Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

domingo, 10 de febrero de 2013

Cap 24: fanfic de The Tyrant Who Fall Love / Koi Susu Bou kun


Espero que les haya gustado la limpieza, traducción, y edición de los caps de challengers! He estado algo enferma esta semana por lo que me he retrasado en todo con respecto a mi vida xD eso y que estoy adicta a jugar Assasin Creed  porque al fin tengo mi joystick (así se escribe) y una tv para jugar. En fin, ya estoy mejor y espero que disfruten este nuevo cap, se viene el lemon pronto jujuju:
- claro que no, Yumi - sonrió con gentileza Morinaga - me hizo feliz que me visitaras. - miró a Yamgushi al final de la frase, porque se refería a ambos, pero eso no notó la chica, que puso sus manos en las mejillas ocultando su ahora, intenso sonrojo.
Eso vio senpai al entrar al cuarto.
Cap 24:
Todos voltearon al verlo entrar, porque de alguna forma (queriéndolo o no) lo había hecho de forma un poco brusca. Senpai estaba turbado, había llegado a esa habitación de forma demasiado impulsiva, pero en realidad ¿a qué venía su presencia ante esos chicos? Si lo pensaba de esa manera, sólo parecía un entrometido…
- lo siento - desvió la mirada, él que no suele disculparse, se le escapó de alguna manera vergonzosa - tal vez quieren privacidad. - Vio de reojo la taza de té que esa chica le había servido, no, en realidad el no pertenecía ahí, no ahora, aunque esa fuera su habitación… y aunque se tratara de Morinaga.
- oh, no, está bien senpai, nosotros nos íbamos, y esperábamos despedirnos de usted antes. - sonrió Yumi, las palabras de Morinaga la habían animado y ahora se expresaba con más soltura.
- sí, sentimos la intromisión - dijo cortés pero rígidamente Yamagushi, poniéndose de pie.
- siento no poder acompañarlos a la puerta - sonrió a su vez Morinaga, parecía no haberse enterado de la expresión perturbada de senpai.
- … - entonces senpai se animó a hablar al fin, definitivamente le alegraba saber que esos chicos se irían de su bendita casa, encantado los acompañaría a la puerta - está bien, yo los acompaño. - una extraña y suave sonrisa se dibujó finamente en sus labios, toda la turbación se había ido automáticamente al saber que quedaría nuevamente a solas con Morinaga, de vuelta a la tranquilidad que les da la soledad, el secreto.
Yamagushi notó esa sonrisa, pero dudó de su percepción por ser tan poco nítida, ya que hace varios minutos había tomado la decisión de no involucrarse demasiado, o al menos, no ser paranoico.
- gracias… - susurró algo entumecido, dándole una última mirada a Morinaga, que le sonreía amigablemente (condescendiente casi, según Yamagushi), sí, su mirada era como un “estoy bien, no te preocupes”. Uff, qué más hacer con este chico, pensaba Yamagushi, ¿debería sólo confiar más en él?
Yumi también se puso de pie, pero ella tenía una sonrisa radiante. Inevitablemente senpai lo notó, y no supo por qué eso le molestó, ahg, esa felicidad ingenua, por Morinaga, ja! Por Morinaga, pero que estupidez… “si supiera…”
La sonrisa se contorneó un poco más, Yamagushi tembló, Yumi no la notó por su ilusión rosa, y Mori se sentía algo afiebrado ya para haberlo notado. Un aura maligna se trenzaba alrededor de senpai, ironía, molestia, rechazo, son algunas de las palabras que la describiría; pero seguía siendo una presencia tenue a pesar de todo, porque ni el mismo senpai se daba cuenta de ella.
Y con esa presencia, más gris que oscura, se puso de pie y salió de la habitación lentamente, esperando ser seguido por el par de amigos-intrusos. Yumi hizo una nueva reverencia y con una mirada inconscientemente amorosa siguió a senpai; Yamagushi, por su parte, no le quedo otra que seguirla también, soltando un “cuídate” a Morinaga, que tenía un extraño peso en el tono más su mirada preocupada, es decir, no era una despedida de cortesía, DE VERDAD quería que se CUIDARA.
Morinaga sonrió un poco cansado, y los despidió con la mano.
- pronto regresaré…
Cuando al fin se sintió solo dejó caer el cuerpo sobre la cama, acomodándose nuevamente, casi había olvidado que esa cama no era suya porque la sintió extremadamente reconfortadle. Ahora lo único que le preocupaba era saber si senpai estaría enojado, qué va, en realidad estaba seguro que se había enojado… y Yamagushi, no estaba realmente Mori preocupado por él, porque en realidad no sentía que hacía nada malo, aún si debía ocultarle el hecho de que estaba enamorado de senpai, y que tal vez tenían al menos (casi se puede decir) una “relación”; después de todo… desde siempre ha vivido ocultando esa parte de su vida, desde que salía con Misaki, hasta que iba de chico en chico en las discotecas, sí, senpai no era diferente, también era su secreto, y era consiente… que él mismo era también un secreto de senpai.
Y por lo menos ahora, eso le importaba un bledo, era más importante… el tenerlo.

