Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

martes, 15 de noviembre de 2011

Fanfic Vocaloid por Sakuma

Fanfic de Vocaloid (Kaito x Len à shonen ai) por Sakuma n.n/

Este fic no me pertenece, en verdad es de una amiga muy querida por mí, y con su permiso lo comparto con ustedes :3

La casa se encontraba en silencio, un silencio plácido pero que poco a poco se acabaría pues la puerta de esta tranquila casa sonó de golpe aquella madrugada Meiko entraba totalmente ebria golpeándolo todo a su paso y cantando fuertemente en el piso de arriba Kaito despertaba aletargado por tanto estruendo escuchando como en el piso inferior Luka peleaba con Meiko sobre su estado y lo preocupada que se encontraba por que no había llegado temprano de grabar su nuevo tema

- que crees que haces no deberías llegar asi! además recuerda que hay niños ahora en casa, Miku ya se acostumbro a ti y no quisiera que…

- Ajum… que pasa?- dijo un Kaito un aletargado – Deberías dejarla ya es una adulta sabe las cosas que hace, ¿no?

- Kaitooooo!!! No te metas- cambio de mirada a Meiko- los cuatro(contando a Gakupo) tenemos la misma edad y por lo tanto somos responsables de los chicos de esta casa debemos dar el ejemplo

- Lukitaaa tu siempre tan maternashl – decía Meiko aun ebria recostándose sobre el sofá – Los chiscos llegaron eshta mañana tienen que acomodarse a mi jijijijiji-

- Ya basta las dos mejor hablemos mañana es muy tarde Ajumm- Kaito con esto finalizó el tema y volvió a su habitación

Al entrar en su mente se repaso la mañana ocurrida hacía ya dos días, cuando por la puerta entraban dos gemelos tomados de la mano ella con una gran sonrisa, él algo más retraído con cara de pocos amigos ambos de 14 años. Miku había intentado agarrarles cariño pero la chica Kagamine Rin al parecer no le había caído bien la broma de Miku de echarle agua en su cabellera rubia y de todas maneras desde el comienzo no le había caído bien, entre ambas chicas se sentía la antipatía, mientras que su hermano Kagamine Len había congeniado bien con los chicos de la casa en especial había logrado llamar la atención de un apacible Kaito que se había estremecido ante la mirada del joven tan fuerte sobre él, pese a eso no habían compartido tanto como quizá hubiese querido pues Miku siempre estaba rondando cerca de él lo que mantenía a Len alejado.



La mañana fue como casi todas Kaito bajó por las escaleras lentamente pensando en una letra para el próximo tema, iba tarareando torpemente sin fijarse mucho en nadie, en la sala una preocupada Luka ponía el desayuno sobre la mesa ayudada de un chico vestido como samurai. Gakupo saludó a Kaito con una expresión de aburrimiento en su rostro por acomodar la mesa, pese a ello le fascinaba estar junto a su querida Megurine Luka era una atracción que sentía por su carácter tan maduro y sincero.

- Kaito despierta a los gemelos es hora de desayunar

- See…-

El joven fue al refrigerador donde sacó un helado de vainilla, su favorito, y subió lentamente la escalera para ser atropellado con una vivaz Miku quien corría directo a la mesa.

- ¡Ten cuidadoo!-

- @__@ - Kaito casi tropezó pero se aferro al pasamanos para oír a Luka desde la mesa

- Y Despierta a esa ebria de Meiko ¬¬

- Seee…- Kaito se llevo una cucharada de helado a la boca

- Y deja ese heladooooo es hora de desayunar!

En el pasillo él caminó directo a la habitación de Meiko, una hermosa habitación de un color terracota muy agradable, en donde justo al centro una hermosa cama del mismo color era adornada por una Meiko totalmente “desparramada” durmiendo tranquila de manera sexy medio desvestida. Kaito al verla sintió algo de vergüenza, pero no por sus ropas ligeras sino por verla ahí tirada después de otra de sus resacas, no la quiso molestar, ya se despertaría luego para comer algo y seguir bebiendo, si algo le gustaba era su alcohol tanto como él amaba su helado. En eso una duda asaltó su mente acaso a los gemelos también les gustaba el helado, de ninguna manera permitiría que se comiesen su helado era algo que no dejaría pasar, era todo suyo.

Pensando en esto golpeó a la habitación de los gemelos, una vez… dos veces… cuatro… ocho… decidió entrar, ambos dormían placidos cada uno en su cama una junto a la otra pero tomados de la mano en lo que parecía un puente colgante entre los chicos

- hey chicos… es hora de desayunar… despierten… o_o- Kaito no era el indicado para este tipo de tareas, el era un chico amable y mas bien tranquilo solo le gustaba su helado y su paz y estar en esta situación le incomodaba un poco, ya que pese a tener 20 años era como un niño consentido y no gustaba de molestar demasiado.

- Hey… chicos- dijo una vez mas calmadamente antes de salir de la habitación sin antes detenerse a mirar al joven Len quien se veía tan tranquilo con su cabellera rubia sobre su rostro, se sonrojó y salió de prisa, no podía estar pensando cosas así de un chico.

Al salir los gemelos abrieron los ojos y se miraron riendo cómplicemente, ambos tenían otros planos esa mañana por lo cual se habían hecho los dormidos, se vistieron rápido y bajaron cuando ya el resto de los chicos habían terminado el desayuno, ambos se fueron a la cocina directo a prepararse su propio desayuno, naranjas y plátanos. Luka los miro de lejos y rió un poco “que mal gusto” pensó y fue directo a la cocina.

- Chicos no se les apetece un poco de atún?

- No, pulpo- dijeron al unísono

- ¬¬ no me digan pulpo… bueno ahí tienen galletas si lo desean- Luka que amaba el atún agarro una lata y un trozo de pan y salio del lugar algo ofendida, no gustaba que le llamaran “pulpo”

- Rin crees que esta bien hacer nuestros planes apartados, no se ven mala gente sobre todo Kaito se ve un chico amable y…

- Está bien si quieres nos integramos a esta familia pero no me pidas aceptar a la engreída de Miku, si quieres te dejare al resto de los chicos de la casa para ti, pero de Miku me encargo yo- al decir esto miraba hacia la sala como ella se encaramaba sobre Kaito para molestarle con la seguida risa de Luka y Gakupo.

- Me cae tan mal esa tal Miku y tu me ayudaras a quitarle el puesto numero uno!-

- Bien :3 lo haré por ti hermanita – al decir esto tomó su mano firmemente.

En realidad a Len no le importaba mucho Miku y tras mirar un rato la escena que hacía ella en la sala se quedo mirando al chico de azul, él si que le llamaba la atención su comportamiento consentido y amable, sus buenas intenciones pese a que los demás lo mandoneasen en algunas ocasiones, pero entonces notaba a Miku nuevamente cogerlo del brazo y tirarse sobre él, tomarle de su bufanda y agarrar sus manos para hacerle levantar del sofá, ahora sí que tenía razones para que la chica de coletas verdes tuviese su antipatía, no llevaba mucho en la casa pero no podía estar a solas con quien le llamase tanta atención pues apenas él se aproximaba a Kaito venía Miku a estorbar, pero de su mueca de disgusto paso a una sonrisa maliciosa la cual se dibujo en su rostro. Ambos se sentaron en el comedor a planear algo contra la caprichosa de Miku en eso Gakupo se les acercó

- Bien niños Kaito como no ha compuesto ni una canción les cuidara hoy, tenemos una audiencia así que saldremos los mayores- Gakupo miró a los lados- espero lo cuiden bien- dijo en voz baja riendo un poco y mirando a Kaito

- Una audición! Nosotros también queremos ir- dijo inmediatamente Rin quien buscaba competir con Miku, Gakupo volteó para mira a Luka quien se acercó

- Así que quieren ir, ¿eh?, pues bien pero Rin especialmente tú tienes que comportarte

- Siiii lo haré pulpo :D –

- ¬,¬ está bien vamos –



Rin se puso rápido de pie tomando la mano de su hermano quien no se veía muy convencido de querer ir a audicionar en eso bajaba por las escaleras una somnolienta Meiko quien tomaba un whisky y se unía al grupo con la excusa de que debía ir a cantar para poder ir a la tienda por mas bebida y celebrar después de la audición. Miku se rió un poco tomó su cebollín y fue la primera en salir corriendo al la puerta de entrada.

