Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

jueves, 13 de octubre de 2011

Cap 16: fanfic de The Tyrant Who Fall in Love / Koi Suru Boukun

Hola otra vez, aquí el capítulo 16 (uff cómo se van acumulando jaja) e estado viajando para variar a Copiapó, y después ¡a Argentina! Segunda vez en mi vida que voy, fui esta vez por un congreso y por supuesto aproveché de comprar muchos libros y hasta novelas japonesas (ya escribiré una entrada sobre eso), pero lo que en verdad me demoró con este cap (aparte de encontrar un buen cierre para él) fue que nos obligaron a cerrar el semestre a todas las universidades en toma T_T desgraciados, inventando la fecha del 7 de octubre y amenazando a las universidades de que no les darían fondos y por tanto no les podrían pagar a los profesores ni otros funcionarios, así que teníamos sobre presión, perder becas y créditos al reprobar si no aceptábamos las clases online (que los profes harían sí o sí por la presión de quitarles sus sueldos) y la presión de siempre del rectos que dice hace medio año que la U se va a quiebra (lo cual si fuera verdad nos daría la razón de que las Us en Chile se autofinancian n.nU) che, como si pudieran quitar los créditos, es negocio de bancos no les conviene y por eso estamos en toma justamente. Y bueno, no me fue tan mal en realidad, incluso un ramo lo pasé con un 6,9 wowo ese sobre leer libros, justamente esos que comentaba aquí y usé precisamente esas entradas para hacer las fichas n.n tal vez hasta las suba.

Y bueno, ya subiré fotos de Mendoza y de los libros comprados, dios que eran baratos! Daba hasta vergüenza sorprenderse tanto, ufff, allá todo tan barato, como no inventan impuestos de libros ni de otras cosas (es que aquí inventan ya que a las mineras no se les cobra nada à exageración rencorosa), aunque extrañé la palta. Sobre el congreso también hablaré un poco, pero para resumir, lo que aprendí fue: la democracia hace mucho que caducó, punto; se unió con un capitalismo exorbitante que va incluso en contra de su propio sistema y nació el complot, los intereses y etc. Uff, cómo pensando todas estas cosas escribo yaoi y no panfletos? Je, es que soy multifuncional y también los hago, además, la que ya leyó hasta aquí aparte de darles las gracias aprovecho de decirles: INFORMENSE!!! ACTUEN!!! Y un SALUDO AFECTUOSO A PIÑERA, sabe que no volverá a salir candidato, y sabemos nosotros que la única razón por la que no “sede” a las demandas estudiantiles-nacionales-ciudadanas es porque te están tocando el bolsillo a él y a su oligarquía, porque en verdad, aquí hay oligarquía (gobierno de unos pocos), qué democracia? Ja! Qué democracia? xD

Así es como aprovecho de introducir un llamado a través de yaoi, wow, que loco xD

Posdata última: intransigentes? Ja! No quieren parar los proyectos que están en el congreso con “urgencia”, y quieren que nos sentemos a dialogar, dialogar sobre que no queremos esos proyectos que van en contra de nuestros deseos cuando en verdad ya se están tramitando en el congreso, ja, intransigentes, y lo peor es que la gente que ve la tv (maquina manipuladora y filtradora) se lo cree, ains…

Cap 16:

Senpai despertó con un poco de calor, había dormido sobre las frazadas al lado de Morinaga por lo que le resultaba extraño despertar así, por lo que de inmediato vio a Morinaga, que aún dormía, y le puso la mano en la frente pensando que tal vez la calor provenía de su cuerpo por fiebre, pero no, él ya no tenía fiebre y dormía plácidamente. Senpai suspiró aliviado, dio un bostezo y vio la hora en el reloj despertador que estaba sobre la cama, eran las 19:30, había dormido una buena siesta.

“Y ahora… ¿debería dejarlo dormir?” senpai recordó que Moriaga no había comido nada en todo el día y tampoco había tenido la oportunidad de darle su medicina, pero si necesitaba dormir… tal vez debería dejarlo “vaya que lo necesita…”. Senpai decidió ir a terminar su propia comida, el apetito siempre se le iba cuando está peleado con Morinaga y reaparece apenas se solucionan los problemas, y ahora sentía que se habían solucionado, por tanto, tiene hambre ahora mismo.

Se fue entonces a la cocina, tras volver a poner el termómetro bajo la axila de Morinaga, y ya en la cocina recalentó la mitad de almuerzo precocinado que había dejado botado en la tarde, casi no lo había tocado en verdad, y mientras se calentaba en el microondas se acordó de la avena que había cocinado para Morinaga, y decidió meterla al refrigerador, tal vez en unas horas lo despertaría al menos solo para que comiera y tomara su medicina, ya no tenía miedo de esa opción, de despertarlo, aunque para él ya habían hablado demasiado (o llorado demasiado) esperaba no volver a tener una conversación sería con Morinaga al menos en unos días, lo desgastan demasiado…

Comió (la comida le pareció incluso un poco más sabrosa) y después fue a ver el termómetro, Morinaga disfrutaba de unos 37 grados normales, senpai entonces cambió el agua del pote y volvió a lavar la cara de Morinaga que hizo un par de ruidos quejosos al sentir el agua pero que aun así no se despertó, senpai esperaba que despertara casualmente al lavarle la cara, y al no conseguirlo se decidió a dejarlo dormir, después de todo ya no tenía fiebre, la medicina ya no era tan urgente, y si necesitaba dormir, no había mejor forma de alentarse de un resfriado que esa, pensó.

Senpai ahora se sentía tranquilo y relajado, había estado muy tenso esos días y tras la siesta y la comida sentía que se había recuperado por completo, ahora un buen baño y estaría como nuevo, tal vez después leería algún libro en su habitación, cuidando por si Morinaga se despierta y después, más noche, en paz a la cama… “¿cama?” cierto, ¿en dónde dormiría senpai? “…bueno… ya dormí hace un momento en la cama” pero dormir sobre las frazadas es diferente, lo sabía; pero tenía miedo de la habitación de Morinaga, de esa cama, así que aunque se le pegara el resfriado prefería dormir con Morinaga en su propia cama que en otro lugar, después de todo, senpai ya estaba más tranquilo y desinhibido con respecto a todo, habían pasado demasiadas cosas ya; incluso para él, ya habían situaciones que no lo extrañaban, aunque sabía, conociéndose, que tras un tiempo, cosas que no lo avergonzaban volverían a avergonzarlo, a hacerlo sentir extremadamente nervioso (porque ahora no era que lo estuviera ante esa idea) pero en un tiempo más… era como si perdiera el hilo, y las distancias vergonzosas las volvía a inventar él mismo… “debo pensar… en solucionar eso…” se dijo, ya estaba más decidido a “estar bien… con Morinaga”.

Fue a darse el baño, ya casi ni le dolía el cuerpo, y los pequeños dolores siquiera los asociaba a ese día, sino que eran ignorados de forma no forzada, incluso, tal vez porque en parte se había acostumbrado a ellos…

Salió ya con el piyama puesto y el cabello bien secado por la secadora (aunque odiaba usarla, esta vez se obligó a hacerlo) no quería resfriar más a Morinaga con su humedad.

Llegó a su cuarto, había caminado hacia él algo nervioso, pero al abrir la puerta y ver a Morinaga durmiendo tranquilamente en su cama, se calmó…; pero algo más pasó entonces, que fue lo que en realidad lo animó a entrar mentalizado a acostarse a su lado, algo que lo emocionó de extraña forma cuando al caminar unos pasos dentro de la habitación sintió un aroma, un exquisito aroma que impregnaba con calidez la habitación, haciéndola sumamente acogedora como si el aire fuera suave al tacto; caminó un poco más tras haberse detenido al sentir ese olor, y al llegar donde Morinaga, al lado de la cama y contemplarlo, se dio cuenta que ese era su aroma, el de él, como si al dormir su cuerpo lo destilara, su respiración lo exhalara, llenando la habitación, casi marcándola solo con ese olor, impregnando las sábanas, ¿por qué no lo había sentido antes? Es cierto, las otras veces era Morinaga quién se despertaba primero, y las pocas veces que él lo hacía despertaba CON Morinaga, no había forma entonces que él sintiera el aroma de éste, ya incluso impregnado el propio cuerpo de senpai sin haberse dado cuenta…pero entonces, ¿por qué ese aroma también lo sentía tan familiar? ¿Era por eso mismo? O tal vez porque en realidad siempre había sido consiente de él, del aroma de Morinaga…

“Bueno… todos tenemos un aroma” bajó la vista senpai, ya sonrojado al darse cuenta de lo que estaba pensando, y cómo le daba vueltas a algo como eso.

