzante placer, ¿cómo era posible que su cuerpo reaccionara así? ¿Se encendiera así? No debía, ¿por qué? Su cuerpo había mutado en algo, quería morirse en esos momentos porque era tan obvio todo, que Morinaga estuviera dentro de él, que era él mismo el que había hecho a entrar a Morinaga, que era él mismo el que brincaba en ese mismo momento, se odiaba, ya siquiera a Morinaga, se odiaba y quería llorar y golpearse a sí mismo, borrarse y desaparecer, todo eso entre ese placer malditamente sublime, fuerte, enloquecedor, con ese asco en el vientre, con ese placer en el vientre, con las lágrimas ardientes en sus ojos, pidiendo perdón en su mente a sí mismo por dejarse perder así, por haber cambiado así, quería desaparecer… pero al mismo tiempo desaparecer en Morinaga.

- no! espera! Si lo haces así me correré! Se me va a salir! para! Para! – Morinaga puso sus manos en las caderas de senpai,  intentando frenarlo – no! Senpai! Se sale! No! – no quería correrse tan pronto, en alguna parte de su mente sabía que amaba a esa persona y que no debía usarlo así, no quería usarlo así.

- …. – senpai se detuvo, miró a Morinaga a los ojos, estaban ambos llorosos, sonrojados, temblando, se amaban demasiado, tanto que sus cuerpos se estaban destruyendo sin poder contener esos horribles sentimientos de amor y aniquilación, tan malsanos… pero senpai ya sabía (demasiado) lo que quería, por eso se odiaba – está bien, puedes hacerlo… - dijo en un hilo de voz extrañamente tranquila, no hablaba senpai, hablaba ese otro instinto, y con cada palabra más se odiaba, más miedo tenía, más quería morir.

- eh?

Senpai comenzó a saltar más fuerte, más firme, con mayor dolor y placer, Morinaga dio un grito, le dolió y al mismo tiempo sentía cómo su pene ardía y se derretía dentro de senpai, no quería correrse pero su cuerpo hace mucho que ya no era suyo, hace mucho no le obedecía y sólo se dirigía a senpai, ni siquiera sabía si a senpai mismo o a esa misma esencia de senpai que hacía que éste brincara sobre él y dijera esas extrañas palabras que el mismo senpai nunca diría.

Se corrió, le dolió, se contrajo, su mente en blanco se quebró pasando a negro, eran como extrañas clavadas a su pene con cada expulsión de semen al interior de senpai, tantos días aguantando para él, conservando cada gota para él, todo el semen que podría su cuerpo era para él, lo sabía, lo sabían. Gimió y se retorció, su cabeza se movió unos segundos de forma errática, su cuerpo era solo una cosa intuitiva sin mente, sin corazón siquiera…

Senpai por su parte sin darse cuenta puso sus manos en su vientre, cerró los ojos y gimió profundo mientras sentía el semen de Morinaga llenarlo, viajando en su interior, caliente en su vientre como quería, al fin, tenía su alimento, lo que tanto deseaba, para lo que estaba hecho ahora, su fin, su principio, su vida, lo único que justificaba toda esa mierda enloquecida de su vida ahora.

-……

-…..

Pasaron unos segundos largos… tal vez minutos en que ninguno de los dos dijo nada respirando y volviendo en sí, asustados de ellos mismos y del otro ¿qué destino macabro los había unido a ambos? ¿por qué si unidos sólo iban a traer esa destrucción, ese amor tan intenso que podía matarlos y lastimarse tanto el cuerpo como su mente? Ambos ya estaban perdidos y no podían separarse del otro.

- no te has corrido… - Morinaga veía que senpai seguía erecto.

- …. N-no importa…. – senpai volvía en sí y con ello sus sonrojos, vergüenza, miedo.

- ven, hazlo en mi boca. – dijo Morinaga quedándose dormido, él también necesitaba su alimento, lo sabía tanto como senpai, sentía lo mismo que senpai sólo que él estaba más resignado.

