Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

martes, 24 de mayo de 2011

Fanfic Hetalia Rusia x Lituania



Hola! De seguro me matarán por subir un fic nah que ver con KSB xD, pero este salió de la nada y es corto, por lo que aprovecho de subirlo. De paso decir que es MUY FUERTE, CON TOQUE GORE, así que las personas de mente y corazón sensibles abtenganse de leer esta locura.






Rusia y Lituania.



Se retuerce debajo de mí, y no hay nada que pueda hacer latir más fuerte mi corazón que eso.



- ahg! Ahg! – sus gemidos siquiera parecen placenteros, y eso solo me hace desear hacerlo peor – ahh! Ahhh! No! por… por qué me haces esto…?



Pregunta ya completamente desarmado, ya siquiera se resiste, solo recibe todo de mi sin la esperanza de lograr aguantarlo, solo recibe.



- por que? Eso es fácil de contestar… - sonrío, y sé que mi sonrisa lo aterra – es porque amo hacerte esto… - y es la verdad, yo amo esto.

- nn! Nn! No! no! – comienza a patalear, de seguro será el último intento de su parte por defenderse, y es fácil vencerlo, y él sabía que no iba a ganar, solo estaba desesperado, solo tenía rabia de su mala suerte y quería descargarla en patadas y manotazos que no conducían a nada, no… la verdad, me excitan más para su mala suerte, o quizás lo sabe y ya no importa?



Ah, otra vez llora impotente, sé que no debería excitarme su rostro de terror y asco, es demasiado, pero no puedo ni quiero cambiar lo que ya es. Y lamo sus lagrimas, y adoro consumirlas con su sudor y saliva, y él aprieta sus dientes en su vago intento de que mi lengua no entre a su boca, pero es inútil, basta que solo lo penetre más bruscamente y él debe abrir la boca para dar su grito de dolor y entonces aprovecho y mi lengua se hunde en su garganta, no, esto no es un beso, siquiera es sexo, simplemente lo estoy aniquilando como siempre e querido hacerlo, ahora eres mío y nada debe detenerme en destruirte una y otra vez, dejarte agónico para volverte a aniquilar sin parar hasta… nunca.



- no… no más… no puedo… no puedo más… - sollozas, y eso vuelve a revivirme, y lo sabes, pero no puedes evitar el suplicar, el retorcerte y con ello excitarme.

- Está bien si no puedes, solo no te duermas – y sonrío otra vez, las únicas veces en que sonrío de corazón es cuando te tengo a ti así, cuando estás tan cansado que casi siquiera puedes estar tan aterrado como podrías por la situación.

- … hic… hic… - un extraño hipo de llanto y unos espasmos adornan tu cuerpo maltrecho, me miras casi sin verme porque estás otra vez agónico, y yo te retuerzo una vez más, saco todo de ti, destruyo todo de ti, y entre más convulsiones y llores más fuerte late mi corazón y me siento más lleno que nunca, más fuerte que nunca, sí, esto debe ser la felicidad, la plenitud que me da el matarte una y otra vez, retorcerte. – no… Rusia… me muero…



Patalea una vez más, llora más, aún tus lágrimas no pueden acabarse, necesito más de ti.



- no, no morirás Lituania, yo no te dejaría morir.



Y tus ojos me buscan, tus manos heridas de sangre y semen me buscan siegas y temblorosas y yo las tomo con las mías ayudándolas a encontrarme.



- Rusia…



Y mi boca en tu rostro otra vez, saboreando la sal de sudor y lágrimas una vez más, y sí, puedo saborear la sangre y oigo el temblor de tus dientes, tu hipo histérico. Tus brazos con sus últimas fuerzas me abrazan, ¿quieres lastimarme Lituania? ¿Quieres arañarme, o destrozar mis carnes como lo hago contigo? No tienes fuerzas, no puedes lastimarme y siento tu odio, tu humillación y sin parar vuelvo a arder y vuelvo a tomarte, y ya no te mueves, no te mueves Lituania sin importar cuánto te hago sangrar en estas envestidas enfermas.



Sigues respirando, lo sé porque respiro tu débil exhalación, y saboreo tus heridas abiertas y sangrantes mientras penetro tu cuerpo inerte, inconsciente, que ha pasado su límite y que yo sigo abusando a pesar de que ya no estás aquí.



- Lituania… no debías dormirte… eso no está bien.

- … cof! Cof! Cof!



Y Lituania despierta por la falta de aire, y le sonrió y sigo sus ojos que exploran confundidos, no sabe qué hora es, siquiera tal vez dónde está, cuánto a pasado, no sería la primera vez que te e violado durante días.



- no… Rusia… no me pegues más...



Lloras otra vez, y el dolor de mi pene solo me anima, oh Dios Lituania... si supieras cómo quiero destruirte.



- AHHH!!! AHHHH!!! AHHHH!!!

- Lituania… no hay limites, no lo olvides.



Cuando vuelvas a despertar Lituania, no esperaré a que sanes como suelo hacerlo, porque hay mucho más a donde quiero llevarte, y hay muchas nuevas formas de cómo destruirte. Y sonrío feliz con solo pensarlo.



- Te lo mostraré, Lituania.

- ………………






FIN!



Ya saben, comentarios y cartas de muerte a: shicakane@hotmail.com


miércoles, 18 de mayo de 2011

Y tiré el cartel de mis ideales, y corrí.



12 de mayo de 2011. Día en que se llamo a marcha nacional por la educación y a la cual asistí como centenares de jóvenes en todo Chile, pero este no es un escrito activista, más bien, es melancólico.



La noche anterior hice carteles, y volantes; el favorito de los carteles decía “Por esta educación: Gabriela Mistral LLORA en su tumba, con mi caligrafía de siempre (pues eran hechos por mi y debían ser así), con combinación de negro y rojo en letras, subrayados y hasta el $ con una X atravesándole. La paradogía rebuscada me hizo usar mis plumones con los cuales hice la práctica de ayudantía, y no otros permanentes, y también me hizo usar (aunque no tenía opción sobre eso) las mismas varas sencillas de maderas pintadas de negro con las cuales diserto de vez en cuando las clases lo requieren.

Sobre los volantes, hice varios pero solo prototipos del último, el cual decía “Su hijo no podría estudiar por no tener plata, ¿por qué eso le parece bien?” junto con otros que en vez de decir “bien” decía “normal”. Un volante llamado más para la reflexión porque sé y trágicamente ya acepté que la masa no es que no se pueda informar, es que tampoco quiere.



Los hice en la noche, y a la mañana siguiente me encontraba caminando con ellos a la marcha, nos reuniríamos afuera de mi universidad, era la única con carteles en ese camino largo hacia la universidad y los carabineros que pasaban me miraban de reojo, quién sabe qué pensarían.



