Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

martes, 6 de septiembre de 2011

Cap 15: fanfic de The Tyrant Who Fall in Love / Koi Suru Boukun

Hola, perdón la demora de este capítulo, he estado demasiado adicta a la lectura de libros narrativos (como se podrán haber dado cuenta por mis pasadas entradas), en realidad llevo 16 libros leídos este año, y estoy muy feliz por ello, ahora leo Las 120 jornadas en Sodoma del marqués de Sade, libro que me costó 18 mil pesos (!!) hace unos años y que sólo e leído hasta la mitad, ahora lo retomó y espero terminarlo, además de leer a Borges y otras cosas por ahí de teorías del consumismo y la sociedad postcontemporanea y bla bla, sin contar con los documentos y noticias de la movilización estudiantil de mi país Chile, en fin! El caso es que me pondré a trabajar más con los fics, lo siento en verdad y espero no aburrirlas con literatura más de la cuenta xD.

Aparte, comentarles que se acerca el final de mi fic, pero ni tanto, 5 caps más tal vez deslumbren el fin de este camino xD tal vez no, en todo caso, el manga ya casi acaba… ainch… seguiré escribiendo fics de KSB sólo por eso xD. Besos, gracias por leer, espero sus comentarios n.n/

Cap 15:

“Quererlo…”

No sonaba tan descabellado como creyó, después de todo, eran amigos y… “lo estimo…” no, pero no era eso de lo que hablaba, lo sabía bien, quererlo era diferente, quererlo es “hacer esas cosas…” y senpai tragó saliva, y puso mala cara mientras se sonrojaba, su boca sé retorció en un gesto de nerviosismo “aunque es un hombre…” y su cara se contrajo más.

- Cof cof – tosió senpai, como para querer disimular con sí mismo ese nerviosismo – es cierto - pensó – es un chico pero… es diferente… - bajó la mirada, tratando de concentrarse en sus sentimientos – es diferente – repitió y recordó las palabras de Morinaga “soy especial para ti”, eran verdaderas, a pesar de que ese cuerpo fuera tan grande, y más fuerte que el suyo, tan viril… no era malo “no es malo… es Morinaga, después de todo…no sería él… si no fuera un hombre…” se decía a sí mismo sin creerlo del todo, pero por orgullo o vergüenza, aun así sentía que había dado pasos agigantados consigo mismo, pero sabía también que no era suficiente, y le daba tanta rabia no poder avanzar más, superarse más para no hacer sufrir a Mori, pero no podía tampoco obligarse a sí mismo a sumir “todo esto!”.

De pronto oyó una puerta abrirse, y unos pasos tambaleados por el pasillo, senpai se puso de pie de inmediato y caminó rápidamente hacia allá, sin darse cuenta incluso, solo movido por la preocupación; y de inmediato, en el pasillo, a pasos del baño vio a un Morinaga extremadamente demacrado que se sostenía de la muralla mientras daba pasos lentos, estaba sonrojado y sudado, con su cabello revuelto y respiraba aceleradamente, aun la fiebre no lo había dejado.

- Morinaga!

- Nn… - Morinaga lo vio como si no lo viera en realidad, sus ojos se estaban vidriosos y su mirada perdida - ¿senpai…?

- ¡T-tú! Idiota! ¿Qué haces fuera de la cama?! – senpai no tuvo el miedo que pensó que tendría al verlo despierto, pues Mori se veía tan mal, tan débil que simplemente no podía hacer más que preocuparse.

- Ah… baño… - dijo Morinaga con voz ronca, la verdad, siquiera pensaba, la naturaleza lo llamaba y solo por ella se había levantado (xD), solo instinto, su mente no podía procesar nada y aun si veía a senpai no era consiente de qué hacía ni lo que le decía.

- Ah, idiota, debiste haberme dicho – se acercó senpai, tenía sonrojo en las mejillas y se veía enojado, de cierta forma él podía olvidar lo que hace segundos había pensado de Morinaga y actuar orgullosamente frente a él, siempre ha sido así y por eso nunca ha avanzado demasiado.

Pero algo cambió en senpai cuando tocó a Morinaga, su cuerpo recordaba mejor que su mente lo vivido hace días, lo pensado hace segundos. Senpai tiritó, sintiendo el calor de ese otro cuerpo, la humedad de sus ropas sudadas de enfermedad, y su peso cuando Mori se apoyó sin siquiera quererlo ni pensarlo en él.

- Ah… - suspiró Morinaga, cerrando los ojos como si fuera a quedarse dormido ahí mismo, y senpai luchó por dejar de temblar, de sentir esos nervios, y ese casi deseo de sentir más a Morinaga así…

- Va-vamos, ¿no querías ir al baño? – dijo tratando de enderezarlo, y Morinaga otra vez solo por instinto siguió caminando, hasta que senpai lo metió al baño y cerró la puerta tras él – termina rápido! – senpai parecía más enojado aun, pero también más sonrojado, había recuperado de cierta forma toda su fuerza, toda su personalidad tiránica, pero a la vez estaba también con el corazón confundido y perturbado de deseos y miedos.

Senpai esperó, sonó la cadena y se abrió la puerta, Morinaga salió sin verlo y se fue tambaleando a su habitación, sin darse cuenta, lo llevaba la costumbre. Senpai lo vio alejarse, como si lo analizara de lejos y comprendió que era un saco enfermo y débil, completamente.

- Uf! Idiota… - y por dentro dio las gracias a Kamisama por eso, Morinaga estaba despierto, como senpai de cierta forma deseaba para hablarle, pero también estaba inconsciente y atontado, lo suficiente para que senpai se sintiera superior a él, más fuerte, más seguro, más él mismo para encararlo.

Se fue tras él. Puso su brazo en su hombro para ayudarlo a caminar, pero en realidad no lo llevó a su cuarto, sino al suyo, no supo por qué, tal vez porque ahí estaba todo preparado para atenderlo, o quizás por qué aun temía a la habitación de Morinaga, o incluso tal vez porque aun buscaba seguridad en la suya.

- Nn… doko…? – preguntó Morinaga al caer a la cama, había despertado ahí hace un minuto pero no pensaba aún demasiado, y la verdad, que ni cuenta se dio de lo que acababa de preguntar.

- Es mi habitación, y no te duermas aún, debo darte de comer y las medicinas… - le dijo senpai con voz dura mientras lo arropaba con cuidado.

Pero Morinaga ya había cerrado los ojos y parecía dormido.

- Ey! te dije que no te durmieras – senpai lo miraba enojado, pero aún quedaba sonrojo en su cara – ey! ey! – le dio unos golpecitos con su palma en la mejilla de Morinaga, y éste se quejó como un niño pequeño, casi con un puchero. Senpai por ello lo quedó mirando, sí, definitivamente un Morinaga tan inconsciente era cómodo para él.

- Nn… - abrió los ojos, de alguna forma fue solo por oír la voz de senpai, porque no había entendido nada lo que le había dicho.

- Morinaga… - lo llamó senpai, ya con una cara más relajada, lo había llamado para saber si podía concentrarse en él.