Pero de pronto su cara se sorprendió además de sonrojarse, al fin había recordado, ese aroma, el aroma de Morinaga, era igual al que había sentido hace unos días al dormir a su lado, el viernes pasado, antes de la violación, cuando senpai por su cuenta quiso hacerlo con él “hacerlo…” recordaba bien, ese extraño impulso por esa lágrima solitaria de Morinaga, ese extraño impulso de querer hacerlo feliz, ese impulso que lo hacía capaz de tantas cosas con tal de que no llorara, como ahora.

Su cara entonces se puso seria, no había sido un error el haberle “propuesto” lo que le propuso a Morinaga ese día, lo que fue un error fue dejarse llevar por la vergüenza una vez más la mañana siguiente a ese día, recordaba bien el “apártate” y ahora ya había superado su orgullo para darse cuenta que no había estado bien, que era tonto reaccionar así tras haberse acostado con Morinaga, y que había… “fui cruel… muy cruel…”.

Con ese pensamiento arrepentido, senpai se metió a la cama, moviendo un poco a Morinaga, sin miedo a despertarlo, si eso pasaba, no tendría miedo ni vergüenza, lo había decidido con todo su corazón esa noche, aun si le temblaban las manos y un poco la barbilla.

Y al sentirlo a su lado, bajo las frazadas recordó que Morinaga aún estaba con la ropa de calle (o tal vez lo sintió), el pobre iba a dormir con jeanss esa noche, y aparte de la comida y las medicinas, se anotó en su mente que si Morinaga despertaba, también haría que se pusiera el piyama. Y con esos pensamientos más tranquilos, y tras verlo dormir con ese rostro tan sereno y relajado, se calmó más a su vez, aun si tenía un mínimo de sonrojo (inevitable) en su cara; cogió un libro pendiente que tenía en su velador y se puso a leer, ya no pensaba en Yamagushi, ni en el profesor, ni en la mancha de sangre, siquiera se acordó que no había avisado en la universidad que no iría mañana (lo había pensado de forma natural, debía cuidar a Mori), solo Morinaga estaba en su mente, y con él una tranquilidad que nunca había sentido, Morinaga poco a poco estaba significando paz, aunque en verdad, siempre le había traído tranquilidad en esa monotonía y cotidianidad que compartían, el caso es que solo ahora senpai se daba cuenta de eso.

Senpai al principio no entendió mucho lo que leía (un libro sobre agricultura en la historia) algo nervioso al sentir el calor de Morinaga a su lado, a pesar de sentirse a la vez tan cómodo en esa cama (tampoco lo ayudaban esos vistazos fugaces que le daba casi sin darse cuenta, cada ciertos minutos). Pero después se concentró en el aroma al que aún no se acostumbraba su nariz, y así pudo volver a relajarse sintiendo su calidez, y leyó con tranquilidad más de una hora, en que la respiración suave de Morinaga era como la mejor música ambiental para una lectura apacible.

Deespués senpai ya completamente relajado, se levantó al baño y a atacar más comida precocinada que comió en la cocina mientras veía televisión, después dumó un cigarrillo (que había extrañado a lo largo del día por todo lo ocurrido), observó además que le gustaba el trajinar con piyama, aunque su tradicionalismo lo hiso sentir algo vago por eso (xD). Luego volvió al cuarto, y con el cuerpo más pesado por haber comido y fumado, se volvió a acostar, disfrutando la tibieza de esa cama por el calor de Morinaga, y el aroma de él otra vez, y siguió leyendo cómodamente más tiempo, dando suspiros satisfechos y relajados, y sintiendo como el sueño se acercaba lentamente a su tranquilidad. Ya no estaba ni siquiera nervioso, como si se hubiera acostumbrado a Morinaga más que nunca, como si casi lo necesitara en esa cama para estar en paz.

En eso estaba cuando…

***

Morinaga despertó de forma extremadamente lenta, y pasaron incluso minutos hasta que su conciencia le dijo que estaba despierto, y aun así no quiso abrir los ojos, tan pesados los sentía; a lo lejos oía de vez en cuando un ligero movimiento de hojas de papel, que más que despertarlo era como si lo arrullara, si no fuera por el hambre y la sed que sentía seguro hubiera seguido durmiendo hasta mañana. Y cuando al fin se animó después de varios minutos a abrir sus ojos, sólo entonces se despertó del todo pero simplemente por lo que vio: a senpai, a su lado, leyendo con tranquilidad, debía ser aquello un sueño.

- Nn? – dijo Morinaga, sin esperar que el sueño le contestara, era cierto que ya no le dolía la cabeza pero tal vez aun así eso podría ser una alucinación.

Pero la alucinación contestó, volteando hacia él un poco su cabeza, separando los ojos del libro, y al verlo…

- Morinaga – dijo como si nada – estás despierto? – no era de más que lo preguntara ya que Morinaga en verdad no se lo creía.

- ….. – y por eso no dijo nada, solo lo quedó mirando, con los ojos brillantes por al enfermedad, y un sonrojo ya no de fiebre.

- Aun tienes fiebre? Te sientes mal?

Senpai se puso de costado dejando su libro en el velador, su cabello suelto cayó sobre el colchón y Morinaga pudo sentir el aroma de su champoo, lo que lo convenció un poco más de que esa podía ser la realidad, pero solo un poco.

Senpai le puso una mano en la frente, mientras que con la otra se apoyaba en el colchón.

- No, no pareces tener fiebre. – Senpai se había imaginado tantas veces cómo iba a reaccionar, a actuar y decir cuando Morinaga se despertara que no le costó hacer lo planeado, pero aun así estaba algo nervioso, solo que Morinaga por su somnolencia no pudo notar su leve sonrojo.

- … senpai? – preguntó torpemente éste.

- Qué pasa? Tienes hambre?

- …… - Morinaga abrió más los ojos, atontado, no creyéndose creer que eso podía ser la realidad (xD).

- Te hice avena, te la traeré con té, siquiera has bebido algo hoy… - respondió senpai, ya mirando a otro lado y sin esperar respuesta de Morinaga, podía adivinar que éste estuviera sorprendido.

- Senpai… - de pronto Morinaga estaba poniendo esa cara de preocupación y pena, se había acordado de la nada pequeños lapsus de lo pasado (la enfermedad no le había guardado muchos), de llanto, de “lo siento!”, y ese horrible sentimiento de terror de perder a senpai…

Fue con ese sentir que Morinaga sin darse cuenta tomó la muñeca de senpai, de la mano con que él le había tomado la fiebre y que descansaba al frente de su rostro, en el colchón. Senpai solo se sorprendió, ya hace mucho que no brincaba a esos tactos sorpresivos de Mori, y además, prácticamente estaba acostumbrado a su cuerpo, por las horas que había pasado a su lado durmiendo plácidamente.

- Qué… qué pasa? – senpai reconoció esa expresión de Morinaga, vista por él tanto a lo largo de ese día, y con el miedo de que volviera a llorar lo calmó de inmediato con palabras que más o menos ya había planeado (y prometido a sí mismo) – no pongas esa cara… te dije que está todo bien – senpai luchó por mantener sus ojos clavados en los de Morinaga y tal vez se esforzó tanto en decir esas palabras que aquellas sonaron con un tono más duro que el deseado, pero era senpai, no podía cambiar tanto en un día – ya hablaremos más calmados después… - bajó la mirada, como si pensara en ese “después” – ahora debes comer y tomar tu medicina – dijo finalmente, tapando más a Morinaga con las frazadas, lo que impresionó mucho a éste, y separando con suavidad su muñeca de la mano de Mori, lo que lo impresionó aún más! – además… debes cambiarte, aun estás con ropa de calle – senpai parecía más solemne que serio, pero ese leve sonrojo lo delataba, solo que Morinaga aún no caía en él.

- Ah! Es cierto! – ese último comentario fue el único que pudo responder, todos los anteriores eran demasiado impactantes y confusos para él, solo le quedaba estar estupefacto.