Había muchísima gente, toda la universidad, de todos los campus estaban reunidos, más otras universidades y organizaciones gremiales e independientes que apoyaban la causa, eran cientos de personas, y la masa me asustó un tanto, nunca me han gustado las masas y esperaba que esta no se volviera inerte; como también que no causaran destrozos ni se perdiera el norte, pero no éramos como escolares como hace unos años, somos universitarios, eso debía mostrar una diferencia.



Hicimos las marchas, con canciones, con tambores, con colores y hasta con bailes, traspasamos el centro, yo repartí los carteles quedándome con mi favorito, y repartí mis volantes, algunos eran recibidos, otros rechazados, y otros más afortunados solicitados.

De los gritos favoritos de ese día, recuerdo:

“¿cómo, cómo, cómo es la wea, hay plata pal papurri y no para estudiar?”

Y “el profe, marchando, también está educando.” No los olvidaré.



Finalmente llegamos frente a la secretaría ministerial, toda la aglomeración de gente pareció reunirse y algo pasó ahí que no pude ver, tal vez entregaron un petitorio. Tocaron más música, y tras estar ahí un rato volvimos a marchar, ahora a la ruta 5, hacia la carretera, entre el Terminal de buses y otro campus de la universidad, caminábamos cansados bajo el sol pero seguíamos caminando, porque es cierto que la masa da fuerza y convicción, no era inerte como creí.



De pronto, y aparece el carro lanza agua de la policía atrás, a nuestras espaldas pero lejos de mi que me encontraba en el medio de aquella cuadra larga. No me asuste, supuse que había aparecido ahí para que nosotros (masa no inerte) no cortáramos la carretera, y entonces con tranquilidad supuse que seguiríamos subiendo hasta llegar a la universidad y tal vez haríamos una asamblea o cosa por el estilo. Me quedo de pie y busco a mi carrera, me agrupo con algunos de ellos, esperando que se mueva había arriba la marcha y avanzar. Pero al subir la vista vemos confundidos que se a cortado el paso arriba, una tira de patrullas y otros autos de carabineros tapan esa salida. En otras palabras: estábamos rodeados.



Estaba confundida, si tapan las dos salidas ¿qué esperan que hagamos? Miro a mis compañeros, sin hablarles les digo con los ojos esta pregunta, pero ellos se preguntan lo mismo. Después veo el Terminal “si pasa algo, debo meterme ahí” me digo. Pero el hecho de correr, de abandonar la marcha… es una idea que veo con mala cara, tal vez no quería que la masa se disolviera porque sabía lo que significaba, y tal vez los carabineros sabían también eso y buscaban por eso disolverla. Yo aprieto mi cartel.



Y de pronto un ruido, como una maquina, como un bbbbbbbb y oigo gente gritar, voz de hombres diciendo que suban, voz de mujeres que simplemente gritan y llaman a gente perdida; miro hacia atrás y estaba el carro lanza agua bañándolos a todos. No sabía por qué, ¿tal vez atrás estaban causando destrozos? No había forma de saberlo desde donde yo estaba, seguro simplemente no querían salir de la carretera, simplemente no querían.



Una masa de gente corre, no saben qué dirección tomar, y yo corro hacia el Terminal como había planeado pero pierdo a mi curso, gente con lagrimas en los ojos corren tosiendo, a mi me pica la nariz y arden los ojos, pongo mi pañuelo en mi cara solo pensando en correr, chocando con gente, oyendo los gritos. Encuentro unos compañeros que le ponen agua a mi pañuelo y le echan limón debajo de los ojos a los más afectados, nos decimos entre todos que debemos irnos, que a quedado la cagada y no puede volverse a la marcha pacífica. Vuelvo a apretar mi cartel mientras miro por donde puedo salir, la parte de arriba está completamente tapada, pero hay un pequeño rincón donde los carabineros no han entrado, miro hacia ese lado, y veo cómo carabineros van hacia allá. Miro a mis compañeros, les digo que me iré por ahí porque puedo llegar a casa siguiendo ese camino, algunos ya se han ido, otros se quedan ayudando o simplemente buscando amigos perdidos. Y yo corro.



Y boto mi cartel en el pasto.

Y boto mi cartel en el pasto.



Lo vi como cámara lenta, no se oían los gritos, no sentí la picazón y el ardor en mis ojos, nariz y garganta. Yo lo sabía y lo sé hoy, ese tirar y correr significó mucho más que la misma marcha ese día. Sabía, más no acepte en ese minuto, que tal vez en unos años haría lo mismo con mis ideales, que estaban contenidos en ese cartel, los tiraría para sobrevivir, para correr, perdiendo el conjunto de gente con la misma convicción que yo.



Pero no tuve más tiempo para pensar. Los carabineros se acercaban, y en todo ese colectivo que huía por ese camino, podía oír sus voces e incluso ver como apuntaban hacia nosotros.



Pero logre escapar, perdí a mucha gente que después llame por celular. Y tras un largo camino maltrecha, pude llegar a casa, tenía nauseas, no pude comer hasta las 4, y lo hice con miedo a vomitar, mis ojos, nariz, y garganta picaron hasta más o menos que esa hora.



Y a las 5 subí a la toma de la universidad para informarme de qué había pasado. Habían detenidos, pero todos de mi carrera estaban bien.


El rector no se había presentado. Y mis compañeros se preparaban para pasar otra noche de libros, vino, y frío.


martes, 17 de mayo de 2011

Cap 11: fanfic de The Tyrant Who Fall in Love / Koi Suru Boukun.



Otra vez perdón por la espera, pronto subiré la segunda parte de este cap (sería el cap 12) lo que pasa es que por al trama decidí hacerlo más corto, ya verán por qué jua jua jua. Seguimos en paro en mi U, por lo que trabajaré a full en el blog xD, aprovecharé el tiempo aunque aún así debo hacer cosas para la U, pero está bien, me gusta, solo odio no tener tiempo para mis otras aficiones también, joder!



Cap 11:



Lunes por la mañana, vemos a un senpai entrar lentamente a la cocina, busca más galletas (su único alimento de ayer y hoy a parte del almuerzo que le dejó Morinaga) toma café más cargado de lo normal, porque debe inventar fuerzas y ánimos para ir a la universidad, aún le duele el cuerpo…



Va a dejar su tazón en el fregadero, y se da cuenta de la acumulación extrema de tazas, platos y cucharas que hay ahí, egoístamente, no se había dado cuenta que esperaba que Morinaga lavara eso en algún momento, casi sin recordar que él no estaba ahí, incluso… tal vez “tampoco hoy?”



