Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

martes, 24 de septiembre de 2013

Eso que siempre olvido: ¿aguda, grave, esdrújula y sobreesdrújula?

Una pequeña entrada sobre ortografía (aunque claro que no me considero perfecta xD)

¿Por qué agudas, graves, esdrújulas o sobreesdrújulas?

            El destino hizo que volviera a repasar esa vieja materia. Y en realidad, se olvida precisamente por eso, es un conocimiento demasiado teórico ¿quién al escribir o al leer dice “oh, esta palabra es grave porque blabla y se tilda por blablablá”? Por supuesto, siempre pensamos que con leer lo suficiente y tener un vocabulario “sabiendo” cómo se escribe cada palabra (algo así como una combinación entre hábito y memoria) es suficiente. Pero hay momentos en que dudas, o más bien, bastaría decir que dado que todos olvidamos estas reglas, escribimos muy mal, tal vez sea así de simple (porque aparte, parece que hoy en día no se lee mucho tampoco).

            Así que decidí estudiar nuevamente y en modo de ayuda (para mí a para demás personas) compartiré lo aprendido de la forma más simple que me sea posible. Ya que estudiando me di cuenta que (a mí parecer) falta un texto que los explique de esa forma relajada que tanto me gusta a mí, así que adelante :B

            Dentro de la ortografía existen unas reglas generales, ahí entra este cuento de las agudas, graves y etc. (entre otras, claro) pero hay que tener un básico conocimiento previo antes de teorizar meramente este contenido. Y es el siguiente.

Sílabas à es fácil, creo que a nadie le complica dividir una palabra en sílabas.

SÍ - LA - BAS

            Lo siguiente que hay que saber también es muy fácil, diferenciar la sílaba TÓNICA, de sílabas ÁTONAS. La sílaba tónica es aquella sílaba donde se carga la voz. Es como con el acento pero versión sílaba (acento = en la letra que carga la voz) y como bien saben ustedes aunque todas las palabras tengan sílaba tónica y por tanto acento, no necesariamente se tildan (el acento gráfico, vamos, el palito este: ´ ).

             Por ejemplo la palabra TONTO (xD), no se necesita gran esfuerzo para saber que la sílaba tónica es TON, y la átona TO. ¿Pero por qué no se tilda? Ahí entran las reglas de tildación, según si las palabras son agudas, graves, esdrújulas y sobresdrújulas ¿y cómo se sabe a qué categoría corresponde cada palabra? Pues por la posición de la sílaba tónica en dicha palabra :B tarán!

             Claro que es muy importante recordar siempre que la sílaba tónica debe buscarse de atrás de la palabra hacia adelante, es decir, algo como lo siguiente:

TÓ - NI - CA

              La sílaba tónica es la primera, pero como debemos contar de atrás para adelante la CA sería la ÚLTIMA, la NI sería la PENULTIMA y la TÓ sería la ANTEPENULTIMA y así ¿se entiende? Por tanto se puede decir que la sílaba tónica es TÓ la antepenúltima sílaba :B

Y aquí es cuando se entiende la malvada clasificación:

Aguda: la sílaba tónica es la ÚLTIMA sílaba de la palabra.

Grave: la sílaba tónica es la PENULTIMA sílaba de la palabra.

Esdrújula: la sílaba tónica es la ANTEPENULTIMA sílaba de la palabra.

Sobresdrújula: la sílaba tónica es la ANTES DE LA ANTEPENULTIMA sílaba de la palabra xDDDD
¿Y cuándo se tildan las muy malditas?

            Las reglas de tildación son realmente fáciles, y además se relacionan entre sí. Lo único que nunca hay que olvidar es la diferencia entre acento y tilde, todas las palabras tienen acentos pero sólo algunas, según las siguientes reglas, se tildan (acento gráfico: ´´´´).

Las agudas se tildan si terminan en N, S o VOCAL.

Las graves se tildan si NO terminan en N, S o VOCAL.

Las esdrújulas y las sobreesdrújulas se tildan siempre :B y eso xD


¡Mira, si no sé por qué la gente se hace problemas! Ahora les recomiendo analizar palabras libremente, pero cuidado, se vuelve una adicción extraña xp

lunes, 9 de septiembre de 2013

Sherlock bbc fic cap dos y final

Capítulo 2: Aceptación

¿Qué rayos fue todo eso? ¿por qué?...

Mi mente estaba completamente confundida, no, más bien anonadada. Era cierto que mi corazón parecía que fuera a salir en cualquier momento en mi pecho. ¿Pero era verdad? Él está enamorado de mí y dijo que yo… que yo también.

Me pasé una de mis manos por mi cabeza, pude fijarme que mi mente sudada, hasta ese punto estaba nervioso, ¿pero por qué estoy tan nervioso? Dios! ¿es verdad lo que acaba de decir?

Me pasee no sé por cuántos minutos por la habitación, todavía podía escuchar la melodía suave de su violín, era cierto, la primera vez que lo conocí me preguntó si me iba a molestar el oírlo tocar… no fue hace tanto tiempo en realidad, y ahora esto…

Pero dijo que yo lo amaba, ¿cómo es posible? En verdad, en verdad mi mente se nubla apenas intentar pensarlo…

Pero no me da asco, lo cierto es que no pienso que sea asqueroso, nunca he repudiado esa inclinación, también al poco tiempo de conocerlo se lo dije, que no me molestaba si él… mierda, pero es diferente de esto! ¿fue mi culpa por permanecer a su lado? ¿cuántas veces me han advertido que me alejara de él? Y hasta las circunstancias me han mostrado que no es conveniente relacionarse con Sherlock! Pero… me quedé a su lado, y ese mismo día maté un hombre por él, para salvar a un tipo que acababa de conocer; fui soldado, el hecho de matar no es del todo aberrante para mí, de cierta forma un soldado lo ve como un acto de profesionalismo, siquiera como algo bueno o algo malo… pero no estaba de servicio ese día, no era una obligación… oh dios… no entiendo nada.

La melodía cambió en su tono, era aún más suave, más armoniosa, uno podía casi oler un dulce y embriagante aroma con sólo oírla. Estoy loco.

¿Pero por qué dijo que me amaba? Él… no es que nunca se equivoque pero… ¿por qué maté a ese hombre? ¿por qué a pesar de todo lo vivido sigo a su lado? No… no puedo entenderlo, simplemente no puedo… no logro pensar, no soy como él, tan racional, no puedo.

Abrí la puerta, había tomado una decisión de forma demasiado impulsiva pero ya era tarde, estaba fuera del cuarto, frente a él. Estaba estirado en el sofá, no acostado del todo pero su cuerpo de cierta forma había tomado posesión del espacio, estirándose. Seguía tocando, siquiera me miró cuando aparecí frente a él, pero no me sorprendí.

- no lo entiendo!

- claro que no lo entiendes, tú no eres de los que piensan.

- …. - de cierta forma, y no sé por qué me sentí ofendido, cuando en realidad sus afilados comentarios nunca me los había tomado en serio - entonces, por qué dejas que esté aquí?

- precisamente porque no piensas - me miró, creo que di un pequeño brinco, sus ojos azules ¿siempre fueron tan intensos? - eres mi humanidad Jonh, por eso te amo.

Desvié la mirada, bueno, es cierto que Sherlock no tiene sentido común con respecto a las relaciones humanas y yo lo ayudo con eso pero…

- …. pero no puedo entenderlo…

- no hay nada que entender en realidad, es lo que se dice una obviedad - había vuelto a mirar su violín, su voz neutra al hablar me hacía sentir incómodo, como nunca me había hecho sentir en realidad - todos te lo mostraban, eso que llaman “química”, concepto aplicado equivocadamente, claro, pero válido en estos casos - no entendía un rábano lo que decía - todos nos trataban de esa forma, porque era obvio.

- …… - comenzaba a recordar, cada detalle, cada hecho que ignoraba ya de forma resignada de cuando los demás nos habían tratado como si fuéramos… “eso”.

- y el evidente hecho de tu ansiedad en conseguir novia, acto siempre fallido desde luego, solo es una muestra de la preocupación inconsciente que te provoca la verdad.

- ….! - no es que no pueda responder, podría decir miles de cosas en realidad, o largarme de ahí, ya lo había hecho antes, pero no sé por qué, simplemente ahora mismo, no puedo hacer nada.

