Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

miércoles, 20 de julio de 2011

fanfic Dragon Ball Trunks x Gohan

Hola, aquí otro fic de la nada, me la pidió un amigo para ahcer un doujinshi de esta pareja, ojalá salga, si es así lo pondré aquí. Espero que lo disfruten!:

Él es diferente frente a otras personas, es el simple joven alegre y puro de 16 años, que no a pasado por la crueldad de batallas donde se pierden amigos y familia… pero cuando nadie más ve, cuando sólo su mirada puede cruzarse con la mía, sus ojos cambian, son como de aquel personaje viajador del tiempo, venidor del futuro que tenía la tez fría y estática, con la mirada dura de haber vivido una época de caos y muerte… aún si él no lo sabe, aún si nadie se lo dijo nunca, parte de ese Trunks del futuro, deseoso de matar, de vengar muertes ajenas pero intimas, está en él.

Pero, ¿por qué están esos ojos aquí, en este joven Trunks de este presente pasivo y tranquilo? Algo de el futuro viajó de alguna manera, los tiempos debían necesariamente entrelazarse para mantener un equilibrio entre la cronología infinita… y apareció aquí, conmigo, como la mala suerte, y como una resignación, apareció conmigo esa frialdad, venganza, ese deseo de herir.

No sé por qué conmigo, tal vez es el pago de algún hecho extraño que no puedo comprender aún, tal vez ese mismo equilibrio cronológico del cosmos me está cobrando una cuenta pasada o incluso futura, tal vez por eso no lucho tampoco… o tal vez todo esto es mi pobre excusa resignada a dejarme violar.

Ahí está otra vez, con la excusa de venir a ver a Gontenz pasea por la casa, cruza sus ojos en soledad con los míos, y esa mirada fría, esa mirada que nadie ha visto en él y que sólo me muestra a mí, aparece… profunda y penetrante, y te acercas, dices mi nombre y tu voz retumba en mis oídos, te veo como en cámara lenta tus pasos con cada paso acercarte, y me quedo inmóvil esperando… esperando…

- no te quedan esos lentes…

- ….. - ¿qué es esa pobre escusa para ensañarte conmigo? Me los quitas, tal vez solo quería desnudarme un poco aunque sea en algo tan pequeño e insignificante como mis gafas cuadradas. Ahora mi corbata, la estiras, la sueltas, no respetas que esté vestido como un adulto en terno, ni siquiera que sea un adulto del todo en mis 27 años de edad. No, eso incluso, te motiva a continuar… - puede venir alguien…

- no, tus padres salieron y le dije a Gotenz… - me miras – que te consultaría algo… y eso haré. – esos ojos fríos y sentenciaros, son como los ojos de tu padre en la cotidianidad, seguro que tú sólo usarías esa mirada en una gran batalla, pero no a llegado la oportunidad para ti, la paz de este mundo sólo te a molestado y te a limitado, después de todo somos sayayins, nacimos para la lucha, sin lucha, nos desesperamos, y tú te desahogas conmigo.

- en-entonces – titubeo, quiero y no quiero decirlo – vamos a mi oficina… - desvío la mirada, pero puedo ver sin ver tu sonrisa retorcida, crees que me tienes bajo tu control… ¿será posible? Hace ya un año que este extraño juego vengativo comenzó, y desde el primer momento no me e defendido, a lo más sorprendido e incluso asustado, pero no defendido, e recibido todo tu accionar sin luchar… por primera vez, no lucho.

Estoy ya en mi oficina, reconozco mi escritorio con papeles revueltos, llegué aquí sin darme cuenta, y él quita mi saco dejándolo sobre una silla, y sigo inmóvil, aunque mi respiración se a agitado; todo fluye naturalmente, se oyen las aves desde la ventana, y se pueden ver las hojas a través del cristal siendo movidas por el viento en este tranquilo día primaveral, no, es tranquilo allá afuera, aquí dentro ponto será un infierno, lo sé y no hago nada para evitarlo.

- en el escritorio.

Parece una orden, es una orden. Pero no es dicha duramente, sólo de forma demasiado firme, porque es lo que quiere, lo que desea, y lo que hará, no hay más que eso.

Lo miro de reojo, ya no tengo corbata y mi camisa está desabrochada en los primeros botones, no sé donde están mis gafas… todo mi orden se a destruido, tal vez este Trunks nunca visto por nadie a hecho despertar en mi un Gohan nunca antes visto tampoco, uno que solo le muestro a él, como él se me muestra a mí, solo a mí.

Camina empujándome con su pecho al escritorio, dándome la vuelta con brusquedad para quedar cara a cara a él. Se a desesperado, no soporta la lentitud en mi accionar, pero la verdad es que yo nunca e hecho nada, en ningún encuentro hago nada, porque no quiero reconocer que soy parte de aquello, así consuelo mi mente con que soy la pobre victima de él que me hace todo eso… todo eso…

- vamos, no eres una chica para ser tan lento… - su voz se a endurecido más, la ansiedad lo a excitado o tal vez la excitación lo puso ansioso; sus manos se mueven rápidas en quitar mi cinturón y yo aprieto la mandíbula mirando hacia esa ventana tranquila, tratando de alejar mi mente de lo ocurre en esa habitación… pero no puedo, él lo a notado y sus uñas se han enterrado en la piel de mi vientre obligándome a despertar de esa somnolencia, no, él desea que lo vea a los ojos, él desea absorber mi inquietud, observar el rápido proceso de tranquilidad a angustia y dolor.

- nn! – pestañeo, mis cejas se han puesto enfadas pero la verdad es que están sufrientes por el dolor sentido, estoy acostumbrado a tomarme el dolor con esa solemnidad de luchador, que él desea desmoronar.

Otra vez su sonrisa, su respiración suave junto a la mía, su boca se a acercado, sus dedos están tocando una intimidad ajena con demasiada tranquilidad, y un beso, y otro beso, y cierro mis ojos, no sé por qué pero siempre que junta sus labios con los míos cierro los ojos, simplemente no puedo mantenerlos abiertos, no puedo abrirlos… su beso es extraño, o al menos para mi que además de él sólo e besado a Bidel, ella besa con la ternura de una joven, él, es brusco y húmedo, como si devorara mi boca, tal vez esta brusquedad solo es alcanzable entre hombres, no, esta pasión.

- eso es… ya estás siendo bueno… - susurra en mis labios, mi pene ya está erecto, tan rápido, sólo por sus manos, antes esto me sorprendía, ahora ante lo inevitable del hecho no me queda más que aceptarlo, pero él se a dado cuenta, y ahora lo usa en mi contra para angustiarme – tan rápido… eres realmente fácil… - e allí su sonrisa otra vez, maliciosa, fría.