Siente su ausencia, y el dolor de su cuerpo no lo hace odiarlo como otras veces, sino extrañarlo más “claro… ahora que lo pienso, paso todo el día con él” y no es una exageración, sin contar las horas en que Morinaga tiene clases, o algún momento en que cada uno se va a trabajar a sus habitaciones, Morinaga no se despega de senpai ni un minuto, solo ahora se da cuenta, porque senpai es muy simple para notarlo, y ahora puede verlo: desayunan juntos, se van a la universidad juntos, trabajan juntos ahí, almuerzan juntos, y vuelven a casa juntos, y los días de fiesta también la pasan juntos, y cuando están libres en algún momento en la universidad, también “juntos…”. Senpai traga saliva, su rostro se a contraído un poco a diferencia de la expresión resignada que antes tenía.



Sí, hasta ese momento, senpai era víctima (y aún lo era un poco) de una contradictoria conducta, una extraña tranquilidad resignada; no tiene miedo, aunque sabe que lo verá en la universidad no tiene miedo, no quiere huir de él como debería desearlo, más bien, quiere verlo, senpai está preocupado…



No limpió la loza, aunque pensó en hacerlo (ya que sí puede hacerlo un tanto bien tras haber estado solo en Canadá), pero inconscientemente y sin culpa, prefirió dejarlo así, esperando que fuera algún tipo de llamado para que Morinaga volviera a casa; un extraño pensamiento inconciente, sin lógica, como a sido desde hace un tiempo.






Ya en la universidad, senpai con el rostro algo preocupado, mas no asustado, va buscando con la mirada a su ayudante, lo busca entre la gente pero no lo ve, lo busca aunque no sabe qué haría si lo encontrara. “Después de la prueba, dijo” senpai recuerda esas palabras escritas, ¿tal vez Morinaga solo venga a dar la prueba y a verlo? Eso sería extraño, Morinaga nunca a perdido clases (a menos cuando “desaparecía”) ¿o tal vez ese examen en verdad era tan importante? Él nunca le dice nada sobre esas cosas, e incluso no suele pedirle ayuda para estudiar, cosa que todo ayudante haría a su senpai aprovechando sin malicia su posición… pero él no lo hace “bueno, tal parece, que es muy inteligente” se dijo (lo ve al ser tan bien ayudante), pero por dentro también sospechaba que podía ser por su actitud tiránica, en fin, tal vez eran por ambos motivos.



Se pone a trabajar, de forma mecánica, sigue levemente pensando en Morinaga, y se extraña él mismo de que “espere” tan tranquilamente, es decir, está trabajado como si nada, tan tranquilo, más preocupado que asustado, al tipo que lo violó tan fuertemente hace apenas antesdeayer y por el que aún su cuerpo duele… “…..”. Era como si senpai estuviera del todo entregado a lo que fuera que pudiera pasar, porque sabe y siente que se ha llegado a un punto tal, que tal vez lo “peor” ya a pasado ¿qué más podría hacer Morinaga? ¿Qué más podrían herirse? Estos pensamientos fueron entre sentidos y pensados, pero de lo que era verdaderamente conciente senpai era que estaba completamente débil tanto en cuerpo como en mente, Morinaga lo había destrozado en todo sentido, y senpai no podía luchar más, al menos no en un tiempo “¿traumado?” y tiritó ante esa idea, pero era posible, muy posible.



¿Cuánto más podían lastimarse…?



“Déjame tú”



Esas palabras de Morinaga, no, él no podía aceptarlas, aunque era conciente que debería hacerlo. Morinaga ha tratado de alejarse de él dos veces, y no lo dejo, como él dijo, una tercera no podría así que solo senpai puede dejarlo ahora…

“sí, debería…”. Pero no pasaba más allá. No podía pasar su mente más allá que eso.



Así pasaron las horas, en ese trabajo mecánico de senpai, en arreglar y arreglar experimentos, hacer notas, y combinar tubos de ensayos y colonias, notas y más notas, trabaja bien, está tranquilo, solo espera. Pero mira inevitablemente el reloj de vez en cuando, solo para ser más conciente de su extraña actitud, de no estar molesto, de no estar asustado, solo en esa espera resignada.



Y así, suavemente pero de pronto, se habré la puerta deslizante del laboratorio, y dan dos pasos hacia adentro dos pies cansados que se quedan delante de la puerta abierta.



Senpai por reflejo natural voltea el rostro a un lado y ve quién es. Lo ve con pasividad, pero también con activa atención, sus ojos están despiertos y sus cejas algo levantadas, y su mandíbula relajada.



Es Morinaga, por supuesto que es él. Pero es un Morinaga de muy mala cara, está pálido, con ojeras y ojos hinchados, le parece incluso que está algo despeinado, cosa extraña en él. También está levemente sonrojado, y puede hasta adivinar que su respiración es algo acelerada por su pecho que se mueve un tanto brusco; detalles extraños que notó, pero que no pudo tomar en cuenta con conciencia, por lo… “perturbador” de ese encuentro.



- senpai… -susurra Morinaga aún en la puerta, tiene una mirada algo suplicante.



Senpai está en silencio, y relaja la mirada, de inmediato mira hacia otro lado, en un movimiento lento, como si no quisiera esquivar en verdad los ojos de Morinaga, sino más bien, los aparta porque no sabe que decirle con su propia mirada.



Oye nuevos pasos que se acercan, y el sonido de la puerta deslizándose al cerrarse, senpai tirita, siente un escalofrió, es un poco del miedo que no sintió en todo el día, entonces lo siente, siente el peligro de estar a solas entre cuatro paredes con ese hombre.



Más pasos aproximándose, y contrae el rostro mirando sin ver el cultivo que estaba trabajando, ya que aunque su mente estaba del todo sometida por el anterior abuso, su cuerpo aún adolorido instintivamente siente la alarma de huir prolongando el temblor de su cuerpo e intensificándose un poco, pero Morinaga no lo nota.



- senpai…- tímidamente le toma la mano que posaba sobre la mesa al lado de la muestra, senpai da un brinco pero no lo rehuye, ve su propia mano tomada por la de Morinaga, no piensa en nada, solo puede darse cuenta en lo fría que está, él nunca había sentido su mano fría…



Y al fin lo mira, volteando levemente su rostro al de Morinaga otra vez, tal vez por la extrañeza que le causo esa mano fría, o porque simplemente quería mirarlo.



Morinaga está muy cerca, no se dio cuenta cuándo se acercó tanto. Puede sentir el aroma de café que emana su cuerpo, y ahora puede darse cuenta hasta que punto en verdad Morinaga tiene mala cara, se ve realmente mal, agotado del todo, sus ojos hinchados incluso están algo rojizos y tiene profundas ojeras, senpai pudo hasta notar la extraña contradicción de palidez y sonrojo que se contenía en su rostro.



Pero no se preocupó, solo se extrañó un poco, no pudo preocuparse de esa visión ya que más bien ésta le producía tranquilidad, sí, se tranquilizó al ver esos ojos cansados y brillosos en Morinaga, porque ver a Morinaga más débil y cansado que él, lo confortaba.