- …… Jonh - se enderezó, quedando frente a mí, la melodía seguía sonando, tranquilamente, creo que era lo único que me mantenía en pie en ese momento - esta canción es para ti - me miró directo a los, siguió tocando la misma melodía, me la había estado regalando sin saberlo, en toda esa mañana sin que lo supiera.

- …… - Paseé mi vista por nuestro piso, de cierta forma se veía toda nuestra ahí, como si en el pasado, salvo por la guerra, no hubiera habido nada. Era extraño. Mi vida era ahí, en ese momento, con él. No me había dado cuenta hasta qué punto lo era - ….. no sé qué hacer.

De pronto dejó de tocar y se puso de pie, en ese momento de verdad di un brinco, y hasta retrocedí unos pasos ¿era tan alto?

- eres pura emoción John - estaba demasiado cerca, pero no pude retroceder más - es elemental… elemental - repitió, como para sus adentros - yo lo entendí, lo deduje como todo, y  lo acepté tras eso, fue fácil. Pero tú… - una de sus manos se acerco a mi rostro, no sé qué expresión puse, en verdad me aterré. Él se detuvo, dejando su mano en el aire. Sonrió extrañamente. - tú, demorarás un poco en aceptarlo, pero es inevitable.

Su mano se movió demasiado rápido, estaba en mi mejilla, estaba tan fría.

- She-sherlock

- está bien, no cambiará el hecho, el final será el mismo. Me aceptarás, nos amamos Jonh. - su voz era... diferente.

Su mano dejó mi rostro, caminó hacia la cocina y me pareció que preparaba té, una de las pocas cosas que puede hacer por su cuenta. Y yo… yo por mi parte estaba histérico, mi mente comenzaba a entender, lo que mi corazón sabía hacía tiempo.

FIN

Comentarios o lo que gusten: shicakane@hotmail.com
Estoy editando el cpa de Challengers, y falta poquito pa subir un nuevo cap del fic de senpai.

martes, 13 de agosto de 2013

Cap 26: fanfic de The Tyrant Who Fall Love / Koi suru Bou kun


Holo :B disfrutando de mis vacaciones cuasi eternas, mi titulación es el 15 de noviembre quedan todas cordialmente invitadas xD si me permiten ser egocéntrica quisiera comentarles que mis días pasan entre hacer ejercicio, leer (pronto reseñas *0*) y estudiar libremente materias obsoletas como el latín xD y algo de japonés, también estoy limpiando un cap del tomo 4 de Challengers! Las buenas seguidoras sabrán qué cap es jojojo, pronto nuevas novedades con eso también. También estoy viendo pelis de la india, “Mi nombre es Khan” es recomendada fehacientemente por mi persona xD bueno, eso paz!

Cap 26

Entonces senpai se dio cuenta, Morinaga seguía dentro de él, seguía duro dentro de él.

La primera embestida fue como una clavada en su interior, estaba tan entumecido que era como si no hubiera placer, sólo un rebote, un movimiento, un golpe insistente por dentro, lo sentía con demasiada claridad; y es que lo habían hecho tantas veces esos días, tantas veces y de forma tan intensa, y el dolor parecía que sólo ayudaba al deseo…

- n-no, Morinaga, no está bien….

- por qué? - jadeo éste - yo quiero, lo necesito… de verdad, ¿es tan malo…quererlo tanto? - y lo besó, con las pocas fuerzas que estaba reviviendo, lo besó bestialmente, rápido, brusco, no esperaba que fuera un beso bello y tampoco lo fue; la saliva se escurría, senpai tosía ahogado en su lengua, las bocas estaban tan abiertas que hacían sonidos similares a lo que se creería fuera algo monstruoso.

- cof, cof! Mo-Morinaga…- tembló senpai, no podía creer que estuvieran duros, no podía creer que estuvieran haciéndolo, otra vez, de esa forma a pesar del dolor, del cansancio, del olor… - no… no está bien - su voz temblaba, de verdad estaba asustado, de verdad sentía que Morinaga se quedaría dentro de él para siempre - nos… nos vamos a enfermar! - casi parecía un sollozo, Morinaga, en su sonrojo y sudor sonrió resignado.

- ya… es tarde para eso…

Continuó las embestidas, cortas, bruscas, debía cuidar que su pene semierecto por el dolor no se saliera, así que debía estar lo más apegado que pudiera a la entrepierna de senpai. Mientras, con sus manos apretaba sus muñecas, hundiendo sus caderas de forma histérica como si fuera una lucha, una guerra sangrienta. Entonces, en alguna parte de la mente borrosa de senpai él comprendió, por eso no debían estar dos hombres juntos, por eso no estaba bien, porque los hombres son bestias, los hombres son animales demoniacos, pero las mujeres no, las mujeres pueden calmar eso porque ellas son dulces, son inocentes… pero si dos hombres están juntos, solo traerá destrucción. Por eso no estaba bien, por eso no debía tener sexo con él, pero ya era demasiado tarde, ya habían sido demasiadas veces, su cuerpo no podía reaccionar ante nadie más, comprendió entonces que nunca podría acostarse con una mujer.

Porque estaba lleno, era como si desde esa primera vez que Morinaga había entrado de forma forzosa en él, irremediablemente hubiera desde entonces dejado un hueco en su interior, y estaba ahora vacío por dentro, faltante de algo esencial, tanto en su carne como más dentro, más profundo, más allá de su mente, era su esencia vacía. Una necesidad que ahora sólo podría ser llenada por Morinaga, en la carne y en el alma.

Todas esas sensaciones (más que pensamientos) eran nublados entre el ruido brusco de la cama contra la pared, y de los gemidos extraños de ambos, éstos no eran como gemidos placenteros, no, parecían de una guerra, de dolor, nada placentero parecía en ellos, se podía adivinar al oírlos que se estaban haciendo daño, y luchaban a pesar de eso, conscientes de eso, en continuar.

- no, Morinaga! Esto… esto es una locura!

- no, por qué? - decía sin pensar, las palabras igual que las de senpai caían sin raciocinio por su boca, con ese tono tan desesperante, tan lloroso, le estaba rogando - por qué? De verdad es tan malo sólo querer esto? Sólo querer estar dentro de ti? - su nariz rosaba la de senpai, mientras hablaba lo besaba, su lengua lamía su boca mientras lo miraba directo a los ojos, desesperado, suplicando - si yo sólo quiero esto, si todo lo demás no me importa ¿de verdad es tan malo?

A medida que senpai comprendía esas palabras, podía tomar su peso, sentía un extraño sentimiento, entre miedo y desesperanza, es lo que pueden sentir las personas al ver la muerte acercándose irremediablemente.

Morinaga se enderezó, levantó su cuerpo mientras contemplaba el torso de senpai extendido sobre la cama revuelta, su piel tan clara coloreada de un rojo por las marcas que cada vez sumaban más, mordidas, arañazos, manotazos… lo observaba mientras se destrozaba el pene dentro de él, atrapado en él, Morinaga estaba resignado hace mucho.

- porque aquí es donde quiero estar, - lo decía mientras se movía dentro, moviendo a su vez todo su torso, todo su cuerpo ante los ojos de senpai, mostrándole su deseo más allá de las palabras - este… este es el lugar donde siempre debí estar… el lugar correcto - una de sus manos se posó fuertemente en el vello púbico de senpai, estirando los dedos, enredándose en su vello con brusquedad, con posesión, jalándoselo con su puño - aquí, siempre aquí…

Senpai temblaba, el sentimiento de ser deseado hasta ese punto, el saberse objeto de una locura ajena, era algo embriagante que daba miedo y un placer extraño encima del dolor.

- Mo-Morinaga - sólo podía llamarlo, todo era demasiado, más grande que él, que su cuerpo, que su razón, no podía creer que los sentimientos pudieran ser tan grandes más que la persona que los sentía, tanto que no podía contenerlos en su cuerpo, no podían sobrevivir en su mente y por ello solo quedaba enloquecer, y era el sentir… eran los sentimientos, algo tan abstracto, algo tan poco concreto lo que estaba determinando su vida hasta ese punto.

- uhg uhg uhg! - Morinaga seguía gimiendo de esa manera intensa pero lastimera, apretaba los dientes, sus párpados mientras temblaba, le dolía, le dolía a ambos ¿por qué se lastimaban de forma tan insistente? Senpai podía ver claramente cómo abría sus piernas, como pataleaba por el dolor pero no luchaba, cómo aceptaba el dolor ya como algo natural, irremediable, que casi necesitaba.