Lo miro casi con odio, con un rencor que sólo e mostrado a los enemigos de la tierra y su paz… pero el sonrojo en mis mejillas sólo logra hacer graciosa esa mirada, excusa para más burlas y humillaciones. Y su sonrisa se agranda, y se relame los labios.

Mis pantalones se caen, mis manos comienzas a temblar casi imperceptiblemente en el escritorio del que me apoyo, pero él lo nota, siempre él lo nota todo.

- abre tus piernas – su voz es suave pero fuerte, yo no me muevo, dejo que él con sus mano suaves y pequeñas abra mis muslos, mi piel se ha vuelto de gallina, y escucho el sonido viscoso de su lengua en sus dedos, humedeciéndolos, mientras miro el techo sin pensar en nada, el techo… como la ventana, están tan impasibles, sin importar nada, sin importar qué pasa en este lugar.

- Nn! Ay! – doy un brinco, sus dedos… sus dedos están molestando ese lugar… pero aún así no junto mis piernas, aunque podría no lo hago, sólo aprieto los dientes luchando contra su temblor, y acepto todo eso, con su ardor y dolor…

- Quieto… - su voz se ha agitado más, ya no tiene esa solemnidad de dominador, ahora él mismo está cayendo en su propio juego, ahora lo sé, él también me desea, más de lo que le gustaría…

- Nnn!! – más profundo, humedeciendo todo dentro de mi; su otra mano está pellizcando una de mis tetillas…

Y siento su mirada, absorbiéndolo todo. Y trato de esquivarla, trato de no chocar con ella, pero eso a él le enfada, lo enfurece y la furia lo excita más, toma mi mano abandonando mi tetilla ya roja, y me toma del cabello, fuertemente, obligándome a mirarlo, mientras entierra sus dedos (ya tres) dentro de mí, siento horribles escalofríos.

- mírame! – dice con una dureza furiosa en su voz, pero controla el volumen. Se calma, ve mi expresión de sudor, vergüenza y dolor, y se satisface – hmp – sonríe otra vez, y aunque no es apacible, veo su propio sonrojo… - está muy flexible ahora…

- …!! – abro grandes los ojos, ¡deja de humillarme! Quiero gritarlo pero no digo nada, sólo cierro los ojos, sintiendo el dolor de sus uñar en mi interior… - ah… au…au… - tirito.

- está bien, no sufras, ya te lo daré – se echa hacia atrás, abandonándome, mi cuerpo siente su ausencia de inmediato, y me desespero a mi vez.

Se desabrocha su cinturón, y su pene erecto sale de inmediato, grande y húmedo, en todo su esplendor de adolescente hiperactivo…

- … - qué estoy haciendo? Yo… yo debería correr ahora, debería irme, huir, sería tan fácil... – ah… - pero no lo hago. Espero, sólo espero, y él me mira con tranquilidad, tomándose su tiempo en consumir esa imagen de mí… la imagen que tanto deseaba crear y destruir.

- …. – se acerca – ahí voy, Gohan – no, no digas mi nombre.

- nnn!!! Ahh!! – grito, duele, arde, es, es tan horrible…

- cállate idiota, nos oirán – tapa mi boca con su mano – no quieres que se enteren, verdad? – y e ahí su malicia otra vez.

No se mueve, sólo entró de una sola vez, pero no se mueve. Espera a que termine de convulsionar y…

- nn!! Mmpp!! – su otra mano, me está meneando mi pene, tan fuerte, con tanta violencia… duele, duele, pero mis piernas siguen abiertas, tiritando siguen abiertas.

- Eso es… sé bueno… - dice jadeando a su vez Trunks.



Se siete horrible, duele tanto, y aprieto los dientes y los parpados en mis ojos cerrados mientras aguanto recibirlo todo de Trunks, mientras oigo el crujir del escritorio ante las presiones bruscas.

- auch! – me muerde el cuello, lucho por suplicar entre sus dedos – n-no! no marcas! No…

- qué? Las puede ver tu novia? – dice con malicia, pero con voz demasiado excitada como parecer tan malo como quiere ser.

- … - mi silencio se lo confirma.

- Jeje, lo sé, por eso lo hago – y sus envestidas se aceleran, sin dejarme razonar lo que a dicho ¿fue por eso? O al menos un efecto colateral deseado por él.

- Nn!! Nnn!! – sigue ardiendo, mientras lo siento más profundo en mi vientre, removiendo todo mi interior, presionando y golpeando mi carne por dentro, y ahí hay algo… hay algo dentro que hace arder mi pene, como electricidad que lo atraviesa todo de forma tan placentera que llega a doler, nunca e sentido el dolor así.

- Eso es… comienzas a sentirlo? – susurra agitado, a sacado su mano de mi boca, y me araña la espalda.

- Ah! ah! ah! – no pienso en nada, e cerrado los ojos y me siento caer (o elevarme?) a un sitio profundo, muy profundo que me envuelve del todo, destruyéndome, rompiendo mi carne, es tan grande que no puedo contenerlo, aniquilándome.

- No… mírame… - me llamas, y me besas como si así pudieras llegar hacía a mí, y es así, te siento, aún si no puedo abrir mis ojos por ese beso, ese beso hace que habrá más mis piernas, que se afirmen un poco más en su temblor así como mis brazos, y te reciben con más fuerzas, una invitación a que sea peor de lo que es: aceleras.

- Ahg! Ah! ay! Ay! – el ardor por las heridas de tus uñas y dientes, las envestidas más profundas, el ardor de una lubricación básica, junto con esa destrucción que provocas en mi interior… hace que me corra, abriendo mis ojos, impactándome de esa realidad, de oler mi semen y sentir su suciedad en mi vientre, tirito, tu exprimes todo mi semen provocando dolor por la sensibilidad de una resiente eyaculación.



Respiro agitado, agotado, me has aniquilado del todo, y toda la fuerza de mis piernas y brazos se ha ido, caería si no me sostuvieras.

- hmp, tan rápido – sonríes, mi mirada está perdida pero sé que sonríes, incluso, sospecho que te has relamido los labios – pero – tomas mi mentón aun si miro a la nada – aún no hemos terminado – y mi mirada se fija, te veo, sí, estabas sonriendo, malicioso, pero tu sonrojo me hace creer que hay algo más ahí… algo más.

- ….!! – me aterro un tanto, pero es normal, no acabamos hasta que tu estás satisfecho, esto no es para mí si no para ti.

Y empieza otra vez, profundo, fuerte, sin compasión de la sensibilidad de mi intimidad, y yo aprieto los ojos, me inclino más hacia atrás tratando de contenerme a mí mismo un poco más, arrugando los último papeles decentes del escritorio.