Y así bajó la mirada, en una expresión que recordaría tristeza y resignación cansada. La mano sostenida por la de Mori aún no se mueve.



Y otra vez siente otro tacto frío, los dedos de Morinaga de su otra mano ahora están en su mejilla, pestañó bruscamente por esto, y se sumergió del todo en esa extraña resignación, en esa extraña entrega de la victima de un abuso, una tranquilidad que lo perturba, que lo inmoviliza, pero que no lo tensa, con el cuerpo relajado no piensa en nada, nada.



Y de pronto se encuentra a sí mismo con los ojos cerrados ¿por qué? ¿por qué tengo cerrados mis ojos? Lo pensó debajo de su conciente, y era porque Morinaga lo estaba besando, en una suave presión de sus labios contra los suyos, pudo sentir el ardor de esos labios, cómo estaban tan calientes en sus propios labios tibios.



Entreabre los ojos, pero solo un poco, y sin poder ver nada al hacerlo, y vuelve a cerrarlos, por una extraña razón, nunca puede abrir sus ojos cuando lo besa.



Y al cerrar sus ojos una segunda vez, se perdió lo que le faltaba para perderse a sí mismo del todo; no le importó nada, ni que alguien pudiera venir y verlos, ni el estado maltrecho de Morinaga, ni la violación de antesdeayer… no le importó nada, quería quedarse en ese suave beso para siempre, era el mismo sentimiento de aquella vez en que le hizo el amor, y cayó sobre él tras el orgasmo en un calido beso, era el mismo sentimiento porque aún deseaba hacerlo.



Y así, sin darse cuenta, se calmó, se relajó, y su mano presionada por la de Morinaga la tomo al fin, mientras que la otra sujetó el antebrazo de su ayudante ya no por delante, como un vago intento de rehusarlo como otras veces, sino desde atrás, ahora como un vago intento de atracción.



Y como las heridas del muerto que sangran ante su asesino, el cuerpo de senpai dolió al sentir ese tacto íntimo con Morinaga, porque aún si su corazón extrañamente no estaba resentido con él, sí lo estaba su cuerpo, como si la más pequeña estimulación como ese beso fuera demasiado para su intimidad abusada, y volvía a doler.



Al fin abre los ojos, porque Morinaga se a separado levemente de sus labios, y aún con sus narices casi juntas, puede ver ahora más conciente su agitación, su sonrojo aumentado, y sus ojos más brillantes, además que su respiración más agitada que golpea con su aliento de café su boca. Él no se ha calmado como senpai con ese beso, más bien, pareciera que se había alterado.



“¿Por qué… ese rostro? ¿Qué es lo que has pensado…?”



Piensa senpai, sin darse cuenta, oye su propia voz en su cabeza preguntando esto, pero sus labios no se mueven, están entreabiertos por el beso de Mori, pero a la vez inertes.



- senpai… - un nuevo susurro por parte de Morinaga, pero ahora es entrecortado. Morinaga por alguna razón se a angustiado y su mano deja la de senpai que tenía sus dedos entrelazados con los suyos, mientras la otra también se despide de su rostro. Morinaga retrocede sin ver a senpai, solo mira hacia abajo.



Y ahora senpai es el que se angustia, como siempre es así cada vez que Morinaga se aleja de él…



- yo… senpai… - Morinaga no puede ordenar sus ideas, parece como si de pronto incluso hubiera sudor frío en su rostro – yo… - mira a otro lado, angustiado, pero con mirada centrada, parece haber visto en la nada la verdad de su pensamiento.



“Va a disculparse” piensa senpai, con mandíbula tensa y ojos serios y atentos, lo espera porque quiere perdonarlo.



- yo… lo siento pero… - mira a senpai, con ojos bruscos pero agonizante, con convicción pero agotado, hay un brillo diferente en esos ojos que parecen hasta enfadados – yo no me arrepiento.



Senpai abre los ojos impactado, en parte por lo que oyó y en parte porque de pronto ese cuerpo que estaba delante del suyo se fue inclinando como en cámara lenta hacia delante, como un tambaleo, y senpai por reflejo lo recibe aún si no puede con su peso y sus piernas (de por sí más débiles por lo vivido) caen al suelo con ese otro cuerpo sobre él, aguantándolo apenas 3 segundos.



- ah! ¡¿Morinaga?! ¡Morinaga!



Todo ocurrió muy rápido, de pronto y Morinaga se encuentra desmayado en sus brazos; y la mente de senpai al fin se aclaró del todo como no estuvo en ese día gracias a esa chocante impresión, y al fin relaciona todas las extrañas características que tenía Morinaga cuando lo vio; toca su frente.



“Está ardiendo!”.






CONTINUARA muy pronto, lo juro!!!! xD



Y por supuesto, no olviden dejar comentarios y/o escribirme a: shicakane@hotmail.com

O escribirme es el cuadrito de mensajes del blog x3, cartas de muerte, amenazas, comentarios, lo que gusten, incluso si es solo hablar de esta serie adictiva, y a propósito, yo también estoy en depresión por el final del manga, pero seguiré escribiendo para mi y para ustedes mucho más de esta pareja, lo juro!

domingo, 15 de mayo de 2011

"Contigo en la carne" de Mafer.

Contigo en la carne

contigo ampliando lo eterno

perdiendo la conciencia

y encontrándote.



Tus manos en mis manos

tu boca perdida en cuerpo

¿dónde estás que te alcanzo y no te tengo?



Más que amor, como locura,

y en el éxtasis: la existencia.

martes, 10 de mayo de 2011

Parte A del cap 4 del Tomo 3 de Challengers

Hola, vuelvo a subir este capítulo pues en facebook me enteré que habían errores (X_X) que mal, uno cuando revisa el propio trabajo no se da cuenta de esas cosas y se reflejó aquí ya que nadie ajeno a mi lo leyo antes de subirlo como lo e hecho las otras veces. Sobre el fic, pronto subiré un cap y tal vez hasta 2 porque mi universidad está en toma y paro (tal vez me vieron en la marcha con un cartel que decía "por esta educación: Gabriela Mistral llora en su tumba" xD made in Mafer). Ya escribiré algo sobre eso aquí, ya que este blog no es solo de anime, sino de mi misma (Alguien noto mi ego en el MAFER enorme que sale arriba? xD) también subiré un poema que acabo de hacer ahora en el bus, auqnue prefiero la narrativa, eso ya se ve en mis fics. Bueno me callo, aquí está sin errores:






http://www.4shared.com/file/3WnulAjA/Nuevo__al_fin_xp_.html

Aparte, me enteré por Sasha que este puede ser (será) el último tomo de koi suru bou kun, mi comentario sobre eso es "DIOS MIO NOOOO!" *y murió* pero es verdad que es tiempo que acabe y si se alrga más solo será arruinar la serie por el comercio, y es mejor un buen final a alargar y perder la magia del manga (auqneu, aun así, NO POR FAVOR! NO TERMINES!) en fin, serapio la que seripio como digo. Igual, yo seguiré con mis fics retroalimentando la ausencia en el futuro. jeje.