La mano con que Morinaga sostenía fuertemente su vello púbico se deslizó hacia su lastimero pene semierecto.

- ahhh!! No! No Morinaga! - gimió senpai, pero sus manos no se atrevían a detenerlo, no por miedo como la vez anterior, no por una amenaza, sino porque… simplemente no podía, no podía detenerlo, no quería en realidad, suplicaba que se detuviera pero estaba entregado hace mucho a que no se detendría, estaba tan entregado… es decir, era suyo hasta ese punto - au! Au! -  Morinaga lo masturbaba, mientras observaba deseoso ese pene rojo, hinchado, adolorido, el prepucio estaba tan maltrecho que había comenzado a causar una irritación, la piel estaba comenzando a enrojecer, supuso que era una cicatrización leve?

- aún no lo entiendes senpai, es mío… tu pene es mío…. - apretó los dientes, deseaba tenerlo en su boca pero no podía salir de senpai, estaba clavado, atrapado en su interior pero quería comerlo, quería tener ese pene en su boca, torturarlo más con su boca, morderlo, no, era demasiado, pero sus dientes se apretaban queriendo morder ese pene tan lastimado.

- nnn!!! Ahh!!! No! Morinaga! No tengo más! No queda más!

Entonces Morinaga subió la vista, senpai se retorcía tan bellamente, como un pequeño animalito desesperado en sus manos, siendo apretado, siendo apretado…

- yo haré que tengas…. más… - gemía, sentía a su vez tanto dolor en ese movimiento frenético y casi mecánico, que no sabía lo que decía, lo que quería.

Su otra mano comenzó a masajear los testículos de senpai.

- ah! No! Ay….! Duele! Me duelen…! - las manos de senpai se posaron en los muslos de Morinaga, pero no podían detener ni sus caderas ni sus manos, tal vez sólo lo había hecho porque inconscientemente extrañaba su piel sobre sus dedos.

- es porque te has corrido mucho… - sonrió Morinaga, una sonrisa extraña, era honesta pero era de esas sonrisas que se dan ante la resignación, que no tienen odio, que no tienen reproche, sino plena aceptación de un estado inevitable.

- no! De verdad…! De verdad…! No tengo más…! Lo siento! Lo siento! - dijo senpai en una especie de convulsión, tenía apretados los ojos y sus piernas tiritaban tanto, parecía como si estuviera siendo electrocutado, lanzaba manotazos sólo por instinto - lo siento! Lo siento!

Morinaga lo observó una vez más, senpai estaba encogido en sí mismo, tiritando de forma frenética, convulsionando… ¿cómo podía gustarle esa imagen? Un senpai fuera de sí, denigrado hasta el punto de disculparse preso de la desesperación. Pero lo amaba, todo él amaba, incluso esta faceta maldita, esta que nunca debió haber hecho nacer. No estaba bien amar así, hasta el punto de desear transformar a esa persona en un ser completamente inhumano… pero era hermoso, este senpai, este ser que casi no parecía humano pataleando como un animal, sin darse cuenta ni lo que decía… lo amaba, lo deseaba, y quería llevarlo más lejos… más, más lejos, irse los dos más debajo de lo humano donde puedan fundirse en lo más honesto, en lo más puro, porque precisamente será lo más maldito, lo más irracional, lo más inhumano.

- te amo - dijo honestamente, en sus brincos, disfrutando el dolor que le provocaba el interior de senpai que se había apretado más aún ante su propio dolor. Éste lo buscó entre su visión nublada, tenía los ojos húmedos en lágrimas contenidas, la saliva escurría desde su boca y su lengua casi no le obedecía para volver a pronunciar alguna palabra, pero a pesar de eso, pudo articular un mísero:

- sí… - continuó un extraño hipo, mientras sorbía por la nariz un agua que comenzaba a escurrir de sus lágrimas escondidas.

Morinaga soltó su pene y sus testículos, senpai dio un brinco, hasta ese simple acto de liberación le dolía, su pene estaba destrozado, y el de Morinaga también, pero aún así, él continuaba moviéndose dentro de senpai. Se inclinó nuevamente, abrasó a senpai que aceptaba todo de él.

- bésame, bésame - pedía Morinaga mientras le daba unos pequeños y cortos besos que parecían de niño, tan extraños en ese momento, en ese dolor.

Senpai cerró los ojos y estiró los labios, consiente le era tan difícil besarlo, había bajado de la locura apenas fue liberado del dolor de su pene, pero consciente o no deseaba a Morinaga, ahora cerca podía olerlo, sentir su piel en sus manos, su sudor en su pecho. Dio besos torpes, no sabía y estaba desesperado, Morinaga siempre era el que activamente entraba en su boca pero ahora sus besos eran infantiles y senpai los contestaba de igual forma, cortos, como golpes en sus labios, pero no es suficiente para él, senpai se acercaba, se apegaba cada vez más, transformaba esos besos cortos en uno largo, intenso, apegado a esos labios jugosos y suaves. Una de sus manos se había deslizado a la cintura de Morinaga mientras que la otra empujaba desde su espalda hacía su pecho, apegándose.

Morinaga por su parte tenía los ojos entreabiertos, como perdido en esa visión tan onírica de un senpai desesperado dándole besos como loco, tan perdido, tan enfermo por él, lo había logrado, había llevado a senpai hasta ese estado donde podía desearlo, donde tal vez podía amarlo.

- uhg! Uhg! - senpai sin pensar mordió el labio inferior de Morinaga, éste gimió, pero qué más daba, sólo era un dolor más entre tantos que sentía en ese momento. Senpai estaba completamente perdido en la sensación de su interior, sentía cómo revotaba, como se removía, como golpeaba su interior llenándolo, completándolo al fin, no sabía que… aunque su pene no pudiera sentir el más mínimo de placer su interior aún así podía continuar….

Senpai, en esa naturaleza desconocida para él mismo metió su lengua en la boca de Morinaga, abierta por el dolor mismo, y sorbió, no sabía si eso era un beso, pero deseaba hacer eso, juntar sus bocas como si bebieran de la otra, como si se alimentaran del otro. Sus dos manos habían bajado a los muslos de Morinaga, apretando sus carnes, obligando a que el ritmo de la penetración no bajara y si fuera posible se profundizara más; senpai enterraba sus uñas en la piel de Morinaga, éste gemía de dolor y placer en su boca, el sólo hecho de tener las manos de senpai sobre él ya era enloquecedor, pero si lo apretaba, si lo estaba tocando en un lugar tan íntimo… porque esas manos se estaban deslizando, arañándolo a su paso, iban hacia sus nalgas, senpai podía sentir en sus manos no sólo el movimiento de las caderas de Mori, sino la fuerza de sus músculos, la contracción de sus nalgas carne en las palmas de sus manos- Había aprisionado las caderas de Morinaga que era en todo lo que se había reducido su existencia.

- nn!! Nn!!! Nnn!!! - ahora era Morinaga el que parecía víctima de una electricidad dolorosa, temblaba tanto, con su mirada ida, con su boca abierta y su lengua presa en la boca de senpai, pero no movía sus labios, simplemente estaba abierta, escurriendo, gimiendo, el único movimiento que existía en su cuerpo era su cadera, hundirse, hundieres, moverse, moverse, eso era todo, nada más hacía, salvo tal vez respirar. Y abrasaba a senpai, lo abrasaba con el amor que puede tener una víctima a su asesino.

Y senpai, más bien sus manos, que por su parte eran lo único que tenía verdadera vida en su cuerpo, se habían deslizado más allá, tomando sus nalgas por completo, bajando, algunos dedos habían llegado incluso hasta los testículos adoloridos de Morinaga, y sus uñas se enterraron, en ellos, en sus nalgas, su carne, el sexo.

- uhhggg!!! - gimió Morinaga ahogado en la boca de senpai - abrió los ojos, o más bien, recobraron ese brillo de consciencia que habían perdido en ese estado delirante - uuffff - y suspiró, no podía dejar esa boca, no podía detener a senpai. Y éste, sólo lo quería dentro, más dentro, más fuerte, estaba sintiendo algo increíble, y hace mucho que ya no pensaba, sólo quería a Morinaga en él, qué mierda importaba todo lo demás, podía olvidarlo todo, podía? - ahh!! Ahhh! Senpai!! Ahhh!!  - no importaba si Morinaga quería o no continuar, simplemente no podía parar.