- Nn… senpai… - lo miró al fin a los ojos, y brillaban tanto, como si fueran a llorar aunque en realidad solo estaban vidriosos por la enfermedad – senpai… - volvió a llamarlo, porque se había dado cuenta, “más cuenta” de él.

- Morinaga, dime – senpai recordó lo que quería saber – quién es Hiroki?

Senpai se había inclinado sobre Morinaga, apoyando sus manos a los costados de su cabeza, en la almohada, y estaba a centímetros de su cara, y aunque estaba aún algo sonrojado, se sentía seguro ante un Mori tan débil y atontado como para encararlo y no sentir que se le delataban unos tontos celos al hacerlo.

- Nn? Hiro… kun? – dijo Morinaga dejando de sostener la mirada con la de senpai, sus ojos se les cerraban.

Senpai sintió una pequeña punzada al sentir la familiaridad de ese nombre en la boca de Mori.

- Sí, quién es? Pasaste la noche en su casa? – dijo senpai, sintiendo un extraño sentimiento.

- Nn?... – Morinaga no entendía del todo las preguntas, en especial las largas y se le cerraban los ojos.

- Anoche, anoche estabas en su casa? – repitió senpai, sintiendo desesperación.

- …hai… - dijo arrastradamente Morinaga, y senpai no podía evitar sentir celos y el peligro de un “engaño” aunque no sabía si tenía derecho siquiera a tener ese miedo (e incluso si era probable por parte de Mori).

- Y… pasó… algo? – senpai lo preguntó sin mirarlo a la cara, se había distanciado un poco de ese rostro y no pudo ver que había cerrado los ojos de nuevo.

- Nn… - respondió Morinaga, que no era ni un Sí ni un No, solo una respuesta vacía, arrogada sin pensar para que lo dejaran dormir.

Senpai volvió a mirarlo, el sonrojo había vuelto y con bonus extra, además sus ojos que lanzaban fuego.

- Maldición… - le acarició la mejilla, quería tomarle la temperatura pero no pudo evitar que su acción terminara en una caricia. No creía que Morinaga lo hubiera engañado, pero aun así quería oírlo de su propia boca, porque sentía celos, horribles celos por el solo hecho de que hubiera pasado la noche fuera; como con esa chica en el laboratorio, como con esa enfermera de hace unas horas, tontos celos injustificables sin derecho a ser sentidos. Pero no podía evitarlos, nadie más podía tocar a Morinaga, y a nadie más él podía tocar ni amar; y senpai siguió su caricia por su pecho, después de todo, sentía ese cuerpo más suyo que nunca, y el que haya despertado y haya sido manejado por él reforzaba más ese sentir. Parecía como si senpai siempre lo hubiera querido tener así, en sus manos, y tal vez por eso siempre era tan tirano con él, al final ¿no era más para tenerlo tras él, cómo un perro? ¿Y no lo golpeaba y gritoneaba como una expresión de dominio? ¿De SU dominio?

Sólo en la cama se daban vuelta los papeles, pero en esencia Morinaga seguía tras él, deseándolo hasta ese punto… “no… yo también… he ido tras de ti…” recordó, ambos se habían perseguido una y otra vez, pero ahora senpai se sentía seguro, como si ya hubiera cazado a Morinaga, lo tenía en su habitación, en su cama, débil e inconsciente, en sus manos.

- Morinaga… - lo llamó suavemente, sin miedo, pero su corazón latía muy rápido.

- Nn… - respondió éste, sin mover ni un poco sus facciones.

Y senpai lo besó, sentía la libertad de hacerlo como si el propio Morinaga no fuera a darse cuenta o enterarse, y éste se dejó, no se movió y se dejó besar como hace unos minutos, aun si ahora estaba algo despierto. Y senpai fue tan feliz al besarlo así, porque solo hasta entonces recordó el odio de los rechazos de Mori, de la desesperación que le daban… pero besarlo así, tan delicadamente, con una presión suave pero profunda, lo calmaba, sentía una ansiedad pero no era mala, era como si su cuerpo se despertase, se llenaba de energía pero a la vez se calmaba, se tranquilizaba.

Morinaga abrió los ojos un poco, y vio a senpai en él, movía sus parpados como luchando por mantenerlos abiertos, a pesar de no estar entendiendo nada, solo sentía, solo deseaba seguir así… quería estrechar ese cuerpo y amarlo.

Senpai se separó un poco de Mori, y abrió los ojos, con la carne de sus labios casi juntas senpai vio a los ojos a Morinaga sin miedo porque sabía que era suyo en ese momento.

- Me amas? – le preguntó serio y sonrojado, sin pensar pero queriendo oír la respuesta.

- sí… - contestó Morinaga, con esa honestidad causada por la inconciencia, ya que si bien ahora estaba entendiendo un poco más, dándose cuenta un poco más de todo (como si ese beso también lo hubiera revitalizado a él) estaba lejos de estar conscientemente “normal”.

- …. – senpai lo miró serio, con su sonrojo ya habitual pero con una mirada tan seria que Mori despertó un poco más por ella – está bien… lo acepto... – Mori abrió más sus ojos cansados – acepto que me ames, tus sentimientos… todo… - dijo con la mirada más débil, pero luchó por sostenerla, lamentablemente, se dio cuenta que no podía decir más que eso, pero esperaba hacer feliz a Morinaga con eso, al menos por un tiempo, que lo ayudara a avanzar y no se lo hiciera más difícil…

- ….. – Mori solo lo miró, entendía un poco lo que senpai había dicho pero no podía digerirlo, de por sí las declaraciones de senpai siempre habían sido vagas (y por tanto más fáciles de olvidar para éste) pero ésta le costaba entenderla el doble por cómo estaba.

Senpai lo miró dándose cuenta que no había comprendido nada, a pesar de que le había costado tanto darse cuenta y haberlo dicho, se sonrojó y enfadó más, le acarició la cabellera bruscamente.

- Idiota…- suspiró nervioso (N/A: ni yo sé cómo puede hacer esas cosas xD) te lo diré la próxima vez, te lo prometo – en realidad la promesa se la hacía a él mismo.

- Lo siento…

- Eh?

- Lo siento… - senpai miró a Morinaga sorprendido, de pronto su voz se había acelerado y quebrado a la vez – lo siento! Lo siento! – Morinaga lo miraba con ojos llorosos y le temblaban los labios frenéticamente, había cambiado bruscamente su expresión, ahora se veía desesperado – lo siento… hic… - su cara se había contraído del todo, y las lágrimas le brotaban sin parar – lo siento!

Senpai por su parte se sorprendió hasta el dolor, ver llorar a Morinaga otra vez le partía el corazón en mil pedazos, estaba cansado de verlo llorar, hastiado hasta sus propias lágrimas el ver a él derramando propias.

- Mo-Morinaga! – lo llamó asustado, no comprendió a primeras por qué se disculpaba (a pesar que había deseado tanto que lo hiciera) y es que ante esa visión de él, tan destrozado, simplemente a su vez también se le nubló la mente.

Morinaga se había tapado la cara llorosa y contraída con las manos, tiritando, y no paraba de decir “lo siento! lo siento!” sin importar cuán quebrada tuviera la voz y su rostro estuviera empapado por completo.

Y senpai comprendió.