domingo, 13 de marzo de 2011

Cap 10: fanfic de The Tyrant Who Fall In Love / Koi suru boukun

Desde un civer: xD
Hola! Lamento la horrible espera, es que ya entré a la universidad, y como había pensado, no me
deja mucho tiempo libre, pero hice un esfuerzo y en un día hice este cap de una sola vez (9 paginas en unas horas, yeah *-*), y estuvieron de suerte porque justo cuando acabe apareció lo alerta de tsunami y no pude volverme a concentrar xD, pero no se preocupen que cuando evacue metí todo en un pendray, pase lo que pase esto se salvaría n.nU xD. Ayer sábado le hice los arreglos y estoy satisfecha para subirlo, espero en unos días continuar con esto, ya debo leerme un libro para fin de mes (de 9!). Ah! a propósito, me parece que Hinako está bien, pero… dios, que desastre con el mundo T_T.
Cap 10:
Senpai sentía su cuerpo pesado y adolorido, pero estaba aún sumido en sueños y no pudo notarlo del todo. Había tenido sueños tranquilos esa noche, o quizás incluso no había soñado nada, desde la tarde anterior en que todo se volvió negro en su desmayo, la luz no volvió aparecer hasta el día siguiente. Senpai no lo había notado, pero él y Morinaga habían acabado de tener sexo cuando recién el sol comenzaba a reclinar y el cielo a ponerse rosa, senpai había dormido casi desde las 7 de la tarde de ese día, más toda la noche, y recién a las 11 de la mañana del día siguiente comenzaba a despertar muy lentamente.
Primero se removió con suavidad entre las frazadas de la cama, sin saberlo estaba buscando otro cuerpo que no sentía en él esa mañana, le faltaba algo, un tacto en su piel, esa presión sobre él que siempre siente tras las noches de sexo, ese abrazo suave que lo sostiene al dormir agotado.
- mmnhh….
Otra vez hizo ese ruido extraño que recuerda a un gato acurrucándose, y al no sentir ese otro cuerpo en el suyo (lo que esperaba al menos su instinto), senpai estiró los brazos por la cama, ahora estaba de lado buscándolo a lo largo de la cama, ya que, aún si estaba casi del todo dormido, era consiente que estaba en la cama con Morinaga, al menos, su cuerpo no podía olvidarlo por lo vivido la noche pasada.
- mññ…
Un ruido ahora más caprichoso soltaron sus labios, casi como una queja al no encontrar lo que buscaba, y por ello, el senpai conciente comenzó a despertar verdaderamente, apretando sus parpados en sus ojos cerrados, estrujando levemente las sábanas con sus manos, y removiendo sus labios casi como un puchero. Pero cuando se puso boca abajo en su somnolencia búsqueda, sintió un leve dolor en su entrepierna.
- ah…
Un gemido exagerado, tal vez aún estaba en su papel de victima sexual, su cuerpo casi confunde el dolor con placer, una costumbre adquirida de la noche anterior. Y ese sentir, hizo que pensara en Morinaga (condicionamiento psicológico), pero aún estaba demasiado dormido para pensarlo con la razón, simplemente era como verlo en sueños, Morinaga estaba sonriéndole con ternura, y después de forma cansada, luego se acercaba a él y lo llamaba, le decía que lo amaba y se acercaba más de la cuenta como si quisiera besarlo, pero no lo hacía, simplemente, tomándolo de las mejillas, con su nariz casi pegada a la suya, le decía que lo amaba, con ojos brillantes y sonrojo en las mejillas, tan dulce y suave, podía sentir incluso su delicado aliento chocar en sus labios con cada vez que le decía “te amo…”.
Estiró ya del todo los brazos, buscaba a ese Morinaga, ahora lo sabía al menos en los sueños, pero de pronto él se veía triste, aunque conservaba su sonrojo… “te amo senpai…”, y lloraba.
- Mori…naga…
Senpai asustado en ese sueño, lo busca ya de forma desordenada en la cama, casi ya puede abrir sus ojos, y casi ya con conciencia lo está buscando, pero no lo encuentra.
Al fin abre los ojos, lo primero que ve es una pared que no reconoce como suya, “Morinaga”, de forma demasiado brusca y torpe se da vuelta, y mira hacia el otro lado, Morinaga tampoco está ahí.
- Morinaga… - dice con voz algo ronca, sin oírse.
Sus cansados ojos se abrieron del todo, se desesperó, había olvidado su sueño pero tenía su sentimiento dentro todavía.
- Morinaga – se inclinó, como si quisiera sentarse, pero de inmediato sintió un fuerte dolor en su trasero y la pesadez de su cuerpo – ay! Ah! – se sorprendió, pero no había olvidado lo que había ocurrido con Morinaga antes (como suele ocurrir) tal vez simplemente por la “fuerza” de esa velada, y por eso tenía a Morinaga en su mente apenas despertó, incluso antes en sueños, por eso lo buscaba, por eso estaba desesperado.
“No está…? En la cocina?” – Trató de levantarse un poco más, pero no pudo, dolía demasiado – nnn!... pero… no oigo nada… - puso una mano en su vientre, le dolía un poco, y estaba agotadísimo – Morinaga…
Volvió a una somnolencia, solo el sentarse y el dolor producido por ello le hizo sentir un horrible mareo “donde está…?” sintió un fuerte vacío, lo quería ahí, esperaba verlo y sentirlo al despertar, y no estaba, eso se sentía horrible. Y senpai otra vez somnoliento se confundió, no sabía si ese deseo era sentido o pensado “por qué no estás aquí…?” se sentía devastado en mente y cuerpo, y aún mareado (o tal vez por el mareo) de pronto recordó aquella vez pasada, su “apartate!” y los ojos de corazón roto que mostró Morinaga… este horrible vacío sentía Morinaga cada vez que él se despertaba y se iba fríamente, y también cuando lo apartaba así…
- ….. “así se siente…”
Senpai puso una mano en su pecho… no sabía por qué quería ver a Morinaga, solo era un simple deseo, y a medida que comenzó a aclarar su mente, recordó todo lo pasado con más conciencia, pero solo como una sombra, como si él mismo se hubiera censurado sus pensamientos, solo logrando recordar unas cuantas cosas: lagrimas, mucho dolor, placer extraño, y un Morinaga furioso y a momentos lastimero…
- ……. – tragó saliva, tenía ahora esa horrible contradicción entre querer verlo y a la vez no, pero también, extrañamente se sentía tranquilo.
Ya más conciente, pero no menos confundido, senpai trató de agudizar su oído y oír algo desde afuera de la habitación, no se creía que Morinaga se hubiera ido… solo habrá ido a cocinar, o tal vez incluso esté en el baño. Casi lo llama, pero no lo hizo, sentía una extraña timidez.
Y de pronto…