Senpai lo miró, Morinaga se retorcía como una víctima, de pronto pudo concientizarlo, podía verlo, podía pensarlo, de pronto todo se había despejado en su mente por los mismos gritos de Morinaga, fue como despertar de un sueño. Parecía que era él quién le hacía el amor, quién lo estaba forzando… ¿eso hacía? Era él quién estaba aniquilándolo? Todo este tiempo… el único que había sido una bestia, un cruel… un tirano, claro que era él - nnn!! No… me voy a correr, senpai! - Sintió un vértigo tan fuerte en el vientre, como si se removiera todo dentro de él, desde su pecho hasta la punta de sus pies, podía ser consciente de su interior, como si todo se hubiera transformado en un órgano sexual, era su cuerpo entero. Y la visión de Morinaga, gimiendo, retorciéndose por él - senpai! - no, ya no podía dejarlo, lo quería, así, dentro, justo ahí, donde lo sentía tan fuerte, más de lo que debiera, hasta hacerse daño, y más allá, más allá.

Lo besó, sí, ese era un beso, al menos más humano.

Sintió algo parecido a un orgasmo, o tal vez lo era, podía correrse sin eyacular, fue una sensación de fin, de límite, no podía seguir más allá simplemente porque había llegado al máximo, sólo seguía el bajar, el quedar en nada. Gritó, y sintió el grito de Morinaga en su boca, en sus oídos, en su interior, su vientre había recibido el orgasmo de Morinaga, lo tenía dentro, nunca más saldría de él, era suyo.

Tras el grito ambos tuvieron un extraño hipo, no lloraban pero se quejaban como unos enfermos. Morinaga de alguna forma terminó en el pecho de senpai, abrasándolo humildemente, mientras sus temblores por el dolor y el placer se apaciguaban ¿era dolor, era placer?

- uhg… uhg… se-senpai… senpai…. - y seguía temblando, todo él temblaba.

Senpai, que por su parte temblaba un poco menos, puso una de sus manos entre los cabellos de Morinaga, y otra envolvía esa espalda tan grande y fuerte, reducida ahora a la debilidad misma. No sabía que podía hacer eso, ni tener un acto de ternura, ni poder reducir a alguien, denigrar a alguien hasta ese punto.

- senpai… yo… yo… nn - Morinaga temblaba de forma extraña, estaba un poco enloquecido, al contrario de senpai, que simplemente estaba entumecido por todas las sensaciones, por todos los sentimientos - todo… es una escusa… yo… sólo quiero esto, de verdad, de verdad ¿es tan malo?... sólo querer estar así…

Senpai se estremeció sobre su temblor, qué estaba diciendo Morinaga? Era una locura.

- yo sólo… estar así… - y seguía temblando, sus dientes tiritaban, y sus manos débiles luchaban contra este temblor para apretar la piel de senpai; sus palabras se entrecortaban - todo lo demás, es una escusa… mi familia, mis amigos, la universidad, incluso… ser tu ayudante, todo eso no me importa… sólo es una escusa para estar así, aquí, así contigo - Se levantó un poco, se vieron a los ojos, senpai simplemente no podía apartar la mirada, estaban clavados sus ojos a los del otro - sólo para llegar y poder hacerte el amor…

- …!!! - senpai al fin pudo bajar la mirada, pero volvió a mirarlo, no podía dejarlo, estaba de pronto tan avergonzado, a pesar del cansancio, a pesar de todo lo que habían vivido él seguía sintiendo esa vergüenza tan grande… que ahora podía entender lo que significaba… - qué… qué dices… eso no está bien - entonces comenzó a temblar más fuerte como si el dolor sentido se hubiera vuelto más obvio; y sin darse cuenta, apretó más sus manos en Morinaga, no quería dejarlo a pesar de lo que acababa de escuchar, a pesar del miedo que ese hombre, que su amor le provocaba- no digas esas cosas, no está bien…

Morinaga sonrió, había dejado de temblar. Pero su sonrisa se veía tan extraña, en ese rostro sonrojado, cansado, aún casi excitado.

- es cierto, pero… es así como te amo…

Senpai bajó la vista nuevamente, no hacía más que pasearla tontamente.

- sí… ya lo sé - dijo casi secamente, salvo por ese temblor que no podía evitar - lo sé - ya podía decirlo, después de todo lo vivido, al menos podía decirlo.

Morinaga se removió un poco en ese abraso, senpai no se había dado cuenta cuán apretado lo tenía en sus brazos, Mori se elevó un poco, y lo besó, envolviéndolo a su vez entre sus brazos, aprisionándose mutuamente en el pecho del otro. Senpai cerró los ojos, no podía evitarlo, aún sentía todo en su cuerpo, el dolor, el placer, el vertido, la angustia, el… el amor enfermizo de Morinaga.

Besos, besos y más besos, apretándose entre sus brazos, ya no podían hacer más que eso, sus cuerpos estaban destrozados, sus cuerpos no resistían sus sentimientos.

Senpai no sabía cuánto tiempo se habían estado besando así, de esa forma tan suave que si no estuvieran tan cansados seguro que sería pasional. El caso es que el tiempo le recobró un poco de racionalidad, no, más bien de cordura.

- ya… Mori... nnm - había puesto sus manos en los hombros de éste, ambos acostados de lado en la cama, se habían presionado mutuamente a lo largo de esos minutos de abrazos y besos rebuscados, sus labios ardían, adoloridos - t-tu barbilla me raspa - dijo senpai, por quejarse de cualquier cosa. Trataba de librarse de esos labios, pero era casi imposible, todas las pocas fuerzas que tenía Morinaga las tenía concentrada en sus brazos, envolviéndolo.

- nmh… pero… lo necesito nn - decía mientras lo seguía y seguía besando - tú no lo sientes? Esta necesidad… mmnn de besar y abrasar después del sexo… - lo decía todo con esa soltura casi pervertida que le da cuando tiene a senpai entre sus brazos.

- …!! i-idiota! Mmnn! - en todo su cansancio aún tenía energías para avergonzarse, pero aún así correspondió sus besos, era cierto, de alguna manera no podía despegar su cuerpo de él, sus labios de los suyos, como una necesidad.

Los besos se habían vuelto cada vez más suaves y lentos, cortos en duración pero presionando fuertemente los del otro, ambos estaban ebrios en la sensación. Morinaga entreabrió los ojos, perdido, agotado. Senpai de cierta forma pudo sentir su mirada porque también los entreabrió, a pesar de que sus labios seguían permanentemente unidos a los de Mori.

- …! - pero no estaba tranquilo como él. - i-idiota… no mires… - pero no lo gritó como antes, más bien lo susurró, estaba tan cansado, sentía que el típico sueño después de una sesión de sexo bestial se acercaba, y se acercaba sumiéndolo en esa calidez adormeciendo el dolor aún latente de su cuerpo.

Morinaga sonrió, al fin parecía “bueno”, el Morinaga “normal”, el que simplemente no es perverso. Y lo siguió besando con esa sonrisa en los labios.

- pero… es que te amo- le susurró.

- que ya lo sé - senpai podía articular esas palabras mientras Morinaga besaba su labio inferior - me lo dices todo el tiempo. - las manos de senpai (casi o no inconscientemente) se habían vuelto a deslizar a la cintura de Morinaga, aunque algo más arriba, sus dedos sentían un extraño placer al palpar sus costillas. Senpai volvió a cerrar los ojos, el sueño, los besos, no sabía por qué, tal vez las palabras lo estaban arrullando.

- y está bien que te ame - Morinaga ya no tenía siquiera que preguntar, al fin podía decirlo, estaba seguro de que era aceptado y al menos… querido, mucho mucho, tal vez algún día senpai se lo podría decir, no un te amo pero al menos, que lo quería.

- qué puedo hacer… - dijo sin más senpai, muy bajo, más bajo que un susurro, su voz sonaba como alguien que hablaba en sueños.

Morinaga sonrió más aún, una de sus manos (que notó que temblaba un poco) acarició el rostro sudado y sonrojado de senpai, tan hermoso, durmiendo en sus brazos. Y lo siguió besando, delicadamente, casi había olvidado que podía besar así.