Y sintió esa solemnidad de los que aceptan el perdón, de los que lo sienten de verdad en sus corazones aun si también en él sienten tristeza y dolor. Senpai tomó entonces las manos de Morinaga, una por su palma y la otra por su muñeca, con la cara seria y algo triste a su vez, y las apartó de ese rostro desfigurado por el llanto, mojado del todo, rojo, enfermo, arrepentido aun si no se daba cuenta de todo…

Porque Morinaga aún no era consciente de lo que pasaba por completo, él se había disculpado porque en su corazón quería hacerlo, y cuando al fin tras despertar un poco se dio cuenta de senpai, se dio cuenta de “verdad” de él, le salió directamente del corazón el arrepentimiento que tenía clavado ahí y que la enfermedad no lo había dejado salir…

Aunque era cierto en parte lo que le había dicho en el laboratorio, y aunque no se acordaba de todo (en ese momento ya estaba muy enfermo) sabía que no era mentira, como el odio en el amor que le tenía a senpai, el “lo siento” de este momento también contenía un “no lo siento”, un quiero hacerte daño, un quiero castigarte porque te amo demasiado… tanto que duele.

Morinaga tenía miedo de todo dentro de él, tenía miedo de esos sentimientos desquiciados que estaba teniendo por senpai, miedo también de no poder alejarse de él, y de arriesgarse por tanto a lastimarlo… y sobre todo, miedo al mismo senpai, porque sin importar que él lo hubiera violado noches atrás, a senpai siempre lo sentía superior, al final sentía que siempre estaba atrapado en sus manos porque simplemente era él el que estaba perdidamente enamorado de senpai; si supiera que senpai también se sentía atrapado en sus manos… solo que éste aun no sabía que eso también era por amor, aun si no era limpio.

Senpai puso las manos de Morinaga contra la cama a los costados de su cabeza, y sentía cómo tiritaban en sus propias manos, y cómo tiritaba todo su cuerpo bajo las frazadas de la cama; pero Morinaga no lo miraba, sumido en su propio dolor sin poder caer al mundo, sin ver al senpai mismo que lo había hecho caer en ese hoyo negro de lágrimas.

- ¡Está bien, te perdono, está bien! – decía senpai desesperado, quería que Morinaga dejara de llorar, aún si tal vez ese deseo era egoísta para no sentir él mismo un dolor punzante al verlo destrozado. Pero Mori seguía sin oírlo, moviendo la cabeza a un lado a otro, mojando la almohada y ahogándose en la mucosidad de su nariz.

Senpai sintió ganas de llorar también, sintió cómo venía el llanto subiéndole por la garganta y le hacía tiritar sus dientes, pero se lo tragó, no era débil ahora.

Tomó a Morinaga por sus mejillas, y éste abrió los ojos pero no pudo ver nada por el llanto, pero pudo sentir los labios nerviosos de senpai en su boca, labios que lo besaban torpemente, llenándose de sus lágrimas, y sólo por ello pudo oír las palabras que le decía con desesperación entremedio de esos besos decididos pero asustados.

- Está bien! Te perdono! Te dije que ya está bien! Todo estará bien!

Morinaga se sintió más débil que nunca, y su cuerpo dejó de tiritar, senpai pudo notarlo porque sus manos (que se habían quedado en el mismo lugar después de que senpai las soltara) dejaron de tiritar y sus dedos se relajaron, estirándose.

Morinaga respiraba agitado en la boca de senpai, sin poder contestar sus besos aun si lo deseara, le dolía muchísimo la cabeza y su nariz aspiraba el agua tratando de obtener aire. Ahora un ligero y tranquilo río caía por sus ojos cansados, con una tristeza tranquila, agotada de sufrir tanto.

- Morinaga… - le dijo senpai, alejándose un tanto, mirándolo sonrojado y preocupado.

- …… - Morinaga no dijo nada, sólo lo miraba, como convenciéndose a sí mismo de la realidad que veía, de lo que pasaba, recuperaba la conciencia al fin – senpai… - dijo con voz destrozada por el llanto.

- Está bien... no llores más… - Senpai aún temeroso y algo angustiado por esas lágrimas, las limpio queriendo hacerlas desaparecer de ese rostro, y lo hizo con tal fuerza que Mori tuvo que cerrar los ojos ante esos dedos que esparcían la humedad por su cara, pero volvió a abrirlos, y volvió a llamarlo – senpai…

Las lágrimas caían lentamente aun, y Morinaga casi ni las sentía.

- Te amo senpai… - dijo con conciencia completa por primera vez en ese día – yo... yo… - y a medida de que trataba de seguir hablando, su cara volvía a contrariarse, a deformarse, y senpai ante eso le tapó la boca, lo miró enojado aunque en realidad tenía miedo de que volviera un ataque de llanto.

- Ya está bien! Ya hablaremos cuando estés más tranquilo… - le dijo mirándolo a los ojos, y Mori con los ojos entreabiertos pero otra vez tranquilo se dejó hacer aún si no podía respirar por su nariz llena de agua y se estaba ahogando, sólo miraba a senpai, agradeciendo por dentro con tanta fuerza al cielo de que estuviera “así” y no… no como de mil formas que pudo haber estado tras haberlo violado.

Y en el silencio provocado por el mismo senpai, Morinaga lo miró con los ojos rojos y húmedos, amándolo solo con la mirada, y senpai lo sintió, bajo la mano de su boca, iba a decir algo, no sabía qué, pero de pronto se dio cuenta que Morinaga había vuelto a dormirse de repente, y tras un suspiro y otro tonto sonrojo, le limpio la cara con el paño que se le había resbalado de la frente hace mucho por el ataque de llanto. La limpio bien tras enjuagarla otra vez en el pote de agua fresca, así esperaba que cuando Mori volviera a abrir los ojos no tuviera esa cara descompuesta y maltrecha de ese día, y mucho menos los ojos rojos de lágrimas pasadas.

La limpio y limpio, y sólo por eso Morinaga se sumió en un sueño verdaderamente reparador, pues sintió los cuidados y el amor de esas manos, aun dormido.

Por parte del senpai, él lo siguió mirando por varios minutos, ya tranquilo al verlo tranquilo a él, y se decidió, casi de forma natural, sin miedos, y casi sin vergüenza, a dormir a su lado, una pequeña siesta que significaba que lo cuidaría, que lo perdonaba, que tal vez… lo quería.

CONTINUARÁ.

Comentarios a: shicakane@hotmail.com

O en el cuadro de chat, o debajo mismo de esto xD

miércoles, 24 de agosto de 2011

La palabra "mapuche"

A continuación, un escrito que me tenía guardado para no lanzar tanto del libro de Inés de Allende tan seguido, espero que les resulte interesante: (Ahora leo Entrevista con el vampiro de Anne Rice, después de leer algo de Gibrán Jalil Gibrán, ya pondré algo de ese autor tan interesante aquí).

Quiero compartir con ustedes una volada literaria que me pasó con Isabel Allende y con la Academia Chilena de la Lengua (xDDD), ah claro, creo que por esto último es más una volada epistemológica idiomática o algo así xD.