Y siento una de tus manos esparciendo el semen en mi vientre, llevándolo a mi pecho, y me siento asqueroso, humillado, siento unas pequeñas lágrimas contenidas en mis ojos, yo que sólo lloré cuando niño, vuelvo a llorar ahora de adulto por esto…

Pero pasas cualquier límite al meter esos dedos sucios en mis labios, los siento ahí, su viscosidad, su fuerte olor, y trato de mover la cara, pero tu otra mano obliga a mi boca a abrirse y metes los dedos, y te miro desesperado, y sonríes, ahora te vez en completa satisfacción, y andes los dedos, y me dan arcadas, voy a vomitar, me ahogo, y en esa visión oigo y veo tu gemido, cómo me miras con los ojos entreabiertos, abriendo tu boca para gemir por primera y última vez en ese encuentro.

Y te corres, con una mano en mi boca, y la otra en mi garganta, presionando, no es para obligarme a recibir tus dedos ¿verdad? Es por otra cosa.


Siento tu semen hinchar mi vientre, y la lágrima cae, suspiras, y aun adentro te acercas sacando los dedos húmedos de mi boca, y lames esa lagrima, no puedo ver tus ojos, quería ver tu mirada pero todo se a borrado, me siento caer al frio suelo y casi, sólo casi, tus brazos afirmándome, ¿o ya es un sueño?





Despierto, estoy en mi cuarto, estoy desnudo, sucio y adolorido; y Trunks no está. Sé que cada vez será peor, y mirando al techo, con una extraña tranquilidad me pregunto cual será el limite de esta tortura, ¿me matara? No, muerto no le sirvo, y en su mirada lo vi… él me seguirá para siempre.

¿FIN?

Comentarios a: shicakane@hotmail.com

O aquí mismo, o en el cuadro de chat xD

viernes, 15 de julio de 2011

Fanfic de Aru Hi Mori No Naka (doujinshi de KSB)



Hola! Este es una pequeña sorpresa, la verdad es que lo voy escribiendo hace mucho, por eso son como 11 páginas, y bueno, no lo había subido porque… je ES PURO SEXO XDDDD dios… ustedes saben que soy una fujoshi pervet hiper druper (para dudas, vuelvan a leer el cap 9 del fic de KSB, o el fic de RsuiaXlituania) y bueno en este fic expreso toda mi perversión y aunque esto es puro LEMON HARD aun así diré que el sexo es la mejor forma de expresar la locura de un amor, jojo, es mi escusa? xD en fin, yo amo este doujinshi, orejitas *////*! Bueno, espero que lo disfruten, para variar ADVIERTO QUE EL CONTENIDO ES MUUUUY FUERTE, pero sé que eso motiva a la mayoría, será xD.



ADVERTENCIA (una vez más): LEMON HARD, CONTENIDO NO APTO PARA GENTE NORMAL O EL FRIKI PROMEDIO, CUIDADO!



Fuera de eso, las que se aventuran, espero que lo disfruten:



ACORRALAMIENTO:



- Señor Lobo, déme de comer por favor.

- Ghh… pesas…



El oso lo tenía contra un árbol, un tranquilo paseo en la tarde se había transformado de pronto en un acorralamiento.



Entre los brazos del Oso, el Señor Lobo luchaba en vano para inclinarse hacia atrás mientras una gota nerviosa le caía por la frente. Oso la lamió.



- por favor… déme de comer… - decía con voz suave pero penetrante.

- … te di de comer hace dos días… - reprochó el Lobo, pero no podía sonar con la autoridad que deseaba pues su voz tiritaba.

- Pero necesito otra vez… - y empezó a oler descaradamente su cabello.

- …no puedo tan seguido… siquiera alcanzo a… sanar… - se removía lo que podía.

- Lo siento – y comenzó a lamer su cuello.

- Nnn…! – Lobo se contrajo.



Él se dejaba, desde que fue “comido” aquella vez, había sentido que de verdad ese oso había tomado su vida, por lo que después de aquello, no iba a luchar más… tomó esa decisión inconcientemente cuando le salvo la vida por segunda vez, aunque se lo dijo con otras palabras entre los barrotes de esa jaula.



Oso bajó por su pecho dejando pequeñas marcas de mordidas y chupones.



- nn!... no dejes marcas…

- …solo por estas partes… no se notará – susurró en respuesta mientras cada una de sus manos acariciaba cada tetilla del Sr. Lobo.

- Mpf….nn… - trataba de ahogar sus gemidos, mientras sus garras se enterraban en el tronco a sus costados, aguantando…



Miró al cielo, el viento movía las ramas de los árboles y pájaros a lo lejos se divisaban. Era como un sueño, cada vez que Oso lo “comía”, era como estar en inconciencia, como si no fuera real, y solo el dolor y las fuertes sensaciones lo despertaban de esa somnolencia.



- ay! – y e ahí, el dolor. Señor Lobo se contrajo inclinándose hacía delante, Oso había introducido su pene en su boca –ah! Espera! Duele! Tus dientes… - enredó sus manos entre sus cabellos, pero no lo detuvo, solo fue un reflejo ante el dolor.

- …. – Oso no cuidaba el rose de sus dientes contra el pene del Sr. Lobo, succionaba violentamente, ansioso por su comida, ansioso por hacerle más y más cosas. Sus manos habían llegado ya a sus nalgas, cuidando con esto que Sr. Lobo no se echara hacía atrás en lo más mínimo, aun si el tronco ya lo detenía.

- Nn!! Hnnhh!! – apretaba su mandíbula fuertemente, tratando de no hacer ruido, no era conveniente llamar la atención de algún animal, aunque, honestamente, ya sabía que estaban en peligro, ya sea por los ruidos o el olor de sus feromonas en ese acto, pero no podía detener a Oso, nunca, desde aquella vez en que le venció en fuerza a podido detenerlo… era como si... lo hubiera domado.

- Mmm… hueles tan bien Señor Lobo - murmuró Oso en uno de los pocos momentos en que dejaba liberado ese pene, inhalando con su nariz entre los vellos púbicos del lobo, que se sonrojó y contrajo por esta desvergonzura...

- ….! Qué haces?! No hagas eso! – honestamente trató de zafarse, pero Oso ya estaba aplicando toda su fuerza en él y no pudo, solo le quedo aguantar la vergüenza, y sentir la nariz de Oso aventurándose en su intimidad.

- No, déjame hacerlo… - aspiró un poco más, de forma descaradamente lenta, su boca se llenó de agua ante el exquisito aroma, y con saliva nueva volvió a succionar con fuerza el pene del Lobo, más ansioso de antes de obtener su alimento.

- Nnhh! Nnh!! – las manos del Sr. Lobo volvieron a posarse en el tronco con fuerza, enterrando más sus garras en el, al contrario que sus piernas, que estaban débiles y tiritaban – nnn!! Duele! Nnhh!