 
La caminata hasta la puerta fue rápida y silenciosa, la despedida en la puerta igualmente rápida pero con palabras concisas: “disculpe la intromisión”, “sentimos las molestias”, un “sí” seco y escupido sin siquiera mirar a los ojos fue la respuesta de senpai, y ya está, el portazo triunfal, no demasiado fuerte, pero lo suficiente para desquitarse un tanto.
Los compañeros de Morinaga quedaron unos minutos petrificados frente de la puerta, pero Yumi estaba lo suficientemente animada para comenzar el recorrido de vuelta a la universidad, al contrario de Yamagushi…
- estará bien Morinaga? - miró al cielo, en realidad parecía que se hacía la pregunta a sí mismo.
- por supuesto que sí - respondió risueña Yumi - se ve que senpai lo cuida.
- ….. será así? - susurró Yamagushi, pero Yumi ya se había adelantado hacia la estación y no alcanzó a oírlo.
                                                                       ***
Senpai no supo por qué fue directo a su cuarto, donde estaba Morinaga, sólo se dio cuenta que estaba ahí cuando vio a éste en la cama, recostado otra vez, parece que le había vuelto un poco la fiebre porque estaba sonrojado y respiraba con algo de agitación.
- lo siento… - dijo Morinaga volteando un poco la cara para mirarlo.
-…. - senpai entonces aterrizó, estaba hasta entonces nublado por el deseo de eliminar a esos dos entrometidos visitantes, pero ahora ya lo había conseguido, estaba solo con Morinaga, y ahora, frente a él, se daba cuánto había deseado estar así, sin nadie más… seguir siendo un secreto con Morinaga. -no… está bien… - senpai esquivo la mirada de Morinaga, fue demasiado vergonzoso darse cuenta de sus propias intenciones, pero entonces volvió a mirarlo porque el rostro de Mori lo terminó preocupando - tienes fiebre otra vez?
-ah, sí jeje, parece que un poco - dijo tratando de ser simpático Morinaga, pero senpai estaba demasiado preocupado para seguirle el juego, se acercó en pasos fugaces y su mano ya estaba en la cara de Morinaga, éste se sonrojó aún más, tan susceptible a la amabilidad de su senpai.
- mmh… tal vez sí tengas un poco… - senpai se había dado cuenta de sus acciones, de su efecto en Morinaga y del propio efecto que causaba en sí mismo. Estaba ya compitiendo con Morinaga en sonrojo pero no quería huir de la situación, de alguna manera, quería seguir con su mano en el rostro de Morinaga, estar cerca de él, porque al fin… estaban solos. No se dio cuenta que sus ojos miraban directamente esos labios rojos y húmedos…
- eh… senpai? - Morinaga no pudo evitar llamarlo, lo extrañó tanto que la mano de senpai estuviera tanto rato posada en su cara, veía a senpai con esa expresión de ensimismado, y además, con ese ceño medio fruncido que suele poner en cada situación, Morinaga estaba confundido para variar.
- ah! sí! - senpai quitó su mano y volteó el rostro, no se había dado cuenta de lo hipnotizado que estaba, y buscando una excusa para huir: - em, debes tomar tu medicina, debería hacer el desayuno - o sea avena.
- espera - Morinaga sujetó su brazo antes de que senpai iniciara la huída.
Senpai quedó clavado en el piso, mirando a Morinaga con expresión algo escandalizada y con su cuerpo inclinado hacia la puerta, dios! Se estaba dando cuenta de tantas cosas, sin parar, una tras otras: querer estar a solas con Morinaga, desear estar a su lado… y sus labios! ¿no era obvio por qué veía sus labios a cada momento? Eso pensaba senpai, no podía verbalizar la respuesta pero lo sabía.
Morinaga soltó su agarre sentándose en la cama, parecía algo fatigado y de cierta forma sumiso, como un perrito arrepentido, ya se les veía las orejitas de cachorrito caídas.
- de verdad, siento que mis compañeros hayan venido, debió ser muy incomodo para ti... - comenzó, aunque no veía a senpai a los ojos, estaba cansado y le costaba encontrar las palabras, si veía a senpai sólo iba a confundirse más.
- y-ya te dije que está bien… - senpai paseó su mirada nerviosa por la habitación, de pronto, los panecillos y el té ya frío llegaron a sus ojos… esa chica…; siquiera pensaba en Yamagushi, el odio que le había tenido se había esfumado frente a ese otro sentimiento igualmente incómodo que le traía la visión de Yumi.
- les dije que… no se lo dijeran a nadie más porque… tu eres más reservado - Morinaga buscaba las palabras con todo el esfuerzo que le quedaba, estaba tan preocupado que senpai se molestara, era algo que siempre le preocupaba pero mucho más ahora, ahora que parecía que todo iba “bien”.
- …- senpai al fin lo miró, se sintió extraño ante esas palabras, era un sentimiento parecido a estar arrepentido, aún si él no había hecho nada - n-no era necesario hacer eso… - bajó la vista, sin chocar con la mirada que Morinaga le dio.