- …..! – senpai lo miró más asustado, pero de sus ojos pasó a su boca rápidamente, la vio roja y húmeda, sintió la electricidad correr por su pene erectándose más con la sola idea de…. Y se movió otra vez, más consciente que antes, horriblemente más consiente y por ende con mayor vergüenza y temor, estaba tan decepcionado de sí mismo, sentía tanto asco de sí mismo y de Morinaga, el vértigo en su vientre, en sus pies y en sus manos no se iba jamás mientras introducía su pene en la boca de Morinaga, y luego esa magnífica sensación cálida y potente en su pene, sintiendo la lengua de Morinaga, su succión, y sus lágrimas ardientes corrían por su cara, apretaba los dientes y sus ojos, lloraba arrepentido pero a la vez movía sus caderas, apretaba el cabello de Morinaga, gemía disfrutando el sonido de arcadas y tos de Morinaga, lo odiaba, pero más se odiaba a sí mismo por lo que él mismo hacía, ya no era culpa de Morianga, hace mucho que entendía eso, no lo había arrastrado, al menos ya no hace mucho tiempo, por eso tenía más miedo, por eso se odiaba más.

Se corrió, con asco, con culpa, y sobre todo con enorme placer y dolor.

Morinaga bebía todo entre tos y saliva, entre sudor y adormecimiento, se dormiría de inmediato, hubiera querido entrar otra vez en senpai pero las energías le faltaban. Odiaba el trabajo, odiaba la universidad, odiaba a los amigos y a la familia de senpai, a todo aquello que lo ajera de él, Morinaga tenía claro que toda la vida de ambos era una excusa para ese glorioso momento de tener su semen en su boca, que todo era solo una pantalla con tal que la gente los dejara estar en ese pequeño rincón de Japón, en ese pequeño departamento, en esa pequeña cama dentro del otro, con el otro, apegados en la suciedad de ellos mismos, con sus semen mezclados, con sus sudores secos sobre ellos mismos, lamiendo sus lágrimas mutuamente, sí, no era feliz, ninguno de los dos lo eran, pero cumplían al menos con el horrible deseo, con la agónica necesidad de estar juntos.

FIN


Aclaratoria: si bien recién en el fic escribí que Morinaga podía llegar a odiar a la familia de senpai, ustedes dirán ¿Y Kanako? D: pues bien, es un sentimiento que explicaré más adelante, pero básicamente, en el fondo de Morinaga si bien estima todo lo relacionado a su vida, en el foooondoo en realidad sabe que lo único que quiere es estar con senpai, literalmente… odiando todo lo que no sea eso. ¡Esto se ha vuelto una locura! xD

Y como siempre sus comentarios o cartas de muerte son muy bien resibidas aquí mismo, o en el cuadro de chat o si me quieren escribir: shicakane@hotmail.com

lunes, 6 de julio de 2015

"Beso sádico" fic de Ookami Shoujo


Este fic toma prestados a los personajes de Ookami shoujo to kuro ouji, un animé que odié y amé mucho x´p estoy leyendo el manga ahora y me di cuenta que los personajes van evolucionando mucho, así que mejor consideren este fic basado en el animé donde aún la cosa parece más malvada entre los protagonistas. ¡Qué lo disfruten!