- Gime Sr. Lobo, por favor, necesito escucharlo… - y ante este deseo el Oso violentó con su lengua más el glande del Lobo, que no pudo evitar gemir ahora vivamente.

- Ahh! Ahhh! Auh! Ay! – ya no pudo mantenerse en pie, y con sus piernas tiritando y contra su voluntad, se deslizo por el tronco, como si la boca del Oso lo arrastrara, obligándolo a sentarse.



Ahora éste último cuidaba mantener las piernas abiertas de su “casi presa”, teniendo cada mano en cada uno de sus muslos suaves.



Lobo no podía evitar erectarse, pero a pesar de eso, era tan intensa la pasión del Oso y con ello el verdadero riesgo de peligro, que el orgasmo e incluso el rocoso camino hacía él, lo asustaba, porque sabía que era tan intenso que dolería… y también quedaría peligrosamente débil después de el.



- ahhh! Aahhh!! – los gemidos ahora eran vivos, el Lobo estiraba la cabeza hacía atrás y apretaba los ojos, mientras que tiritaba todo su cuerpo y se contraía a la vez.



Mientras, el Oso consumía el líquido preseminal del Lobo, succionándolo y tragándoselo del todo, chupando tras esto más fuerte aun, apurando el semen venidero.



Los gemidos del Lobo se intensificaron anunciando el destructor orgasmo, se contrajo, tuvo espasmos, echó ahora su cabeza hacía adelante y puso sus manos entre los cabellos del Oso, siquiera él sabía si hacía esto con ánimo de detenerlo o penetrar más fuerte su boca, lo cierto, es que apretó fuertemente sus cabello y sí presionó un tanto la cabeza del Oso contra su pene, pero no demasiado, en parte, ese placer que deseaba lo aniquilaba y quería evitarlo. Pero a pesar de su mente nublosa, el Lobo pudo oír casi desde lejos, las arcadas que le produjo al Oso, y sumiéndose en ellas y en sus propios gritos, se corrió al fin, dolorosamente, en la boca de su “amigo”, que cuido de inmediato tragarlo todo, a pesar del dolor de su garganta por las arcadas pasadas, tragando y tragando, cuidando no perder ni una gota, hasta que pequeños chorros se expulsaron y recién entonces pudo saborearlos del todo, sin peligro que se escurrieran de su boca por hacerlo.



Lobo tras correrse, y aun siendo victima de su orgasmo pasado, quedó prácticamente tirado, sentado en ese tronco, inclinado hacía un lado, su cuerpo tenía pequeños espasmos, y sus piernas estaban del todo abiertas por su propio peso. Respiraba agitado, con los ojos cerrados, sentía que incluso podría dormirse ahí a pesar del peligro y su apariencia: un Lobo semidesnudo y abierto de piernas.



Podía oír como el Oso tragaba su semen (solo las últimas tragadas, pues en las primeras estaba prácticamente sin nociones de nada), tan fuerte era ese ruido, o sus sentidos se habían agudizado solo para eso, ya que solo eso y las respiraciones de ambos las podía oír, hasta los pájaros habían callado para él, o en verdad lo estaban?



Recuperando el aire, entreabriendo sus ojos, afinó sus orejas, levantándolas un tanto pues hasta entonces estuvieron caídas, pudo oír a los pájaros, aunque todavía no podía fijar su mirada en algo concreto, aun tenía su mirada perdida en la nada. Su cola, tiesa, se movió apenas su punta, como si así recuperara su tacto.



Siquiera pudo percibir cuando Oso se levantó de su inclinación, y acomodándose entre sus piernas abiertas, puso cada una de sus manos a cada lado de la cabeza inclinada y cansada de su Sr. Lobo, mientras relamía sus propios labios, terminando de degustar el alimento ya consumido… no, aun necesitaba más.



Una de sus manos se posó en la mejilla del Señor Lobo, lo que lo hizo salir de su somnolencia, pero no alarmarse, se sentía como gelatina, y ya hace mucho se había resignado al tacto altanero del Oso, después de todo, hace un tiempo lleva “alimentándolo”.



Oso se acercó, mientras el Lobo fijaba débilmente su mirada en la suya, aun respiraba agitado, y alguna que otra gota de sudor le corría el pecho. Oso entonces hizo un movimiento para besarlo, lo que hizo reaccionar al fin del todo al Lobo.



- no! – apartó el rostro – tienes… la boca sucia… - y lo miró de reojo, con nerviosismo y vergüenza renovada aunque sabía que iba a perder.

- Está bien – dijo con tranquilidad el Oso, mostraba la tranquilidad de una bestia que sabe que ganará ante su presa – me lo e tragado todo…

- ….!!

- Además… - Oso gustaba de avergonzarlo – es tuyo, así que debe estar bien...

- ¡Eso no-- - fue interrumpido por el beso apasionado del Oso, el cual al principio fue rechazado por el Lobo, pero que ante su debilidad no pudo rechazarlo por mucho tiempo, abriendo su boca ante la lengua intrusa del Oso, pudiendo saborear los restos de su propio semen en la saliva de él. - mmhhnnn!!! – sus manos estaba en cada hombro del Oso, como si lo pechara, pero en realidad no lo hacía, y sus piernas se habían contraído, bastaron un par de minutos para que sus orejas volvieran a inclinarse para atrás, así como sus cejas volverse suplicantes – ah… espera… - entre besos trataba de articular palabras – ya está bien… no puedo otra…



Oso lamió la saliva del mentón del Lobo, permitiéndole decir estas palabras, pero no tenía la más mínima intención de hacerles caso. Siguió lamiendo, para después bajar a su cuello otra vez, ahora lamiendo los restos de sudor del orgasmo pasado del cuerpo del Sr. Lobo.



- ah… qué haces…? – Lobo de pronto se sentía demasiado abrumado incluso para avergonzarse, y con el sonrojo solo habitual trató de razonar en vano – eso es… sucio…

- claro que no… yo quiero comer todo de ti – lo miró, levantando su torso del Lobo – sabes que te comería de verdad… pero te amo, así que solo puedo comer parte de ti.

- …… - agitado el Lobo lo miró a los ojos igualmente, con sus ojos entreabiertos por el cansancio, sabía bien de antemano esta declaración, no dijo nada, y bajó la mirada, esperando…

- …. – Oso sonrió, y siguió lamiendo desde el medio de su pecho, doblando horizontalmente para llegar a cada hombro y seguir saboreando esa piel, le daba besos que parecían mordidas, podía el Lobo sentir los dientes rozando su carne de forma peligrosa, y no le quedaba más que apretar el pasto entre sus dedos, y apretar igualmente sus dientes.