- … - No sabía qué pensar de sus palabras, estaba siendo amable simplemente? Aunque senpai casi nunca lo era… - n-no te preocupes… entiendo si quieres… ser discreto.
“Discreto” repitió senpai en su mente, era evidente a qué se refería, no era simplemente al vivir juntos… “este idiota, cómo si alguien me fuera a creer... que he cedido hasta este punto”. Las palabras venían a su mente y con ellas escenas y visiones de Morinaga, siempre sobre él, acercándose, apretándolo entre sus brazos, llamándolo jadeante.
- ahg! No seas idiota! Si te digo que está bien es porque está bien! Maldición! - senpai se había alterado pero no por lo que había dicho Morinaga, sino por sus propios pensamientos, esas visiones últimamente estaban tan despiertas en su mente, siendo que antes nunca era siquiera consciente de ellas, siempre era como si olvidara cada unión que había tenido con Morinaga, se iban directo al inconsciente, pero eso ya no ocurría.
Morinaga dio un brinco, con lo que terminó de despertarse, miró directamente a ese senpai sonrojado y contraído en sí mismo, una de sus manos apretaba su propio antebrazo, y sus dientes tiritaban, por supuesto que no era capaz de mirarlo, pero… sí, era seguro, senpai estaba siendo honesto, senpai era honesto, debía confiar en él, todo lo que le había dicho esos días era verdadero, debía creerlo.
- senpai… - Morinaga no se dio cuenta, pero vio a senpai con esos ojos de enamorado fatigado que el mismo senpai odia tanto, y para rematarlo una pequeña lágrima débil afloraba en uno de sus ojos, era como un puñal para senpai.
Lo miró al fin, con la cara aún volteada.
- idiota, no me mires así.
- jeje, es que… es raro… - Morinaga sonríe, esa sonrisa se ve tan extraña en ese rostro tan emotivo, pero es honesta.
- el qué? - casi susurra senpai, ya puede verlo directamente aunque aún está sonrojado.
- es que… parece que fueras mío.
- eh? - senpai no proceso esas palabras, eran demasiado. Morinaga por su parte, sólo continuó sonriendo. Y de pronto, senpai ve cómo Mori extiende su mano, invitándolo a acercarse. Senpai no piensa en nada, esas palabras eran tan fuertes que sólo pudo estremecerlo y dejarle la mente en blanco; pero se sorprende al darse cuenta que su propia mano está en la de Morinaga ¿cuándo dio esos breves pasos que los separaban? ¿desde cuándo su cuerpo obedecía tan bien a Morinaga?
- esto… está bien? - Morinaga susurra lentamente, debía confiar pero… ha sufrido tanto.
- …… - su mente en blanco trabajó de pronto a full, pero no, no lograba concretar nada, sólo sentía que explotaría en cualquier momento, veía a Morinaga a los ojos y con eso menos podía pensar, podía sentir la presión en su cabeza y los latidos de su corazón retumbando en sus oídos, oh mierda, huir, correr, dios, esto era demasiado, sentir algo tan grande, tan fuerte, era como si no pudiera contenerlo en el cuerpo. Y entonces, entremedio de una carrera visual que dio en su desesperación, vio su propia mano, sí, su mano en la de Morinaga, la estaba apretando, no se había dado cuenta, pero la apretaba, como si se estuviera sosteniendo de ella para no huir, sí, eso era, senpai no quería huir, en parte su corazón quería, y su mente, incluso su cuerpo, pero algo en él quería luchar contra ese instinto de escape, algo en él quería quedarse a morir en ese lugar, por esa persona. - ….su-supongo…
La voz le tembló más que nunca, fue apenas un susurro con la cara completamente volteada y los ojos apretados, sus labios temblaban descomponiendo su mueca aún más.
- je… - Morinaga dejó escapar una risilla, sí, senpai no podía ser tan directo, pero así era senpai, y este senpai lo aceptaba. Jaló delicadamente de senpai y éste quedo sentado en la cama, a su lado, rígido como estatua menos sus labios temblantes y sus ojos que no dejaban de pestañar mirándolo nervioso.
Morinaga debía confiar, no quería pensar en cuánto duraría, sólo quería disfrutar este momento, en el que senpai parece ser suyo, y no, más que parecerlo, Morinaga quería sentir que senpai iba a ser suyo para siempre, aún si era una mentira, aún si la posibilidad y su historia decían lo contrario, este momento, sólo este debía ser eterno.
- ¿y esto… - Morinaga se acerca, senpai aprieta su mano en la suya sosteniéndose nuevamente para no huir, aunque no puede evitar ponerse más rígido que nunca. Sus narices se rosan en su punta, senpai aprieta los ojos - esto está bien también? - Morinaga mira directamente esos ojos tan cercanos y a la vez peligrando de lejanía.
Senpai los abre despacio, al no sentir el beso que sentía venidero. Morinaga está ahí, tan cerca, siente su respiración chocar contra su boca, su boca, sus labios. Las cejas contraídas de senpai se unen al temblor de su cara, sus ojos alterados pestañean rápidos una y otra vez viendo los labios de Morinaga. “qué si esto está bien? Idiota, claro que no lo está pero… no puedo hacer nada…”.
Y lo besa.