Senpai se levantó y salió un poco rápido de la habitación, no podía evitar su nerviosismo a pesar del todo autoconvencimiento que se estaba haciendo para actuar bien con Morinaga. Y con respecto a éste último tampoco estaba muy tranquilo que digamos, estaba en realidad completamente confundido tanto por las palabras de senpai como por la situación completa ¿qué hacía en primer lugar, en la habitación del senpai? Lo único que recordaba era estar en el laboratorio, después de alguna manera estaba con senpai en algún sitio, y como con sombras después podía acordarse del llanto y que le decía lo siento, pero nada más… tal vez, las manos de senpai en él, ¿pero eso último podría ser su imaginación-deseo?

- Se fue… - se dijo a sí mismo, y dio un vistazo rápido a la habitación (no solía estar ahí demasiado). Se enderezó un poco, ese movimiento le causó un poco de dolor en la cabeza, aún estaba delicado. Sentía la ropa pegada a su cuerpo y sudorosa, y pensó en que debería ir a cambiarse de inmediato pero estaba nervioso de dejar ese lugar, nervioso de todo en realidad, y no sabía si quería que senpai volviera…

“Pero él dijo… que todo estaba bien… ¿eso quiere decir que me perdonó? No lo recuerdo…”. Morinaga suspiró y se reacomodó del todo, sentándose en la cama viendo la puerta cerrada con timidez ansiosa, recordando hace segundos cómo la espalda de senpai se alejaba, con su cabellera suelta…

“eh? eso… ya lo había… visto…” recordó de pronto esa misma imagen de hace ya unos 3 días, cuando tras el brusco “apártate” de senpai éste se había ido volando de su habitación, pero solo ahora se daba cuenta de algo en especial en ese accionar, algo que antes no había podido ver precisamente por el impacto y el dolor causado de ese “apártate” que le rompió el corazón como días después él le rompería el cuerpo a senpai, casi en modo de venganza, rompiéndose a sí mismo el corazón otra vez.

Pero lo que ahora Morinaga veía, recordaba, y era consiente, era que en ese minuto cuando senpai se fue volando de la habitación llevaba bóxer…

“¿Por qué? No se durmió de inmediato como siempre? Y si no… por qué se quedó a mi lado? Teniendo el tiempo incluso de ponerse su ropa interior…”

Morinaga, completamente sorprendido y ahora por su propio descubrimiento, sólo le quedó pestañar varias veces seguidas y notar cómo su cara se acaloraba, ya siquiera sabía si era por fiebre…

“senpai… se quedó ese día…”.

La puerta se abrió mostrando un senpai algo sonrojado (ya Morinaga podía notarlo, tantas sorpresas lo habían terminado de despertar) con una bandeja en las manos donde se podía ver un plato y un termo. Senpai de forma mecanizada caminó a la cama, casi sin ver a Morinaga y le puso la bandeja en las piernas, mientras volteaba a ver las medicinas que había dejado antes en el velador. Morinaga estaba tan mudo como él, había aumentado de pronto el número de preguntas que quería hacerle, y en realidad, aún no sabía si debería hacerlas siquiera.

- Come, no puedes tomar las medicinas con el estómago vacío. – senpai fue el que rompió el hielo (aun con voz algo temblorosa) mientras “hacía como que” leía las instrucciones de los medicamentos.

- Ah! Sí… - últimamente era la única frase que usaba.

Morinaga comió en silencio, tratando de no mirar de forma tan obvia a senpai, que aún le daba la espalda pero se había sentado ya en la cama, Mori casi intuía que estaba tiritando de nerviosismo…

Senpai por otra parte pensaba qué debía decirle a Morinaga exactamente; ya había prometido que le diría todo, pero ¿qué era exactamente todo? Que lo perdonaba, claro, eso ya más o menos se lo había hecho entender (le costaba ser literal) pero también debía decir que lo aceptaba…. “sus sentimientos…” senpai tragó saliva algo frenético, ya había avanzado ese paso y con todo lo que le costó, y casi por un extraño orgullo consigo mismo no pensaba en retroceder.

Y así, y ante el silencio casi desesperante de Morinaga, senpai se animó a actuar, aunque tiritando, claro:

Primero se volteó de golpe, lo que hiso que Morinaga diera un brinco y casi se atorara con la avena tibia sabor a vainilla.

- T-te serviré té – dijo secamente senpai sin mirarlo, y tomando con velocidad el termo y la taza, y volvió a voltearse, no quería que Morinaga viera cómo le temblaban las manos.

Fue un primer acercamiento senpai, felicidades. Pero después de aquello… silencio.

Senpai sirvió el té maldiciéndose a sí mismo el tener una comunicación tan corta, mientras Morinaga miraba atónito su espalda, recordándolo en bóxer, y además preguntándose sin fe a sí mismo “¿quiere hablarme?”.

- A-antes… - empezó torpemente senpai, el té ya estaba servido hace rato, pero aun así no volteaba - dije que ya te perdonaba, ¿no te acuerdas? – su voz tiritaba casi tanto como sus manos.

- …. lo siento… - bajó la mirada Morinaga, seguía nonadado – no lo recuerdo…

Senpai volteó bruscamente, mirando casi con furia a Morinaga, pero su sonrojo lo delataba, y casi se le cae el té de las manos.

- ¡Pues te lo repito! ¡Te perdono! ¡No vuelvas a llorar!

Senpai estaba a casi 5 centímetros de su cara de pronto, el miedo y casi la rabia de que Mori no recordaba algo que le costó tanto lo llenó de un ánimo exagerado, y cuando se dio cuenta de todo, retrocedió mirando a otro lado, y torpemente puso el té en la bandeja.

Morinaga por su parte bajó la vista, sintiendo alivio y una extraña tristeza… (¿era tanta la felicidad que su corazón mal trecho no podía contenerla?)

- Gracias… - soltó al fin, pero sintiendo cómo los ojos se le ponían húmedos, y recordando (casi la amenaza) de senpai trató de detenerlos.

Senpai se dio cuenta, y sintió cómo el corazón le daba un vuelco otra vez.

- E-ey, te dije que no lloraras – se acercó y con brusquedad le quitó las lágrimas contenidas de los ojos con su pulgar – todo estará bien… ya te lo dije…. – cuidaba mirarlo a la cara, Morinaga de pronto parecía más débil.

- Sí… - susurró con voz tiritona Morinaga, le temblaba la barbilla y tratando de luchar contra eso comenzó a dar cucharadas a la avena comiéndola casi de forma frenética. Esa visión de él sonrojado y con parpados apretados mientras comía velozmente la avena sorprendió un poco a senpai, además de tranquilizarlo, Morinaga estaba tan nervioso como él.

- Además… si no lo recuerdas…- comenzó senpai nuevamente, dispuesto a decirlo todo ahí mismo (debía aprovechar el impulso) – te dije también… - no pudo evitar desviar la mirada, Morinaga ahora al contrario, lo miraba con la voca llena de avena y ojos llorosos y nerviosos, era una visión casi tragicómica – que aceptaba…

- ….. – Morinaga podía oír el latir de su corazón acelerado en su propia cabeza, y sentía cómo se le atoraba la avena en la garganta, olvidando incluso su sabor.

- …que yo sé… - dijo senpai, tragando saliva y apretando los ojos, casi tiembla, y con una nueva explosión voltea y ve a los ojos a Mori, que se le caía una pequeña lagrima por el ojo izquierdo – ¡yo sé que me amas! ¡Lo entiendo!

Morinaga tragó la avena de su voca casi tosiendo, nunca había escuchado eso de senpai, y no sabía exactamente cómo tomárselo, aunque definitivamente ea positivo que reconociera como válidos los sentimientos de Mori, hasta entonces, éste siempre había sentido de que no los tomaba en serio, simplemente porque era hombre… enamorado de otro hombre.

- Y…! - .volvió a voltear senpai, ya rojo e histérico del todo, un sudor nervioso comenzaba a verse en su cara mientras le tiritaban los dientes y poco a poco se expandía este temblor por todo su cuerpo – y…! – se esforzó por continuar, por decirlo - ¡Está bien! ¡está bien que me ames! – volteó un poco su cara para volver a verlo a los ojos, sabía que debía hacerlo ahora y por eso pudo ver la cara de sorpresa y casi pena de Morinaga, con algo de avena en sus labios, la lágrima había llegado a ella – yo acepto…. – vaciló, pero se recompuso de inmediato, tal vez solo por ver esa lagrima mezclada en la avena – yo acepto tus sentimientos!!! – gritó demasiado fuerte, pero no pudo evitarlo, quería aprovechar la fuerza de la vergüenza y el orgullo para canalizarlas en valor, y le funcionó.