- …mmm… - era muy fácil dejarse violar por el Oso, él era tan grande y fuerte, y a la vez suave e intenso, y el ser abusado era una adicción tanto para éste último como para el propio Lobo.



Los besos del Oso continuaron por el brazo derecho del Lobo, humedeciendo a lo largo de su camino con sus besos, hasta llegar a su muñeca que la aspiro con especial intensidad. Levantó él mismo ese brazo cansado para este fin, que yacía completamente relajado en su agotamiento y entrega (como todo el cuerpo del Lobo), solo reaccionando cuando Oso comenzó a besar la palma de su mano y lamer entre sus dedos.



- nn!! – entonces la mano se sostuvo por sí misma con suavidad, siendo movida suavemente por ambos hasta estar entremedio de los rostros. Oso tenía los ojos cerrados, sumido en su propia actividad, mientras el Lobo lo miraba casi tranquilo (más bien, resignado) cómo saboreaba su mano, pasando incluso por sus garras, haciéndose un poco de daño en su lengua por su filo - te… arañarás… - susurró algo tímido.

- Está bien – suspiraba el otro – no me molesta, que me lastimes. Y lo miró.

- ….. – se preguntó si eso era una indirecta, tal vez le pedía que lo lastimara así como él se dejaba ser lastimado.



El Oso volvió a cerrar los ojos para seguir lamiendo extasiado, al contrario que el Lobo, que prefirió mirar a otra parte, nervioso, pero no pudo aguantar volver a mirar a Oso de reojo, con algo de vergüenza.



Oso sintió su mirada y abrió sus ojos otra vez, juntando sus miadas Oso sonrió aun con su lengua afuera posada en los dedos del Lobo. Éste se puso nervioso, sintió por instinto el peligro de los ánimos renovados de su amigo…



Y tenía razón, Oso se inclinó y besó al Lobo nuevamente, mientras que una de sus manos trenzaba sus dedos con la mano del señor Lobo recién saboreada… la otra mano del Oso se aventuraba en la espalda del Lobo.



- mmm… - Oso era muy feliz en esos momentos hundiendo su lengua en la boca del lobo, deseando su sabor y saliva.

- ….! – mientras el Lobo solo se tensaba nervioso apretando los ojos - “sangre…” – pudo saborear la sangre del oso en su boca, sí se había arañado la lengua después de todo.



Y el Sr. Lobo, como buen carnívoro no pudo evitar saborearla con su propia lengua sin pensar, y se le lleno la boca de agua al momento, que el Oso degustó feliz. Pero para el Sr. Lobo la sangre del Oso era diferentes que las otras, no por su sabor, por ser de un animal diferente, sino por… un sentimiento, había un sentimiento en esa sangre algo que lo hacía relajarse y a la vez encenderse, era diferente a todo… el siempre había sido quien consumía la sangre de sus presas, pero esta vez, el Oso se la entregaba, y él la recibía casi por casualidad. Nunca le había ocurrido algo así, él siempre conseguía sangre a la fuerza.



Pero todas estas sensaciones se esfumaron, apenas el Lobo sintió los dedos del Oso acariciar su entrada (N/A: en el mundo del yaoi esto es solo entrada xD)…



- nhm! - Lobo se apartó de su boca a pesar de la agradable sensación, un grueso hilo de saliva los mantuvo unidos un momento – qu-qué haces?!

- Por favor… solo un poco… - Oso lo miraba sonrojado y con ojos brillantes lamiendo su mentón tanto por deseo como para persuadir as u amigo, bien sabía que con su lengua por su cara éste se ablandaba.

- Nn… que no… no me gusta – y se removía, pero los dedos del Oso seguían acariciando esa zona causando ese extraño cosquilleo en el Lobo – mm!! No…

- Está bien, lo humedeceré… - susurraba despacio, lamiendo los ojos del Lobo que había cerrado fuertemente a causa de la sensación.

- Nn… ese… ese no es el problema… - sus orejas bajaron un poco, y su cola se tensó, fueron las señales para el Oso, su amigo estaba siendo arrastrado.



Entonces Oso retiró sus dedos de la entrada del Sr. Lobo, el cual entreabrió sus ojos al sentir el nuevo movimiento, exaltándose al ver cómo Oso humedecía esos mismos dedos.



- ah! n-no hagas eso idiota! Eso es sucio! – sus orejas volvieron a levantarse, y una de sus manos tomó la muñeca del Oso, sacando sus dedos de su boca.

- Jeje… está bien. – Oso sonreía, si no fuera por la gota de saliva que le escurría por la boca y el sonrojo de su rostro, se pensaría que era una tierna sonrisa casual, pero Lobo bien sabía que esa tenía malicia.

- Que no! joder! Estás loco…! – una gota de sudor nervioso cayó por su frente.



Oso volvió a sonreír pero ahora cerró sus ojos un momento, pero de inmediato, al abrirlos, Lobo pudo notar el nuevo brillo en sus ojos, y otra vez sintió ese escalofrió instintivo de peligro; pero reaccionó muy tarde, Oso con una brusquedad sorpresiva de pronto ya lo tenia nuevamente acorralado contra el árbol, ahora más arriba de él, lo tenía sujeto desde un hombro y su otra mano, ahora con dedos húmedos, había vuelto a explorar su entrada.



- ah! qu-! Te dije que- ah! – y las garras penetraron en su trasero, y Lobo con miedo de lastimarse con ellas se quedó quieto, temblando y mirando con ira nerviosa al Oso, que seguía con su sonrisa suave, entre tierna y perversa.

- Está bien… te prepararé – susurró otra vez despacio, acercando su boca a la de Sr. Lobo – entre más te prepare sabes que será más fácil, así que déjate…

- ….! Cl-claro que no! – Lobo trató de echarse hacía atrás, pero ya estaba completamente poyado al tronco y no pudo, solo le quedó forzar en vano el pecho del Oso con sus manos en sus hombros, Oso ante su debilidad sonrió más.

- Lo amo Señor Lobo, por favor deje que lo viole… - el sonrojo del mismo Oso aumentó, mientras miraba directamente a los ojos del Lobo al decir estas palabras.

- ….! – ante tal honestidad desvergonzada, Lobo se sonrojo lo que le faltaba, pero no alcanzó a hacer nada más, pues los dedos del Oso se hundieron más en su interior – ah! ay! Ah! e-espera! Uhm!



Los dedos se comenzaron mover por dentro, rápidamente, buscando ese punto especial, Oso debía encontrarlo rápido, antes que Lobo se le fuera de sus manos.



- Ahhh!! – Lobo de pronto dio un brinco y se tensó, apretando sus ojos mas no su mandíbula, pues gimió.



He ahí, el punto. Oso sonrió, y lamiendo otra vez los ojos del lobo a modo de tranquilizarlo, y comenzó a estimular ese lugar.