Beso sádico


Él había tomado el extraño hábito de besarla de repente, ella no podía llegar adivinar en qué momento el estiraría sus manos para tomar su cabello y besarla con brusquedad. Un beso adulto. La hacía temblar.
- reaccionando así por algo tan simple – susurraba en sus labios, con esa sonrisa retorcida y hasta cruel.
“Simple” pensaba ella, no podía creer que él pensara que esto fuera simple, ¿de verdad ella era una niña que se emocionaba por tan poco o él un maldito precoz?
- esto no es nada – su voz se volvía cruel, como siempre, y apretaba su mano en su cabello, le dolía, presionaba su pecho contra ella pero no podía retroceder, su otra mano tomaba su cintura fuertemente, le hacía sentir tanto vértigo, y su boca… la boca de él la atacaba mientras la suya propia tiritaba. Un beso adulto.
- ah… no… - Erika trató de esquivar su boca, tratar de recuperar el aliento, le daba miedo cuando él se ponía así, sentía que se podía descontrolar en cualquier momento, ella tenía miedo de llegar al final, no estaba lista.
- ey, perro – la tomaba ahora de la cara, presionando sus dedos contra sus mejillas, obligándola a mirarla - ¿no eres mía? – su mirada daba miedo, esta brusquedad daba miedo ¿por qué era tan cruel? Ella lo amaba, lo deseaba, pero no así… no así. Pero tal vez no había otro modo tratándose de él.
Sonrió.
- ¿Qué pasa? ¿tienes miedo de que llegue al final? – su sonrisa era espeluznante, pero el vértigo en el vientre de Erika no cesaba, lo amaba, lo deseaba, lo quería tanto, debía tener un serio problema porque él era malo, de verdad Erika pensaba que era malo ¿pero alguien malo no puede enamorarse? Tal vez esta era su forma de amar, eso quería pensar Erika.
Volvió a besarla, su lengua entraba en su boca, chocaban los dientes, ella no sabía qué hacer más que abrir su boca temblante con su lengua paralizada y dejarse hacer, sus manos tensas en los brazos de él, cerrando los ojos, apretándolos. Lo quiere tanto.
Da un brinco cuando él se desliza por su cuello, no la está besando, es como si la mordiera con sus labios, tiembla completamente, se da cuenta que ella desea que llegue al final, una parte de ella tiene miedo, pero no puede negar que también lo desea, gime casi sollozando, él pone sus manos en su cadera, aprieta su carne, le provoca dolor.
- Kyoya…
Él se ha agachado, está a la altura de sus pechos, hunde su cara entre ellos, ella pega un gritillo, él la ignora.
- ….nn…nnn… - las piernas de Erika comienzan a temblar, comienza a sollozar muerta de miedo.
Él levanta la mirada, parece enojado, pero tiene un extraño sonrojo en su cara, su mirada como si matara. Se eleva y besa sus ojos, lame sus lágrimas, ella tiembla más.
La mira fijamente.
- algo… debe estar mal conmigo, porque me gusta verte llorar.
Ella lo mira escéptica ¿por qué se enamoró de alguien tan retorcido?
La besa más suavemente.
FIN



viernes, 22 de mayo de 2015

Fic koi suru boukun: Cambios, cap 1

Es todo muy simple, como yo empecé a trabajar y dado que el final del manga se orientaba hacia allá, tomé la decisión egoísta de explorar este nuevo futuro de nuestra amada pareja.


¿Ya mandaron su foto para celebrar el aniversario de sensei? Yo ya lo mandé, espero que lo vea, me saqué una foto con mi fic, espero que se entienda el mensaje en inglés que mandé con mi pizarra de tiza.

Espero sus comentarios!

Cambios
Desde senpai.

Han pasado muchos meses, sumergido en este extraño ritmo de vida, sigue el tiempo transcurriendo apaciblemente, es extraño, porque a pesar de lo errático de “esto” el tiempo pasa a la vez lento y rápido…

            Y de pronto Morinaga me lo dijo, le ofrecieron un puesto de trabajo, puede hacer la práctica ahí un par de semanas para ver si lo reciben de inmediato después de graduarse, es una buena oportunidad, pero me sorprendió, no sabía que iba a trabajar tras salir de la universidad, de alguna manera no sé por qué, pensé que iba a estudiar un diplomado como yo, que iba a seguir investigando aquí, que iba a… bueno, seguir siendo mi ayudante… estar conmigo.

- pero senpai, no tengo dinero para seguir estudiando, tengo que trabajar.

- ah? Ah sí? Oh… - tema delicado, la verdad nunca lo había pensado, fui un imprudente.