Ocurre que en una parte del libro Inés del alma mía de Isabel Allende, dice que la palabra “mapuche” no tiene plural, y bueno, no es que no le creyera a la autora pero me entró el bichito de la curiosidad y le escribí a la Academia Chilena de la Lengua (desde su sitio electrónico –internet x3-) preguntando el por qué de esto, sí, hay gente que le escribe xD

He aquí el primer correo que le escribí:

Correo 1:

Mi consulta:

Quisiera saber por qué la palabra \"Mapuche\" no puede usarse en plural, o no tiene plural.

La respuesta:

Estimada María Fernanda:



En relación con tu consulta, te comunico lo siguiente:



El sustantivo mapuche sigue las reglas generales de la formación del plural. Es decir, por ser un sustantivo terminado en vocal átona, forma su plural agregando -s. Entonces, si se usa esta voz en plural, lo que corresponde es decir (los) mapuches.



En la formación del plural de las etnias, el Diccionario panhispánico de dudas es muy claro1:



plural.

2.2. Nombres de tribus o etnias. No hay ninguna razón lingüística para que los nombres de tribus o etnias permanezcan invariables en plural; así pues, estas palabras formarán su plural de acuerdo con sus características formales y según las reglas generales (→ 1): los mandingas, los masáis, los mapuches, los hutus, los tutsis, los yanomamis, los bantúes, los guaraníes, los iroqueses, los patagones, los tuaregs.



Esta regularidad se expresa además en la Nueva gramática de la lengua española2:



También es regular el plural de los nombres de etnias: los aimaras, los tuaregs.



Muchas gracias por consultar a la Academia Chilena de la Lengua.



Un cordial saludo,



Ximena Lavín Orellana

Coordinadora académica

Departamento de Consultas Idiomáticas «La Academia responde»

Academia Chilena de la Lengua

Teléfono: (56-2) 6327765

Atención: de 9.00 a 13.30 horas



Aquí están las fuentes de las citas que usaron en el correo y que amablemente cuidaron darlas:



1 Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario panhispánico de dudas. Bogotá: Santillana, 1.a ed., 2005. Consulta en línea: www.rae.es

2 Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Manual de la Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa, 2010, p. 43.



Pero ahora tenía mi duda si la autora se había equivocado o algo por el estilo, por lo que le escribí otro correo citándole la parte dónde decía el problemilla:



Correo 2:



Mi consulta:



Gracias por contestar mi correo, la duda me surgió tras leer "Inés del alma mía" de Isabel Allende donde dice, cito:

"Mapu-ché, "gente de la tierra", así se llaman ellos mismos, aunque ahora los denominan araucanos, nombre más sonoro (...) Yo pienso seguir llamándolos mapuche - la palabra no tiene plural en castellano - hasta que me muera, porque así se dicen ellos mismos."

(Editorial Sudamericana, página 78).

Además de que en el mismo libro mencionan otro sobre ellos en las notas bibliográficas: ""Historia de los antiguos mapuche del sur" (Catalonia, Barcelona, 2003) de José Bengoa.

Ahora no sé si la autora se equivocó, o en el siglo XVI a la palabra no se le aplicaba plural, o es porque fue utilizada como pronombre personal?

Ojala puedan solucionar mi duda, muchas gracias de antemano.



(A parte, se puede ver dicha nota bibliográfica, aquí en el blog también).



La respuesta:



Estimada María Fernanda:



Debido a que en la palabra mapuche el elemento -che significa ‘gente’, algunas personas le han dado un valor colectivo, por lo que consideran que debe mantenerse invariable en plural (los mapuche). Sin embargo, como se indicó en la respuesta anterior, la voz mapuche está incorporada al español, por lo tanto, debe seguir las pautas correspondientes para la formación del plural (los mapuches).



Hace unos meses, la Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es), que trabaja en Chile asesorada por la Academia Chilena de la Lengua, distribuyó una nota a los medios de comunicación chilenos, en la que se explica justamente el asunto comentado. Parte de esta nota señala:



La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en Chile recuerda que los nombres de etnias y comunidades indígenas son nombres comunes que se escriben con minúscula y forman el plural según las normas generales: «los mapuches», «los aimaras», etc.



La Fundación señala que del mismo modo que no se escribe «los Esquimal», «los Godo» o «los Apache», sino «los esquimales», «los godos» y «los apaches», no hay razón alguna para no hacer lo mismo con «los mapuches», «los pehuenches» «los aimaras», «los collas», «los yámanas», «los yaganes» y otros pueblos, tribus, comunidades y etnias.



Los únicos nombres de etnias de Chile que mantienen su plural invariable son «los rapa nui» (pero «los pascuenses») y «los kawesqar».



La Fundación del Español Urgente es una institución patrocinada por la Agencia Efe y el banco BBVA que tiene como principal objetivo el buen uso del español en los medios de comunicación.



Muchas gracias por consultar a la Academia Chilena de la Lengua.



Un cordial saludo,



Ximena Lavín Orellana

Coordinadora académica

Departamento de Consultas Idiomáticas «La Academia responde»

Academia Chilena de la Lengua

Teléfono: (56-2) 6327765

Atención: de 9.00 a 13.30 horas



Y bueno, concluyendo… la autora se equivocó n.nU pareciera que no era una opción libre a usarse al menos para el español ya que mapuche es parte de él, pero considerando que la palabra es indígena también supongo que ahí se complica. El problema no está del todo cerrado aunque ya conocemos la postura de la academia, en todo caso, gracias señora Isabel Allende por haber dado pie a un debate lingüístico *_* aunque no lo crean, en verdad disfruto de estas cosas xp.

martes, 9 de agosto de 2011

Bibliografía de "Inés del alma mía" de Isabel Allende

Hola, esta es una entrada que tenía lista hace mucho y se me fue subirla xD, así que hay unos datos viejos que aclaré al final. Espero que esto le vaya a servir a alguien interesado en la literatura de la conquista o colonial, o más específicamente en el personaje de Inés:


Bueno aquí el apunte bibliográfico del libro Inés del Alma mía de Isabel allende (Editorial Sudamericana), este apunte está escrito por ella misma y es un reflejo de su trabajo de investigación para crear la novela, como dije, es uno de los puntos que valoró de ella, fuera de las posibles críticas que también pueda tirarle.


Apuntes Bibliográficos:


La investigación de esta novela me tomó cuatro años de ávidas lecturas. No he llevado la cuneta de los libros de historia, obras de ficción y artículos que leí para empaparme de la época y los personajes porque la idea de agregar una bibliografía no surgió hasta el final. Cuando Gloria Gutiérrez, mi agente, leyó el manuscrito, me dijo que sin algunas referencias bibliográficas este relato parecería fruto de una imaginación patológica (de lo que me han acusado a menudo): muchos episodios de la vida de Inés Suárez y de la conquista de chile le parecían increíbles y tenía que demostrarle que eran hechos históricos. Algunos de los libros que usé y que aún están apilados en la casucha donde escribo, al fondo de mi jardín, son los que siguen.


Al abordar la historia general de Chile tuve la suerte de disponer de dos obras clásicas: las Crónicas del reino de Chile (El Ferrocarril, 1865), de Pedro Mariño de Lovera y la fundamental Historia general de Chile (1884), de Diego Barros Arana, en cuto primer volumen se relatan los episodios de la conquista. Más actual es la Historia general de Chile (Planeta, Santiago de Chile, 2000), de Alfredo Jocelyn-Holt Letelier.