Morinaga bajó la vista, sus ojos estaban sorprendidos y llorosos y de pronto por fin sentía el sabor de la avena, más dulce que nunca. Su mente trabajaba al 120% a pesar de que estaba aún enfermo, pensaba cómo tomarse lo dicho por senpai, e incluso si esto era un sueño… había dicho que aceptaba sus sentimientos, que los entendía, pero eso no significaba que él también loa sintiera, verdad? De que senpai lo quisiera también… sabía eso, lo sabía bien, pero aun así no pudo evitar sentirse sumamente feliz.

Sus manos tiritaban sosteniendo los cubiertos, había bajado la mirada observando la avena revuelta de su plato, no sabía qué decir ni qué hacer, le había comenzado a doler la cabeza nuevamente y sentía la garganta seca.

Senpai aun lo miraba de reojo, rojo del todo y esperando una reacción de Morinaga, vamos, le había costado tanto decirle eso, ¿acaso no le respondería nada? Tiritando esperaba, con su mente en blanco igual que la de Morinaga pero por supuesto, su orgullo ya no lo empujaba a una vergüenza que lo paralizaba, ahora al contrario, quería respuestas, una reacción “¡maldita sea, con lo que me costó decirlo!”. El nivel de furia-vergüenza de senpai empezó a subir a niveles exorbitantes mientras tiritaba más y más como si su cuerpo tratara de contener esa extraña furia. Con respecto a Morinaga, éste estaba tan anonadado que no podía sentir esa vibra asesina por parte de senpai a pesar que éste le clavaba una mirada de reojo y casi maligna.

La mente de senpai al fin dejó de estar en blanco (al contrario de la de Morinaga que seguía así) y pasó a estar lleno de insultos para éste, y cuando al fin la avena comenzó a enfriarse en esos minutos largos de silencio estático…

- ¡MALDITA SEA! ¡QUIERES TERMINAR DE COMER LA PUTA AVENA?! – gritó senpai, como excusa para liberar el estrés que el silencio de ambos le había causado.

- ¡S-SÍ! – respondió Morinaga dando el brinco más alto de la velada, y sonrojado y sudado (incluso aun con los ojos algo llorosos) comenzó a comer nuevamente la avena frenéticamente, casi con miedo de ese senpai que había vuelto a usar su tono tiránico (que casi se estaba extrañando con todo lo que había pasado).

- …..#### - senpai lo mirada con ojos asesinos más su ya sonrojo habitual, preguntándose por qué diablos Morinaga no parecía feliz, lo único que había visto hasta ahora en su rostro había sido la sorpresa, la perplejidad, y mil sinónimos más, ¡pero nada más que eso! “¡Al menos sonríe, joder!, ¡¿por qué sigues llorando?!”.

Senpai volteó con extraño enfado y recordando algo que le servía de buena excusa para salir de la habitación y tal vez fumar otro cigarrillo, dijo:

- Voy a buscar tu piyama… *gruñido* debes cambiarte…

- Ah! Sí! – dijo tiritando Morinaga, atorándose con la avena que quedaba en el plato.

Y senpai voló de la habitación, dejando nuevamente a un Morinaga desconcertado, solo que esta vez, también algo asustado con el regreso de senpai mode tirano aunque desde atrás le viera sus orejas rojas del todo al salir del cuarto.

CONTINUARÁ…

Perdón por la nota del principio, un poco de descarga de los problemas de mi país n.nU

Comentarios a:


O abajito, o al ladito en el cuadro de chat, donde quieran xD

Ah, y aprovecho de dar la buena nueva de que vuelvo a trabajar en limpiar el manga de Challengers que dejé sin acabar, hi, es que antes no tenía el photo shop, pero ahora que está de vuelta en mi pc me pondré a trabajar full *_*

sábado, 8 de octubre de 2011

Prebicito nacional por la educación, a votar ahora!





Los días 7 y 8 de Octubre, nuestro país vivirá una esperada fiesta ciudadana por la democracia y la participación social. Los ciudadanos y ciudadanas podremos participar activamente en el Plebiscito Nacional por la Educación, convocado por todos los actores movilizados y agrupados en la Mesa Social por la Educación. Este Plebiscito es una oportunidad para opinar sobre el sistema educacional que queremos y necesitamos para nuestros jóvenes y niños.


El sitio para VOTAR ONLINE ES:



TENGAMOS VOZ!!!

martes, 6 de septiembre de 2011

Cap 15: fanfic de The Tyrant Who Fall in Love / Koi Suru Boukun

Hola, perdón la demora de este capítulo, he estado demasiado adicta a la lectura de libros narrativos (como se podrán haber dado cuenta por mis pasadas entradas), en realidad llevo 16 libros leídos este año, y estoy muy feliz por ello, ahora leo Las 120 jornadas en Sodoma del marqués de Sade, libro que me costó 18 mil pesos (!!) hace unos años y que sólo e leído hasta la mitad, ahora lo retomó y espero terminarlo, además de leer a Borges y otras cosas por ahí de teorías del consumismo y la sociedad postcontemporanea y bla bla, sin contar con los documentos y noticias de la movilización estudiantil de mi país Chile, en fin! El caso es que me pondré a trabajar más con los fics, lo siento en verdad y espero no aburrirlas con literatura más de la cuenta xD.

Aparte, comentarles que se acerca el final de mi fic, pero ni tanto, 5 caps más tal vez deslumbren el fin de este camino xD tal vez no, en todo caso, el manga ya casi acaba… ainch… seguiré escribiendo fics de KSB sólo por eso xD. Besos, gracias por leer, espero sus comentarios n.n/

Cap 15:

“Quererlo…”

No sonaba tan descabellado como creyó, después de todo, eran amigos y… “lo estimo…” no, pero no era eso de lo que hablaba, lo sabía bien, quererlo era diferente, quererlo es “hacer esas cosas…” y senpai tragó saliva, y puso mala cara mientras se sonrojaba, su boca sé retorció en un gesto de nerviosismo “aunque es un hombre…” y su cara se contrajo más.

- Cof cof – tosió senpai, como para querer disimular con sí mismo ese nerviosismo – es cierto - pensó – es un chico pero… es diferente… - bajó la mirada, tratando de concentrarse en sus sentimientos – es diferente – repitió y recordó las palabras de Morinaga “soy especial para ti”, eran verdaderas, a pesar de que ese cuerpo fuera tan grande, y más fuerte que el suyo, tan viril… no era malo “no es malo… es Morinaga, después de todo…no sería él… si no fuera un hombre…” se decía a sí mismo sin creerlo del todo, pero por orgullo o vergüenza, aun así sentía que había dado pasos agigantados consigo mismo, pero sabía también que no era suficiente, y le daba tanta rabia no poder avanzar más, superarse más para no hacer sufrir a Mori, pero no podía tampoco obligarse a sí mismo a sumir “todo esto!”.

De pronto oyó una puerta abrirse, y unos pasos tambaleados por el pasillo, senpai se puso de pie de inmediato y caminó rápidamente hacia allá, sin darse cuenta incluso, solo movido por la preocupación; y de inmediato, en el pasillo, a pasos del baño vio a un Morinaga extremadamente demacrado que se sostenía de la muralla mientras daba pasos lentos, estaba sonrojado y sudado, con su cabello revuelto y respiraba aceleradamente, aun la fiebre no lo había dejado.

- Morinaga!

- Nn… - Morinaga lo vio como si no lo viera en realidad, sus ojos se estaban vidriosos y su mirada perdida - ¿senpai…?

- ¡T-tú! Idiota! ¿Qué haces fuera de la cama?! – senpai no tuvo el miedo que pensó que tendría al verlo despierto, pues Mori se veía tan mal, tan débil que simplemente no podía hacer más que preocuparse.

- Ah… baño… - dijo Morinaga con voz ronca, la verdad, siquiera pensaba, la naturaleza lo llamaba y solo por ella se había levantado (xD), solo instinto, su mente no podía procesar nada y aun si veía a senpai no era consiente de qué hacía ni lo que le decía.