- sí, recuerda que mis padres me pagan la universidad y me dan algo de dinero, pero apenas me gradúe pues… no me darán nada más…

- en serio? Así de la nada?

- bueno… ellos quieren desligarse de mí, es normal, esto lo hacen ahora por deber pero luego…

            Rayos, puso esa cara otra vez, pregunto sin pensar pero ¿cómo es posible que sus padres sean así? ¿de verdad los padres pueden llegar a odiar a sus hijos? Me parece extremo, extraño, ¿cómo puede ser así…?

- Ya veo, bueno entonces, sí, trabajar es lo mejor…

- sí, aunque te extrañaré, tal vez tenga que internarme ahí unos días o algo así, por las capacitaciones, y queda lejos de Nagoya, pero si me contratan podré trasladarme, espero.

- mmm – se acerca y me besa, ah, es tan fácil ahora, acercarse y besarme, qué locura el que sea tan fácil, pero es cierto, ya no lo veré tanto, será raro, no será… bueno.
Desde Morinaga.
          
  Esta es una gran oportunidad, podré trabajar, tener mi propio dinero, ayudar a senpai y así ser… una familia, aunque sea de dos. Pero lo extrañaré mucho, a senpai no le duele como a mí, nuestros sentimiento son… debo reconocer, diferentes de cierta forma, él no sufrirá como yo por nuestra distancia, casi envidio eso, a mí me afecta demasiado el no verlo, el no tenerlo, el no estar apegado a él cada día; espero que no me afecte en el trabajo, así de dependiente soy, eso no es bueno!
          
  Espero que me vaya bien en mi práctica, será agotador, pero si logro entrar en esta compañía tendré un mejor futuro, tendremos un mejor futuro.

***
Así comenzó un gran cambio de vida para ambos, Morinaga dejaría la universidad y comenzaría a trabajar ¿qué tanto cambiaría su vida por este nuevo ritmo y rutina? Lo primero fue ayudar a senpai a buscar nuevos ayudantes, Morinaga sufrió mucho por sus típicas inseguridades, que la chica demasiado linda, que el chico demasiado seme… hasta que finalmente encontramos a típicos personajes neutrales para tomar el puesto, tras las insistencias de senpai en implantar su tiranía, podres víctimas. Mientras, Morinaga comenzaba su primera semana de prácticas, y sí, los primeros tres días iba y volvía tarde y agotado, casi no veía a senpai, para finalmente caer en un internado en el mismo trabajo. Fue una semana difícil para ambos, para Morinaga por no poder ver a senpai, y bueno, senpai comenzó a darse cuenta de su inutilidad nuevamente, no podía cocinar casi nada, y terminó gastando más dinero de la cuenta por comer afuera, también rompió un plato al tratar de lavar los trastos. Lo bueno fue que descubrió la magia de hacer emparedados, entonces pudo sobrevivir. Pero lo que más extrañaron ambos fue el hecho de dormir, sí, algo tan simple como eso, no es que el sitio donde se instaló Morinaga haya sido especialmente incómodo, no, es solo que ambos se habían acostumbrado a dormir juntos, sentir su calor, su olor, besarse antes de dormir, y ya no podían, las camas las sentían frías y enormes, sentían la soledad de no estar con el otro, era algo que los mensajes de texto no podían remediar, y eso que senpai los contestaba todos aunque fuera con mala gana.

Así al terminar el domingo (había sido una semana tan malditamente larga sin Mori) senpai pensando que Morinaga ya no volvería siquiera al ser fin de semana decidió casi sin decidir, dormir en la cama de Morinaga, no se dio ni cuenta y ya estaba en su habitación, los días anteriores a veces entraba a mirar como alucinado esa habitación, y ese día simplemente cedió al impulso, se acostó en su cama sin pensar demasiado, respirando el aroma que aún quedaba ahí, también estaba cansado, los ayudantes no eran tan eficiente como Morinaga, o él no sabía tratarlos, ni idea, ¿es que nadie más que Mori puede aguantar su tiranía?