CONTINUARÁ.

Comentarios o cartas de muerta ya saben, en el cuadro de chat, aquí abajito o en mi correo: shicakane@hotmail.com me encanta escribirme con desconocidos, seré rara xD lol

Y una sorpresa, les informo que este es mi próximo proyecto con challengers! (aunque revisando la entrada anterior me doy cuenta que ya lo había dicho, en fin!) Los que ya lo vieron en inglés deben recordar muy bien este capítulo xD

jueves, 31 de enero de 2013

Challengers! sólo nuestro senpai y ángel kun!


¡Al fin! Este proyecto lo tengo como hace dos años y recién ahora puedo terminarlo. Para los nuevos o los que ya no lo recuerdan, comencé a limpiar y editar el manga de Challengers! Pero sólo los capítulos que tenían que ver con senpai y Morinaga (así de babosa xD), esos capítulos serían los que corresponden al tomo 3 de Challengers!, específicamente los capítulos 3 y 4. Bueno, ahora yo les dejo el nuevo linck de la parte B del cap 4, perdonen si tiene una fuente diferente a las otras partes, estaba tan abandonado que hasta perdí la anterior fuente D; pero la traducción que es lo más importante está al pie de la letra, gracias a mi amiga KAI por la traducción :3 espero que les guste, si quieren compartirlo háganlo no má, no olviden mis créditos y promocionar mi fic jojojo *_*

Sólo el cap 3 y el cap 4 que son los que tratan de senpai y Morinaga :3



Tomo 3 cap 3 parte A

http://www.4shared.com/file/XEUOkmv7/Challengers3cap3parteA.html

Tomo 3 cap 3 parte B


 
Tomo 3 cap 4 parte A

http://www.4shared.com/file/3WnulAjA/Nuevo__al_fin_xp_.html

Tomo 3 cap 4 parte B

Próxima meta, cap 1 del tomo 4 del Challengers! (sería sólo ese xD)
 


Espero haberlas hecho felices! cualquier comentario a mi correo: shicakane@hotmail.com
o abajo, o al ladito, o lo que sea xD paz y amor!

viernes, 25 de enero de 2013

Absorbida por su oscuridad (fic Hellsing) AlucardxIntegra


Espero no me maten por subir un fic que no sea de koi suru xD, éste estará listo creo que la próxima semana, me faltan unas cuatro páginas más para que quede lo decentemente largo como les gusta :3. Mientras, disfruten l@s que los desean este fic, a continuación el resumen que puse en fanfiction para que se hagan una idea de qué va esta locura:

Si alguien desea leer algo lo suficientemente tétrico con un toque hentai, pero más que eso un par de parafilias más que tabú para toda la humanidad, mostradas aquí de forma suave y no sutil, suficientemente obvias para denigrar lo sexual, relacionándolo con la muerte, la sangre, la oscuridad; este es su fic.


- Buenas noches, Walter.

- Buenas noches, Señorita Integra.