- ¡Ya vámonos!- gritaba la chica de coletas verdes

Rin tiró del brazo de su hermano quien se dejó caer de su asiento directo al piso, la chica lo arrastraba mientras este se reía malicioso y travieso por el esfuerzo de su gemela, la chica lo tironeaba más y más arrastrándole por el suelo, el chico se resistía y la chica no se dejaba vencer

- ¡¡Rinnn no quiero ir!!

- ¡Vamosss Len!-

Los chicos se tironeaban, Rin de con ambas manos le tiraba de la suya que ya se enrojecía y Len en el piso a poca distancia de la mesa golpeaba a su hermana con un plátano que tenía en su mano libre pero Rin no se dejaba vencer y lo tiraba con ambas manos arrastrando al pelirubio, Luka en su actuar siempre maduro entro al rescate

- no se peleen Rin si tu hermano no quiere ir ahora déjale, Kaito podrá cuidar bien de él- Kagamine Rin la miro con reproche no le gustaba salir sola y soltó a su hermano de mala gana haciendo que el chico se golpeara la cabeza pues ya lo había logrado levantar hasta la cintura

- ¡Vamos! apresurémonos quiero que vean lo bien que canto aunque no esté con mi hermano dijo mirando a Miku cortante –

La chica tenía mucha energía pero sobre todo mucho carácter. Rin corrió a la entrada con una sonrisa y mirando a su hermano le guiño un ojo, una señal clara de que en su ausencia debía aprovechar de ir a la habitación de Miku para realizarle alguna travesura. Su hermano respondió guiñando su ojo en aprobación.



Después de la salida de los chicos la casa se quedo en silencio, un incomodo silencio, Kaito que estaba en el sofá comiendo helado miro a Len aún en el suelo exactamente donde su hermana le había dejado entonces comenzó a notar realmente la presencia del chico su expresión de pensamiento, su blanquecina piel, su cabello suave y rubio, sus hermosos ojos verdes.

- ¿qué me mira?- Len le miro con expresión seria

- Eh… nada – Kaito volteó y se sonrojó, pero que le pasaba no podía estar de esa manera era ridículo, por lo que volteo para responder pero Len no estaba.

- Len…?

- Oni-chan ¡Aquí!-

- Oni-chan? - Pensó, sonaba algo extraño pero era dulce diferente de ese “que me mira” tan frio



Kaito se puso de pie y vio al jovencito en el patio de la casa con una maguera en la mano haciendo un barrial en el lugar, el chico le miró y le sonrió alegre como quien consigue algo que anhela pero Kaito no comprendía salió al patio y ahora si lo entendía, las ropas de Miku estaban todas enlodadas. Len se reía aun mas fuerte al ver el rostro de horror del joven que solo dejaba caer su helado y gritar de manera estrepitosa el chico sí que era veloz.

- ¡LENN pero que has hecho, ahora Miku me culpara a mi!

- JAJAJAJA es solo una broma que le tenía preparada Rin a esa Miku se cree mucho y nadie le hace sentir mal a mi amada y linda hermana –

Kaito en la desesperación de ver los trajes de su chillona amiga embarrados por el lodo cogió la manguera, Len en su afán de cumplir con su cometido la tironeó, ambos tiraban de ella sin notar que se empapaban el uno al otro en eso Len perdió el equilibrio por el barro y cayó de bruces al piso. El chico si que era divertido pues solo rió con más fuerza cogiendo lodo para lanzarlo a Kaito quien en ese momento olvidó las ropas de Miku y comenzó a jugar también. Él era un chico que gustaba de su traje impecablemente blanco y bien planchado sin ni una arruga, ni mancha pero en ese momento no le importaba jugueteaba igual que Len quien le hizo una trampa para que cayese ahora ambos se reían mucho de aquella situación todos embarrados con las ropas sucias y en el suelo con el agua saliendo a gritos por la manguera. Kaito miró al pelirubio embarrado frente suyo, sus ojos azules y su rostro alegre eran tan bellos que lo llenaban por completo ahora notaba como el gemelo lo miraba también con una extraña expresión de sonrojo y alegría en su rostro, era una situación incomoda para él por lo que apartó la mirada se puso de pie y extendió una mano al chico mirando hacia otra parte

- ven vamos a bañarnos y a lavar la ropa de Miku-

- ¿¡su ropa!?, no puedo permitirlo es lo que mi hermana quería

- Venga… ¬///¬ - en ese momento Kaito sintió un poco de vergüenza por la escena puesto que tomaba la mano de Len quien se puso de pie acercándose a su pecho, este le miró y le sonrió agradable lo que bajó las defensas del chico peliazul quien no notó cuando Len entraba corriendo a la casa embarrándolo todo

- Detente!! – Kaito entró tras el chico que se reía a ganas sí que era travieso

- No lo hare!, solo prometo hacer lo que digas siempre y cuando dejes así la ropa de Miku- al decir esto el chico sacaba su lengua haciendo una mueca

- ¡Ven aquí!- el apacible Kaito estaba siendo desafiado pero para el una pelea no era necesaria – si vienes te daré de mi helado :D

- Mmm NO- el gemelo grito de la sala y luego largó a reír

- Es sabor plátano, se que te gusta ese… - Kaito no alcanzó a terminar la frase el joven Kagamine se disponía frente al refrigerador sacando helado. Kaito solo se sonrió y se le acercó no le molestaba darle ese helado que había comprado Gakupo equivocando el sabor, a él solo le gustaba la Vainilla

- Esta bien dejemos así la ropa de Miku, pero tenemos que ir a bañarnos y limpiar la casa – Ambos se sonrieron y se hicieron unos minutos agradables pero una llamada corto el escenario, el teléfono de la casa llamaba Kaito se aproximó intentando no ensuciar nada mas

- ¿¡Qué!?, pe… peroo… nooo yoo… bueno Luka-chan u_u – Kaito miró a Len quien comía su preciado helado de manera sucia

- Los chicos dicen que llegaran mañana, la audición se retrasó así que tendrán que pasar la noche allá así que… estamos solos…

Al decir esto los dos se quedaron por un momento contemplándose, Len sostenía la cuchara en su boca mientras intentaba descifrar el rostro de su oni-chan quien le miraba algo acongojado, el chico se sonrió le gustaba la situación por fin un momento para estar a solas con Kaito, este joven que tanto le llamaba la atención desde el primer día que le vio.

Kaito por su parte miraba al jovencito de mirada caprichosa planear algo que no podía descifrar, como había deseado en ese momento tener un buen balde de helado de vainilla para calmar sus nervios y el calor que le hacia sentir el pequeño rubio al mirarle de esa manera.

- Vamos –dijo ávido el gemelo y subió al segundo piso Kaito le siguió cabizbajo no podía creer que seguía las ordenes de un chico.

El baño era amplio de blancas baldosas, tenía un espejo de cuerpo completo como le gustaban a Kaito, en la tina estaba también la ducha, en ese momento al mirarla pensó inmediatamente en que a Len le gustaría jugar con ella pero borró esos pensamientos de su mente, estaba preparando el agua para el chico quien se había ido a quitar las ropas llenas de lodo. Una vez lista el agua se dispuso a salir del baño, pero se quedo mirando en el espejo un momento todo lleno de lodo, su hermosa bufanda azul, su pelo despeinado como nunca, su cara con barro seco, su chaqueta blanca toda sucia. Por un momento se rió de él mismo ni con la molesta de Miku se había sentido tan bien, la puerta entonces se abrió y entro el pequeño Len con una toalla en su cintura sonriéndole de manera alegre, Kaito se sonrojó un poco y se dispuso a salir.

- oni-chan, ¿quieres ayudarme? – dijo de manera entre inocente y picara

Kaito asintió de manera intuitiva, no sabía por que había dicho que si al chico pero ya lo había echo así que se quito sus ropas sucias y se acomodo una toalla azul a la cintura, Len en el intertanto se metió a la tina y se acomodó

- Kaito-kun, ¿puedes lavarme el cabello? – el chico ponía ojos dulces que el joven no podía resistir sentía como su pecho se aceleraba de tan solo mirarlo, pero por dios! Que le sucedía el era solo un niño!

Kaito sacó esos pensamientos de su mente y comenzó a lavar el pelo del gemelo queriendo quitar esos pensamientos pero sin proponérselo se encontró a gusto en su nuevo quehacer se sentía tranquilo sentado fuera de la tina acariciando el cabello tan suave de aquel chico, una sonrisa de satisfacción por el momento se escapo de su rostro y quiso quedarse allí un buen rato cerrando sus ojos, hace un buen tiempo que no se sentía tan tranquilo pero en ese momento sintió las manos de joven Len subir por su cara, Kaito abrió los ojos rápidamente soltando al chico

- lo siento- dijo este volteando rápido para mirarlo, Kaito no sabia que decir a los ojos azules tan perfectos del rubio y un sonrojo cubrió sus mejillas mientras volteaba su cara, sentía cosas muy malas entre su entrepierna, eso estaba mal definitivamente estaba muy, muy mal fue a ponerse de pie lo mas rápido que pudo pero Len le dio un pequeño beso.