- MIERDA! LA UNIVERSIDAD! – gritó de pronto, de la nada se había acordado, pero después se calmó en un suspiro – idiota, hoy es domingo… - puso una mano en su cabeza “espera… si es domingo… dormí en verdad tanto…?” – y recordó otra vez lo que le hizo Morinaga la noche pasada… pero quiso olvidarlo, y buscó el reloj que tiene Morinaga en el velador como queriendo cambiar de tema con él mismo. “Las 11...”.
Extrañamente, senpai estaba calmado, adolorido pero calmado, esperaba ver a Morinaga entrar en la habitación en cualquier momento, y él esperaba eso con calma y casi resignación, no sabía que haría cuando pasara, pero tal vez, la noche anterior todos los limites habían sido pasados, tal vez senpai sentía que nada peor podía pasar, y casi nada importaba, habían pasado demasiadas cosas ya…
Eso pensaba y sentía senpai, entrecerrando los ojos, dándose cuenta cuanto le quemaban por el agotamiento; se acomodó un poco más, le dolía demasiado el trasero, y al juntar un poco las piernas se dio cuenta que no podía hacerlo, su pene estaba sensible… todavía…
- nn!! – se vio, no pudo evitar verse aún si temía verse horriblemente sucio, pero para su sorpresa, encontró su cuerpo limpio “me habrá limpiado…” su pene estaba algo rojo y adivinó que le dolería al menos unos dos días, tal vez 3, igual o peor su trasero…
Otra vez aceptó esas ideas con resignación extraña, entrecerrando los ojos y sonrojándose un poco, senpai era victima de algún cierto síndrome de Estocolmo o algo por el estilo, y seguía en la paciente espera de que Morinaga, el hombre que lo había aniquilado la noche anterior, abriera la puerta, sin tomarle peso a esa idea, y mucho menos el que tal vez aceptaría todo lo que hiciera Morinaga otra vez… pero Morinaga no volvía.
Sepai vio otra vez el velador, algo había llamado su atención cuando vio la hora, había un papel doblado…
Al fijarse más pudo divisar que ponía “senpai”.
- eh? – lo cogió de inmediato, casi sin pensar y leyó aceleradamente:
“Perdona por haberme ido así, tengo que estudiar y no puedo hacerlo ahora ahí, así que me iré a casa de un amigo, pasaré mañana tras el examen al laboratorio. Te dejé preparado el almuerzo, por favor come bien en mi ausencia. Y cuídate.”
Lo único que senpai pudo captar de esa primera leída, fue que Morinaga definitivamente no estaba en casa, lo que cambió su extraña calma por desesperación. Respiró agitado, pestañando varias veces y volvió a leer la nota, mentalizado a comprenderla del todo.
“¿En la casa de un amigo?” Senpai leyó más atento pero no lograba comprender esa nota del todo, y no era porque estuviera leyendo acelerado, ya no, había leído con calma, incluso más de una vez alguna parte, pero no lo comprendía del todo, esa nota casi parecía una como cualquier otra que Morinaga le pudo haber dejado cualquier día (aunque él antes nunca le había dejado una nota, siempre lo llama por móvil o se lo dice personalmente todo).
Primero, “no puede estudiar aquí, por qué?” pero comprendió rápido, seguro era por lo de anoche (por supuesto!), tal vez no quería verlo… pero espera! “yo soy el que no debería querer verte!” pero como buen científico indagador, senpai supuso que al verlo dormido prefirió él irse, ya antes había sido “así de considerado” capaz incluso de dejar la universidad solo para no “causarle sentimientos desagradables” a su senpai.
“Idiota…” no estaba seguro si era por eso, pero de todas formas hubiera preferido que se quedara en casa.
Lo más raro de la nota de todas formas, es que no mencionaba nada de lo ocurrido la noche anterior, tras la primera leída inconcientemente senpai estaba esperando leer en la segunda vez una disculpa por lo de anoche, no es que la estuviera exigiendo, simplemente le parecía muy natura y probable que la nota tratara de eso. Era lo más esperable. Pero no decía nada, nada de nada, auque tal vez el “Y cuídate” tenga relación con eso, pues senpai tenía el cuerpo adolorido y lastimado, ¿tenía que ver con eso esas palabras?
Más y más confusión, ya había leído la nota 5 veces y no sentía que había logrado alguna conclusión productiva, sólo que tal vez Morinaga despertó mucho antes que él, ¿más de mañana ese día, o tal vez ayer no se durmió tras… eso?
Senpai suspiró, se sintió entre triste, enfadado, y decepcionado. Se dio cuenta de que tenía mucha hambre y unas horribles ganas de orinar, dejó la nota en el velador otra vez, y se apoyó de la marquesa para levantarse, todo su cuerpo dolió con este movimiento, y algún que otro hueso sonó. El cuerpo entero le pesaba y sentía sus piernas de gelatina.
- nn!! – dolía y dolía, sus músculos estaban adoloridos, y su entrepierna extremadamente sensible, tanto su pene como su trasero, éste último además ardía, nunca antes le había dolido tanto su cuerpo.
Buscó su ropa con ojos lastimosos y rápidamente las encontró tirada a sus pies, los jeans junto con sus bóxer como la vez pasada, y su camisa, que se encontraba más cerca, por lo que fue lo primero que levantó con mucho esfuerzo y lentamente.
- ouch… - Ese dolor otras veces le había parecido humillante, un horrible recordatorio de lo antes hecho, pero ahora aceptaba esos dolores de forma resignada, sin tener la mirada fija y sin pensar en nada, solo sintiendo la ausencia de Morinaga en ese lugar (aunque no sabía si en verdad lo quería ahí del todo).
Pero fijó su mirada, y pudo concentrar su mente tras ver su camisa. Ésta estaba rasgada y le faltaban botones…
- …!! – Se asustó, exactamente anoche… “fue tan… peligroso…”, bajó la mirada, por dentro sabía que la situación hace mucho se había ido de las manos, seguro que de ambos, y que lo que había pasado anteriormente no era nada bueno, ni correcto, ni sano.
“insano”. Esa palabra otra vez, como antes, venía a su mente.
Trató de olvidarla.
No quiso ponerse esa camisa, y con la sábana prefirió taparse su cintura (ya que por la sensibilidad de su entrepierna supuso que no podría ponerse su bóxer), y con una mano sujetando la sábana y con la otra apoyándose en la pared, lentamente se encaminó por el cuarto, ayudándose con los muebles, ese camino largo hacia la puerta… cada paso significaba un dolor en su cuerpo y más agotamiento, además de clavadas en su trasero. Bastaban los roses de sus muslos en su entrepierna para causarle sensibilidad dolorosa.