- sí… - las palabras de Morinaga también eran muy bajas, también estaba debilitado pero sentía la necesidad de mantenerse despierto, de disfrutar más de senpai, en verdad, tenía que violarlo hasta ese punto para que fuera así de dócil - me quieres al menos un poco… - miraba a senpai, tan cerca, tan apegado a él, su cuerpo, sí, su cuerpo era tan suyo, tan tan suyo. Pero y él…?

Senpai entreabrió sus ojos, débilmente y muy poco. Estaban casi idos, dormidos. Se sonrojó un poco más y medio dormido dijo al fin:

- idiota… algo tendré que quererte - desvió la mirada hacia un lado, pero Morinaga estaba demasiado pegado a su rostro como para evitarlo de verdad -  si dejo que me hagas estas cosas… - sus labios se contrajeron en una extraña mueca, parecía un puchero.

- senpai! - Morinaga despertó un momento con esas palabras, lo besó, más fuerte y más fuerte lo abrazó - te amo, te amo!

- nnmm!! Ya… está bien mm - Senpai no sintió tanta vergüenza como creyó que iba a sentir. Sólo se alertó un poco, porque Morinaga de pronto estaba sobre él otra vez, besándolo con demasiada pasión revivida - mmn! Idiota… nn déjalo ya… tienes que dormir… ah…

- senpai… - susurraba Morinaga mientras bajaba sus besos por su cuello - si fuera por mi… te juro, seguiría…

- ah… no seas estúpido… nn nadie puede seguir después de esto…mm - senpai no lo rechazaba, de cierta forma, después de todo lo vivido, sentir a Morinaga en su cuerpo era de cierta forma, natural, tal vez por eso se atrevía a hablarle.

- no, hablo en serio - Mori besaba su pecho de forma desesperada, pero estaba demasiado cansado como para que se le notase - eres como un dios para mí, te adoro - dejo entre besos.

- …! Nn… - senpai se sonrojó nuevamente, su cuerpo se tenso, y eso que pensaba que no tenía energías para eso - e-estás loco!... tú! - y sujetó su cabeza, que estaba bajando de forma peligrosa por su pecho. Morinaga sonrió, subió nuevamente y lo beso, senpai pudo notar lo irritados que tenía, no, que tenían ambos los labios - mmhh idiota, ya duérmete.

Senpai no se dio cuenta del todo, o se esforzó demasiado para ignorarlo, pero había envuelto otra vez sus brazos al cuerpo de Morinaga, de cierta forma lo estaba seduciendo para que no le hiciera el amor, qué paradójico.

- mmnn… senpai… no quiero parar… - senpai deslizaba el cuerpo de Morinaga a que se pusiera de lado nuevamente, junto a él, nunca había sido tan consciente en sus movimientos con él en la cama.

- sólo duérmete nn… sigues enfermo - senpai sentía que esas palabras tenían doble significado, Morinaga por su parte estaba medio dormido hace rato.

- nnmm… no… - decía abrazando a su vez a senpai con una ansiedad casi infantil - bésame más…

- nn… idiota… - entreabría los ojos senpai, no se daba cuenta pero le gustaba esa visión de Morinaga, cansado, excitado, débil - no me iré a ningún lado - ahora podía adivinar lo que Morinaga necesitaba, al menos un poco.

- senpai… - sí, eran las palabras exactas. Morinaga se durmió. Pero de eso senpai se dio cuenta después él siguió besándolo por su cuenta, a modo de arrullo.

CONTINUARÁ… dos caps más conclusivos y creo que será el fin i-i espero que les esté gustando el final.

Si quieren me pueden escribir sus comentarios a mi correo: shicakane@hotmail.com  ahhh felicidad x3

Pronto cap 1 del tomo 4 de Challengers!


martes, 23 de julio de 2013

Sherlock bbc Fanfic


Me mataran por no actualizar con el fic de senpai, lo siento! xD lo cierto es que hace poco al fin me libré de todo, terminé mi práctica profesional, y entregué mi portafolio, ahora sólo espero la nota (aunque es seguro que pasé) y empezar entonces a tramitar mi título, aunque no comenzaré a trabajar de inmediato, espero descansar un tiempo, aunque nadie vive de nada xp.

En fin, les cuento que estos días vi la serie inglesa Sherlock bbc, me la habían recomendado al decirme que tenía mucho potencial yaoi, y es cierto xD es muy recomendable para los que les gusta los misterios, la onda policial y detectivesca, y el yaoi potencial xDDD; sobra decir que tras ver la serie no pude contenerme e hice un pequeño fic, seguro lo continuaré, serán dos o 3 cap muy cortos.

Por supuesto que sigo trabajando en el fic de senpai, está casi listo el cap 26. También retomaré el manga de Challengers! Y mis reseñas literarias :D paz y amor, estoy de vuelta al fin! xD



Confesión y aceptación

- te amo.

- qué?

Está bien, sé que Sherlock ha estado últimamente algo extraño, pero de todas formas ¿cuándo no lo está? Había estado toda la noche levantado mirando por la ventana (cosa no rara en verdad), así lo había visto antes de dormir y así estaba cuando desperté esta mañana, sí, seguía ahí inmóvil con esa mirada que ve nada exteriormente, pero todo dentro de su mente, todo, cualquier detalle, mecánicamente. Pero entonces, cuando al fin le pregunté qué rayos le pasaba, me viene con esto.

- oíste bien, aunque es evidente que estés sorprendido, sí, debo tomar tu pregunta como una exclamación, no como una interrogación.

No se había movido ni un poco.

Pasó más de un minuto en silencio entre los dos, no sabía que decir, ni qué pensar, ni siquiera me lo podía creer, sólo me quedaba dudar… era una broma, estaba confundido, ¿puede Sherlock Holmes estar equivocado?

- soy lo suficientemente inteligente para saber que es amor, John - dijo deduciendo mis pensamiento, por supuesto - no puedo dejar de ser racional, ni siquiera en esto, paradójicamente.

Eso lo empeoraba, es cierto, es Sherlock, si lo dice es que… está seguro.

- y también lo suficiente para saber que también me amas.- volteó, al fin se había movido sólo para verme, directo a los ojos, con esa mirad aserie y penetrante, que lo sabe todo. Pero también, sus ojos brillaban un poco más ¿o eso era mi imaginación?

- …! - no pude decir nada, sólo lo vi espantado, ¿qué estaba diciendo? ¿qué locuras estaba diciendo?

- Tu respiración agitada, el movimiento nervioso de tus manos, la inevitable tensión de tu cuerpo, el que aprietes tu mandíbula, y tus pupilas dilatadas no son simple nerviosismo por la confesión de un amigo, en especial un hombre, es algo más - no dejaba de verme a los ojos, y de pronto, dio un paso, y otro, se acercaba.

Yo di un brinco, de pronto lo vi de otra forma, como nunca antes lo había visto, siempre ha sido superior en intelecto pero eso nunca había dignificado una superioridad esencial, de hecho Sherlock tiene miles de defectos, pero, pero en ese momento, parecía simplemente… poderoso, de alguna manera.

Se detuvo justo frente de mí, a menos de un paso, no sé por qué temblé, no podía dejar de ver sus ojos y no podía retroceder aunque quisiera, simplemente, era como estar hipnotizado.

- no debo tomar tu pulso para saber que está acelerado, John. Y tú y yo sabemos que no es por la sorpresa, es porque he revelado una verdad, para variar.

Era extraño, acababa de decir que me amaba pero hablaba y se movía como si simplemente estuviera explicando la deducción de un caso más, no parecía realmente… enamorado. 

Bueno, no es que eso me importara, solo me confundió más, este tipo es tan extraño simplemente en todo lo que hace, hasta en esto.

Y volteó nuevamente, tomó el violín ubicándose cómodamente en un sofá, no sé por qué podía ahora fijarme en cada detalle de su persona, su bata azul oscuro, su piel sumamente blanca a la luz de la mañana que entraba por las ventanas… su cabellera contrariamente oscura.

Tocó finamente una melodía lenta, y dijo en forma conclusiva, ese tono antes de quedarse en silencio, preso en sí mismo.

- ahora la cuestión es, lo que harás tú - no me miraba, veía su violín mientras lo tocaba, la inclinación de su cabeza me hizo ver más detalladamente los rasgos de su rostro - yo no puedo cambiar lo que siento, lo sé bien; pero tú - y al fin me vio - tendrás que tomar una decisión, no si me amas o no, ya sabemos que sí - no había dejado su vanidad por supuesto - lo que tendrás que decidir, es si lo aceptas.