- Len *////*- Kaito se puso de pie y se fue rápidamente del lugar totalmente agitado sin saber que hacer o decir, no sabia como actuar pero sabía que irse así como lo había hecho no era bueno porque dejaba un vacio en la situación, un nudo extraño se hizo en su pecho. Mientras tanto en la tina un agitado Len se hundía en el agua tibia, ¿por qué había echo eso?, él era un chico por sobre todo los juegos que inventara con su hermana pero eso que acaba de hacer sin pensarlo, no era parte de sus juegos ni nada parecido, era solo que desde que lo había visto había querido estar cerca de él, Kaito le llamaba la atención y le hacía sentir cosas diferentes cuando le miraba pero aquello que había hecho ahora era diferente a pesar que le había agradado no dejaba de pensar que pasaría.



Cuando Kaito volvió a los minutos después el baño ya estaba vacío se duchó rápidamente con agua fría y luego de eso se puso su polera negra y sus pantalones azules, no sabía donde estaba Len por lo que se dirigió a su habitación allí lo vio con la puerta entre abierta recostado en la cama con un pantaloncillo blanco y una sudadera del mismo color. Inevitablemente se sonrojó pero bajó rápido tenía que ordenarlo todo y lavar la ropa de Miku eso haría a su mente pensar en otras cosas y no en el calor que sentía su cuerpo y que la ducha fría no había quitado.



Len se había bañado rápido y salido directo a su dormitorio se cambio rápido y se quedo pensando miles de cosas con sus ojos bien cerrados esperando que el sueño se lo llevara a un lugar mas apacible pero eso no era posible su mente viajaba en el joven Kaito en su simpatía en su amabilidad en eso que provocaba la rabia que sentía hacia Miku cada vez que le abrazaba, en eso escucho a Kaito ordenar la sala que él había dejado sucia seguro lavaría la ropa de Miku, eso le enfadó y seguro a su hermana se enfadaría pero ahora no podía pensar en su gemela se abrazó a su almohada intentando olvidar lo que había echo pero ese beso robado le hacía sonrojar, apretó sus ojos pero no se podía quedar así simplemente, se puso de pie tomando su cabello estaba decidido lo que sentía por él era más que una simple atracción e iba a ser escuchado no podía permitir que Kaito le siguiera viendo como a un niño.

Len bajó por las escaleras y lo primero que notó fue la sala totalmente reluciente el joven trabajaba con eficacia y en el sofá Kaito comiendo helado de manera deprimida. El chico se acercó lentamente.

- Kaito ni-chan…- Kaito se sobresaltó al escuchar a Len quien se sentó sobre el sofá a su lado

- Mírame por favor – Kaito solo miraba su helado y comía echándose grandes bocados, solo intentaba pensar en el sabor a vainilla de su perfecto helado y no en que se sentía nervioso y avergonzado, pero como era posible sentir tantas cosas por un simple besó además éll era mucho mayor que Len no podía permitir que su cuerpo reaccionara de aquella manera.

- ¡oni-chan! Prefieres el helado o a mi ò,ó – al decir esto Len apoyó una de sus manos sobre la pierna de Kaito quien se sobre saltó, el gemelo se sonrió y recostó su cabeza sobre las piernas del chico cerrando los ojos.

Kaito dejo caer la cuchara en el tiesto de helado y se quedo nervioso, quieto en su lugar miró al joven Len recostado sobre sus piernas, era una visión extraña pero que le producía una extraña gratificación mejor que comer helado eso era una cosa muy extraña no había nada mejor que el helado, pero esto era diferente…

- Kaito yo no soy un niño- dijo Len aún con los ojos cerrados – se que piensas lo contrario pero yo no soy un niño y lo que siento por ti lo descubrí hace poco tu siempre has llamado mi atención desde que llegué a la casa- al decir esto abrió sus ojos, esos ojos azulados que notaban esa expresión de impotencia que solo Kaito podía entender, el no quería permitirlo pero no podía verle de esa manera con aquella expresión de amor no correspondido, él sentía lo mismo y sentía que su pecho latía fuerte y nervioso, ya no importaba lo que sucediera sin pensarlo besó al chico Len abrazó a Kaito quien se sorprendió del beso que era respondido, un beso que hace mucho anhelaba de manera oculta. Acarició el cabello de Len pasando su brazo por su espalda para levantarlo un poco y este se colgó de su cuello besándolo aun más apasionadamente. Ambos se quedaron mirando un segundo antes de reaccionar

- Len esto no …-

- No te enfades conmigo oni-chan- dijo Len con su rostro enrojecido sentándose sobre el chico y callándolo con un beso.

Ambos quedaron uno frente al otro era una situación un tanto vergonzosa para Kaito no así para Len quien nuevamente besaba a Kaito pero de manera suave, luego un poco mas apasionado abriéndose paso a probar todo lo que él quería, sentía el rubor de Kaito quien respondía a su beso casi instintivamente Len sentía que quería sus besos cada vez más. Kaito era un chico sensible una de las cualidades que le gustaban tanto a Len quien subía sus manos acariciando su cuerpo de manera lujuriosa pero Kaito le detuvo.

- no sigas Len o yo no-

- no digas nada quizás ambos no sepamos que sucede pero escuchemos nuestro corazón –

Kaito se sorprendió por las palabras de Len antes de besarle nuevamente, sentía el rubor recorrer su cuerpo pero un extraño frio le llego al estomago era como una cosa espesa que se pegaba a su estomago, eso lo sonrojo aún más pero provocó que reaccionara quitándose a Len que estaba sobre él. El chico se quedo en el piso sonrojado y agitado y Kaito en el sofá mirándole como este comenzaba a reírse, entonces lo comprendió, ese frio que sentía cerca de su estomago era su helado el cual había dejado por descuido y se había desparramado, era primera vez que su helado le hacía algo tan malo, maldito helado delicioso y cremoso de vainilla, era como si sintiera envidia de que Len fuese más apetitoso que él o al menos esas cosas pensaba Kaito al mirarse el estomago, entonces se puso de pie y le ofreció una mano a Len.

- Disculpa te empuje u///u – Len sonrió afable

- No te preocupes pero tendrás que disculparte conmigo de otra manera

- A que te refieres… - Tras ponerse de pie el chico se colgó de su cuello susurrando a su oído

- Tienes que acostarte a “dormir” conmigo

Inevitablemente Kaito se sonrojó y se quedo mirándolo sin decir nada solo lo tomó de su muñeca y camino rápido, Len se sorprendió no se esperaba que reaccionara así y pese a tener su rostro ruborizado le llevaba tan rápidamente por las escaleras al segundo piso que le extraño. Arriba Kaito abrió la puerta de la habitación del chico y lo dejo allí luego se fue rápidamente, Len se quedo en su cama una vez más apenándose por lo ocurrido, mirando al pasillo de manera cabizbaja, quizás para su amado Kaito siempre seria un niño que no entendía sus sentimientos, no importaba lo mucho que hiciera, pensara o quisiera. En su frustración tomo su almohada para otra vez aferrarse a ella intentado dormir deseando que llegase el próximo día rápidamente el sol se había ido y su habitación se llenaba de un color rojizo para pasar a uno más oscuro, quizás habían pasado diez minutos y sus ojos se habían llenado de lágrimas furtivas, ¿era tan malo esto que sentía? Apretó aun más los ojos cuando un ruido lo conmovió alguien justo detrás suyo se había detenido, el volteó lentamente y vio a Kaito con su polera blanca y sus shorts azules, lo miraba con ternura al momento que acariciaba su cabeza

- ¿Por qué lloras?

- Cómo que porque, tonto!! – al decir esto le tiro la almohada en su cara Kaito se quedo serio un momento antes de reaccionar

- Lo siento… te deje solo, es que quería cambiarme la ropa estaba lleno de helado debí haberte dicho que volvería-

- ….. -

Len guardo un momento de silencio, le parecía todo tan absurdo pues Kaito era el que se comportaba como un niño ahora con esa cara de inocencia pidiendo disculpas, él que había estado sufriendo esos interminables minutos mientras Kaito limpiaba y se cambiaba sus ropas era despreciable, ¡tenía que pagar!