- nnnn!!! – Lobo por su parte estaba temblando, sus piernas habían comenzado a contraerse “debo escapar… o no podré pararlo” pero ya era demasiado tarde, la otra mano del Oso tomó su pene medio erecto y comenzó a masajearlo lentamente – ah! ahh!



Sintió como la lengua del Oso dejo su boca para comenzar a lamer otra vez su cuello, dando pequeños mordiscos en su camino. Lobo abrió los ojos, se sentía marido y aturdido, no quería seguir, porque el recuerdo de esa primera vez lo aterraba, aún si habían pasado varios encuentros más de ese tipo, siempre, siempre dolían, al principio de la forma en que dolió esa primera vez, y después… un dolor extraño, quemante, lo recorría por completo, haciendo que se corriera incluso al no quererlo, era desesperante.



- no… no quiero esto… – susurró ya agotado en el hombro del Oso, apoyando su mentón en su hombro.



Oso se echó hacia atrás y lo miró a los ojos, sin parar de mover sus dedos dentro de él.



- me tienes miedo?

- ….. – Lobo pudo echar a un lado un momento la sensación de esos dedos en su trasero al oír esas palabras mientras sus orejas subieron un momento, y después volvieron a estar bajas – no, no te tengo miedo… - sabía que para el Oso eso era una preocupación aunque paradójicamente sus acciones eran bruscas y a cualquiera aterrarían.



Oso sonrió, e introdujo un tercer dedo en el Lobo.



- ahh!! Nnn!! – El Sr. Lobo se contrajo, tiritó, y pataleó un tanto, antes de paralizarse nuevamente.



Oso por su parte seguía con esa extraña sonrisa en su rostro, y comenzó a lamer el sudor de la frente del Sr. Lobo mientras movía con más fuerza sus dedos dentro de él, moviéndolos por dentro, masajeando su punto especial, así como sacándolos y metiéndolos en un ritmo acelerado. Pronto notó que el Lobo ya no lucharía más pues solo gemía y además, había notado que ya estaba erecto del todo.



- Señor Lobo, ya está así otra vez… - susurro en su mejilla el Oso.

- Nn!! Callate!! Ah…!! - los gemidos no lo dejaban sonar autoritario como quería – nn… esto… no me gusta… - Oso casi sentía que Lobo había vuelto a su estado de cachorrito, pues de pronto lo sentía pequeño y altanero – ah! nnn!! – la cola del Lobo comenzó a moverse de forma frente rica mientras llegaba su pene a su máxima erección. Oso relamió sus propios labios al notarlo.



Sus dedos entonces salieron del interior del Lobo, el cual fijó su mirada perdida en los ojos del Oso, tratando de adivinar en ellos su próximo movimiento, aunque este era obvio, lo penetraría.



Las manos del Oso tomaron los muslos del Lobo por debajo, con ánimos de levantar sus caderas y poder penetrarlo ahí mismo. Lobo dio un brinco al notar el enorme pene del Oso en su entrada.



- ah! no! espera! – sus manos se aferraron al tronco, levantando sus caderas, tratando de escapar de ese pene por arriba pues era la única dirección accesible para él en ese momento.

- Está bien, te preparé, e iré lento, te lo prometo – su voz era delicada y suave, pero se sentía su ansiedad nerviosa a su vez, mientras sus manos ahora estaban en la espalda del Lobo, entre su trasero y su espalda sosteniéndolo fuertemente para que no huyera.

- Ahhh!! – se contrajo, ya había penetrado la entrada, lo que más dolía – nnn!!! Ay! Ay!

- Está bien… iré lento – Oso lamia los ojos del Lobo otra vez, deseando poder calmarlo, pero este tiritaba con su cuerpo tenso.



Lobo se paralizó, no podía escapar quisiera o no, y aún si saliera de su paralización y lo intentara, sería peor, Oso lo perseguiría y lo violaría bruscamente, peor que en ese momento.



- sh sh sh – susurraba Oso en la mejilla del Lobo, lamiéndola de vez en cuando mientras entraba lentamente en él – relájate…

- nnn!!! – Lobo sin darse cuenta había puesto sus manos en los hombros del Oso, pero no empujaba, se sostenía, apretaba sus ropas entre sus garras tratando de resistir esa sensación que le daba escalofríos desagradables.

- Me quedaré aquí, hasta que estés listo para que me mueva – susurraba con voz forzosa el Oso, estaba haciendo un gran esfuerzo por no aniquilar con sus caderas al Lobo, en ser paciente y lento con él. Solo esperaba ser recomenzado.

- Nnn….nnnn – Lobo seguía temblando, pero pudo abrir sus ojos, vio el bosque a espaldas del Oso, y se acordó al fin donde estaban – no… aquí… aquí no… - susurró débil, sin saber que en esas palabras aceptaban lo que hacían mas no el lugar donde lo llevaban a cabo.

- Está bien, solo una… - Oso se echó hacia atrás para estar cara a cara con el Lobo, y juntando sus narices siguió hablando con voz entrecortada – solo una… después te llevaré a mi casa…



Lobo pudo ver su rostro sonrojado y agitado, y como a la vez tiritaba un poco por las ansias de moverse, lo había abrazado, y lo sotenía con su gran fuerza para que la gravedad no lo penetrara más de lo que podía en ese momento.



- ….nn… - Lobo con sonrojo y casi resignación bajó la mirada mientras sentía la lengua de Oso por sus labios – y-ya… acaba de una vez…

- puedo moverme? – preguntó aún en su boca, pero mirándolo a los ojos.

- Nn… - por su parte el Lobo seguía sin mirarlo a los ojos, y con orejas más bajas aún susurró bajo – apúrate, o nos verán…

- Hai – Oso sonrió dulcemente otra vez, mientras una gota de sudor caía por su frente, otra vez al momento de abrir sus ojos de esa sonrisa, puso otra extraña mientras sus ojos se volvían más profundos.



Entonces Oso comenzó una lenta penetración, un lento movimiento sucesivo, mientras Lobo no pudo evitar dar pataleos, mientras se encogía en el cuello del Oso, apretando los dientes, trataba de aguantar ese dolor extraño, ese ardor, ese movimiento adictivo que lo perdía.



- ah… Señor Lobo… - susurraba Oso, tratando de controlar el ritmo de su penetración, pues moría por acelerar, hundirse más y destrozar al Lobo – lo amo tanto, Señor Lobo – el decírselo lo ayudaba a no perderse a sí mismo en esa exquisita sensación, a que su mente no se hundiera en su estado bestial como solía ocurrirle cuando estaba así con el Lobo, lo sabía bien, y quería evitarlo, sabe que quiere lastimarlo, pasarse con él, pero no debe hacerlo, honestamente, no quiere lo que desea…

- nn!! Nnn!!! Nn!!! Ah!! ah… - Lobo no hacía más que gemir, pero ahora sus gemidos parecían más placenteros, o al menos como si estuviera más sumido en su sensación, lo que ya podía ser una señal para el Oso para que pudiera hundirse un poco más.