Su melodía aumentó en rapidez y volumen, y yo, yo me quedé otros minutos viéndolo atónito, qué hacer? Qué decir? No me di cuenta cuando ya estaba de vuelta en mi habitación.

CONTINUARÁ

miércoles, 22 de mayo de 2013

Cap 25: fanfic de The Tyrant Who Fall Love / Koi suru Bou kun ¡estoy viva!


Gracias a los seguidores que han esperado este capítulo, sobra decir que tengo mucho trabajo con esto de la práctica y no es que no tenga en absoluto algo de tiempo (aunque eso es algo cercano a la realidad de hace  unas semanas) sino que apenas tengo algo de tiempo libre prefiero honestamente dormir o limpiar mi abandonada casa (hasta vino mi madre a ayudarme un tiempo, eso demuestra que estaba grave xD). Pero en fin, gracias a kamisama he bajado por fin el ritmo aunque estaré algo ocupada hasta mediados de julio, espero poder dejar para trabajar sólo las mañanas, ¿no sería estupendo? El próximo cap será pronto, cuidaré no dejar el hilo ahora que lo retomé, y siento si está imperfecto, a pesar de eso espero que les guste.
Nuevamente gracias por la espera, el ánimo y las amenazas de muerte xD y espero seguir un ritmo de vida más saludable lo que quede del semestre ¡último semestre universitario y me titulo en noviembre wiwiwiw! Pero ni loca trabajaré a este ritmo, no necesito ni quiero matarme por dinero.

***

Senpai abre despacio los ojos al no sentir el beso que sentía venidero. Morinaga está ahí, tan cerca, siente su respiración chocar contra su boca, su boca, sus labios; las cejas contraídas de senpai se unen al temblor de su cara, sus ojos alterados pestañean rápidos una y otra vez viendo los labios de Morinaga. “¿Qué si esto está bien? Idiota, claro que no lo está pero… no puedo hacer nada…”.
Y lo besa.
Cap 25

Fue un choque brusco, si no fuera porque los labios de senpai estaban tan levantados para presionar contra los de Morinaga, seguro se hubieran chocado los dientes. Recordaba éste a ese beso que una vez también por un acto impulsivo de excitación le dio una noche, en ese hotel tras perder su casa por el fuego, con esa idea se tranquilizaba senpai, ese día había sido un infierno, Morinaga casi había muerto y había perdido su hogar y puesto en peligro a su hermana; sí, ese día estaba con la guardia baja, no era consciente de lo que hacía, por eso su cuerpo sólo reaccionó. Pero ahora, ahora él era consciente de su propio deseo, de su propia excitación, por eso había apretado los ojos, por eso se había arrojado a los labios de Morinaga aún si no se atrevía a moverse demasiado en ellos, sólo una fuerte presión, casi desesperante, mientras sus manos temblantes se aferraban con desesperación a los costado de Morinaga, en su cintura, apretando su sudado piyama.
Por su parte Morinaga había recibido ese beso de forma relajada, tal vez era el cansancio o tal vez era al fin esa seguridad en las acciones de senpai que tanto había esperado por estos largos 5 años, seguridad de que era suyo, y él de senpai, el sentimiento de ser deseado por senpai, de tener esa seguridad, era lo que más había deseado sobrepasando incluso su propio deseo hacia él, una locura.

Envolvió a senpai entre sus brazos, rodeando su cintura y enredando sus dedos en sus cabellos, movió entonces los labios ante la presión estática y nerviosa de senpai, y éste contestó con tanta pasión que Morinaga entreabrió los ojos perturbado, y vio a senpai, con ojos sufrientes, cejas contraídas y un sonrojo ardiente en su rostro, moviendo sus labios con tanta velocidad en los calmados labios de Morinaga que sólo quería disfrutar del momento, pero senpai sentía una urgencia, una horrible urgencia por sentir más a Morinaga, más más más, no podía pararlo, necesitaba tomarlo ¿qué era esa extraña sensación tan desgarradora? Era como si ese deseo que siempre lo había seguido, el no querer que Morinaga se alejara de él se hubiera materializado físicamente en su cuerpo, no alejarse de él, estar pegado a él, ser suyo y hacerlo de él, suyo, suyo, tenerlo en él.
- nnhh… ah… senpai… - Morinaga se estremecía, nunca había sentido a senpai así, aunque siempre había respondido de alguna manera a sus besos, uniendo sus labios a los suyos aún si no los movía por sí mismo, sino que seguía los movimientos que Mori hacía, los seguía, y a veces, sólo a veces y normalmente en el orgasmo, los movía de forma desordenada, desesperante… pero ahora, ahora era así, ahora senpai reaccionaba tan bien, respondía tan bien, era tan egoísta en sus labios que Morinaga no podía más que temblar y ponerse nervioso, tan torpemente como nunca le había pasado, él, que siempre era el que doblegaba a senpai ahora se estremecía por el simple hecho de que éste contestara, de que éste lo besara con pasión; era el amor, era tanto para su cuerpo el sentirse deseado, el sentirse amado, no podía más que estremecerse.

Pero de pronto, un mayor estremecimiento lo envuelve en medio de ese delirio, los dedos de senpai se movían ¡se movían en él! ¡Torpes, seguro inconscientes pero se movían en él!, no sabía si eso era una caricia, pero sus dedos que normalmente se mantienen estáticos apretando su carne, ahora se agitaban en el pequeño espacio donde había posado sus manos, ¿eso era una caricia? ¿podía creerlo? Se movían, lentos y apretados contra su piyama. Morinaga abrasa más fuerte a senpai, suspira en su boca y éste también… y de pronto Mori no puede evitar dar un brinco, sí, un brinco, aun si su boca no puede librarse de la senpai, brinca al notar que sus dedos se deslizan nerviosos debajo de su piyama, tocando su espalda, la piel de su espalda.
- se-senpai?

Pero éste no hace caso, pareciera que quería devorar su boca.

“Sí…, senpai… quiere hacerlo…”
Pero Morinaga estaba nervioso, algo lo incomodaba en ese momento, o tal vez simplemente le había invadido una tonta y extraña timidez ante la sorpresiva actitud activa de senpai, aún si temblaba también.

- se-senpai… nn… es…espera… - suplicaba en sus labios Morinaga, no se atrevía a parar sus labios porque los propios no podían parar de responderles tampoco.
Senpai simplemente no oía, el deseo era tan grande que toda su mente se había nublado. Había llegado al éxtasis completo, porque ahora sabía y sentía que Morinaga era suyo, que lo tendría para siempre, y esas ideas lo enloquecían, era más fuerte que él mismo, lo esclavizaban para esclavizar a Morinaga en él.

- nn! Se-senpai! Esp-espera! - entre estremecimientos Morinaga sostiene las manos de senpai que estaban en su cintura, subiendo torpes y temblantes (y medias inconscientes xD) hacia su espalda.
Senpai al fin hable los ojos, vacíos un momento, como si su naturaleza humana se hubiera esfumado… pero volvieron  brillar al segundo y más que nunca. La conciencia, la horrible conciencia volvió a su mente, y se vio ahí, con Morinaga apegado a él, con sus manos contraídas en las manos nerviosas de su ayudante. ¿qué estaba haciendo? ¿qué había hecho? ¿qué era esa horrible excitación…? no, no era eso, más bien era una desesperación desgarradora, una ansiedad que le aplastaba el pecho, un ardor infernar desde su entrepierna a su corazón nublando su mente…

- eh? - Sabía lo que había hecho, lo que hizo y lo que quería hacer, continuar… bajó la mirada, dios, que horrible, por qué lo desea? ¿Por qué tanto, incluso hasta este punto? Fugazmente volvió a desear que Morinaga estuviera inconsciente, eternamente dormido en su cama, como si fuera un muñeco, sí… no ver su mirada aún si fuera enamorada, no oír sus palabras aún si son amables, verdaderas… que fuera un muñeco… para que pudiera guardar este horrible secreto, este horrible deseo… podría entonces hacer lo que quisiera….
- es que… jeje - Morinaga sonrojado trataba de sonreír, también estaba muy excitado y apretaba las manos de senpai, ya se estaba casi arrepintiendo de haber interrumpido tan alentadora reacción por parte de su senpai pero… era demasiada la vergüenza, estaba incomodo porque - es que… quisiera tomar un baño - y sonrió tontamente.