Pero le costó adentrarse en el sueño, su cuerpo había reaccionado de inmediato al sentir el aroma de Morinaga de su cama, pero no quería llegar a eso, es cierto que sin Morinaga él ya no se “desahogaba” pero no quería reconocerlo, que su cuerpo se haya transformado así, porque antes senpai no necesitaba… hacerlo tanto, una vez cada ciertos meses bastaban, y eran deseos que venían por una simple necesidad biológica como solía pensar antes, pero ahora no, ahora apenas dos días y ya siente ese extraño vértigo, ese extraño calor en su pene, en su vientre, las ganas de ser llenado, la hinchazón de sus testículos porque se han acostumbrado a producir más semen al ser “vaciado” tan seguido por Morinaga.

- Debe ser una broma, yo… yo no lo necesito. – Era tan extraño, diciendo eso acurrucado en la cama de Morinaga, pero también estaba cansado, pudo resistir, luchar contra sí mismo y al fin adentrarse al sueño, el sitio era reconfortarle, después de todo.

Y así cayó en tan profundo y acogedor sueño que no pudo escuchar cuando, horas más tarde, lentamente se abrió la puerta del departamento y un cansado Morinaga entraba apenas en estado zombie. ¡Bienvenido a la vida adulta, Ángel-kun!

Morinaga dejó caer su equipaje y su chaqueta en el sofá, él no suele ser desordenado, pero esta vez estaba demasiado muerto, se arrastró a la habitación lentamente, tenía en la mente a senpai, pero era tarde, pensó que dormía, y bueno, sí, dormía, pero no donde suponía. Vio la puerta de su habitación abierta, pero no pensó demasiado en eso, sólo quería su cama, aunque no pudo evitar notar el bulto que vio en ella al prender la luz.

Estaba muy cansado para pensar, ni siquiera contempló demasiado a ese senpai que dormía, se sentía ya en un sueño ¿tal vez era una alucinación por el cansancio? Acercó sus manos, luego su pecho, finalmente entró desordenadamente a la cama, lo abrazó.

Senpai no pudo evitar despertar por esos movimientos en sí mismo, abrió los ojos pesadamente, primero por la luz encendida que molestaba sus ojos, luego por el peso en su cuerpo, Morinaga parecía ya dormido sobre él.

- Morinaga? – no alcanzó a sentirse descubierto, simplemente se preocupó por Mori, parecía simplemente desmayado.

- mmm sí… - dejó escapar pesadamente Morinaga, ya estaba semidormido.

- ….. – senpai lo observó un momento, había bajado a su cuello, se había acurrucado como un niño en su pecho. Parecía cansado, tenía notorias ojeras y una respiración pesada - …. No vas a comer?... o tomar un baño?

          Preguntaba casi por preguntar, tal vez quería hablarle, tal vez estaba feliz de verlo al fin y al cabo.

- ah… estoy muy cansado… - Mori siquiera abría los ojos.

- pero… ni siquiera te has sacado la corbata.

Senpai no pensó demasiado cuando una de sus manos se estiró y removió con simpleza la corbata de Morinaga, a mitad de esa acción se dio cuenta de lo invasivo que era pero al notar que Mori no se movía ni un ápice, sintió el alivio de poder… “disponer”(?) de Morinaga, después de todo, no puede dejar de ser un tirano.

- ¿no vas a comer nada?

- mmm…

- bueno… iré a prepararte algo. – senpai no era de cocinar y menos de cocinar para alguien más, podía contar con los dedos de una mano las veces que le había preparado un mísero café a Morinaga, pero en ese mismo instante tenía la extraña necesidad de cuidarlo, se veía tan cansado y lo había extrañado tanto que…

Se removió con suavidad del abrazo de Morinaga, éste no se resistió, estaba demasiado dormido para evitar que senpai se fuera aunque inconcientemente quería evitarlo, no pudo, se durmió apenas senpai se levantó de la cama.