- Kaito- kun… eres un idiota!- al decir esto el joven Len se levantó de un golpe sobre su cama y se abalanzo sobre Kaito quien perdió el equilibrio cayendo al piso Len le tironeo el cabello mientras reía

- Ves que eres un niño! Auchh- Al escuchar el comentario de Kaito, Len se detuvo de golpe y soltó sus cabellos, estaba sobre él y le tiraba el pelo?

- Veras como te demuestro que no soy un niño –

Len le besó tan apasionadamente que Kaito quedo sorprendido intentando sostenerlo por su cintura para quitarlo pero en ese momento su acción se volvía un abrazo que hace mucho quería expresar, con agilidad fueron quitando sus ropas entre los besos repartidos y la excitación que se había generado minutos atrás y que ambos aun tenían en sus cuerpos, pero pese a la osadía de Len, Kaito llevaba mas ventaja sobre el chico al cual poseía completamente ya no podía detener lo que sucedía ni lo que sentía veía como el joven Len se estremecía entre sus brazos al asirlo contra la cama, hace tanto que anhelaba estar con su querido Len pero no lo admitía no podía pero ahora era todo suyo, su excitación, sus gemidos, sus movimientos todo su ser que se entregaba tan solo para él, no podía detener sus besos ni sus caricias no podía evitar querer más y más, cada parte del chico, cada gemido que escapaba de sus labios necesitaba sentir todo de él se movía con determinación no lo dejaría hasta terminar.



Cuando Kaito despertó se estremeció no podía creerlo que había hecho, miro con terror a su lado estaba Len acurrucado de manera tierna con su cabello rubio revuelto cayendo de manera grácil, un flashback le recorrió la mente sobre todo lo que le había hecho la noche anterior y un escalofríos le recorrió la espina seguido de un rubor inmediato. Para ello había solo una cosa que podía hacerle sobrepasar lo sucedido, helado, delicioso helado de vainilla, en su embase perfectamente frio, sí algo frio necesitaba pero entre lo que pensaba y hacía Len habría sus ojos para mirarle tiernamente esa mirada tan fresca, tan inocente pensó Kaito, que se vuelve tan… tan sucia! Len le miraba de manera maligna.

- Jujujuju ves que no soy un niño - Kaito se sonrojo y aparto la mirada

- Hay que darnos una ducha antes de que lleguen los demás – Kaito tapó su rostro con la mano- que pensaran de mi T_T- reflejaba con su acción

- No tienen que saberlo jujujuju-

Len era un chico que siempre tenía una respuesta maligna a los hechos pero en parte eso le gustaba Kaito quien sonrió de manera cómplice y le regaló un tierno beso.



Cuando llegaron las chicas por la tarde Len estaba recostado en el sofá comiendo helado con la bufanda de Kaito al cuello, Rin le miro y leyó la mente de su gemelo riendo hacia él pícaramente. Miku se acercó para tirar de la bufanda pero Len se subió al sillón poniéndose de pie haciendo que esta quedase fuera de su alcance

- Kaito oni-chan me la regalo a mi – dijo sacando la lengua y levantándole

Kaito en ese momento salía de la cocina y se sonrojó al ver la escena, Gakupo atravesó su mirada con una sonrisa en sus ojos ambos eran muy buenos amigos y con solo mirarlo ya sabía lo acontecido por su parte la maternal Luka intentaba separar a los chicos que comenzaban una guerra por la bufanda, incluso Rin se aprovechó de la situación para tirar del cabello de Miku quien corrió a los brazos de Kaito una vez lo había divisado, Meiko por su parte no llegaría hasta la noche se había ido a “celebrar” lo bien de la audición.

- Kaitooo te eche de menos – Len miró con rabia a la chica aferrarse de su brazo y corrió inmediato a aferrarse de su otro brazo para sorpresa de todos

- Kaito es mío – dijo sacando la lengua. Un silencio se hizo por un momento en la sala antes de que este se soltase de los dos

- Jajaja chicos que cosas dicen jajaja– al decir esto dio una tierna mirada a Len de forma tranquilizadora este se sonrió para si

Tras la cena un tanto ruidosa por la pelea de los tres jóvenes Luka se acercó a conversar con Kaito, Len notó esto de manera disimulada

- Quiero saber algo Kaito – el chico se sonrojo y se puso nervioso

- ¿¡Cómo controlaste a Len es un chico terrible! – tras eso Kaito respiró aliviado una vez más y sin notarlo Len también.



Esa noche mientras todos dormían Kaito se despertó había tenido un sueño no muy agradable donde una Luka con forma de pulpo le agarraba por el cuello culpándolo por quitarle la inocencia a Len, definitivamente su mente le jugaba una mala pasada así que bajó a comer un helado, prendió el televisor sin ver nada en especial mientras comenzaba a saborear su helado de mala gana no podía evitar pensar qué pensarían los chicos si sabían lo que pasaba entre él y Len. Luka sería la primera en sermonearlo, Gakupo le pediría que se cuidara, Miku lo odiaría por siempre y Rin… seguro ella a esta altura lo sabía todo.

- Kaito, ¿te sientes mal? – Esa voz baja cerca de su oído le sobresaltó, no esperaba ver a Len justo en ese momento – iba al baño y te oí bajar –tras decir esto se sentó a su lado cubriéndose con una manta amarilla

- No es nada solo tuve un mal sueño y no pude volver a dormir – Era agradable de todas maneras estar acompañado Len se apoyó en su hombro y miró la televisión luego miró a Kaito que le miraba era realmente agradable mirar al chico así a su lado

- Quieres un beso? Quizás así te duermes-

Kaito se sonrojó no alcanzó a responder cuando el chico le besó fue un beso tierno lo que hizo sonreír al joven, le agradaba ese Len tierno que a veces podía tener cerca suyo pero ese Len tierno no duraba nada, apenas había dejado de besarle Kaito se daba cuenta que el chico apoyaba su mano en su pierna y casi lo tenía sobre el esta situación le sonrojó y un pensamiento maligno recorrió su mente en una fracción de segundo. Estaban solos en la sala todos dormían y Len estaba con él, quería luchar contra su instinto pero cuando lo notó ya había tomado el rostro de Len atrayéndolo hacia él para besarle de manera más pasional.



Meiko regresaba como de costumbre de madrugada a la casa ese vicio que tenia de beber, pero en cierto como era como su elixir sin su bebida perdía fuerza, ánimos y hasta dejaba de componer. Abrió la puerta en silencio no quería que nadie la escuchase entrar, para llegar a su habitación tenía que pasar por la sala principal donde estaba el televisor para subir las escaleras y llegar a su refugio pero algo le llamó la atención ver luz en la sala, era la luz del televisor ¿Quién estaría ahí?, ¿Sería Luka? Tomo un trago para darse fuerzas de oír los sermones de Luka y paso con la cabeza en alto por la sala. Pero quer era lo que oía eran gemidos? Apuro el paso la curiosidad le había picado pero pronto se quedo perpleja eran ¡Kaito y Len! Miró su alcohol “he visto muchas cosas por tu culpa” pensó y carraspeó al presenciar la escena que por suerte y gracias a que la sala estaba a oscuras no era tan explícita.

- Oigan Uds. Cuídense, quieren?-



Kaito al escuchar la voz de Meiko desde las sombras sintió el mundo a sus pies y escucharle decir tal frase le sonrojó más de lo que ya estaba fue a intentar hablar pero a Len al parecer no le había importado la intromisión de la chica que rauda subía por la escalera por que le volvía a besar. Kaito pensó dos cosas en ese momento huir o continuar…



Meiko despertó durante la tarde y bajó para tomar café, algo extraño en la chica entro a la cocina y se topó con Kaito lo miro de manera seria casi como queriendo saber que pasaba, de que se había perdido entonces Kaito le detuvo antes de salir de la cocina.

- Meiko por favor no le digas a nadie >_<

- ¿Por qué? – tomó un sorbo de café

- Por que se enfadaran conmigo y con Len y harán que… que… este lejos de él y yo… yo lo quiero de verdad- Meiko habrio los ojos sorprendida, Kaito hablaba de sus sentimientos y con ella, era realmente increíble de seguro se sentía atormentado por el hecho la chica lo miro y sonrió de manera coqueta

- Mira, yo puedo no decirle a nadie pero si Luka los ve así será peor, si decides contarles a ella y Miku en la cena yo te apoyare cuenta conmigo, quizás sea una borracha y una bohemia de la vida pero sé que me hablas con sinceridad –

Kaito sonrió algo nervioso y tragó saliva asintiendo, hablaría con los chicos de la casa pero antes tenía que dar aviso a Len, este estaba afuera con su hermana limpiando el tractor el día no era muy soleado pero había que mantenerlo reluciente, Rin le saludo alegre al verle venir, pero el rostro de Kaito distaba mucho de responder su sonrisa se notaba acomplejado, la chica miró a su hermano susurro algo en su oído y salió corriendo, al pasar por el lado de Kaito le dijo “ animo” algo que realmente necesitaba.