Sobre la conquista tuve en cuenta distintas obras, entre las que recuerdo el Estudio sobre la conquista de América (Universitaria, Santiago de Chile, 1992), de Néstor Meza, así como La era colonial (Nacimiento, Santiago de Chile, 1074), de Benjamín Vicuña Macknna, un nombre muy unido a la historia e historiografía chilena, y El imperio hispánico de América (Peuser, Buenos Aires, 1958), de C. H. Harina. Sobre el trasfondo histórico español consulté las historias de España de Miguel Ángel Artola (Alianza Editorial, Madrid, 1988; vol. 3) y Fernando García de Cortázar (Planeta, Barcelona, 2002), entro otras obras. En lo que se refiere a los conquistadores, algunos títulos de mi bibliografía son Conquistadores españoles del siglo XVI (Aguilar, Madrid, 1963), Ricardo Majó Framis; Los últimos conquistadores (2001) y Diego de Almagro (3° edición, 2001), de Gerardo Larraín Valdés, y Pedro de Valdivia, capitán conquistado (Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1961), de Santiago del Campo.


El universo mapuche cuenta con una importante bibliografía, de la que entresaco la clásica: Los araucanos (Universitaria, Santiago, 1914), de Edmond Reul smith, y las más modernas Mapuche, gente de la Tierra (Sudamericana, Buenos Aires, 2000), de Malú Sierra; Historia de los antiguos mapuche del sur (Catalonia, Barcelona, 2003), de José Bengoa y, en un plano más especializado, Folklore médico chileno (Nacimiento, Santiago de Chile, 1981), de Oreste Plath.


Entre mis lecturas no podían faltar dos excelentes novelas históricas: Butamalón (Anaya-Mario Muchnik, Madrid, 1994), de Eduardo Labarca, y Ay mamá Inés (Andrés Bello, Santiago de Chile, 1993), de Jorge Guzmán, la única novela, que conozca, sobre mi protagonista.


Por último, una mención especial para dos obras de la época en que transcurre mi libro: La Araucana (1578), de Alonso de Ercilla, de la que existen innumerables ediciones (yo manejé la de Santillana), incluida la bellísima de 1842 de la que se han extraído las ilustraciones de esta obra, y las Cartas de Pedro de Valdivia, entre cuyas ediciones hay dos notables: la española de la editorial Lumen y la Junta de Extremadura (1991), a cargo del chileno Migules Rojas Mix, y la chilena de 1998, de la compañía minera Doña Inés de Collahuasi.


I.A.


Solo comentar que buscaré Ay, mamá Inés de Jorge Guzmán, espero que no esté muy caro x_x, aparte que Mackena, autor nombrado aquí también es el autor de otro libro que he estado buscando: Los Lisperguer y la Quintrala, pero dudo que puedo conseguirlo muy fácilmente, tal vez si voy a Santiago >_>? Diablos x_x


A propósito ya tengo en mis manos Lautaro, joven libertador de Arauco de Fernando Alegría n.n/ lo estaré leyendo estos días.


Sobre el fic, creo que tengo dos capítulos listos xD jojojojo, viva la inspiración trabajólica.


Si a alguien además de mí le interesó el personaje de Inés Suárez les tengo la buena noticia que continuaré haciendo entradas de ella (xD) en especial con el tema del manantial que hizo en Copiapó, cuando vaya para allá lo buscaré, o ya se secó? xD (para los que no sepan yo soy de Copiapó, aunque vivo en La Serena) espero sacar una foto del sitio.


à Y bueno, ya saben que el libro de Inés, no pude comprarlo por ser muy caro xD espero hacerlo de aquí a dos semanas, y como no pude conseguirlo estoy leyendo Madame Bovary de Gustave Flaubert; sobre el fic estoy trabajando en el segundo capítulo que dice en esta entrada que está listo (la verdad, no lo estaba tanto xD); sobre el libro de Lautaro saben que ya lo leí, y próximamente subiré un “debate” que tuve que con la Academia de la Lengua Chilena sobre algo que decía en el libro Inés del alma mía. Gracias por leer, también subiré algunas cosas sobre las movilizaciones estudiantiles de las cuales soy parte n.n, por supuesto!.


Nos leemos!

miércoles, 3 de agosto de 2011

Arenga de Lautaro

Hace unos días acabé de leer Lautaro, joven libertador de Arauco de Fernando Alegría, demoré un tanto porque su narrativa no me llamó mucho, pero finalmente me gustó el libro, se siente un nacionalismo no “patriótico” sino más bien ecológico xD inventos míos, es una lucha por la tierra, de gente por la gente, cosas concretas más que ideas abstractas como sociedad, sistema… las palabras patria y país se sienten más parte de uno al leer este libro, al menos para los Araucanos (Mapuches, en realidad), uno llega a extrañar ese amor a la nación, un amor de verdad, natural para la naturaleza.


A continuación la arenga (discurso pronunciado para enardecer los ánimos –RAE-) de Lautaro, antes de ir tras Santiago: (según el libro, claro).

“Inútil, criminal, vergonzoso es gastar nuestras fuerzas combatiendo entre nosotros mismos – dijo -; nuestra raza necesita de todo nuestro valor, de toda nuestra pujanza; no podemos malgastar en esta loca lucha intestina lo que nos hace falta. Soldados de Arauco, nuestra tierra ha sido invadida, el extranjero viene desde un imperio lejano a robar nuestras riquezas; nos despoja de todo, nos somete al dominio de la fuerza, mata a nuestros hombres, a nuestras mujeres, quema nuestros sembrados, se lleva nuestro oro y deja tras sí el hambre, la desolación y la miseria. Gentes cobardes o incautas, gentes de baja condición, bandidos, se entregan al invasor y sirven de azote contra sus hermanos; los yanaconas y los otros que sirven al español deben abrir los ojos, despertar a la verdad y declarar la guerra contra los tiranos. Vamos hasta ellos, recorramos el país con un ejército libertador; llevemos la voz de redención a través de llanos, de montes, de ríos, hasta el desierto. Lleguemos hasta el Mapocho, golpeemos en el corazón mismo de los invasores. ¡Conquistemos Santiago! A nuestro paso, las gentes despertarán, los chilenos verán llegada la hora de luchar por la independencia de su tierra- ¡Contra quienes se han apoderado de nuestras siembras, de nuestras ciudades, de nuestras minas! ¡Conquistemos nuestra patria, ya que la hemos perdido! Desde hace una eternidad, nuestros antepasados vivieron en esta tierra maravillosa que nos sustenta; generaciones y generaciones de chilenos vendrán tras nosotros a ocuparla y a bendecir sus frutos. ¡Seamos leales a nuestro pasado, seamos dignos de nuestros hijos! ¡Mocetones de Arauco, gente libre y valerosa de Chile, vamos a continuar esta guerra hasta que no quede, un solo tirano, un solo siervo del imperio en nuestra patria!”

Zigzag, páginas 107 y 108.