- Ah, idiota, debiste haberme dicho – se acercó senpai, tenía sonrojo en las mejillas y se veía enojado, de cierta forma él podía olvidar lo que hace segundos había pensado de Morinaga y actuar orgullosamente frente a él, siempre ha sido así y por eso nunca ha avanzado demasiado.

Pero algo cambió en senpai cuando tocó a Morinaga, su cuerpo recordaba mejor que su mente lo vivido hace días, lo pensado hace segundos. Senpai tiritó, sintiendo el calor de ese otro cuerpo, la humedad de sus ropas sudadas de enfermedad, y su peso cuando Mori se apoyó sin siquiera quererlo ni pensarlo en él.

- Ah… - suspiró Morinaga, cerrando los ojos como si fuera a quedarse dormido ahí mismo, y senpai luchó por dejar de temblar, de sentir esos nervios, y ese casi deseo de sentir más a Morinaga así…

- Va-vamos, ¿no querías ir al baño? – dijo tratando de enderezarlo, y Morinaga otra vez solo por instinto siguió caminando, hasta que senpai lo metió al baño y cerró la puerta tras él – termina rápido! – senpai parecía más enojado aun, pero también más sonrojado, había recuperado de cierta forma toda su fuerza, toda su personalidad tiránica, pero a la vez estaba también con el corazón confundido y perturbado de deseos y miedos.

Senpai esperó, sonó la cadena y se abrió la puerta, Morinaga salió sin verlo y se fue tambaleando a su habitación, sin darse cuenta, lo llevaba la costumbre. Senpai lo vio alejarse, como si lo analizara de lejos y comprendió que era un saco enfermo y débil, completamente.

- Uf! Idiota… - y por dentro dio las gracias a Kamisama por eso, Morinaga estaba despierto, como senpai de cierta forma deseaba para hablarle, pero también estaba inconsciente y atontado, lo suficiente para que senpai se sintiera superior a él, más fuerte, más seguro, más él mismo para encararlo.

Se fue tras él. Puso su brazo en su hombro para ayudarlo a caminar, pero en realidad no lo llevó a su cuarto, sino al suyo, no supo por qué, tal vez porque ahí estaba todo preparado para atenderlo, o quizás por qué aun temía a la habitación de Morinaga, o incluso tal vez porque aun buscaba seguridad en la suya.

- Nn… doko…? – preguntó Morinaga al caer a la cama, había despertado ahí hace un minuto pero no pensaba aún demasiado, y la verdad, que ni cuenta se dio de lo que acababa de preguntar.

- Es mi habitación, y no te duermas aún, debo darte de comer y las medicinas… - le dijo senpai con voz dura mientras lo arropaba con cuidado.

Pero Morinaga ya había cerrado los ojos y parecía dormido.

- Ey! te dije que no te durmieras – senpai lo miraba enojado, pero aún quedaba sonrojo en su cara – ey! ey! – le dio unos golpecitos con su palma en la mejilla de Morinaga, y éste se quejó como un niño pequeño, casi con un puchero. Senpai por ello lo quedó mirando, sí, definitivamente un Morinaga tan inconsciente era cómodo para él.

- Nn… - abrió los ojos, de alguna forma fue solo por oír la voz de senpai, porque no había entendido nada lo que le había dicho.

- Morinaga… - lo llamó senpai, ya con una cara más relajada, lo había llamado para saber si podía concentrarse en él.

- Nn… senpai… - lo miró al fin a los ojos, y brillaban tanto, como si fueran a llorar aunque en realidad solo estaban vidriosos por la enfermedad – senpai… - volvió a llamarlo, porque se había dado cuenta, “más cuenta” de él.

- Morinaga, dime – senpai recordó lo que quería saber – quién es Hiroki?

Senpai se había inclinado sobre Morinaga, apoyando sus manos a los costados de su cabeza, en la almohada, y estaba a centímetros de su cara, y aunque estaba aún algo sonrojado, se sentía seguro ante un Mori tan débil y atontado como para encararlo y no sentir que se le delataban unos tontos celos al hacerlo.

- Nn? Hiro… kun? – dijo Morinaga dejando de sostener la mirada con la de senpai, sus ojos se les cerraban.

Senpai sintió una pequeña punzada al sentir la familiaridad de ese nombre en la boca de Mori.

- Sí, quién es? Pasaste la noche en su casa? – dijo senpai, sintiendo un extraño sentimiento.

- Nn?... – Morinaga no entendía del todo las preguntas, en especial las largas y se le cerraban los ojos.

- Anoche, anoche estabas en su casa? – repitió senpai, sintiendo desesperación.

- …hai… - dijo arrastradamente Morinaga, y senpai no podía evitar sentir celos y el peligro de un “engaño” aunque no sabía si tenía derecho siquiera a tener ese miedo (e incluso si era probable por parte de Mori).

- Y… pasó… algo? – senpai lo preguntó sin mirarlo a la cara, se había distanciado un poco de ese rostro y no pudo ver que había cerrado los ojos de nuevo.

- Nn… - respondió Morinaga, que no era ni un Sí ni un No, solo una respuesta vacía, arrogada sin pensar para que lo dejaran dormir.

Senpai volvió a mirarlo, el sonrojo había vuelto y con bonus extra, además sus ojos que lanzaban fuego.

- Maldición… - le acarició la mejilla, quería tomarle la temperatura pero no pudo evitar que su acción terminara en una caricia. No creía que Morinaga lo hubiera engañado, pero aun así quería oírlo de su propia boca, porque sentía celos, horribles celos por el solo hecho de que hubiera pasado la noche fuera; como con esa chica en el laboratorio, como con esa enfermera de hace unas horas, tontos celos injustificables sin derecho a ser sentidos. Pero no podía evitarlos, nadie más podía tocar a Morinaga, y a nadie más él podía tocar ni amar; y senpai siguió su caricia por su pecho, después de todo, sentía ese cuerpo más suyo que nunca, y el que haya despertado y haya sido manejado por él reforzaba más ese sentir. Parecía como si senpai siempre lo hubiera querido tener así, en sus manos, y tal vez por eso siempre era tan tirano con él, al final ¿no era más para tenerlo tras él, cómo un perro? ¿Y no lo golpeaba y gritoneaba como una expresión de dominio? ¿De SU dominio?

Sólo en la cama se daban vuelta los papeles, pero en esencia Morinaga seguía tras él, deseándolo hasta ese punto… “no… yo también… he ido tras de ti…” recordó, ambos se habían perseguido una y otra vez, pero ahora senpai se sentía seguro, como si ya hubiera cazado a Morinaga, lo tenía en su habitación, en su cama, débil e inconsciente, en sus manos.

- Morinaga… - lo llamó suavemente, sin miedo, pero su corazón latía muy rápido.

- Nn… - respondió éste, sin mover ni un poco sus facciones.

Y senpai lo besó, sentía la libertad de hacerlo como si el propio Morinaga no fuera a darse cuenta o enterarse, y éste se dejó, no se movió y se dejó besar como hace unos minutos, aun si ahora estaba algo despierto. Y senpai fue tan feliz al besarlo así, porque solo hasta entonces recordó el odio de los rechazos de Mori, de la desesperación que le daban… pero besarlo así, tan delicadamente, con una presión suave pero profunda, lo calmaba, sentía una ansiedad pero no era mala, era como si su cuerpo se despertase, se llenaba de energía pero a la vez se calmaba, se tranquilizaba.

Morinaga abrió los ojos un poco, y vio a senpai en él, movía sus parpados como luchando por mantenerlos abiertos, a pesar de no estar entendiendo nada, solo sentía, solo deseaba seguir así… quería estrechar ese cuerpo y amarlo.

Senpai se separó un poco de Mori, y abrió los ojos, con la carne de sus labios casi juntas senpai vio a los ojos a Morinaga sin miedo porque sabía que era suyo en ese momento.

- Me amas? – le preguntó serio y sonrojado, sin pensar pero queriendo oír la respuesta.

- sí… - contestó Morinaga, con esa honestidad causada por la inconciencia, ya que si bien ahora estaba entendiendo un poco más, dándose cuenta un poco más de todo (como si ese beso también lo hubiera revitalizado a él) estaba lejos de estar conscientemente “normal”.