- Len… tenemos que hablar

- Claro dime - dijo sonriente como siempre – creo saber de qué se trata Meiko- chan habló conmigo-

- No estás nervioso?-

- Nop, estoy ansioso, así podremos estar juntos más tiempo sin que a nadie le extrañe, será mejor si le decimos nosotros, mi hermana también me aconsejo lo mismo- Kaito se sonrojó, a pesar de que Len tenía 14 años era un chico muy responsable y serio cuando tenía que serlo eso le alegró.

En la cena se hizo un silencio sepulcral era como que todos sabían pero nadie sabía nada, por fin Meiko decidió iniciar el tema.

- Chicos quiero que oigan lo que Kaito y Len tienen que contarles, ya que vivimos todos juntos tenmos que tener conocimiento de lo que pasa…- la chica miro a Kaito esperando que este tomara la palabra

- Bueno pasa que… -

Kaito miró el rostro de todos desde su izquierda primero a Luka quien le miró achicando sus ojos de manera negativa y frunciendo el ceño, luego a Gakupo con sus cejar arqueadas y esa mirada de “yo sé”, después venía Meiko frente a él sonriente y segura, seguida de Miku que miraba enfurecida y a Rin que le veía de manera de apoyo justo al lado de Len en quien poso sus mirada directo a sus hermosos ojos azules, este le sonrió con la mirada

- Pasa que yo y Len… tenemos una relacio…

- Noooooooooooooooooooooooooooo…DX< - Miku gritó apoyando sus manos en la mesa de manera estruendosa

- Cállate fea – dijo Rin tirando una de sus coletas

- Hay!! Brutaa tonta kagamine- la chica tiró también de su cabello

- Ya basta chicas esto es un problema!- dijo Luka, Kaito intentaba hablar, Gakupo comenzaba una risita por lo bajo y Meiko ayudaba a separar a las chicas que de un extremo a otro de la mesa se tironeaban el cabello

- Ya basta! ¡Yo amo a kaito y él no tiene la culpa yo fui quien se le insinuó primero! - Todos miraron Len que había gritado tan fuerte que hasta Kaito se había callado cubriéndose su rostro de un rubor indetenible,



Len le tomó del brazo aferrándose fuerte. Miku se soltó hizo una mueca y se fue furiosa, Gakupo rió con más ganas y Meiko suspiró, Luka por su parte se quedo congelada y se sentó con lentitud, Rin se sonrió apoyando a su gemelo.

- O sea que uds dos… o_o bueno… yo no tengo mucho que decir solo que no anden por ahí y que… ire a ver a Miku – Luka dijo esto y se fue rápidamente

- Iré con Luka- dijo Gakupo.

- Fin de la cena me ire a fumar- Dijo Meiko poniéndose en pie

- Y yo a comprar algunas cosas vas conmigo Meiko- esta asintió el lugar quedo vacio en pocos segundos. Kaito pese a sentirse aliviado se sentía mal por Miku Len se sonrió y se aferró más a su brazo

- Len… ¿recoges la mesa? Iré a hablar con Miku

- Pero… bueno- dijo al notar el rostro de preocupación del chico.

Pasaron los minutos mientras Len recogía todo estaba algo enfadado también por el hecho por que Miku tenía que ser tan infantil, acaso Kaito le dejaría para no dañar a la chica, no, eso era absurdo. Comenzó a lavar y con ello su mente comenzaba a jugar en ideas locas en eso escucho voces, se asomó desde la cocina y escucho como todos salían ¿le dejarían solo lavando platos? Eso sí que no, salió rápidamente y se asomó por la ventana iban Luka, Gakupo y Meiko entonces una mano tocó su hombro y volteó era Kaito

- No me dejaras cierto?-

- No seas tonto…

- ¿cómo está Miku?

- Qué extraño que preguntes por ella, pero se pondrá bien por ahora solo me sermonearon antes de salir que volverán luego así que no intente nada contigo… - Hubo un silencio en el que el chico se largó a reír

- Está bien que no hagas nada conmigo, de todas maneras yo puedo hacer algo contigo- dijo de manera picara – vamos a la cocina, ¿me ayudas?-

Kaito besó su frente pese a la serie de cosas que habían sucedido estaba feñiz de estar con ese “niño” que le hablaba con ese tonito especial en su voz, seguramente tardarían mucho en lavar un par de platos.



end

jueves, 13 de octubre de 2011

Cap 16: fanfic de The Tyrant Who Fall in Love / Koi Suru Boukun

Hola otra vez, aquí el capítulo 16 (uff cómo se van acumulando jaja) e estado viajando para variar a Copiapó, y después ¡a Argentina! Segunda vez en mi vida que voy, fui esta vez por un congreso y por supuesto aproveché de comprar muchos libros y hasta novelas japonesas (ya escribiré una entrada sobre eso), pero lo que en verdad me demoró con este cap (aparte de encontrar un buen cierre para él) fue que nos obligaron a cerrar el semestre a todas las universidades en toma T_T desgraciados, inventando la fecha del 7 de octubre y amenazando a las universidades de que no les darían fondos y por tanto no les podrían pagar a los profesores ni otros funcionarios, así que teníamos sobre presión, perder becas y créditos al reprobar si no aceptábamos las clases online (que los profes harían sí o sí por la presión de quitarles sus sueldos) y la presión de siempre del rectos que dice hace medio año que la U se va a quiebra (lo cual si fuera verdad nos daría la razón de que las Us en Chile se autofinancian n.nU) che, como si pudieran quitar los créditos, es negocio de bancos no les conviene y por eso estamos en toma justamente. Y bueno, no me fue tan mal en realidad, incluso un ramo lo pasé con un 6,9 wowo ese sobre leer libros, justamente esos que comentaba aquí y usé precisamente esas entradas para hacer las fichas n.n tal vez hasta las suba.

Y bueno, ya subiré fotos de Mendoza y de los libros comprados, dios que eran baratos! Daba hasta vergüenza sorprenderse tanto, ufff, allá todo tan barato, como no inventan impuestos de libros ni de otras cosas (es que aquí inventan ya que a las mineras no se les cobra nada à exageración rencorosa), aunque extrañé la palta. Sobre el congreso también hablaré un poco, pero para resumir, lo que aprendí fue: la democracia hace mucho que caducó, punto; se unió con un capitalismo exorbitante que va incluso en contra de su propio sistema y nació el complot, los intereses y etc. Uff, cómo pensando todas estas cosas escribo yaoi y no panfletos? Je, es que soy multifuncional y también los hago, además, la que ya leyó hasta aquí aparte de darles las gracias aprovecho de decirles: INFORMENSE!!! ACTUEN!!! Y un SALUDO AFECTUOSO A PIÑERA, sabe que no volverá a salir candidato, y sabemos nosotros que la única razón por la que no “sede” a las demandas estudiantiles-nacionales-ciudadanas es porque te están tocando el bolsillo a él y a su oligarquía, porque en verdad, aquí hay oligarquía (gobierno de unos pocos), qué democracia? Ja! Qué democracia? xD

Así es como aprovecho de introducir un llamado a través de yaoi, wow, que loco xD

Posdata última: intransigentes? Ja! No quieren parar los proyectos que están en el congreso con “urgencia”, y quieren que nos sentemos a dialogar, dialogar sobre que no queremos esos proyectos que van en contra de nuestros deseos cuando en verdad ya se están tramitando en el congreso, ja, intransigentes, y lo peor es que la gente que ve la tv (maquina manipuladora y filtradora) se lo cree, ains…

Cap 16:

Senpai despertó con un poco de calor, había dormido sobre las frazadas al lado de Morinaga por lo que le resultaba extraño despertar así, por lo que de inmediato vio a Morinaga, que aún dormía, y le puso la mano en la frente pensando que tal vez la calor provenía de su cuerpo por fiebre, pero no, él ya no tenía fiebre y dormía plácidamente. Senpai suspiró aliviado, dio un bostezo y vio la hora en el reloj despertador que estaba sobre la cama, eran las 19:30, había dormido una buena siesta.