Sir Inbtegra Fairbrook Wingates Hellsing entra a su habitación tras despedir a Walter que se quedaría tras la puerta, toda la noche, parado como estatua y con larga paciencia como todas las noches. Integra se acerca a su escritorio, y da una última ojeada a los documentos que dejó Walter antes de retirarse; Ella suspira, se quita sus gafas y se masajea los parpados unos segundos, y vuelve a suspirar nuevamente, planea irse a dormir de inmediato por lo que comienza a quitarse su chaqueta, la cuelga en el armario y se quita su pañuelo, dejando que su camisa que se sostenía por ella se entreabriera mostrando el relieve del inicio de su entrepecho, que sumado a su estrecha cintura que ocultaba su chaqueta hacían recordar su femineidad olvidada por su rudeza y su aire de poder.

Integra desbotonaba su camisa cuando sintió la vibración maligna de tras suyo, y paró su accionar para indagar lo que ya sabía.

- Alucard.

Y detrás de ella esa aura maligna se materializó, una oscuridad como sombra líquida tomó forma medianamente humana hasta que lo negro se volvió rojo en la chaqueta de Alucard, y éste sonriendo contestó.

- sí, my master. – con una reverencia sínica, mostrando sus colmillos perfectamente blancos en su sonrisa.

- no recuerdo el haberte llamado. – contestó Integra ante el cinismo que no veía, y detuvo su desabotonar, su voz era fría, pero su respiración delataba ante los sentido agudos de Alucard la perturbación de su sorpresa.

- My master – repitió Alucard, sus ojos rojos se intensificaron más como si el haber repetido esas palabras cargarán de emoción su significado – necesito alimento… - su voz sonaba como un eco sobrecargado unos tras otro, y la habitación se enfrió como si su aliento fuese la causa con cada palabra dicha.

- Walter no te dio de comer hoy? – preguntó con cinismo a la vez Integra, que no se quedaba atrás mientras “hacía como que” leía los mismos papeles que había ignorado hace minutos atrás.

Alucard sonrió lo que se creería que ya no podía sonreír, como si le hubiera complacido más que nada esa ironía, estimulando más “su” juego. Y se enderezó, se acercó unos pasos, lentamente mientras no paraba de mirar la espalda de Integra con unos ojos que la atravesaban, que la hacía sentir nerviosa, incomoda, algo débil, lo que más odiaba.

- sí me dio de comer… pero yo… - su voz arrastrada hacía sentir el aire más frío que lo que en realidad estaba – busco otra sangre. – en el momento de que las últimas letras de esas palabras salieron su fría boca, Integra ya sentía a Alucard tan cerca de su espalda que no pudo evitar dar un pequeño temblor, como un escalofrío, no por el mismo frío que Alucard podía provocar por su malignidad, sino más bien, por el inevitable instinto, el inevitable miedo que él hacia sentir en los demás, incluso en ella, su Ama.

- sangre…? – repitió tratando de mantener la compostura, aguantando el deseo de alejarse ante la respiración profunda de Alucard que sentía en su nuca, pero no… alejarse solo lo divertiría más, y ella no quería caer en su juego.

- sí, mi Ama, tu sangre…. – respiró más profundo, queriendo hundir su rostro en sus cabellos pálidos y olerla como lo deseaba, pero el aguantarse y esperar sabía que le significaba una mejor victoria, más sabrosa y más prolongada, tenía suficiente experiencia en esto para saber cómo ganar.

- otra vez? – pregunta Integra con casi resignación, hace un mes le había dado de su sangre, único alimento que en verdad degustaba Alucar: la sangre de su Amo. El alimento que buscaba con desesperación ya que sabía que no podía beberlo del todo, que estaba prohibido, alimento del cual era adicto desde la primera vez que lo bebió, del suelo de ese calabozo, viendo la cara de horror de Integra – apenas hace un mes que te alimenté…

Integra no se movió, en sus adentros pensaba si estaba bien volver a alimentar a Alucard, ya que bien sabía que si no lo hacía algún problema le daría a futuro, ya sea como despecho, o tal vez lo haría inconcientemente, pero la verdad era que una parte de ella quería también alimentarlo porque el ser alimento de vampiro daba un extraño éxtasis, una extraña resignación y hasta un extraño poder, se sentía más dueña de Alucard al darle su sangre, más dueña de él que nunca pues sabía que él en realidad no era para nada sumiso con ella, verdaderamente suyo, y hasta sospechaba, que él era el que la dominaba a ella, y ahora?

- My master… - dijo con voz más arrastrada aun, como un susurro, susurro que atravesó su cabello a medida que sus manos se ponían en el escritorio, cada una a cada lado de su silueta, aprisionando a Integra ya que no podía aprisionarla con sus brazos como deseaba, saborear esa piel, morderle el cuello hasta la muerte.