- ah? - senpai lo miró, por supuesto que no se esperaba ese comentario, aunque en realidad no se esperaba ninguno, pero sin embargo, fue suficiente esa extraña frase para sacarlo de ese ciclo vicioso de pensamientos oscuros y volver un poco a sus cabales, si bien siempre manteniendo el sonrojo y el temblor en su rostro.

- bueno… - Morinaga paseó su vista por el cuarto, parecía realmente apenado - no he podido bañarme adecuadamente en días… es vergonzoso - y apretó los ojos agachando un poco la cabeza.

5 segundos que parecieron un minuto fue el silencio que senpai le dio a Morinaga mientras le veía con una cara escéptica… Morinaga por su parte estaba realmente avergonzado, era cierto que se había lavado cada vez que había podido cuando iba al baño pero eso no quitaba el hecho de que su cabello estuviera ya opaco, y su cuerpo estuviera enteramente sudado… y sin contar las eyaculaciones que había tenido inesperadamente esos días también, en su cuerpo yacían fluidos de senpai y de él mismo, el sólo hecho de pensarlo lo avergonzaba muchísimo.
- to-tonto! - dijo senpai de pronto igualmente avergonzado - e-estás enfermo, es obvio! …. - su mueca se desfiguró, sus ojos se desviaron y bajó un poco la cara, otra vez esos extraños pensamientos venían a su mente… sí, Morinaga estaba sucio, él mismo lo había ensuciado… recordó cuando se corrió sobre él, podía ver nuevamente ambos penes juntos, frotándose hasta el dolor, y el rostro temblante de Morinaga, su vientre manchado…

Pero era verdad que senpai… el olor a Morinaga… esos días en su cama… le había gustado, era una locura pero, aunque Morinaga haya estado enfermo todos esos días, aunque haya estado sucio, manchado… el aroma de su cuerpo era embriagante, era como si su olor natural se hubiera cargado mucho más en su cuerpo sudado ¡debía estar loco! y aunque senpai no pensaba literalmente con estas palabras en su mente, lo sentía, lo sabía, eran estos sus pensamientos, era ese su deseo.
“El aroma de Morinaga…” se estremeció.

- pero… sigue siendo vergonzoso… - Morinaga lo veía de reojo, sin soltar sus manos y con aire casi resignado - eres la persona a la que amo, no quiero que me veas así… yo, también tengo mi orgullo, sabes… - Morinaga hizo algo así como un puchero en su rostro sonrojado.
Senpai lo miró a los ojos, tenía un rostro más alterado de lo que Morinaga esperaba, porque esos pensamientos oscuros seguían en su mente, en su pecho, en su vientre.

La persona a la que ama…
- i-idiota! - pero desvió de inmediato la mirada, era demasiado, ser consciente del todo de sus acciones, de sus deseos, tenía tanto miedo pero el deseo era demasiado grande, no podía pararlo - ¿crees que eso me importa? - una de sus manos se deslizó frenética por la muñeca de Morinaga tomando la manga de su piyama. No le importaban pequeñeces como esas, a estas alturas… pero no, la verdad era, que ahora mismo deseaba a Morinaga así, e incluso… ensuciarlo más de la misma manera que la última vez ¿era esa excitación, ese deseo, consciencia en senpai?

- senpai… - Morinaga se sonroja aún más, pero no es el habitual sonrojo de excitación, no, porque también le brillan los ojos, ve a senpai directamente a su rostro, tan cerca del suyo aún, aunque éste tiene aún la mirada algo esquiva. Las últimas palabras dichas no fueron en realidad románticas, incluso podrían considerarse enfermas, eso lo sabe senpai que entiende el fondo oscuro que las albergaba; pero Morinaga, tiernamente casi inocentemente las confundió con una amorosa consideración, como si senpai lo quisiera a pesar de todo, lo desea a pesar de todo. - senpai… - vuelve a llamarlo, ahora sonriente, sus ojos se han entrecerrado un poco, porque ahora está decidido a hacer el amor con senpai. Éste lo mira de reojo, más sonrojado, con un rostro contraído por la oscuridad de su mente aún latente, lo molesta, le da miedo - soy un idiota. - y sonríe, una sonrisa ya no avergonzada, tampoco en realidad tierna, sino esperanzada, siempre interpreta a favor cada pequeña cosa que dice senpai, pero ahora, ahora puede estar seguro de no equivocarse, de que está en lo correcto, de que entiende a senpai; y no estaba equivocado, era cierto que senpai lo aceptaba sin importar nada. ni su amor obsesivo, sus celos paranoicos, su ninfomanía… pero si supiera… porque también se equivocaba, si supiera la verdad, el porqué senpai lo aceptaba así, si supiera que en realidad era deseo de tenerlo así ¿qué pasaría?
Una sombra de esto cruzó por la mente de senpai, sorprendido ante las palabras de Morinaga que no alcanzó a entender, él bruscamente lo había besado, encerrándolo en un abraso casi desesperado, Morinaga podía ahora liberarse porque senpai lo aceptaba. Y senpai… para senpai fue tan fácil entregarse, tan horrendamente fácil que ni siquiera se dio cuenta; porque deseaba tanto ese abrazo, ese beso brusco, esas manos apretando su ropa deseosas de llegar pronto a su carne. Cerró los ojos, respondió a ese beso como no sabía que era capaz de hacerlo y apretó a su vez el piyama húmedo de Morinaga con sus manos temblantes.

La mente de senpai volvió a nublarse nuevamente, tan rápido, de forma tan acelerada volvía a crecer esa oscuridad en dentro de él… avanzó, obligó a Morinaga a apoyarse contra la pared chochando contra la marquesa de la cama, estaba respondiendo demasiado, estaba siendo tan intenso con Morinaga jalando su piyama, abriendo su propia boca para degustar la suya pero no, no era inconsciencia, él sabía de su desesperado deseo, no pensaba, era cierto, pero ¿quién podía pensar claramente en ese pequeño espacio entre esos dos cuerpo perdidos en sí mismos?. No era inconsciencia, pero tampoco su mente estaba aterrizada en cada acción que hacía, más bien, lo hacía como un animal consciente de sus movimientos y deseos pero no movido por una racionalidad sino por su instinto propiamente animal, por una urgencia carnal; pero curiosamente, lo que había despertado a ese animal irracional había sido lo más humano que existe, lo que diferencia a la humanidad misma de lo animal: el saberse amado, y tal vez, amar.
Los movimientos pasaron de la brusquedad a la violencia, pero no eran violentos como una vez lo fueron en manos de Morinaga, esa vez, en esa horrible velada… no, estos movimientos a pesar de ser violentos eran comprendidos, aceptados, no había una resistencia para ellos y por lo mismo su violencia no era corrosiva, no era malvada.

Senpai casi arañaba la piel de Morinaga en sus carisias bruscas y torpes, nunca había acariciado, nunca de verdad, hasta ese momento habían sido movimientos fugases que no podía llamar carisias; pero ahora se aferraba a ese otro cuerpo, desesperado, queriéndolo hacer uno con él, tenerlo, poseerlo, doblegarlo y doblegarse, y parecía que la única forma de conseguirlo era el sexo ¿cuándo senpai puede ser más honesto, de todas formas?
Morinaga por su parte se había sumergido en ese ritmo, a pesar de tener aún el cuerpo adolorido y ya ni siquiera seguro de si lo que sentía era fiebre o calor del momento, correspondía los besos y carisias bruscas de senpai con una misma brusquedad de vuelta. Lo desnudaba, se desnudaba en medio de ese beso absorbente y húmedo. Sexo, sólo querían sexo porque se amaban hasta ese punto. En la cama, siempre en la cama, ¿para qué más? No necesitaban nada porque ahora se amaban.