- …. – senpai lo miró serio, con su sonrojo ya habitual pero con una mirada tan seria que Mori despertó un poco más por ella – está bien… lo acepto... – Mori abrió más sus ojos cansados – acepto que me ames, tus sentimientos… todo… - dijo con la mirada más débil, pero luchó por sostenerla, lamentablemente, se dio cuenta que no podía decir más que eso, pero esperaba hacer feliz a Morinaga con eso, al menos por un tiempo, que lo ayudara a avanzar y no se lo hiciera más difícil…

- ….. – Mori solo lo miró, entendía un poco lo que senpai había dicho pero no podía digerirlo, de por sí las declaraciones de senpai siempre habían sido vagas (y por tanto más fáciles de olvidar para éste) pero ésta le costaba entenderla el doble por cómo estaba.

Senpai lo miró dándose cuenta que no había comprendido nada, a pesar de que le había costado tanto darse cuenta y haberlo dicho, se sonrojó y enfadó más, le acarició la cabellera bruscamente.

- Idiota…- suspiró nervioso (N/A: ni yo sé cómo puede hacer esas cosas xD) te lo diré la próxima vez, te lo prometo – en realidad la promesa se la hacía a él mismo.

- Lo siento…

- Eh?

- Lo siento… - senpai miró a Morinaga sorprendido, de pronto su voz se había acelerado y quebrado a la vez – lo siento! Lo siento! – Morinaga lo miraba con ojos llorosos y le temblaban los labios frenéticamente, había cambiado bruscamente su expresión, ahora se veía desesperado – lo siento… hic… - su cara se había contraído del todo, y las lágrimas le brotaban sin parar – lo siento!

Senpai por su parte se sorprendió hasta el dolor, ver llorar a Morinaga otra vez le partía el corazón en mil pedazos, estaba cansado de verlo llorar, hastiado hasta sus propias lágrimas el ver a él derramando propias.

- Mo-Morinaga! – lo llamó asustado, no comprendió a primeras por qué se disculpaba (a pesar que había deseado tanto que lo hiciera) y es que ante esa visión de él, tan destrozado, simplemente a su vez también se le nubló la mente.

Morinaga se había tapado la cara llorosa y contraída con las manos, tiritando, y no paraba de decir “lo siento! lo siento!” sin importar cuán quebrada tuviera la voz y su rostro estuviera empapado por completo.

Y senpai comprendió.

Y sintió esa solemnidad de los que aceptan el perdón, de los que lo sienten de verdad en sus corazones aun si también en él sienten tristeza y dolor. Senpai tomó entonces las manos de Morinaga, una por su palma y la otra por su muñeca, con la cara seria y algo triste a su vez, y las apartó de ese rostro desfigurado por el llanto, mojado del todo, rojo, enfermo, arrepentido aun si no se daba cuenta de todo…

Porque Morinaga aún no era consciente de lo que pasaba por completo, él se había disculpado porque en su corazón quería hacerlo, y cuando al fin tras despertar un poco se dio cuenta de senpai, se dio cuenta de “verdad” de él, le salió directamente del corazón el arrepentimiento que tenía clavado ahí y que la enfermedad no lo había dejado salir…

Aunque era cierto en parte lo que le había dicho en el laboratorio, y aunque no se acordaba de todo (en ese momento ya estaba muy enfermo) sabía que no era mentira, como el odio en el amor que le tenía a senpai, el “lo siento” de este momento también contenía un “no lo siento”, un quiero hacerte daño, un quiero castigarte porque te amo demasiado… tanto que duele.

Morinaga tenía miedo de todo dentro de él, tenía miedo de esos sentimientos desquiciados que estaba teniendo por senpai, miedo también de no poder alejarse de él, y de arriesgarse por tanto a lastimarlo… y sobre todo, miedo al mismo senpai, porque sin importar que él lo hubiera violado noches atrás, a senpai siempre lo sentía superior, al final sentía que siempre estaba atrapado en sus manos porque simplemente era él el que estaba perdidamente enamorado de senpai; si supiera que senpai también se sentía atrapado en sus manos… solo que éste aun no sabía que eso también era por amor, aun si no era limpio.

Senpai puso las manos de Morinaga contra la cama a los costados de su cabeza, y sentía cómo tiritaban en sus propias manos, y cómo tiritaba todo su cuerpo bajo las frazadas de la cama; pero Morinaga no lo miraba, sumido en su propio dolor sin poder caer al mundo, sin ver al senpai mismo que lo había hecho caer en ese hoyo negro de lágrimas.

- ¡Está bien, te perdono, está bien! – decía senpai desesperado, quería que Morinaga dejara de llorar, aún si tal vez ese deseo era egoísta para no sentir él mismo un dolor punzante al verlo destrozado. Pero Mori seguía sin oírlo, moviendo la cabeza a un lado a otro, mojando la almohada y ahogándose en la mucosidad de su nariz.

Senpai sintió ganas de llorar también, sintió cómo venía el llanto subiéndole por la garganta y le hacía tiritar sus dientes, pero se lo tragó, no era débil ahora.

Tomó a Morinaga por sus mejillas, y éste abrió los ojos pero no pudo ver nada por el llanto, pero pudo sentir los labios nerviosos de senpai en su boca, labios que lo besaban torpemente, llenándose de sus lágrimas, y sólo por ello pudo oír las palabras que le decía con desesperación entremedio de esos besos decididos pero asustados.

- Está bien! Te perdono! Te dije que ya está bien! Todo estará bien!

Morinaga se sintió más débil que nunca, y su cuerpo dejó de tiritar, senpai pudo notarlo porque sus manos (que se habían quedado en el mismo lugar después de que senpai las soltara) dejaron de tiritar y sus dedos se relajaron, estirándose.

Morinaga respiraba agitado en la boca de senpai, sin poder contestar sus besos aun si lo deseara, le dolía muchísimo la cabeza y su nariz aspiraba el agua tratando de obtener aire. Ahora un ligero y tranquilo río caía por sus ojos cansados, con una tristeza tranquila, agotada de sufrir tanto.

- Morinaga… - le dijo senpai, alejándose un tanto, mirándolo sonrojado y preocupado.

- …… - Morinaga no dijo nada, sólo lo miraba, como convenciéndose a sí mismo de la realidad que veía, de lo que pasaba, recuperaba la conciencia al fin – senpai… - dijo con voz destrozada por el llanto.

- Está bien... no llores más… - Senpai aún temeroso y algo angustiado por esas lágrimas, las limpio queriendo hacerlas desaparecer de ese rostro, y lo hizo con tal fuerza que Mori tuvo que cerrar los ojos ante esos dedos que esparcían la humedad por su cara, pero volvió a abrirlos, y volvió a llamarlo – senpai…

Las lágrimas caían lentamente aun, y Morinaga casi ni las sentía.

- Te amo senpai… - dijo con conciencia completa por primera vez en ese día – yo... yo… - y a medida de que trataba de seguir hablando, su cara volvía a contrariarse, a deformarse, y senpai ante eso le tapó la boca, lo miró enojado aunque en realidad tenía miedo de que volviera un ataque de llanto.

- Ya está bien! Ya hablaremos cuando estés más tranquilo… - le dijo mirándolo a los ojos, y Mori con los ojos entreabiertos pero otra vez tranquilo se dejó hacer aún si no podía respirar por su nariz llena de agua y se estaba ahogando, sólo miraba a senpai, agradeciendo por dentro con tanta fuerza al cielo de que estuviera “así” y no… no como de mil formas que pudo haber estado tras haberlo violado.

Y en el silencio provocado por el mismo senpai, Morinaga lo miró con los ojos rojos y húmedos, amándolo solo con la mirada, y senpai lo sintió, bajo la mano de su boca, iba a decir algo, no sabía qué, pero de pronto se dio cuenta que Morinaga había vuelto a dormirse de repente, y tras un suspiro y otro tonto sonrojo, le limpio la cara con el paño que se le había resbalado de la frente hace mucho por el ataque de llanto. La limpio bien tras enjuagarla otra vez en el pote de agua fresca, así esperaba que cuando Mori volviera a abrir los ojos no tuviera esa cara descompuesta y maltrecha de ese día, y mucho menos los ojos rojos de lágrimas pasadas.

La limpio y limpio, y sólo por eso Morinaga se sumió en un sueño verdaderamente reparador, pues sintió los cuidados y el amor de esas manos, aun dormido.