- No tendrás este alimento, hasta dentro del próximo mes, Alucard. – dijo Integra con su acostumbrada voz autoritaria y fría, y cogiendo un hermoso abrecartas metálico y con una frialdad venida de la costumbre, cortó un poco la palma de su mano, una herida poco profunda pero a todo lo largo de esa palma, y apenas salió la sangre Alucard se descontroló por el olor, el color, la textura, y pronto por el sabor, su boca se lleno de agua, y su cuerpo casi tiritó. Integra entonces elevó su mano y aún sin voltearse se la dio a Alucard, el cual como nunca pierde su actitud serena (más que en una gran lucha) la perdió entonces, y una de sus manos, la derecha, copio a su vez la mano de Integra ensangrentada sosteniéndola para que no escapara (tal vez era instinto de depredador) y su boca al fin se unió a su mano, su lengua se hundió queriendo abrir más de esa herida, contornando sus dientes para no morderla y despedazarla, y su nariz se hundió en su palma, manchándose se sangre, haciendo ruidos de bestia, excitándose.

- nn! – Integra aguantaba ese dolor del cual ya estaba acostumbrada, y ahí el éxtasis, ese extraño sentimiento de placer y dolor, de posesión y sumisión a la vez, sentimiento que la hizo voltearse, aun si Alucard no dejaba su mano y como si fuera un perro grande, Integra lo movió con solo mover su mano, degustando el poderío momentáneo, hasta que puso su mano frente a ella, y por tanto, Alucard al frente de ella, justo frente a su rostro, que ya estaba sonrojado y temblante sea por el dolor, sea por el poder.

Alucard entonces abrió sus ojos que habían estado cerrados desde que comenzó a degustar la sangre, e Integra pudo ver los ojos del asesino, de la bestia, del vampiro como nunca, porque nunca puede ver esos ojos en sus batallas demoniacas, solo entonces, cuando la consume, ojos rojos, más rojos que su propia sangre, más rojos que nada, penetrantes, fríos, muertos, de asesino.

Pero Integra no se asustó, o si tenía miedo, era de otra clase, uno que aun no conocía la humanidad, solo ella. Su rostro volvió a ser serio, casi solemne, pero Alucard pudo percibir, sea por su instinto vampírico, sea por estar bebiendo su sangre, cómo ella en realidad estaba perturbada, por ese placer extraño, por ese éxtasis que le carcomía su penosa personalidad fuerte.

- …… - Integra no decía nada, igual que Alucard, que se degustaba de absorber su expresión, sus ojos a través de los propios a la vez que consumía lo máximo de sangre posible de esa herida en realidad pequeña.

Y cuando ya estaba terminando la sangre, bloqueada de salir por los glóbulos rojos amontonados en la delicada herida, Alucard comenzó a lamerla, con su lengua de punta, gruesa y roja, que en esa cara pálida, blanca, se veía casi tan potente en su color sino fuera superado por los ojos rojos y penetrantes de Alucard, entre sus cabellos tan oscuros como la noche más profunda.

- cuando eras pequeña… - susurró al fin Alucard, rompiendo el silencio solemne, y lo cual hizo alterar un tanto el nerviosismo de Integra, casi quiso alejar su mano, peor no lo hizo – me alimentabas más seguido…

Ese comentario casi parecía melancólico, como si el vampiro en realidad extrañara esa época, esa comida; o tal vez era otro comentario irónico, otro comentario que buscaba doblegar más el cuerpo y el corazón de Integra.

- en esa época, - contestó a su vez Integra, decidiéndose de quitar su mano, pero sin concretar el movimiento – la juventud me pudo haber hecho manejable. – y fríamente quitó su mano, aunque con suavidad, demostrando que no lo hacía de turbación, sino que precisamente porque no era manejable ahora. Ante esto Alucard sonrió, sus dientes seguían siendo tan blancos a pesar de beber la sangre; aunque contrario a su frialdad sínica el extrañó ese dejar de su mano, esa sangre acabándose.

- en esa época, podía estar en tu lecho. – cada palabra salió con la simpleza de la confianza, y en parte con la picardía de querer perturbar de Alucard. Pero Integra no se perturbó tanto como se pensaría, ya que la misma confianza no la dejaba, lo que Alucard decía era cierto.

- …… - pero no dijo nada, solo lo miró desafiante, se volteó ignorando que aún la otra mano de Alucard – vete, debo acostarme.