“Y ahora… ¿debería dejarlo dormir?” senpai recordó que Moriaga no había comido nada en todo el día y tampoco había tenido la oportunidad de darle su medicina, pero si necesitaba dormir… tal vez debería dejarlo “vaya que lo necesita…”. Senpai decidió ir a terminar su propia comida, el apetito siempre se le iba cuando está peleado con Morinaga y reaparece apenas se solucionan los problemas, y ahora sentía que se habían solucionado, por tanto, tiene hambre ahora mismo.

Se fue entonces a la cocina, tras volver a poner el termómetro bajo la axila de Morinaga, y ya en la cocina recalentó la mitad de almuerzo precocinado que había dejado botado en la tarde, casi no lo había tocado en verdad, y mientras se calentaba en el microondas se acordó de la avena que había cocinado para Morinaga, y decidió meterla al refrigerador, tal vez en unas horas lo despertaría al menos solo para que comiera y tomara su medicina, ya no tenía miedo de esa opción, de despertarlo, aunque para él ya habían hablado demasiado (o llorado demasiado) esperaba no volver a tener una conversación sería con Morinaga al menos en unos días, lo desgastan demasiado…

Comió (la comida le pareció incluso un poco más sabrosa) y después fue a ver el termómetro, Morinaga disfrutaba de unos 37 grados normales, senpai entonces cambió el agua del pote y volvió a lavar la cara de Morinaga que hizo un par de ruidos quejosos al sentir el agua pero que aun así no se despertó, senpai esperaba que despertara casualmente al lavarle la cara, y al no conseguirlo se decidió a dejarlo dormir, después de todo ya no tenía fiebre, la medicina ya no era tan urgente, y si necesitaba dormir, no había mejor forma de alentarse de un resfriado que esa, pensó.

Senpai ahora se sentía tranquilo y relajado, había estado muy tenso esos días y tras la siesta y la comida sentía que se había recuperado por completo, ahora un buen baño y estaría como nuevo, tal vez después leería algún libro en su habitación, cuidando por si Morinaga se despierta y después, más noche, en paz a la cama… “¿cama?” cierto, ¿en dónde dormiría senpai? “…bueno… ya dormí hace un momento en la cama” pero dormir sobre las frazadas es diferente, lo sabía; pero tenía miedo de la habitación de Morinaga, de esa cama, así que aunque se le pegara el resfriado prefería dormir con Morinaga en su propia cama que en otro lugar, después de todo, senpai ya estaba más tranquilo y desinhibido con respecto a todo, habían pasado demasiadas cosas ya; incluso para él, ya habían situaciones que no lo extrañaban, aunque sabía, conociéndose, que tras un tiempo, cosas que no lo avergonzaban volverían a avergonzarlo, a hacerlo sentir extremadamente nervioso (porque ahora no era que lo estuviera ante esa idea) pero en un tiempo más… era como si perdiera el hilo, y las distancias vergonzosas las volvía a inventar él mismo… “debo pensar… en solucionar eso…” se dijo, ya estaba más decidido a “estar bien… con Morinaga”.

Fue a darse el baño, ya casi ni le dolía el cuerpo, y los pequeños dolores siquiera los asociaba a ese día, sino que eran ignorados de forma no forzada, incluso, tal vez porque en parte se había acostumbrado a ellos…

Salió ya con el piyama puesto y el cabello bien secado por la secadora (aunque odiaba usarla, esta vez se obligó a hacerlo) no quería resfriar más a Morinaga con su humedad.

Llegó a su cuarto, había caminado hacia él algo nervioso, pero al abrir la puerta y ver a Morinaga durmiendo tranquilamente en su cama, se calmó…; pero algo más pasó entonces, que fue lo que en realidad lo animó a entrar mentalizado a acostarse a su lado, algo que lo emocionó de extraña forma cuando al caminar unos pasos dentro de la habitación sintió un aroma, un exquisito aroma que impregnaba con calidez la habitación, haciéndola sumamente acogedora como si el aire fuera suave al tacto; caminó un poco más tras haberse detenido al sentir ese olor, y al llegar donde Morinaga, al lado de la cama y contemplarlo, se dio cuenta que ese era su aroma, el de él, como si al dormir su cuerpo lo destilara, su respiración lo exhalara, llenando la habitación, casi marcándola solo con ese olor, impregnando las sábanas, ¿por qué no lo había sentido antes? Es cierto, las otras veces era Morinaga quién se despertaba primero, y las pocas veces que él lo hacía despertaba CON Morinaga, no había forma entonces que él sintiera el aroma de éste, ya incluso impregnado el propio cuerpo de senpai sin haberse dado cuenta…pero entonces, ¿por qué ese aroma también lo sentía tan familiar? ¿Era por eso mismo? O tal vez porque en realidad siempre había sido consiente de él, del aroma de Morinaga…

“Bueno… todos tenemos un aroma” bajó la vista senpai, ya sonrojado al darse cuenta de lo que estaba pensando, y cómo le daba vueltas a algo como eso.

Pero de pronto su cara se sorprendió además de sonrojarse, al fin había recordado, ese aroma, el aroma de Morinaga, era igual al que había sentido hace unos días al dormir a su lado, el viernes pasado, antes de la violación, cuando senpai por su cuenta quiso hacerlo con él “hacerlo…” recordaba bien, ese extraño impulso por esa lágrima solitaria de Morinaga, ese extraño impulso de querer hacerlo feliz, ese impulso que lo hacía capaz de tantas cosas con tal de que no llorara, como ahora.

Su cara entonces se puso seria, no había sido un error el haberle “propuesto” lo que le propuso a Morinaga ese día, lo que fue un error fue dejarse llevar por la vergüenza una vez más la mañana siguiente a ese día, recordaba bien el “apártate” y ahora ya había superado su orgullo para darse cuenta que no había estado bien, que era tonto reaccionar así tras haberse acostado con Morinaga, y que había… “fui cruel… muy cruel…”.

Con ese pensamiento arrepentido, senpai se metió a la cama, moviendo un poco a Morinaga, sin miedo a despertarlo, si eso pasaba, no tendría miedo ni vergüenza, lo había decidido con todo su corazón esa noche, aun si le temblaban las manos y un poco la barbilla.

Y al sentirlo a su lado, bajo las frazadas recordó que Morinaga aún estaba con la ropa de calle (o tal vez lo sintió), el pobre iba a dormir con jeanss esa noche, y aparte de la comida y las medicinas, se anotó en su mente que si Morinaga despertaba, también haría que se pusiera el piyama. Y con esos pensamientos más tranquilos, y tras verlo dormir con ese rostro tan sereno y relajado, se calmó más a su vez, aun si tenía un mínimo de sonrojo (inevitable) en su cara; cogió un libro pendiente que tenía en su velador y se puso a leer, ya no pensaba en Yamagushi, ni en el profesor, ni en la mancha de sangre, siquiera se acordó que no había avisado en la universidad que no iría mañana (lo había pensado de forma natural, debía cuidar a Mori), solo Morinaga estaba en su mente, y con él una tranquilidad que nunca había sentido, Morinaga poco a poco estaba significando paz, aunque en verdad, siempre le había traído tranquilidad en esa monotonía y cotidianidad que compartían, el caso es que solo ahora senpai se daba cuenta de eso.

Senpai al principio no entendió mucho lo que leía (un libro sobre agricultura en la historia) algo nervioso al sentir el calor de Morinaga a su lado, a pesar de sentirse a la vez tan cómodo en esa cama (tampoco lo ayudaban esos vistazos fugaces que le daba casi sin darse cuenta, cada ciertos minutos). Pero después se concentró en el aroma al que aún no se acostumbraba su nariz, y así pudo volver a relajarse sintiendo su calidez, y leyó con tranquilidad más de una hora, en que la respiración suave de Morinaga era como la mejor música ambiental para una lectura apacible.

Deespués senpai ya completamente relajado, se levantó al baño y a atacar más comida precocinada que comió en la cocina mientras veía televisión, después dumó un cigarrillo (que había extrañado a lo largo del día por todo lo ocurrido), observó además que le gustaba el trajinar con piyama, aunque su tradicionalismo lo hiso sentir algo vago por eso (xD). Luego volvió al cuarto, y con el cuerpo más pesado por haber comido y fumado, se volvió a acostar, disfrutando la tibieza de esa cama por el calor de Morinaga, y el aroma de él otra vez, y siguió leyendo cómodamente más tiempo, dando suspiros satisfechos y relajados, y sintiendo como el sueño se acercaba lentamente a su tranquilidad. Ya no estaba ni siquiera nervioso, como si se hubiera acostumbrado a Morinaga más que nunca, como si casi lo necesitara en esa cama para estar en paz.