Por parte del senpai, él lo siguió mirando por varios minutos, ya tranquilo al verlo tranquilo a él, y se decidió, casi de forma natural, sin miedos, y casi sin vergüenza, a dormir a su lado, una pequeña siesta que significaba que lo cuidaría, que lo perdonaba, que tal vez… lo quería.

CONTINUARÁ.

Comentarios a: shicakane@hotmail.com

O en el cuadro de chat, o debajo mismo de esto xD

miércoles, 24 de agosto de 2011

La palabra "mapuche"

A continuación, un escrito que me tenía guardado para no lanzar tanto del libro de Inés de Allende tan seguido, espero que les resulte interesante: (Ahora leo Entrevista con el vampiro de Anne Rice, después de leer algo de Gibrán Jalil Gibrán, ya pondré algo de ese autor tan interesante aquí).

Quiero compartir con ustedes una volada literaria que me pasó con Isabel Allende y con la Academia Chilena de la Lengua (xDDD), ah claro, creo que por esto último es más una volada epistemológica idiomática o algo así xD.

Ocurre que en una parte del libro Inés del alma mía de Isabel Allende, dice que la palabra “mapuche” no tiene plural, y bueno, no es que no le creyera a la autora pero me entró el bichito de la curiosidad y le escribí a la Academia Chilena de la Lengua (desde su sitio electrónico –internet x3-) preguntando el por qué de esto, sí, hay gente que le escribe xD

He aquí el primer correo que le escribí:

Correo 1:

Mi consulta:

Quisiera saber por qué la palabra \"Mapuche\" no puede usarse en plural, o no tiene plural.

La respuesta:

Estimada María Fernanda:



En relación con tu consulta, te comunico lo siguiente:



El sustantivo mapuche sigue las reglas generales de la formación del plural. Es decir, por ser un sustantivo terminado en vocal átona, forma su plural agregando -s. Entonces, si se usa esta voz en plural, lo que corresponde es decir (los) mapuches.



En la formación del plural de las etnias, el Diccionario panhispánico de dudas es muy claro1:



plural.

2.2. Nombres de tribus o etnias. No hay ninguna razón lingüística para que los nombres de tribus o etnias permanezcan invariables en plural; así pues, estas palabras formarán su plural de acuerdo con sus características formales y según las reglas generales (→ 1): los mandingas, los masáis, los mapuches, los hutus, los tutsis, los yanomamis, los bantúes, los guaraníes, los iroqueses, los patagones, los tuaregs.



Esta regularidad se expresa además en la Nueva gramática de la lengua española2:



También es regular el plural de los nombres de etnias: los aimaras, los tuaregs.



Muchas gracias por consultar a la Academia Chilena de la Lengua.



Un cordial saludo,



Ximena Lavín Orellana

Coordinadora académica

Departamento de Consultas Idiomáticas «La Academia responde»

Academia Chilena de la Lengua

Teléfono: (56-2) 6327765

Atención: de 9.00 a 13.30 horas



Aquí están las fuentes de las citas que usaron en el correo y que amablemente cuidaron darlas:



1 Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario panhispánico de dudas. Bogotá: Santillana, 1.a ed., 2005. Consulta en línea: www.rae.es

2 Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. Manual de la Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa, 2010, p. 43.



Pero ahora tenía mi duda si la autora se había equivocado o algo por el estilo, por lo que le escribí otro correo citándole la parte dónde decía el problemilla:



Correo 2:



Mi consulta:



Gracias por contestar mi correo, la duda me surgió tras leer "Inés del alma mía" de Isabel Allende donde dice, cito:

"Mapu-ché, "gente de la tierra", así se llaman ellos mismos, aunque ahora los denominan araucanos, nombre más sonoro (...) Yo pienso seguir llamándolos mapuche - la palabra no tiene plural en castellano - hasta que me muera, porque así se dicen ellos mismos."

(Editorial Sudamericana, página 78).

Además de que en el mismo libro mencionan otro sobre ellos en las notas bibliográficas: ""Historia de los antiguos mapuche del sur" (Catalonia, Barcelona, 2003) de José Bengoa.

Ahora no sé si la autora se equivocó, o en el siglo XVI a la palabra no se le aplicaba plural, o es porque fue utilizada como pronombre personal?

Ojala puedan solucionar mi duda, muchas gracias de antemano.



(A parte, se puede ver dicha nota bibliográfica, aquí en el blog también).



La respuesta:



Estimada María Fernanda:



Debido a que en la palabra mapuche el elemento -che significa ‘gente’, algunas personas le han dado un valor colectivo, por lo que consideran que debe mantenerse invariable en plural (los mapuche). Sin embargo, como se indicó en la respuesta anterior, la voz mapuche está incorporada al español, por lo tanto, debe seguir las pautas correspondientes para la formación del plural (los mapuches).



Hace unos meses, la Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es), que trabaja en Chile asesorada por la Academia Chilena de la Lengua, distribuyó una nota a los medios de comunicación chilenos, en la que se explica justamente el asunto comentado. Parte de esta nota señala:



La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en Chile recuerda que los nombres de etnias y comunidades indígenas son nombres comunes que se escriben con minúscula y forman el plural según las normas generales: «los mapuches», «los aimaras», etc.



La Fundación señala que del mismo modo que no se escribe «los Esquimal», «los Godo» o «los Apache», sino «los esquimales», «los godos» y «los apaches», no hay razón alguna para no hacer lo mismo con «los mapuches», «los pehuenches» «los aimaras», «los collas», «los yámanas», «los yaganes» y otros pueblos, tribus, comunidades y etnias.



Los únicos nombres de etnias de Chile que mantienen su plural invariable son «los rapa nui» (pero «los pascuenses») y «los kawesqar».



La Fundación del Español Urgente es una institución patrocinada por la Agencia Efe y el banco BBVA que tiene como principal objetivo el buen uso del español en los medios de comunicación.



Muchas gracias por consultar a la Academia Chilena de la Lengua.



Un cordial saludo,



Ximena Lavín Orellana

Coordinadora académica

Departamento de Consultas Idiomáticas «La Academia responde»

Academia Chilena de la Lengua

Teléfono: (56-2) 6327765

Atención: de 9.00 a 13.30 horas



Y bueno, concluyendo… la autora se equivocó n.nU pareciera que no era una opción libre a usarse al menos para el español ya que mapuche es parte de él, pero considerando que la palabra es indígena también supongo que ahí se complica. El problema no está del todo cerrado aunque ya conocemos la postura de la academia, en todo caso, gracias señora Isabel Allende por haber dado pie a un debate lingüístico *_* aunque no lo crean, en verdad disfruto de estas cosas xp.

martes, 9 de agosto de 2011

Bibliografía de "Inés del alma mía" de Isabel Allende

Hola, esta es una entrada que tenía lista hace mucho y se me fue subirla xD, así que hay unos datos viejos que aclaré al final. Espero que esto le vaya a servir a alguien interesado en la literatura de la conquista o colonial, o más específicamente en el personaje de Inés:


Bueno aquí el apunte bibliográfico del libro Inés del Alma mía de Isabel allende (Editorial Sudamericana), este apunte está escrito por ella misma y es un reflejo de su trabajo de investigación para crear la novela, como dije, es uno de los puntos que valoró de ella, fuera de las posibles críticas que también pueda tirarle.


Apuntes Bibliográficos:


La investigación de esta novela me tomó cuatro años de ávidas lecturas. No he llevado la cuneta de los libros de historia, obras de ficción y artículos que leí para empaparme de la época y los personajes porque la idea de agregar una bibliografía no surgió hasta el final. Cuando Gloria Gutiérrez, mi agente, leyó el manuscrito, me dijo que sin algunas referencias bibliográficas este relato parecería fruto de una imaginación patológica (de lo que me han acusado a menudo): muchos episodios de la vida de Inés Suárez y de la conquista de chile le parecían increíbles y tenía que demostrarle que eran hechos históricos. Algunos de los libros que usé y que aún están apilados en la casucha donde escribo, al fondo de mi jardín, son los que siguen.