- me llamabas en la oscuridad – continuó Alucard, volviendo al susurro en su nuca, penetrante – para envolverte en mi propia oscuridad, y así no tener miedo…

 - ….. - -Integra podía recordarlo, y era inevitable el no hacerlo, lo llamaba entonces porque lo que le daba más miedo, más que el recuerdo de la persecución de su tío, de las balas rosándole, de los monstros vistos y de los cadáveres de sus padres, lo que le daba más miedo era Alucard, y ser envuelta en lo que te da más miedo te hace olvidar pequeñeces traumáticas.

Integra trató de continuar desabotonando los botones, pero no pudo, no pudo evitar oír la voz profunda de Alucard, aunque sabía que él no estaba usando sus poderes demoniacos para hipnotizarla, aún así ella sentía que no podía dejar de oírlo, de ver esos recuerdos de miedo y sueño, de sus brazos entonces pequeños abrazando un cuerpo frío de muerto, dándole su propio calor, y sintiendo una extraña oscuridad entre material y liquida, como sangre coagulada que no manchaba, mientras se dormía enredando sus dedos en los cabellos de Alucard, oyendo los murciélagos de su cuerpo aletear a lo lejos, y oyendo su respiración en su cuello, inhalándola.

Alucard volvió a acorralarla del todo, poniendo su otra mano otra vez en el escritorio y apegando su pecho a su espalda. Él también había recordado y quería volver a ellos, a sentir el cuerpo inalcanzable y prohibido de su Ama, virginal…

- las sábanas en la oscuridad tomaban mi sombra, y de pronto yo estaba en la cama, sobre ti… - sus susurros salían de su boca casi sin voluntad, como si verbalizar en voz alta sus recuerdos, decírselos a ella y hacerla recordar a su vez, podrían satisfacer en parte los deseos de repetir en el presente esos olvidos.

Alucard se había acercado más, el deseo de consumir más de ella, el instinto de depredador se había sobrepuesto en él, instinto que siempre contenía, en especial y de alguna manera ante Integra, sólo dejándolo salir cuando era libre de matar… ¿pero acaso lo que deseaba hacer a Integra en ese momento, no era simplemente otro tipo de aniquilación?

Ahora él deseaba enfriar el cuerpo de Integra…

Sentirle y hacerla sentir a ella misma su feminidad, su carne, su sangre, y es que sólo por el hecho de ser su Ama y él ser suyo, Alucard deseaba tomarla del todo, hasta la última gota ¿no tenía de cierta forma, el derecho?
 
Deseaba cuidarla eternamente hasta su muerte, esperando que su sueño se hiciera eterno de forma natural y entonces, sólo entonces devorar su carne, sin importar lo marchita y seca que estuviera, iba a ser de ella y eso le bastaba.

Y podía esperar, 50 años o más no son nada para él, nada para ese momento glorioso, y cuidaría de ese momento, la protegería para que no fuera asesinada, para que de forma paulatina su cuerpo y mente se fueran denigrando hasta que aceptara su fin, y el fin que él le daría… sí, esperaría ese momento, en un rincón oscuro de su cuarto, y en el instante culmino la envolvería en su oscuridad, le daría el último beso antes de devorarla, degustando la entrega que le da la muerte a los humanos. 

Sí, debía esperar, debía protegerla, mantenerla viva, aún si él deseaba a su vez adelantar ese momento, el matarla.

- déjame cuidar tu sueño una vez más… - la voz fue susurrada de forma tan baja y penetrante, con su aliento frío golpeándole el cuello que Integra olvidó del todo el dolor en su mano, y deseó estar en la oscuridad de Alucard.

CONTINUARÁ.

Comentarios, cartas de muerte, aquí abajito, o en el cuadro de chat, o si desean a mi correo:
shicakane@hotmail.com paz y amor!

lunes, 21 de enero de 2013

Proverbios de Gibrán Jalil Gibrán


Según la RAE proverbio quiere decir “sentencia o refrán”, sobre el autor de estos pronto abusaré de wikipedia, pero por mientras decir que es del Líbano, que vivió entre los años 1883 y 1931, y la foto de portada del libro del que lo rescaté bastará. Está será una antología de una antología, sólo que mi criterio es mi gusto personal y caprichoso.
 
"La inspiración canta siempre: ¡nunca dará explicaciones!"

"La mitad de lo que digo no tiene sentido, pero lo digo para que se entienda el sentido de la otra mitad."

"Más deslumbra la belleza al corazón que la añora, que al ojo que la mira."

"¿Fue el amor de la madre de Judas menor que el amor de María por Jesús?"

"Todo hombre ama a dos mujeres: una es hija de su imaginación; la otra aún no ha nacido."