- ya vuelvo – dijo senpai con la voz en un hilo, no podía evitar sentir cierta timidez y vergüenza cada vez que sentía esa embarazosa intimidad con Morinaga, desde dormir en su cama, a abrazarse y besarse, incluso hacerle un emparedado ya lo tupía un poco.

Así llegó a la cocina, se había vuelto realmente bueno haciendo emparedados, incluso le había dado por experimentar y mezclar diferentes ingredientes más que los típicos tradicionales, aunque no era nada sorprenderse ¡era un puro emparedado! Pero para el poco hacendoso senpai era todo un logro.

Llevo 4 emparedados en una bandeja más una botella de té verde fría. Vio que Morinaga no se había movido ni un poco, seguía con la camisa, los pantalones, siquiera se había sacado la corbata o el cinturón.

- Morinaga, come algo – dijo ahora con voz forzosamente dura dejando la bandeja en el velador.

- ….. – pero Morinaga seguía dormido.

- ey…- se acercó senpai, tocó el hombro de Morinaga, con demasiada suavidad al principio debido a su orgullosa timidez y luego con la natural tiranía de siempre. – oi! Despierta! No puedes dormirte así!

- ah… perdón… - Morinaga entreabrió los ojos suavemente – qué? Senpai? – era como si recién se diera cuenta que estaba al fin en casa con él.

- idiota, te traje emparedados, come y cámbiate si vas a dormir. – senpai casi desvía la mirada, pero como la brusquedad anterior le había permitido parecer enojado como siempre, pudo seguir mirando a los ojos a Morinaga, a pesar del evidente rubor en sus mejillas y sus orejas.

- ah… gracias. – Morinaga apoyó su espalda en la marqueza de la cama, se sobó los ojos con las manos, tomó un emparedado y comió de forma mecánica con los ojos algo perdidos.

- … estás bien? – senpai ya lo miraba otra vez preocupado, se sentó a su lado sin darse cuenta, con los pies en el suelo, claro.

- mucho trabajo… - dijo aún hipnotizado Morinaga – esto… lo preparaste tú? – al fin lo miró más despierto pero su rostro no expresaba demasiadas emociones en realidad.

- eh, sí… - volvió el rubor al rostro de senpai apenas sintió la mirada de Morinaga en él.

- vaya, eres genial, senpai. – sonrió, sí, había despertado un poco más, pero de cierta forma senpai también sintió que en ese comentario, que en esa sonrisa había un extraño reproche, senpai ya comenzaba a sospechar que Morinaga no quería que él se volviera ni un poco independiente, Morinaga quiere que senpai dependa de él para todo, piensa que así es más suyo, y senpai ya se estaba dando cuenta de eso.

- … no es… la gran cosa – paseó la mirada por la habitación.

- je, no es verdad, eres… fantástico. – Morinaga abrazó a senpai, éste se tensó, las acciones de Mori parecían en parte zombie y en parte intencionadas, y no sabía qué quería.

- ey! Termina tu comida!

- mmm sí… - Morinaga estiró su mano, aún abrazando a senpai, y alcanzó dos pequeños emparedados que devoró rápidamente, aunque senpai no lo vio pero pudo escuchar cómo comía apresurado casi a la altura de su cuello. “Este chico, es tan raro” sólo por no querer deshacer el abrazo. – estoy tan cansado… y te he extrañado tanto – “ya viene” pensó senpai, quedándose quieto, esperando el beso que no tardó en venir. Sí, se habían extrañado. Le dio un beso tan apasionado, y senpai inesperablemente le respondió con la misma pasión a su manera, Morinaga tomó sus mejillas, y senpai sus manos, mientras los sonidos de sus labios y lenguas dejaban ecos en esa madrugada de domingo, hacía un poco de frío.

- quiero hacerte el amor, senpai!


CONTINUARÁ
omga xD