- nn!! “……” – no podía pensar en nada, pero seguía queriendo a Morinaga ahí, quería que se disculpara y quería perdonarlo, y quería… no sabía que más quería. Pero sabía por dentro que desear perdonarlo tan rápidamente no era bueno.
“Insano”.
- …maldición… - susurró por lo bajo, llegando al fin a la puerta. Pero junto a ella no pudo evitar ver el basurero (recuerdo de la noche antepasada), sí, ahí habían pañuelos arrugados, Morinaga definitivamente lo había limpiado.
Pasó al fin al pasillo, y miró a lo largo hacia el living, era seguro que Morinaga no estaba, no se oía nada… nada.
Caminó al baño tambaleándose, dando pequeños brincos por alguna clavada más fuerte de lo normal y apretando la mano que sostenía la sábana, aunque él pudo haberla dejado caer e ir desnudo, después de todo estaba solo, pero se sentía más desprotegido al estar desnudo, senpai no lo sabía, pero seguramente estaba algo traumatizado por lo de ayer.
Al fin llegó al baño, y pudo dejarla caer tras cerrar la puerta que ilógicamente dejo con llave. Suspiró, se sintió un poco más aliviado al llegar ahí, pero esto no duró mucho, de inmediato tras levantar la cabeza, senpai se vio a sí mismo en el espejo. Su cuerpo desnudo y manchado, marcado por arañazos, chupones y mordidas, y sus propios ojos algo hinchados y rojizos… pálido y pequeño, pálido y débil… Morinaga había destruido ya todo su ego.
Tembló de rabia y miedo, odió a Morinaga un momento por haberle hecho todo aquello y esquivó su propia mirada del espejo, pero no pudo evitar pensar que él lo había dejado hacer todo eso, él lo había ido a buscar a la habitación, obligándolo a mirarlo, a besarlo… sí, él lo había hecho.
“¿Quién es… esa persona en el espejo…?” pensó casi lloroso senpai, sintiendo vértigo en su estomago, no podía reconocerse ni quería hacerlo.
Se encaminó pesadamente al inodoro, levantó la tapa con la mirada perdida y tomó con cuidado su pene. Fue extraño, era como si su pene no tuviera fuerza para orinar, se extrañó y asustó, abrió grande sus ojos mirándose su intimidad, y tras un esfuerzo más brusco que dolió un poco pudo orinar al fin, pero no con fuerza, era como si la orina cayera de su pene y no fuera expulsada por éste, y no podía acelerarlo, solo esperar que cayera hasta acabar.
- auch… - cerró los ojos, poniendo expresión de asco y miedo, sabía que no era normal eso, pero tras las torturas de anoche tal vez lo era, se habrá enfermado? Se habrá lastimado su pene a tal punto…? - …… “esto no está bien… no está bien…”.
Tras tirar la cadena entró de inmediato en la ducha, puso el agua caliente y se sintió mejor bajo ella, el agua se lo llevaba todo, sus preocupaciones su miedo, y el saber que estaba metido en algo peligroso, completamente salido de control.
Cerró los ojos relajándose, y puso un poco de agua fría para refrescarse, su piel se puso de gallina por el cambio de temperatura, pero senpai se sentía muy bien, el agua fría era como si calmara tanto el dolor de adentro como el de afuera. Al momento, tras serenarse del todo, comenzó a lavarse el cabello y el cuerpo, de forma maquinizada, sin pensar en nada (no quería hacerlo) e ignoraba a propósito el dolor de su cuerpo al pasarse el jabón, pero no pudo ignorar el de su trasero cuando paso sus manos por ahí.
- ay! Qué...? – al tocarse por fuera de su entrada dolía muchísimo, como si se hubiera desgarrado de alguna manera “acaso…?” no, si se hubiera desgarrado ahora mismo estaría en el hospital, pero debe haberse lastimado mucho como mínimo, tal vez… “un pequeño desgarro…” pensó tragando saliva, seguía sintiéndose resignado, pero ahora también se sentía lastimado… Morinaga siempre había sido “bueno” con él, pero ahora… “ahora fue diferente…”. Como forma masoquista senpai trató tras pensar esto de lavar su pene, y sí, fue como pensó, esa sensibilidad también dolía, casi no podía tocarse. Recordó sin desearlo las palabras de Morinaga otra vez: “te odio”, sabía que no eran ciertas, concientemente sabía que no eran ciertas; pero había algo de verdad en esas palabras… de alguna manera Morinaga sí odiaba a senpai, ambos lo sabían, sin saber si cambiaria eso en el futuro.
Se enjuagó todo, su estomago comenzó a sonar y se sentía mareado, y ante el peligro de caerse en la ducha prefirió salirse a pesar de querer permanecer ahí más tiempo, ya se metería más tarde otra vez “aún no estoy satisfecho” necesitaba más agua para limpiar todo lo vivido anoche…
Salió con cuidado de la ducha, sus piernas seguían igual de débiles, esquivó verse en el espejo y se secó a espaldas de él con su toalla que estaba guardada donde siempre junto con la de Morinaga.
Estaba casi listo para salir envuelto en la toalla de cintura para abajo, pero sintió otro vuelco masoquista, pues deseo volverse a mirar en el espejo, tal vez tenía la esperanza que lo antes visto no estuviera ahí otra vez, y poder pensar entonces que nunca estuvo ahí en primer lugar.
Pero las marcas seguían ahí, rojas y palpitantes, aunque sus ojos ya no estaban tan hinchados, pero aún algo rojizos.
- …… - no dijo nada, su expresión estática pero algo dolida se mantuvo inmóvil en su rostro, como si aceptara con solemnidad esa realidad, o simplemente ocultando ante nadie el dolor que ella le producía. Y se fue a su habitación, tambaleando, apoyándose de la pared, pisando la sábana del piso del baño al dejarlo.
Al llegar a su cuarto estiró la toalla, como tiene costumbre de hacerlo en la silla de su escritorio, pero no se vistió para levantarse, sino que se puso su piyama, sin planearlo se dispusia a pasar el día en la cama, como casi era su “costumbre” hacerlo el día después del sexo. No usó ropa interior, presionaba demasiado… y sus gafas… “rayos…” estaban en el cuarto de Mori, pero no… no podía volver ahí… tan pronto… “más tarde… iré por ellos”, quería evitar ese cuarto, al menos unas horas.
Mientras hacía todo esto senpai no pensaba en nada, el estar ocupado siempre a causado eso en él (excepto si hace algo más complejo como su investigación, entonces si está perturbado se desconcentra y es peor) y pudo librarse un poco de pensamientos penumbrosos. Su estómago volvió a sonar y decidió al menos tomar algo de café y picar alguna cosa para callarlo, hasta las 1 que sería cuando almorzaría. Dejó su cabellera suelta para que se secara naturalmente (odia usar la secadora).