En eso estaba cuando…

***

Morinaga despertó de forma extremadamente lenta, y pasaron incluso minutos hasta que su conciencia le dijo que estaba despierto, y aun así no quiso abrir los ojos, tan pesados los sentía; a lo lejos oía de vez en cuando un ligero movimiento de hojas de papel, que más que despertarlo era como si lo arrullara, si no fuera por el hambre y la sed que sentía seguro hubiera seguido durmiendo hasta mañana. Y cuando al fin se animó después de varios minutos a abrir sus ojos, sólo entonces se despertó del todo pero simplemente por lo que vio: a senpai, a su lado, leyendo con tranquilidad, debía ser aquello un sueño.

- Nn? – dijo Morinaga, sin esperar que el sueño le contestara, era cierto que ya no le dolía la cabeza pero tal vez aun así eso podría ser una alucinación.

Pero la alucinación contestó, volteando hacia él un poco su cabeza, separando los ojos del libro, y al verlo…

- Morinaga – dijo como si nada – estás despierto? – no era de más que lo preguntara ya que Morinaga en verdad no se lo creía.

- ….. – y por eso no dijo nada, solo lo quedó mirando, con los ojos brillantes por al enfermedad, y un sonrojo ya no de fiebre.

- Aun tienes fiebre? Te sientes mal?

Senpai se puso de costado dejando su libro en el velador, su cabello suelto cayó sobre el colchón y Morinaga pudo sentir el aroma de su champoo, lo que lo convenció un poco más de que esa podía ser la realidad, pero solo un poco.

Senpai le puso una mano en la frente, mientras que con la otra se apoyaba en el colchón.

- No, no pareces tener fiebre. – Senpai se había imaginado tantas veces cómo iba a reaccionar, a actuar y decir cuando Morinaga se despertara que no le costó hacer lo planeado, pero aun así estaba algo nervioso, solo que Morinaga por su somnolencia no pudo notar su leve sonrojo.

- … senpai? – preguntó torpemente éste.

- Qué pasa? Tienes hambre?

- …… - Morinaga abrió más los ojos, atontado, no creyéndose creer que eso podía ser la realidad (xD).

- Te hice avena, te la traeré con té, siquiera has bebido algo hoy… - respondió senpai, ya mirando a otro lado y sin esperar respuesta de Morinaga, podía adivinar que éste estuviera sorprendido.

- Senpai… - de pronto Morinaga estaba poniendo esa cara de preocupación y pena, se había acordado de la nada pequeños lapsus de lo pasado (la enfermedad no le había guardado muchos), de llanto, de “lo siento!”, y ese horrible sentimiento de terror de perder a senpai…

Fue con ese sentir que Morinaga sin darse cuenta tomó la muñeca de senpai, de la mano con que él le había tomado la fiebre y que descansaba al frente de su rostro, en el colchón. Senpai solo se sorprendió, ya hace mucho que no brincaba a esos tactos sorpresivos de Mori, y además, prácticamente estaba acostumbrado a su cuerpo, por las horas que había pasado a su lado durmiendo plácidamente.

- Qué… qué pasa? – senpai reconoció esa expresión de Morinaga, vista por él tanto a lo largo de ese día, y con el miedo de que volviera a llorar lo calmó de inmediato con palabras que más o menos ya había planeado (y prometido a sí mismo) – no pongas esa cara… te dije que está todo bien – senpai luchó por mantener sus ojos clavados en los de Morinaga y tal vez se esforzó tanto en decir esas palabras que aquellas sonaron con un tono más duro que el deseado, pero era senpai, no podía cambiar tanto en un día – ya hablaremos más calmados después… - bajó la mirada, como si pensara en ese “después” – ahora debes comer y tomar tu medicina – dijo finalmente, tapando más a Morinaga con las frazadas, lo que impresionó mucho a éste, y separando con suavidad su muñeca de la mano de Mori, lo que lo impresionó aún más! – además… debes cambiarte, aun estás con ropa de calle – senpai parecía más solemne que serio, pero ese leve sonrojo lo delataba, solo que Morinaga aún no caía en él.

- Ah! Es cierto! – ese último comentario fue el único que pudo responder, todos los anteriores eran demasiado impactantes y confusos para él, solo le quedaba estar estupefacto.

Senpai se levantó y salió un poco rápido de la habitación, no podía evitar su nerviosismo a pesar del todo autoconvencimiento que se estaba haciendo para actuar bien con Morinaga. Y con respecto a éste último tampoco estaba muy tranquilo que digamos, estaba en realidad completamente confundido tanto por las palabras de senpai como por la situación completa ¿qué hacía en primer lugar, en la habitación del senpai? Lo único que recordaba era estar en el laboratorio, después de alguna manera estaba con senpai en algún sitio, y como con sombras después podía acordarse del llanto y que le decía lo siento, pero nada más… tal vez, las manos de senpai en él, ¿pero eso último podría ser su imaginación-deseo?

- Se fue… - se dijo a sí mismo, y dio un vistazo rápido a la habitación (no solía estar ahí demasiado). Se enderezó un poco, ese movimiento le causó un poco de dolor en la cabeza, aún estaba delicado. Sentía la ropa pegada a su cuerpo y sudorosa, y pensó en que debería ir a cambiarse de inmediato pero estaba nervioso de dejar ese lugar, nervioso de todo en realidad, y no sabía si quería que senpai volviera…

“Pero él dijo… que todo estaba bien… ¿eso quiere decir que me perdonó? No lo recuerdo…”. Morinaga suspiró y se reacomodó del todo, sentándose en la cama viendo la puerta cerrada con timidez ansiosa, recordando hace segundos cómo la espalda de senpai se alejaba, con su cabellera suelta…

“eh? eso… ya lo había… visto…” recordó de pronto esa misma imagen de hace ya unos 3 días, cuando tras el brusco “apártate” de senpai éste se había ido volando de su habitación, pero solo ahora se daba cuenta de algo en especial en ese accionar, algo que antes no había podido ver precisamente por el impacto y el dolor causado de ese “apártate” que le rompió el corazón como días después él le rompería el cuerpo a senpai, casi en modo de venganza, rompiéndose a sí mismo el corazón otra vez.

Pero lo que ahora Morinaga veía, recordaba, y era consiente, era que en ese minuto cuando senpai se fue volando de la habitación llevaba bóxer…

“¿Por qué? No se durmió de inmediato como siempre? Y si no… por qué se quedó a mi lado? Teniendo el tiempo incluso de ponerse su ropa interior…”

Morinaga, completamente sorprendido y ahora por su propio descubrimiento, sólo le quedó pestañar varias veces seguidas y notar cómo su cara se acaloraba, ya siquiera sabía si era por fiebre…

“senpai… se quedó ese día…”.

La puerta se abrió mostrando un senpai algo sonrojado (ya Morinaga podía notarlo, tantas sorpresas lo habían terminado de despertar) con una bandeja en las manos donde se podía ver un plato y un termo. Senpai de forma mecanizada caminó a la cama, casi sin ver a Morinaga y le puso la bandeja en las piernas, mientras volteaba a ver las medicinas que había dejado antes en el velador. Morinaga estaba tan mudo como él, había aumentado de pronto el número de preguntas que quería hacerle, y en realidad, aún no sabía si debería hacerlas siquiera.

- Come, no puedes tomar las medicinas con el estómago vacío. – senpai fue el que rompió el hielo (aun con voz algo temblorosa) mientras “hacía como que” leía las instrucciones de los medicamentos.

- Ah! Sí… - últimamente era la única frase que usaba.

Morinaga comió en silencio, tratando de no mirar de forma tan obvia a senpai, que aún le daba la espalda pero se había sentado ya en la cama, Mori casi intuía que estaba tiritando de nerviosismo…

Senpai por otra parte pensaba qué debía decirle a Morinaga exactamente; ya había prometido que le diría todo, pero ¿qué era exactamente todo? Que lo perdonaba, claro, eso ya más o menos se lo había hecho entender (le costaba ser literal) pero también debía decir que lo aceptaba…. “sus sentimientos…” senpai tragó saliva algo frenético, ya había avanzado ese paso y con todo lo que le costó, y casi por un extraño orgullo consigo mismo no pensaba en retroceder.

Y así, y ante el silencio casi desesperante de Morinaga, senpai se animó a actuar, aunque tiritando, claro:

Primero se volteó de golpe, lo que hiso que Morinaga diera un brinco y casi se atorara con la avena tibia sabor a vainilla.

- T-te serviré té – dijo secamente senpai sin mirarlo, y tomando con velocidad el termo y la taza, y volvió a voltearse, no quería que Morinaga viera cómo le temblaban las manos.