Recordar sin embargo que hasta hoy hay una lucha de los Mapuches a recuperar sus tierras (“conflicto” para los medios de comunicación”), los 3 siglos de lucha no han acabado ahí, lo que es yo no tengo una postura definida respecto a esa problemática y me abstengo de opinar más sobre ella, honestamente, aun no sé qué pensar sobre ello (es decir, hay que ver ambas partes, no todo es blanco o negro, hay gente que les queman los sembradíos y no creo que tengan la culpa de haber comprado ese terreno >_>).

De pasada comparto una imagen de otro de esos libritos que teníamos antes de que se ocupara el iternet para lo escolar (xp), hace poco me enteré que estos son de 1985!!! Wow, padre, te quiero, cuidaré estos libritos, te lo prometo :3


Y cito las palabras que salen en negrilla al lado de la imagen: “Lautaro, que había trabajado para Valdivia, enseñó a su gente que el caballo no estaba pegado al hombre español.” Hecho fundamental señores xD


Para ser más específica x3

Viva la literatura, no al impuesto al libro x_x por favor! no pude comprarme el libro de Inés que quería T_T ojala pronto pueda...

martes, 2 de agosto de 2011

Cap 14: fanfic de The Tyrant Who Fall in Love / Koi Suru Boukun.

Hola! para variar disculpen por favor la demora, este cap no me convenía lo suficiente pero después de comentarlo como siempre con una amiga salvadora me convencí de subirlo xD espero que les guste! Oh sí personajes... vuelvanse locos jojojo.

Y una vez más: UN SALUDO PA PIÑERA QUE ME ESTÁ LEYENDO n.n/ por favor, no seas malvado :3 sí?

Y bueno, al fic:

- Bien, tendremos que ponerle una inyección – dijo el doctor con voz de profesional – enfermera, ayúdeme a voltearlo, por favor.

Senpai estaba viendo lo que ocurría con extraña sorpresa, evidentemente el ver a Morinaga siendo movido de ahí para acá como muñeco de trapo pesado podía descolocarlo al considerar que hace apenas dos días ese mismo hombre se había visto tan fuerte y poderosos cuando lo violaba, haciéndolo ver al mismo senpai como muñeco de trapo, solo que en su caso, un muñeco de trapo ligero.

La enfermera (que tendría más o menos 30 algo de edad) bajó sus pantalones dejando a la vista sus nalgas algo sudadas por la enfermedad, y senpai apartó la vista con sonrojo en la cara, como si sintiera vergüenza ajena, humillación ajena, y sin ver solo pudo oír el quejido lastimero de Morinaga al momento de la inyección a manos del doctor, mientras la enfermera lo sostenía para evitar algún movimiento brusco del somnoliento.

Senpai volvió a mirar, ahora la enfermera le sacaba la chaqueta que no pudo sacar el senpai, mientras el doctor anotaba en una libretita remedios y sugerencias para su paciente; pero senpai no cayó demasiado en eso, realmente estaba sumido en ver como manos ajenas y femeninas tocaban a Morinaga; cómo la enfermera, aunque con la frialdad de una profesional, tocaba a Morinaga al moverlo de aquí para allá queriendo meterlo a la cama, pero él pesaba demasiado, por lo que tuvo que…

- disculpe, puede ayudarme?

- …. Ah! Eh? – senpai siquiera se dio cuenta a primeras, y de inmediato se preguntó a sí mismo qué cara estaba poniendo justo ahora. Tal parecía que ninguna ofensiva, pues la enfermera lo miraba con normalidad, solo que esperando respuesta – c-claro…

Senpai se acercó y la ayudó a meterlo dentro de las frazadas, sin siquiera darse cuenta que eso significaba que no podría dormir en su propio cuarto al menos esa noche; y es que senpai sólo podía darse cuenta de sus extrañas sensaciones, una a una venían como olas que lo congelaban de la impresión, ahora extraña vergüenza ajena, y de último tontos celos “celos…?” senpai recordó, era el mismo sentimiento de la mañana, cuando esa chica tocó a Morinaga con su pañuelo…

- Gracias… - la enfermera había notado la conducta tensa de senpai, pero no hizo más que ignorarlo, después de todo, siempre uno se puede encontrar con gente rara de la que no se sabrá nunca su historia.

- Aquí está, debe tomar una de estas cada 8 horas, este jarabe cada 6, y lo de siempre: mucho líquido y descanso – el médico sonrió mientras le daba un papelito a senpai con las recetas y las indicaciones, senpai lo recibió con un agradecimiento cortes venido de la costumbre, pues aún estaba algo descolocado para pensar claramente – son $XX (N/A: no sé cuánto poner ahí xD, pero puedo chamuyar en pesos chilenos jaja).

Senpai casi había olvidado pagarles y se volteó para tomar del segundo cajón de su escritorio su billetera donde llevaba los billetes “grandes”, sacando lo necesario para pagarles ahí mismo, pero al voltear con el dinero en la mano notó la extraña mirada que le arrojaba la enfermera y el médico, senpai se sobresaltó, otra vez sin pensar había hecho algo que lo delataba, el médico y la enfermera estaban confundidos preguntándose de quién era esa habitación finalmente si el enfermo dormía ahí pero ese joven sabía dónde estaba el dinero (xD), pero el médico lo recibió rápidamente, igual que la enfermera él no preguntaba y su rostro extrañado solo duró unos cuantos segundos (cosas de ir a atención a domicilio xp).

- Gracias a usted, por favor, siga las indicaciones y las instrucciones de las medicinas.

- H-hai…

Senpai esta vez sí pudo acompañar a sus visitantes hacia la puerta, sintiendo un gran alivio al cerrarla tras ellos. Pero a la vez también, sintiendo un pequeño aire de ese asco que lo había seguido todo ese día, solo que como ellos eran desconocidos no le dolió tanto como con Yamagushi “Yamagushi…” las horas habían logrado calmar a senpai por lo que pudo pensar un poco más en lo que había pasado con él, y a medida que volvía a su habitación pensaba y se convencía que en realidad Yamagushi no pudo haberse enterado de lo que tenía con Morinaga, aunque no sabía qué podría estar pensando referente a la sangre… qué explicación darle… y senpai estaba decidiendo como antes había decidido, que haría como si no hubiera pasado nada, después de todo, por qué tendría que darle explicaciones a ese “alumno de curso inferior” pensó con menosprecio para convencerse más de su decisión, pero, ¿y Morinaga? Lo veía ahora mismo, durmiendo más plácidamente que antes, puso una mano en su frente y se dio cuenta cómo estaba ya un poco mejor, la inyección había sido muy efectiva y estaba más tranquilo pensando que a medida que pasaran las horas se iría sanando poco a poco. Le acaricio su mejilla, disfrutando el sonrojo y su expresión cansada, pensó que Morinaga sí querría darle explicaciones a Yamagushi, e incluso que el mismo Yamagushi se lo preguntaría y para asegurarse que éste último no se enterara de nada peligroso decidió que lo mejor sería hablar con Mori de lo que había pasado en la casa, de lo que Yamagushi había visto.