Duchado y vestido se sentía mejor, aún estaba adolorido y no podía caminar bien, pero el refrescarse ya causaba una gran diferencia. Y tambaleando un poco menos, llegó a la cocina. Pudo notar que el plato que había quebrado contra el piso por accidente ya no estaba, y al acercarse a la cocina pudo verlo en el basurero (los basureros son buenos testigos), “¿qué habrá pasado por la mente de Morinaga cuando lo recogió?” pensó senpai sin buscar una respuesta. Recalentó el café que ya estaba listo en la cafetera (por Mori, por supuesto) y mientras lo hacía fue a buscar algún paquete de galletas que hubiera por algún mueble de la cocina, abrió el primero que encontró, y lo comió mientras revisaba (egoístamente) qué había dejado Morinaga preparado, costumbre mimosa que tiene senpai cuando Mori le deja comida preparada.
Arroz con verduras y pescado al horno… “se habrá tomado su tiempo…”, senpai esperaba un almuerzo hecho más a la rápida, pero se encontró con una rica comida como la de todos los días, con el mismo cuidado y… amor de siempre.
Suspiró. La cafetera estaba lista, y tras servirse se fue a sentar al sofá a comer.
- ay! – pero el dolor no lo dejó, tuvo que comer de pie. Y eso lo hizo sentirse al fin algo humillado, como en los otros encuentros se había solido sentir. Pero el dulzor de las galletas lo consolaba, senpai no era amante de los dulces aunque podía disfrutarlos, pero estas galletas comunes y corrientes le parecieron de pronto deliciosas, llenando su boca de agua y degustándolas rápidamente, seguro que el sexo de anoche lo hacía necesitar recargar energías, y senpai pudo ser conciente de eso, y por fin esa mañana se sonrojó de forma vergonzosa (aunque sin muy buenos fundamentos) y bajó un poco la cabeza, comiendo sus galletas rápidamente pero ahora con tonta timidez.
Siquiera prendió el televisor para hacer compañía a su solitario desayuno, estaba demasiado sumido en pensamientos inconcretos, con los ojos semiabiertos y la mirada perdida mientras comía y bebía. Tras acabar (inesperadamente para él se comió todo el paquete) decidió irse a recostar, aún se sentía agotado y somnoliento, y aunque sabía que seguramente no podría volverse a dormir, y que terminaría leyendo algún libro del cual no captaría nada, aún así le parecía eso mejor que estar vagando en pensamientos sombrosos que no lograba capturar ni concretar. Sí, pasarlo en la cama todo el día, a esperar que todo sane, a esperar que Morinaga vuelva a disculparse y después…
“No lo sé… otra vez no lo sé…”.
Dejó su taza en el lavaloza (fregadero) y se fue, cada vez tambaleando menos pero más somnoliento a su habitación. Pasó por la de Morinaga, había dejado la puerta abierta y sólo miró un momento hacia dentro, pensó que debería recoger sus lentes si quería leer y también su ropa “…. No, aún no…” esquivó esa tarea, no quería entrar a esa habitación, al menos no ahora mismo y prefería no poder leer a entrar en ella, y siguió su camino adolorido hasta su cuarto, solo deseaba su cama.
Pero al llegar al baño vio la sábana a los pies de la puerta, eso al menos debía recogerlo “supongo… que a la ropa sucia…” y otro sonrojo extraño volvió a su cara, sí, todo iría a la ropa sucia, al menos esto primero que podía recoger en ese momento, lo de la habitación de Morinaga… después.
Recogió al fin la sábana del piso, aunque sintió una clavada en su trasero al agacharse, se enderezó lentamente “ouch…” suspiró avergonzado, pero su expresión cambió al ser conciente de lo que contenía en sus manos, sintió su textura en sus dedos y los apretó para sentirla más, el sonrojo aumentó un tanto, y estrujo más las sábanas mientras tragaba saliva.
Ese era símbolo de lo ocurrido anoche, el testigo directo de lo ocurrido, lo que contenía sudor, lágrimas y semen de él y de Morinaga.
- Morinaga… - susurró casi hipnotizado senpai, con la mirada perdida de pronto, y sin pensarlo respiró esa sábana, cerrando los ojos, poniendo sufriente sus cejas y aumentando su sonrojo del todo.
Ah… el olor a Morinaga, al sexo tenido con Morinaga, su humedad, a sus gemidos y movimientos de espasmos. “Morinaga…”, y abrió sus ojos, como si pudiera ver a ese Mortinaga visualizado en su mente en la realidad, que era lo que deseaba.
Pero no lo vio, sólo se vio a sí mismo en el espejo del baño, oliendo una sábana manchada, abrió sus ojos espantado, al igual que sus manos que dejaron caer las sábanas, ¿qué estaba haciendo? sus manos paralizadas siguieron en el mismo lugar, temblando todo su cuerpo “qué…qué…?” se aterrorizó de sí mismo, ¡estaba volviéndose loco! Se fue corriendo a su habitación a pesar del dolor y las clavadas y se encerró en ella, con llave, como si estuviera huyendo de la visión pasada que no salía de su mente. Se metió en la cama, temblando abrazándose a sí mismo.
“Esto es enfermo! Esto está mal! ES ENFERMIZO! ENFERMIZO!!” casi se jalaba del cabello, y comenzó a sollozar un tanto, mientras sus dientes tiritaban, quería volver a ser el de antes, ya no sentir ni pensar esas cosas… pero no podía hacerlo, sentía que todo esto le perseguiría ya por siempre y no podía volver atrás.
Sentía que entre más sexo tenía con Morinaga, se iban sumando con ellos más dosis de locura, no solo para él sino para el propio Morinaga, cada vez, más y más locura, más y más demencia…
- qué… qué voy a hacer…? – pregunto cortadamente mientras sollozaba, senpai.
“Debes dejarme… porque yo… no puedo dejarte”.
- Morinaga…
Ya saben, comentarios y cartas de muerte a:
Muchas gracias por todos sus correos y opiniones, me alegra que les guste mi trabajo aunque de paso se traumen por él, jeje, pero eso no me molesta xD tal vez es mi finalidad? XDDD jojojojojo

viernes, 4 de marzo de 2011

PRONTO! parte A del cap 4 del tomo 3 de Challengers xDD


Hola gente! no nos hemos visto en un rato xD ocurre que me dorgarón con relajante muscular en un tratamiento de una semana y entre la casa y otras cosas pasaba solamente durmiendo y sin cerebro (en verdad, muy atontada) por lo que no e trabajado, además el prox lunes entro a clase (kuek) así que me recontra esforzaré por darles más caps y más manga en español de challengers (donde salga senpai y morinaga *-*). En fin, pronto esto, y no me maten, pero solo después de publicar la PARTE A de esto, podré trabajar del todo en el cap 10 de mi fic de una sola vez.
Gracias por leer, besotes n.n/