- Ahí voy, Señor Lobo… - suspiró Oso, tratando de no dárselo del todo, sino solo hundirse un poco más en su movimiento.

- Ahhh!! Ahhh!! – Lobo gimió al fin del todo, echando su cabeza hacia atrás, pero al momento otra vez volvió a esconderla en el hombro de su amigo – ah!! ahhh!! – pataleaba y pataleaba, sentía como Oso brincaba dentro de su vientre, como lo abría del todo, haciéndose camino dentro de él, presionando todo a su paso.

- Un poco… más, puedo? – preguntó con voz tiritona el Oso, lamiendo la mejilla húmeda por sudor del Lobo.

- …N-no… - respondió a su vez entre gemidos éste, el pene del Oso era demasiado enorme, y el mismo Oso demasiado ansioso, lo que hacía una mala combinación.

- Ah… por favor… - comenzó a besar de forma húmeda la boca del lobo otra vez, hundiendo su lengua, rosándola con en sus dientes, y enredándola con la propia lengua de Lobo, el cual gemía en su boca, tosía por esa lengua intrusa, y cuidaba de no morderlo en su temblor.

- Ahh!! Ahh!! – no lo negó, ya estaba listo para ser penetrado un poco más y lo sabía, mas no iba a aceptarlo.

- Señor Lobo… - y lo penetró más.

- NNNN!!! – Lobo se contrajo del todo, pataleó otra vez, gritó como loco y se corrió una vez más, casi sin darse cuenta de lo cerca que había estado del orgasmo.

- Ah… - Oso notó la viscosidad en su pecho y le gustó tanto esa lubricidad que no recogió el semen expulsado como solía hacerlo para comerlo, sino que abrazó más al lobo para que esa lubricidad los siguiera estimulando en el rose de sus vientres, y aceleró sus embestidas.

- Ah! ah! ah! – Lobo no podía ya pensar en nada, siquiera podía abrir los ojos, incluso, si el Oso hubiera detenido sus embestidas de seguro Lobo caería dormido ahí mismo, sí, solo se mantenía despierto por las fuertes embestidas que el Oso le daba.



Estaba más de la mitad del pene del Oso dentro del Lobo, y le faltaba poco para correrse al fin, pero Oso sentía miedo, miedo de perder su mente y hundirse del todo en su amigo, y aniquilarlo, volverlo a dañar, a herir.



- señor Lobo… lo amo! – susurró, tratando de mantenerse cuerdo, sentía los brazos del Lobo colgando desde sus brazos que lo sostenían, y su cuerpo casi del todo inerte sobre él (siquiera ya contra el árbol) excepto por sus temblores y contracciones. No, debía mantenerse en sus casillas, no podía aniquilarlo, no debía matarlo - lo amo… juro que lo amo!!! – dijo mientras perdía su mente, mientras sentía como su pene tiritaba antes de llegar del todo al clímax.

- …Oso… - un susurro, un pequeño susurro bastó y Oso se salvó, tal vez Lobo en su inconciencia lo hizo por supervivencia, o tal vez lo hizo por las palabras de su amigo, lo que fuera lo salvó de que Oso no se hundiera en él del todo, y solo un poco más, para soltar su semen dentro de él, el que sintió en su vientre, cómo se acumulaba anchándolo por dentro; y mientras lo expulsaba Oso se acurrucó en su hombro, casi en su pecho, contrayéndose de una forma que parecería imposible para la biología pero posible para el sexo, y paradójicamente, así acurrucado como estaba, temblando, abrazando ese cuerpo que tiritaba recibiendo su líquido, Oso ahora casi parecía él el cachorrito, tal vez por ser animales ellos podían volver a esa naturaleza en esos momentos.



Oso entreabrió sus ojos que había cerrado ante la pérdida peligrosa de conciencia, y de inmediato se inclinó hacia atrás para ver si no se había hundido en el señor Lobo, y se alivió de ver que no lo había hecho, y entonces miró al Lobo de inmediato, éste estaba completamente dormido contra el árbol, solo sostenido de no caerse a los lados por las manos del Oso que lo sostenían en su abrazo, pero Oso no se preocupó, estaba acostumbrado de hacer perder la conciencia al Lobo cada vez que lo comía, así que acercándose nuevamente, volvió a besarlo a pesar de que Lobo no podía contestar su beso. Y así, con sus cuerpos manchados y viscosos, Oso se llevó cargando a su Señor Lobo a su casa.



CONTINUARÁ.



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Así puedo notificarles cada vez que suba un nuevo cap del fanfic que les interesó además de saber sus opiniones (y amenazas de muerte xD).



Espero no haber traumado a tanta gente con esto… mm la verdad, eso no me dolería tanto jojojo. Nos vemos! y por supuesto, gracias por sus comentarios y correos n//n me animan mucho x3

lunes, 11 de julio de 2011

Fanfic Code Geass de SuzakuXLelouch

N/A: a ver si adivinan en qué parte de la trama están xD.

Lelouch está en su cuarto, ordenando unos cuadernos después de hacer un pequeño repaso, lo suficiente para que le vaya bien en los exámenes a pesar de casi nunca ir a clases por la orden de los caballeros negros, y detrás de él, a sus espaldas y sin que se note, una sombra se inmiscuye a la habitación y lo mira con nerviosismo, es otro chico al que le va tan bien como a él a pesar de no ir tanto a clase, aunque para eso debe estudiar más que Lelouch (xD).

- L-Leouch... - una voz tímida lo despierta de sus pensamientos, de nuevas tácticas para la revolución; voltea, reconoce la voz de inmediato, y su mirada fría y calculadora cambia rápidamente a una acogedora y cálida, este cambio es solo honesto para ese otro que ahora está frente a él, en todos los demás, es sínica.

- ah, Suzaku, una visita tan tarde... - le comenta con una sonrisa, y Suzaku se la devuelve con nerviosismo, casi con una tonta timidez, tiene un extraños sonrojo en las mejillas, y sus dedos juegan nerviosos con su chaqueta.

- sí... lo siento... es solo… - baja la vista, Lelouch sonríe con más dulzura al adivinar lo qué contestará - que no te he visto... en un buen tiempo... - Suzaku pasea su mirada por la habitación sin ver nada en particular, solo buscando no ver los ojos de Lelouch, que lo atraviesan, ya que lo conoce más que a nadie, a pesar de no haberse visto hace tanto años, sigue siendo él la persona que más puede conmoverlo ¿él tal vez, también a Lelouch?