Y al pensarlo su cara se endureció, no se fijó, no lo pensó, solo retiró su mano de la cara de Morinaga y fue a cambiar el pote de agua por agua limpia y nuevo hielo, pensando que esperaría a que bajara del todo su fiebre y que entonces se iría a comprar la medicina y comida precocinada pues ya era hora del almuerzo; para Morinaga, senpai mismo le prepararía avena con vitaminas, uno de los pocos platos que podía cocinar, “y manzanas… compraré manzanas”.





Horas después senpai estaba de regreso, dejó las bolsas de comida en la cocina y se fue de inmediato con las bolsas de las medicinas en la mano, a ver cómo seguía Morinaga, encontrando a éste durmiendo como lo había dejado, tocó su frente y no pareció tener fiebre, pero le puso el termómetro igualmente para estar seguro. Le acarició el pecho con algo de conciencia e inconciencia tras dejar el termómetro en su axila, senpai disfrutaba ese calor de fiebre que despedía el cuerpo de Mori, tan cálido y húmedo, además de sentir bajo sus dedos como se movía su pecho al respirar, profundamente pero no tan lento como un sano lo haría.

RRRIIIINNN!!!

Sonó un celular, y senpai dio un brinco al ser sorprendido infraganti por él mismo otra vez acariciando a Mori dormido, pero no tuvo tiempo para avergonzarse demasiado pues buscó con rara desesperación de dónde provenía ese ruido, y escuchó. Venía de la chaqueta de Morinaga que había quedado sobre la cama, tragó saliva y puso mirada severa, lo buscó y miró su pantalla apenas encontrarlo: “Hiroki” decía, senpai se preguntó de inmediato y con mala cara quién coño era (xD), y qué hacía llamando a Mori, y miró a éste como si pudiera contestarle aun dormido, luego volvió a mirar la pantalla del celular y otras vez los celos lo invadieron con una rabia con bonus extra “bueno… no me queda más que contestar…” se excusó, cuando en realidad solo quería indagar...

- aló?

- Ah! Lo siento… es el celular de ángel, digo! De Morinaga-kun?

- Sí, lo es, solo que ahora no puede contestar, por eso lo he cogido yo, su senpai.

- Ah... ¡ah! – hiro se aterró de inmediato, recordaba al demonio-tirano-homofóbico y violento senpai de su amigo, y tembló de inmediato – ah… ya veo… em, perdone, solo quería saber si él estaba bien… - dijo con voz tímida Hiro.

- Por qué? – dijo secamente a su vez senpai, sin tener ni un mínimo de cortesía ni de inteligencia si quería sonsacarle información a su interlocutor casual.

- Ah… pues… es que, cuando se fue se veía… muy mal y-

- Se fue? De dónde? – senpai lo increpaba con voz furiosa y Hiro casi podía sentir las llamas de odio a través del celular.

- Eh… es que, anoche… él pasó aquí anoche… y se la pasó estudiando, casi no durmió y se veía muy mal… cuando se fue… - pero a Hiro no le quedó más que contestar, sentía el peligro de mentir como si senpai leyera la mente, y también sentía la incapacidad de ocultarle algo como cuando era niño y su madre lo regañaba.

- ….. ya veo… - contestó bajo senpai, su furia había caído tras oírlo todo y con crudo desdén, como despecho ante todo concluyó la conversación – pero no te preocupes, él está bien, yo lo cuidaré.

PI PI PI PI…

Hiroki bajó su celular de su oído adolorido por la voz violenta de senpai, y lo miró un rato, se preocupó de su amigo y se espantó más aun, se preguntó como muchas veces qué le veía a ese tipo Morinaga, y se arrepintió de que años atrás él no hubiera insistido más con él “yo lo cuidaría mejor” pensó con temor pero con despecho a su vez.

De vuelta donde senpai, éste miraba con un odio nuevo a Morinaga, que dormía plácidamente como si no hubiera dormido en días (y en realidad, algo así había pasado).

Senpai se acercó a Morinaga con paso firme y furioso.

- ¡¿Quién era ese tipo?! ¡¿Qué tienes con él?! ¡¿Es ahí donde pasaste la noche?! ¡¿Por qué te llama?! – gritoneó eufórico senpai, aunque sabía que Morinaga no podía contestarle, aunque se arriesgaba tal vez a despertarlo cuando aun senpai no estaba listo para encararle, solo para gritarle - ¡Me hiciste algo así y después te fuiste donde él! ¡Eres un cobarde! ¡Toma la responsabilidad, idiota!... - respiró hacia dentro, como inflando su furia – no tienes que mirar a nadie más! ¡Ni a Yamagushi! ¡Ni a esa chica! ¡A nadie más!

- Nnn… - Morinaga se removió un poco en la cama, pero no pudo demasiado por el cansancio de su cuerpo, sus cejas se arquearon un momento, pero de inmediato volvió a la serenidad y a dormir profundamente.

- ….. – senpai agitado, se había dado cuenta de lo que había dicho, puso una mano en su boca con histeria como si pudiera parar las palabras ya arrojadas, tiritó y sus ojos se pusieron llorosos, tenía tanto miedo de él mismo en ese momento, y la palabra “insano” volvió a su mente; quería golpearlo, ahora mismo quería romperle la cara a Morinaga, “Tú tienes la culpa de todo, maldito bastardo, tienes toda, toda la culpa!”.

Y con esas emociones se acercó furioso a Morinaga, decidido a partirle la cara, a hacerlo pagar por todos esos años, todas esas “violaciones”, todos esos sentimientos que lo confundían e invadían sin parar. Lo cogió del cuello de la camiseta, sintiendo cómo las lágrimas contenidas se le enfriaban en sus ojos, y lo miró con furia, a centímetros de su cara, pudo sentir su respiración caliente por la fiebre y ver de cerca el sonrojo que tanto disfrutaba de él.

- ….!! – y toda su furia y su odio se volvió nada, se volvió pena y pesar, desesperación y humillación, cerró los ojos tan fuerte como cerró sus puños en su ropa, y las lágrimas cayeron de su cara tensa, sonrojada y tiritona. Tragó saliva como tragándose toda la rabia y ahora miró a Morinaga (aun dormido profundamente a pesar de todo) con ojos de pena y rabia, la misma mirada que Morinaga le había mostrado cuando le dijo que lo odiaba; sus dientes tiritaban, sus manos temblaron.

Y senpai besó a Morinaga, dejándolo caer a la cama de lo poco que lo había levantado con sus puños, lo besó con desesperación, con amor y odio, y sus manos al fin libres de todo limite recorrieron el pecho húmedo de Morinaga sobre su camiseta, y la boca de senpai se abrió mientras sus ojos permanecieron cerrados y sufrientes mientras disfrutaba ese beso agitado, mientras degustaba la saliva caliente y amarga por la enfermedad de Morinaga, su aliento afiebrado, sus labios ardientes de fiebre que senpai mordisqueó con los suyos.