"La amistad siempre sea una responsabilidad; nunca una oportunidad."

"El desacuerdo puede ser el camino más corto entre dos mentes."

"Puede olvidarse aquel con quien se ha reído ¡nunca aquel con quien se ha llorado!"

"Todo hombre es descendiente de todos los reyes y de todos los esclavos que han existido."

"Verdadero hombre justo es aquel que se considera a medias culpable de las malas acciones de los demás."

"¡También puede un hombre suicidarse en defensa propia!"

"La tortuga tiene más que contar del camino que liebre."

"¡Dios me haga presa del león, antes de convertir al conejo en presa mía!"

"Marcharé con los que avanzan: ¡No me detendré a ver pasar el cortejo!"

"Quien se llenase de todo lo que se sabe ¿Qué espacio dejaría para todo lo que no se sabe?"

Lista de libros leídos el 2012 (cumplido record de 50)


Aquí la lista de los libros que leí a lo largo del año 2012 (de hecho el último libro lo leí unas dos horas antes de año nuevo). Esta fue una meta que no me la tomé tan en serio como puede parecer, sólo me preocupé las últimas dos semanas del año, más o menos, cuando tuve que escoger 10 libros cortos que igual estaban en mi “rincón del mueble, donde están los libros para leer inmediatamente” así que no fue tan malo después de todo. No hay que olvidar, sin embargo, que no importa la cantidad sino la calidad, y lo cierto es que hay un par de libros que creo que me arrepiento de haberlos leído, mmm en realidad serías como 2 o 4, y es que me gusta leer de por sí. De algunos de estos libros, los que más me gustaron, pondré algunas cosas en mi blog, espero que eso anime a alguien a leerlos n,n/

1.    La devoción del sospechoso X - Keigo Higashino.

2.    Antología poética de Rubén Darío.

3.    Memorias para olvidar - Manuel Paredes Pared.

4.    Ética para Amador - Fernando Savater.

5.    Cumbres borrascosas - Emily Bronte.

6.    En celo - Cecilia Garrido.

7.    Adaptación de “El libro de las maravillas” de Marco Polo - Oscar René Aedo.

8.    El Decamerón - Giovanni Boccaccio.

9.    Chimal Popoca Niño Azteca - Jaqueline Balcells y Ana María Güiraldes.

10. Ay mama Inés - Jorge Guzmán.

11. Memorias de una joven católica - Mary Mccarthy.

12. Historia del ojo - Georges Bataille.

13. Lolita - Vladimir Nabokov.

14. El niño que enloqueció de amor - Eduardo Barrios.

15. Sub sole - Baldomero Lillo.

16. Cuentos de amor, de locura y muerte - Horacio Quiroga.

17. Ternura - Gabriela Mistral.

18. El socio - Genaro Prieto.

19. Historia universal de la infamia - Jorge Luis Borgues.

20. La última niebla - María Luisa Bombal.

21. Montaña dentro - Marta Brunet.

22. Justine - Marqués de Sade.

23. La genealogía de la moral - Frederic Nietzsche.

24. Memoria de mis putas tristes - Gabriel García Márquez.

25. El delincuente, el vaso de leche, el colo colo y otros cuentos - Manuel rojas.

26. Las desventuras del joven Werther - Johann Wolfgang von Goethe

27. El hombre light - Enrique Rojas.

28. El retrato de Dorian Gray - Oscar Wilde.

29. El Satiricón - Cayo Petronio.

30. Donde vuelan los cóndores - Eduardo Bastías Guzmán. à horrible...

31. El hacedor - Jorge Luis Borgues.

32. La vida simplemente - Oscar Castro.

33. Mi hermano hippie, por Papelucho - Marcela Paz.

34. Bodas de sangre - Federico García Lorca.

35. La casa de Bernalda - Federico García Lorca.

36. Yerma - Federico García Lorca.

37. Textura en extinción - Claudia Hernández López.

38. El Aleph - Jorge Luis Borgues.

39. Crónica de una muerte anunciada - Gabriel García Márquez.

40. Coronación - José Donoso.

41. Gorgias, o sobre la retórica - Platón.

42. El aburrimiento de Suzumiya Haruhi - Nagaru Tanigawa.

43. El extranjero - Albert Camus.

44. El fantasma de Canterville - Oscar Wilde.

45. La rebelde Gabriela - Matilde Ladrón de Guevara.

46. Historias de Aristófanes - Aristófanes.

47. Teoría de las flores - Marcela Reyes Harris.

48. El jardinero - Rabindranath Tagore.

49. Papelucho historiador - Marcela Paz.

50. El anticristo - Frederic Nietzsche.