- lo sé, perdona... - se acerca a Suzaku, sabía que vendría uno de estos días como suele ocurrir cada vez que Lelouch no se presenta a clases o simplemente si pasa mucho tiempo en que no se ven, entonces Suzaku, como un imán a la distancia siempre va tras Lelouch, casi con desesperación, y Lelouch espera que venga y entonces recibirlo, ha pasado así desde que eran pequeños.

Y para Lelouch ese joven alto y fuerte sigue pareciendo el mismo pequeño que iba tras él, el que le tomaba la mano con tanto recelo y lo miraba con una vergüenza infundada, y apegándose a él, besándolo en besos infantiles pero no puros, porque sabían qué hacían, como ahora.

Ya están frente a frente, y Suzaku aún no lo mira a los ojos, su cuerpo pareciera que está a punto de reventar por los temblores que lo recorren como si lo contuvieran, tan diferente al cuerpo relajado y suelto de Lelouch justo frente a él, con su sonrisa cálida, una sonrisa que solo se la muestra a él y a su hermana, aunque ella no puede verlo, y tal vez por eso Suzaku la siente tan suya, que solo esa sonrisa y esa mirada caigan en sus ojos ya que no pueden caer en Nunnally.

- Suzaku... - susurra bajo - está bien, puedes quedarte a dormir esta noche - Lelouch toma con sus manos cada mejilla de Suzaku que continua demasiado sonrojado, y levanta su cara para que lo mire, y Suzaku lo hace, y se siente débil, ya nervioso solo por ser mirado, y sus brazos inertes explotan al fin, abrazando a Lelouch en un beso potente, casi agresivo, completamente diferente al beso de infancia.

Caen a la cama, Lelouch se deja besar como cuando niños, se deja abrazar aunque se asfixie, y se deja besar aunque sus labios duelan, porque sabe que entre más se deje, más de él será Suzaku.

- mmm... - Suzaku suspira entre sus labios, con desesperación, con ansiedad, y se atreve al fin a mirar a Lelouch por sí mismo, porque estando arriba de él no se siente tan débil ante su mirada - Lelouch... abrázame... - le suplica, y un Lelouch algo sonrojado e igualmente agitado, vuelve a sonreír, y lo abraza como tanto él lo necesitó esos largos años de ausencia.

- vaya... sigues siendo un niño... - y Lelouch suspira a su vez, entregándose del todo, cerrando los ojos y dejándose devorar por esa ansiedad adolecente del que es presa su amigo, y en parte él también; las ropas se van rápidamente de sus cuerpos, incluso con brusquedad y Lelouch disfruta revolver los cabellos de Suzaku como siempre desea hacerlo y solo puede hacerlo entonces, y le recorre el cuerpo con sus manos, le esparce su sudor nervioso, y siente el aroma de su cuello como si ahí se concentrara toda su esencia, y el calor lo aprisiona y aplasta, lo sumerge y lo aprieta hasta el punto del dolor, de la agonía placentera.

Suzaku no para, nunca se detiene hasta que queda totalmente agotado, porque siente la distancia de Lelouch todo el tiempo aunque estén juntos, porque siente la horrible sombra de la duda, de que él no es honesto, de que él puede ser... no el niño que recordaba, y solo en esos momentos puede sentirlo a él de verdad, debajo de él siente que Lelouch no se alejará nunca más, que no lo dejará; y lo obliga a abrazarlo, a pesar de que los brazos de su amigo ya no puedan sostenerse por el mismo placer agotador, aun así lo obliga.

- abrázame, abrázame... - le suplica como orden, hundiéndose en él más que lo que su cuerpo puede tolerar, obligándose a amarlo hasta que Lelouch reviente las veces suficientes hasta que su mirada sea más cálida que nunca... - bésame, bésame - y Lelouch obedece siempre, envolviéndolo a su vez, son como una masa inseparable en ese momento, y no se podrían alejar aunque quisieran.

- nnn! aaahhhh! - Lelouch revienta con Suzaku como una sola unidad, y cae éste último sobre él, pesadamente, sin poderse su propio cuerpo porque en realidad son los dos juntos.

- Lelouch... - y otra vez vuelve a ser el pequeño niño que se acurruca en sus brazos, que busca su afecto y sus besos.

- je... que mimado... - dice con extraña sonrisa sonrojada Lelouch, volviendo a enredar sus dedos en los cabellos de su amigo, todo lo que quiera, él sabe que es libre de tocarlo como nadie tiene ese derecho - ven - levanta su cara y lo besa una vez más, porque nunca son suficientes los besos.

Y en la penumbra de esa habitación iluminada delicadamente por la luz de una lámpara a la que hace un rato le habían bajado la luminosidad, ambos descansan en el otro, esperando... Suzaku espera recobrar fuerzas para volver a tomarlo, y Lelouch solo espera eso como lo inevitable, sabe que Suzaku lo tomará hasta que quede literalmente inconsciente, y no espera ser el último de los dos en no hacerlo. Así que Suzaku dormita en su pecho, acurrucado como el niño que internamente es, besando de vez en cuando la piel aun sudorosa de Lelouch, que con ojos casi cerrados disfruta el oír la respiración agitada de ambos, la sensibilidad de su cuerpo, y los cabellos de Suzaku en sus manos, lo siente suyo del todo.

Suzaku estira una de sus manos para acariciar también el cabello de Lelouch, y lo mira cansado, desde su pecho, y su amigo le parece más grande de lo que es a pesar de haberlo tenido abajo y gimiendo hace apenas unos minutos, pero Lelouch siempre le pareció grande, imponente con su inteligencia, y Suzaku siempre ha sabido cómo puede ser manipulado por él, cómo seguramente ha sido manipulado desde pequeño, y seguro que incluso ahora.

La hora de sexo continuo le está pesando en el cuerpo y antes de dormirse decide volver a tomarlo, volver a sostenerlo y apretarlo con sus brazos para no sentirse tan pequeño como se siente ahora mismo, pero sabe que aunque esté él arriba, aunque es él el que entra en Lelouch, éste último sigue teniéndolo en la palma de su mano, por eso fue a su casa en mitad de la noche, entrando como una rata a su habitación, por eso necesita sus abrazos y sus besos.

- otra vez... Lelouch... - y comienza a besarle su delicioso cuello pálido como es su color, hundiendo su nariz en los cabellos detrás de su oreja, lamiéndola.

- nnn... - y Lelouch cierra los ojos, abraza a Suzaku recibiéndolo del todo, enterrándole un poco las uñas en la espalda sin saber por qué.

RRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNNN

*suena el celular de Lelouch*.

CONTINUARÁ.

No olviden escribir sus comentarios a: shicakane@hotmail.com n.n/ gracias por leer!