Fue un primer acercamiento senpai, felicidades. Pero después de aquello… silencio.

Senpai sirvió el té maldiciéndose a sí mismo el tener una comunicación tan corta, mientras Morinaga miraba atónito su espalda, recordándolo en bóxer, y además preguntándose sin fe a sí mismo “¿quiere hablarme?”.

- A-antes… - empezó torpemente senpai, el té ya estaba servido hace rato, pero aun así no volteaba - dije que ya te perdonaba, ¿no te acuerdas? – su voz tiritaba casi tanto como sus manos.

- …. lo siento… - bajó la mirada Morinaga, seguía nonadado – no lo recuerdo…

Senpai volteó bruscamente, mirando casi con furia a Morinaga, pero su sonrojo lo delataba, y casi se le cae el té de las manos.

- ¡Pues te lo repito! ¡Te perdono! ¡No vuelvas a llorar!

Senpai estaba a casi 5 centímetros de su cara de pronto, el miedo y casi la rabia de que Mori no recordaba algo que le costó tanto lo llenó de un ánimo exagerado, y cuando se dio cuenta de todo, retrocedió mirando a otro lado, y torpemente puso el té en la bandeja.

Morinaga por su parte bajó la vista, sintiendo alivio y una extraña tristeza… (¿era tanta la felicidad que su corazón mal trecho no podía contenerla?)

- Gracias… - soltó al fin, pero sintiendo cómo los ojos se le ponían húmedos, y recordando (casi la amenaza) de senpai trató de detenerlos.

Senpai se dio cuenta, y sintió cómo el corazón le daba un vuelco otra vez.

- E-ey, te dije que no lloraras – se acercó y con brusquedad le quitó las lágrimas contenidas de los ojos con su pulgar – todo estará bien… ya te lo dije…. – cuidaba mirarlo a la cara, Morinaga de pronto parecía más débil.

- Sí… - susurró con voz tiritona Morinaga, le temblaba la barbilla y tratando de luchar contra eso comenzó a dar cucharadas a la avena comiéndola casi de forma frenética. Esa visión de él sonrojado y con parpados apretados mientras comía velozmente la avena sorprendió un poco a senpai, además de tranquilizarlo, Morinaga estaba tan nervioso como él.

- Además… si no lo recuerdas…- comenzó senpai nuevamente, dispuesto a decirlo todo ahí mismo (debía aprovechar el impulso) – te dije también… - no pudo evitar desviar la mirada, Morinaga ahora al contrario, lo miraba con la voca llena de avena y ojos llorosos y nerviosos, era una visión casi tragicómica – que aceptaba…

- ….. – Morinaga podía oír el latir de su corazón acelerado en su propia cabeza, y sentía cómo se le atoraba la avena en la garganta, olvidando incluso su sabor.

- …que yo sé… - dijo senpai, tragando saliva y apretando los ojos, casi tiembla, y con una nueva explosión voltea y ve a los ojos a Mori, que se le caía una pequeña lagrima por el ojo izquierdo – ¡yo sé que me amas! ¡Lo entiendo!

Morinaga tragó la avena de su voca casi tosiendo, nunca había escuchado eso de senpai, y no sabía exactamente cómo tomárselo, aunque definitivamente ea positivo que reconociera como válidos los sentimientos de Mori, hasta entonces, éste siempre había sentido de que no los tomaba en serio, simplemente porque era hombre… enamorado de otro hombre.

- Y…! - .volvió a voltear senpai, ya rojo e histérico del todo, un sudor nervioso comenzaba a verse en su cara mientras le tiritaban los dientes y poco a poco se expandía este temblor por todo su cuerpo – y…! – se esforzó por continuar, por decirlo - ¡Está bien! ¡está bien que me ames! – volteó un poco su cara para volver a verlo a los ojos, sabía que debía hacerlo ahora y por eso pudo ver la cara de sorpresa y casi pena de Morinaga, con algo de avena en sus labios, la lágrima había llegado a ella – yo acepto…. – vaciló, pero se recompuso de inmediato, tal vez solo por ver esa lagrima mezclada en la avena – yo acepto tus sentimientos!!! – gritó demasiado fuerte, pero no pudo evitarlo, quería aprovechar la fuerza de la vergüenza y el orgullo para canalizarlas en valor, y le funcionó.

Morinaga bajó la vista, sus ojos estaban sorprendidos y llorosos y de pronto por fin sentía el sabor de la avena, más dulce que nunca. Su mente trabajaba al 120% a pesar de que estaba aún enfermo, pensaba cómo tomarse lo dicho por senpai, e incluso si esto era un sueño… había dicho que aceptaba sus sentimientos, que los entendía, pero eso no significaba que él también loa sintiera, verdad? De que senpai lo quisiera también… sabía eso, lo sabía bien, pero aun así no pudo evitar sentirse sumamente feliz.

Sus manos tiritaban sosteniendo los cubiertos, había bajado la mirada observando la avena revuelta de su plato, no sabía qué decir ni qué hacer, le había comenzado a doler la cabeza nuevamente y sentía la garganta seca.

Senpai aun lo miraba de reojo, rojo del todo y esperando una reacción de Morinaga, vamos, le había costado tanto decirle eso, ¿acaso no le respondería nada? Tiritando esperaba, con su mente en blanco igual que la de Morinaga pero por supuesto, su orgullo ya no lo empujaba a una vergüenza que lo paralizaba, ahora al contrario, quería respuestas, una reacción “¡maldita sea, con lo que me costó decirlo!”. El nivel de furia-vergüenza de senpai empezó a subir a niveles exorbitantes mientras tiritaba más y más como si su cuerpo tratara de contener esa extraña furia. Con respecto a Morinaga, éste estaba tan anonadado que no podía sentir esa vibra asesina por parte de senpai a pesar que éste le clavaba una mirada de reojo y casi maligna.

La mente de senpai al fin dejó de estar en blanco (al contrario de la de Morinaga que seguía así) y pasó a estar lleno de insultos para éste, y cuando al fin la avena comenzó a enfriarse en esos minutos largos de silencio estático…

- ¡MALDITA SEA! ¡QUIERES TERMINAR DE COMER LA PUTA AVENA?! – gritó senpai, como excusa para liberar el estrés que el silencio de ambos le había causado.

- ¡S-SÍ! – respondió Morinaga dando el brinco más alto de la velada, y sonrojado y sudado (incluso aun con los ojos algo llorosos) comenzó a comer nuevamente la avena frenéticamente, casi con miedo de ese senpai que había vuelto a usar su tono tiránico (que casi se estaba extrañando con todo lo que había pasado).

- …..#### - senpai lo mirada con ojos asesinos más su ya sonrojo habitual, preguntándose por qué diablos Morinaga no parecía feliz, lo único que había visto hasta ahora en su rostro había sido la sorpresa, la perplejidad, y mil sinónimos más, ¡pero nada más que eso! “¡Al menos sonríe, joder!, ¡¿por qué sigues llorando?!”.

Senpai volteó con extraño enfado y recordando algo que le servía de buena excusa para salir de la habitación y tal vez fumar otro cigarrillo, dijo:

- Voy a buscar tu piyama… *gruñido* debes cambiarte…

- Ah! Sí! – dijo tiritando Morinaga, atorándose con la avena que quedaba en el plato.

Y senpai voló de la habitación, dejando nuevamente a un Morinaga desconcertado, solo que esta vez, también algo asustado con el regreso de senpai mode tirano aunque desde atrás le viera sus orejas rojas del todo al salir del cuarto.

CONTINUARÁ…

Perdón por la nota del principio, un poco de descarga de los problemas de mi país n.nU

Comentarios a:


O abajito, o al ladito en el cuadro de chat, donde quieran xD

Ah, y aprovecho de dar la buena nueva de que vuelvo a trabajar en limpiar el manga de Challengers que dejé sin acabar, hi, es que antes no tenía el photo shop, pero ahora que está de vuelta en mi pc me pondré a trabajar full *_*

sábado, 8 de octubre de 2011

Prebicito nacional por la educación, a votar ahora!





Los días 7 y 8 de Octubre, nuestro país vivirá una esperada fiesta ciudadana por la democracia y la participación social. Los ciudadanos y ciudadanas podremos participar activamente en el Plebiscito Nacional por la Educación, convocado por todos los actores movilizados y agrupados en la Mesa Social por la Educación. Este Plebiscito es una oportunidad para opinar sobre el sistema educacional que queremos y necesitamos para nuestros jóvenes y niños.


El sitio para VOTAR ONLINE ES:



TENGAMOS VOZ!!!