Al abordar la historia general de Chile tuve la suerte de disponer de dos obras clásicas: las Crónicas del reino de Chile (El Ferrocarril, 1865), de Pedro Mariño de Lovera y la fundamental Historia general de Chile (1884), de Diego Barros Arana, en cuto primer volumen se relatan los episodios de la conquista. Más actual es la Historia general de Chile (Planeta, Santiago de Chile, 2000), de Alfredo Jocelyn-Holt Letelier.


Sobre la conquista tuve en cuenta distintas obras, entre las que recuerdo el Estudio sobre la conquista de América (Universitaria, Santiago de Chile, 1992), de Néstor Meza, así como La era colonial (Nacimiento, Santiago de Chile, 1074), de Benjamín Vicuña Macknna, un nombre muy unido a la historia e historiografía chilena, y El imperio hispánico de América (Peuser, Buenos Aires, 1958), de C. H. Harina. Sobre el trasfondo histórico español consulté las historias de España de Miguel Ángel Artola (Alianza Editorial, Madrid, 1988; vol. 3) y Fernando García de Cortázar (Planeta, Barcelona, 2002), entro otras obras. En lo que se refiere a los conquistadores, algunos títulos de mi bibliografía son Conquistadores españoles del siglo XVI (Aguilar, Madrid, 1963), Ricardo Majó Framis; Los últimos conquistadores (2001) y Diego de Almagro (3° edición, 2001), de Gerardo Larraín Valdés, y Pedro de Valdivia, capitán conquistado (Instituto de Cultura Hispánica, Madrid, 1961), de Santiago del Campo.


El universo mapuche cuenta con una importante bibliografía, de la que entresaco la clásica: Los araucanos (Universitaria, Santiago, 1914), de Edmond Reul smith, y las más modernas Mapuche, gente de la Tierra (Sudamericana, Buenos Aires, 2000), de Malú Sierra; Historia de los antiguos mapuche del sur (Catalonia, Barcelona, 2003), de José Bengoa y, en un plano más especializado, Folklore médico chileno (Nacimiento, Santiago de Chile, 1981), de Oreste Plath.


Entre mis lecturas no podían faltar dos excelentes novelas históricas: Butamalón (Anaya-Mario Muchnik, Madrid, 1994), de Eduardo Labarca, y Ay mamá Inés (Andrés Bello, Santiago de Chile, 1993), de Jorge Guzmán, la única novela, que conozca, sobre mi protagonista.


Por último, una mención especial para dos obras de la época en que transcurre mi libro: La Araucana (1578), de Alonso de Ercilla, de la que existen innumerables ediciones (yo manejé la de Santillana), incluida la bellísima de 1842 de la que se han extraído las ilustraciones de esta obra, y las Cartas de Pedro de Valdivia, entre cuyas ediciones hay dos notables: la española de la editorial Lumen y la Junta de Extremadura (1991), a cargo del chileno Migules Rojas Mix, y la chilena de 1998, de la compañía minera Doña Inés de Collahuasi.


I.A.


Solo comentar que buscaré Ay, mamá Inés de Jorge Guzmán, espero que no esté muy caro x_x, aparte que Mackena, autor nombrado aquí también es el autor de otro libro que he estado buscando: Los Lisperguer y la Quintrala, pero dudo que puedo conseguirlo muy fácilmente, tal vez si voy a Santiago >_>? Diablos x_x


A propósito ya tengo en mis manos Lautaro, joven libertador de Arauco de Fernando Alegría n.n/ lo estaré leyendo estos días.


Sobre el fic, creo que tengo dos capítulos listos xD jojojojo, viva la inspiración trabajólica.


Si a alguien además de mí le interesó el personaje de Inés Suárez les tengo la buena noticia que continuaré haciendo entradas de ella (xD) en especial con el tema del manantial que hizo en Copiapó, cuando vaya para allá lo buscaré, o ya se secó? xD (para los que no sepan yo soy de Copiapó, aunque vivo en La Serena) espero sacar una foto del sitio.


à Y bueno, ya saben que el libro de Inés, no pude comprarlo por ser muy caro xD espero hacerlo de aquí a dos semanas, y como no pude conseguirlo estoy leyendo Madame Bovary de Gustave Flaubert; sobre el fic estoy trabajando en el segundo capítulo que dice en esta entrada que está listo (la verdad, no lo estaba tanto xD); sobre el libro de Lautaro saben que ya lo leí, y próximamente subiré un “debate” que tuve que con la Academia de la Lengua Chilena sobre algo que decía en el libro Inés del alma mía. Gracias por leer, también subiré algunas cosas sobre las movilizaciones estudiantiles de las cuales soy parte n.n, por supuesto!.


Nos leemos!

miércoles, 3 de agosto de 2011

Arenga de Lautaro

Hace unos días acabé de leer Lautaro, joven libertador de Arauco de Fernando Alegría, demoré un tanto porque su narrativa no me llamó mucho, pero finalmente me gustó el libro, se siente un nacionalismo no “patriótico” sino más bien ecológico xD inventos míos, es una lucha por la tierra, de gente por la gente, cosas concretas más que ideas abstractas como sociedad, sistema… las palabras patria y país se sienten más parte de uno al leer este libro, al menos para los Araucanos (Mapuches, en realidad), uno llega a extrañar ese amor a la nación, un amor de verdad, natural para la naturaleza.


A continuación la arenga (discurso pronunciado para enardecer los ánimos –RAE-) de Lautaro, antes de ir tras Santiago: (según el libro, claro).

“Inútil, criminal, vergonzoso es gastar nuestras fuerzas combatiendo entre nosotros mismos – dijo -; nuestra raza necesita de todo nuestro valor, de toda nuestra pujanza; no podemos malgastar en esta loca lucha intestina lo que nos hace falta. Soldados de Arauco, nuestra tierra ha sido invadida, el extranjero viene desde un imperio lejano a robar nuestras riquezas; nos despoja de todo, nos somete al dominio de la fuerza, mata a nuestros hombres, a nuestras mujeres, quema nuestros sembrados, se lleva nuestro oro y deja tras sí el hambre, la desolación y la miseria. Gentes cobardes o incautas, gentes de baja condición, bandidos, se entregan al invasor y sirven de azote contra sus hermanos; los yanaconas y los otros que sirven al español deben abrir los ojos, despertar a la verdad y declarar la guerra contra los tiranos. Vamos hasta ellos, recorramos el país con un ejército libertador; llevemos la voz de redención a través de llanos, de montes, de ríos, hasta el desierto. Lleguemos hasta el Mapocho, golpeemos en el corazón mismo de los invasores. ¡Conquistemos Santiago! A nuestro paso, las gentes despertarán, los chilenos verán llegada la hora de luchar por la independencia de su tierra- ¡Contra quienes se han apoderado de nuestras siembras, de nuestras ciudades, de nuestras minas! ¡Conquistemos nuestra patria, ya que la hemos perdido! Desde hace una eternidad, nuestros antepasados vivieron en esta tierra maravillosa que nos sustenta; generaciones y generaciones de chilenos vendrán tras nosotros a ocuparla y a bendecir sus frutos. ¡Seamos leales a nuestro pasado, seamos dignos de nuestros hijos! ¡Mocetones de Arauco, gente libre y valerosa de Chile, vamos a continuar esta guerra hasta que no quede, un solo tirano, un solo siervo del imperio en nuestra patria!”

Zigzag, páginas 107 y 108.

Recordar sin embargo que hasta hoy hay una lucha de los Mapuches a recuperar sus tierras (“conflicto” para los medios de comunicación”), los 3 siglos de lucha no han acabado ahí, lo que es yo no tengo una postura definida respecto a esa problemática y me abstengo de opinar más sobre ella, honestamente, aun no sé qué pensar sobre ello (es decir, hay que ver ambas partes, no todo es blanco o negro, hay gente que les queman los sembradíos y no creo que tengan la culpa de haber comprado ese terreno >_>).

De pasada comparto una imagen de otro de esos libritos que teníamos antes de que se ocupara el iternet para lo escolar (xp), hace poco me enteré que estos son de 1985!!! Wow, padre, te quiero, cuidaré estos libritos, te lo prometo :3


Y cito las palabras que salen en negrilla al lado de la imagen: “Lautaro, que había trabajado para Valdivia, enseñó a su gente que el caballo no estaba pegado al hombre español.” Hecho fundamental señores xD


Para ser más específica x3

Viva la literatura, no al impuesto al libro x_x por favor! no pude comprarme el libro de Inés que quería T_T ojala pronto pueda...