Morinaga no pudo hacer nada, solo removió un tanto su cara queriendo escapar de la falta de aire, pues tenía las narices tapadas y no podía respirar bien con senpai en su boca, tosió por lo bajo un tanto en la boca de senpai, y este sintió como desesperaba a Morinaga al quitarle el aire, lo que lo ánimo extrañamente a seguir, y así pasaron los minutos, y más minutos hasta que senpai se vio satisfecho al fin después de 10 minutos de besos alocados; sintió erección en los jeans y tal vez por eso paró, porque sintió el dolor de su pene provocado por su erección. Lo cierto es que al parar de todas formas siguió inclinado sobre Mori, necesitaba mirarlo, y lo observó con total libertad, como esa vez hace apenas unos días en que haciendo el amor sobre él disgustó libremente su visión… pero ahora Morinaga estaba dormido… como siempre pero respiraba más agitado, tal vez de alguna forma igual había logrado llegar a él en sus sueños.

Senpai se limpió la boca con su manga, y recuperó a su vez el aire faltante, mientras aun en su boca degustaba la sombra de la ajena. Su sonrojo era del todo, pero su nerviosismo de cierta forma había pasado, como su furia, y ahora si bien sentía una inquietud por dentro era solo por la excitación y la locura que había acabado de hacer, pero era mil veces una mejor sensación que la histeria inquieta de ese día. Morinaga dormía, Morinaga no se movía, no rechazaba sus besos, y eso lo calmaba, que se quedará ahí, que su boca estuviera caliente para él, senpai no quería de alguna forma que Mori despertara, no quería hablar con él, no quería avisarle lo de Yamagushi, ni aclarar nada…

Senpai aun impactado de lo recién vivido, decidió levantarse a preparar la comida que había comprado, no porque quisiera escapar como antes de lo vivido, sino más bien porque estaba satisfecho de lo hecho de alguna forma, era la primera vez que senpai hacía del todo lo que quería con respecto a Morinaga, con respecto a su carne, nunca lo había podido tener como ahora porque el solo hecho de que Mori estuviera despierto, consiente, mirándolo, lo descolocaba demasiado como para ser honesto, ahora había podido gritarle, besarlo y tocarlo como no se había dado cuenta que deseaba hacerlo… y terminó de entenderse a sí mismo, recordando cómo hace días tapó sus ojos para que no lo viera sobre él, mientras brincaba sobre Morinaga haciendo el amor en un vaivén interminable. Y su entrepierna dolió una vez más, aun delicada a cualquier estimulo, miró otra vez a Morinaga, con sonrojo y con cierta molestia, como si el orgullo sobre todo no pudiera alejarse de él.

Se levantó al fin para hacer la comida, dejando atrás esa habitación, y mientras calentaba la suya precocinada en el microondas se puso a preparar la avena con vitaminas para Morinaga, a la vez que decidía para sí mismo que Morinaga no se enteraría de ese beso, ni de los gritos que le arrojó momentos antes, pero sí, de alguna forma Morinaga le iba a dar explicaciones, senpai tenía que escuchar de su boca lo que sea que tuviera que decir sobre la noche pasada en que él no estuvo, porque en realidad, no importaba el qué dijera, senpai en realidad quería absorber su tono de voz, esa voz sumisa pidiendo perdón, voz tímida y tiritona como siempre cuando se disculpaba, solo esa quería oír de él ahora.

“yo no me arrepiento” es cierto, Morinaga en realidad ya no se disculpaba como antes, y no sabría si lo haría ahora, pero quería que lo hiciera.

- Es cierto… soy un egoísta…

Pero senpai también no se arrepentía de su accionar, como Mori tampoco de haberlo abusado así, senpai no se arrepentía de no dejar que se fuera, porque en verdad solo quería tenerlo junto a él, una necesidad enferma, un hecho desesperante que solo se calma al tenerlo cerca.

Pero también le dolía el verlo sufrir, el que las cosas hubieran llegado hasta ese punto, a las lágrimas crudas, a la violación, a lo insano y a lo loco.

- Yo… dije que lo aceptaba… es mi culpa, también yo fui quien lo buscó – murmuraba revolviendo la avena casi lista, el microondas había hace rato dado su “pitito” de listo pero senpai no lo había oído, sumido en sus pensamientos hablados – cómo decirle que… lo acepto… a él… que quiero que se quedé aquí aunque sufra…

Senpai apagó la cocina y tapó la ollita de la avena. Comió en la cocina, donde en realidad más le gusta comer y degustó sin sentir ese platillo que en realidad era insípido, nada que ver con las comidas que le daba Morinaga, comidas que Mori preparaba con esmero y cuidado, memorizando cada característica del plato y los ingredientes para satisfacer cada vez más los gustos de senpai.

“Lo acepto, lo acepto” se repetía sin parar, se había dado cuenta de por qué había dicho aquello esa vez, y más importante, el qué aceptaba, lo aceptaba a él… a sus sentimientos, a que lo deseara a sí, a él, completamente, porque no quería que se fuera, que se alejara, quería tenerlo a su lado aunque ambos sufrieran.

Pero tal vez se había dado cuenta muy tarde de esto, si ya habían llegado al punto de lo insano, si ya había ocurrido un abuso de las magnitudes que había sido, tal vez no servía de nada que senpai se haya dado cuenta que quería estar con Morinaga, que lo aceptaba. Hace un año hubiera sido perfecto, cuando Morinaga aún era el tímido chico que se le declara con tristeza, con dolor y miedo, pero entonces senpai solo pudo pedirle que se quedara a su lado sin conciencia de ello, aun si lo besó a cambio, aun si se atrevió a besar a otro hombre, senpai no había sabido el por qué. Solo sabía que no quería que se alejara, y solo hoy sabía que eso significaba que aceptaba sus sentimientos, incluso no por deber (como una obviedad ya que Mori está a su lado) sino por deseo propio, senpai quería aceptar a Morinaga, quería que todo fuera más fácil, desearía poder quererlo…

- Eh?... ¿quererlo…? – senpai no había casi tocado el plato, recordó tantas, tantas cosas, tantos momentos en que la felicidad se había deslumbrado en ese vivir cotidiano de ellos dos; en el laboratorio, en el casino de la universidad, en casa en esas apacibles tarde, y de pronto… senpai también recordó esos momentos de sexo intenso pero amable, donde Morinaga lo abrazaba tan fuerte como si tuviera miedo de que se le escapara, con la desesperación de contener el tiempo ahí mismo, de alargarlo al infinito y quedarse conectado con él, senpai lo sentía, en esos momentos no pero ahora podía hacerlo… esos momentos también eran felicidad - ….. – senpai se sonrojó y comenzó a sudar nervioso, se había dado cuenta de demasiadas cosas y casi deseó ser diferente, cambiar el cómo era, ir ahora mismo y decirle todo a Morinaga, que entendía todo, que lo aceptaba, que estaba bien hacer esas cosas con él, que juntos podrían alargar ese tiempo… pero no podía, senpai no era así, y aunque ahora era consciente de que quería estar con Morinaga, no alejarse ni dejarlo alejar, de que quería que se quedara aunque sufriera… no podía decirlo, y ¿cómo decirlo? Que era un egoísta, un insensato, un tirano incluso para esto – entonces… - dijo con voz temblorosa para sí mismo – lo que tengo que hacer… - tragó saliva, sin ver la nada pero viendo toda la verdad – es…

CONTINUARÁ.

Ya saben, comentarios aquí abajito o en el cuadro de mensajes al lado xD, tambipen está mi correo: shicakane@hotmail.com para quien quiera escribirme y comentarme (o amenzarme, suele pasar xD).