Sus penes al erectarse dolieron como una electricidad hacia sus vientres, no lo habían pensado pero habían tenido sexo a lo largo de varios días, se habían corrido constantemente, por supuesto que estaban adoloridos pero seguían duros, podían volver a erectarse ¿qué era aquello que hasta el dolor estimulaba?
Senpai en especial sentía esos latidos dolorosos en su pene junto a ese tipo de hormigueo en su trasero, esas ansias en su vientre de ser presionado y llenado, todo su cuerpo llamaba a la tortura, a apretarse, a ser besado y mordido. Y respiraba… senpai respiraba tan fuerte porque el olor de Morinaga lo emborrachaba, era una droga, y cuando al fin él quedó con el torso desnudo no supo cómo pero se vio apegado a él, con su boca en cuello, con su nariz apretada a su piel, respirándole, apretando sus labios a su carne, podía sentir su sabor salado, podía oler ese aroma cargado de Morinaga, era Morinaga, lo tenía debajo de él, para él, no lo rechazaría nunca, sabía que hiciera lo que hiciera él seguiría amándolo. Y entonces inconscientemente entendió, porque fue su cuerpo el que lo hizo, que podía dar riendas sueltas a esa parte oscura dentro de él, a ese deseo que sintió muy profundo desde la primera vez que tuvo sexo con Morinaga: el deseo profundo y oculto de la intensidad máxima, esa que se encuentra en el horror y el dolor, en el asco y el límite, cuando incluso el placer es sobrepasado.

- ah!...nn!! - Morinaga temblaba, nunca senpai se había aferrado a él así, fuerte, apasionado, ni nunca lo había acariciado tan directamente, nunca había besado su piel o al menos quería creer que eso era un beso. Su pene temblaba ya medio liberado de su piyama, en parte quería entrar en senpai pero por otra parte casi quería huir de aquello, era tan grande el sentimiento y sabía que el dolor también lo iba a ser, estaba adolorido, cansado, ¿por qué estaba tan excitado? Parecía que si senpai lo quisiera él iba estar listo para él siempre, sin importar incluso sus propios deseos o la condición de su cuerpo. Siempre erecto para él, era una locura.
- se-senpai… ya… - decía temblando Morinaga, él mismo deseaba esa tortura.

Entonces senpai con la mente ahora completamente nublada se deshizo de sus pantalones de forma tan brusca que lastimó a Morinaga con su rodilla, pero ninguno de los dos se molestó en eso, era un dolor más sumado al momento.
Ambos entonces quedaron desnudos, senpai con la cabellera suelta y sus lentes otra vez peligrosamente en el suelo, estaban tan apegados que no tenían tiempo de darse cuenta de la brusquedad de ambos, incluso de la sorprendente ansiedad de senpai.

El vientre le ardía, le temblaba, su pene estaba húmero y el interior de su trasero se removía desenado ser llenado por Morinaga. Senpai dio un vistazo fugaz al pene de Morinaga, que lo sostenía con las manos temblando. Estaba tan hinchado, tan rojo y húmedo, pero duro, duro y grande siempre, temblando a su vez, le iba a doler, y Morinaga haría ese hermoso rostro adolorido otra vez, debajo de él a merced suya y sin siquiera luchar por ello. Esa idea ¿o más bien el sentimiento? Fue lo que estaba en la mente de senpai cuando se sentó sobre él.
Morinaga dio una especie de grito ahogado, le dolía y se puso rígido, era como una electricidad que le estaba destrozando el pene y a lo largo del cuerpo.

- nnnhhhggg!! - convulsionó. Pero senpai, senpai por su parte ahogó a su vez un gemido extraño, no, no era dolor, sí, sí lo era pero era tan placentero, era tan increíble lo intenso que era que olvidaba que eso era dolor; su mente se perdió del todo, todo se volvió más fugaz incluso que antes, estaba tan lleno, tan feliz en esa locura, y Morinaga, Morinaga debajo de él, gimiendo, temblando, retorciéndose, lo tenía para él, atrapado en él y no podía huir - se-senpai!
Y lo besó, era suyo, todo, todo su cuerpo suyo siempre para él, ahí estaba, duro, endurecido dentro, todo su aroma envolviéndolo en ese pequeño espacio suyo, para él, siempre dentro llenándolo, no iba a necesitar nada más nunca.

- ahg! Ahh! Nn! - senpai comienza a moverse, pero es un movimiento aniquilador, no era armonioso, era como si estuviera castigando a Morinaga, lo hundía en la cama, y absorbía la visión de él poniéndose más rígido aún, apretando los ojos y gimiendo en su dolor.
- AH! NO! ESPERA! SENPAI! DU-DUELE! - Morinaga había puesto las manos en la cadera de senpai, trataba de alguna manera de detenerlo pero sus manos no le obedecían, no luchaban contra esas caderas bruscas, como el resto de su cuerpo aceptaba ese trato, y su pene a pesar del dolor seguía erecto, cómo podía ser? No era posible seguir duro sintiendo ese dolor! Pero ahí estaba, siendo absorbido por senpai, siendo arañado en su pecho por sus manos, siendo apretada su piel por sus dedos violentos, siendo aplastado por su cadera envuelto completamente por su carne caliente y pesada. Era un placer tan extraño, tan embriagante, el dolor mismo lo nublaba, ya había dejado de ser Morinaga, ya había dejado de amar a senpai, tampoco lo odiaba, simplemente estaba él en su mente, sólo él en su conciencia habiendo perdido la propia; y sólo él en su cuerpo que ya no le pertenecía porque había dejado de ser él, incluso dejado de ser humano para ser pene y sólo carne para esa otra carne, para ser él en él, perdido en él sin consciencia ni identidad, todo se lo había llevado el sexo, su interior, su mente, su consciencia, su pene era lo único que lo aferraba a una realidad y esa realidad era esa sensación que ninguna persona debería sentir, ninguna persona debería entregarse a eso si quiere mantenerse cuerda, mantenerse en su calidad de humano.

Pero él ya se había entregado, ambos, ya lo habían sentido y no había vuelta atrás. Habían probado lo que es entregarse hasta el punto de perderse a ellos mismos. Eso era el verdadero amor, el primero, el último, el absoluto que va más allá del mismo amor, del placer, del sexo, es ser nada en una sensación destructora que no deja simplemente: nada.
Senpai aceleró, probablemente ni él mismo se dio cuenta, había tomado su pene con una de sus manos, se masturbaba brincando sobre Morinaga, como un animal, sólo instinto chocando contra las sensaciones, en busca de más y más intensidad. Murmuraba bajo y entrecortado “no….no….” aunque no oía sus propias palabras como si su mente lo llamara a no inclinarse a esa última sensación aniquiladora, pero el mismo senpai se había perdido, y su cuerpo se movía solo y desesperado, su mano se aceleraba a pesar del dolor, las clavadas, la electricidad quemante, ambos estaban destrozando sus penes pero no podían detenerlo, era simplemente más grande que ellos y sollozando “no” senpai se corrió ¿cuántas veces se había venido en esos días? Su pene adolorido apenas goteo algo de semen, estaba ya vacío por lo que fue aún más doloroso, una clavada atravesó todo su pene ¿cómo describir esa sensación? Si hubiera estado consciente hubiera sentido miedo, miedo de haberse destrozado el cuerpo, de haber despedazado su mente en esa sensación, tanto dolor con cada gota de semen expulsado, pero también quería más, algo tan fuerte no podía terminarse, no, era más grande, más eterno, no podía descender después de haber llegado  ese punto.

Pero cayó, sobre un Morinaga adolorido y temblante, que casi también sollozaba porque sentía que senpai lo estaba matando.
Pasaron unos minutos donde ambos respiraban agitados, temblando, adoloridos. Morinaga abrasaba a senpai con los brazos débiles y temblantes, mientras senpai poco a poco volvía en sí mientras seguía sollozando sin tristeza, envuelto en el aroma tan deseado de Morinaga.

Volvían en sí lentamente, teniendo miedo de todo lo que habían sentido en esos pocos minutos de brusquedad ¿cómo sentir algo así, hasta ese punto? Debían estar locos.
- se-senpai… - lo llamó temblante Morinaga -se-senpai…

Éste se hundió en su cuello, escociéndose de él, pero envolviéndose también en Morinaga.
- senpai… - ahora Mori estaba más sereno, seguía dentro de senpai, seguía con todo ese peso de dolor y locura pero… no se había perdido, también tenía miedo pero estaba seguro de algo… algo que lo ayudaba a resignarse a diferencia de senpai - senpai, yo te amo…

Pasaron unos segundos, senpai no sabía qué hacer, estaba lleno de sensaciones físicas pero eran tan fuertes que era como si su corazón se hubiera entumecido. Seguía sintiendo ese ardor y hubiera querido borrarlo, borrarlo y borrarse de todo, no sentir nada, ojalá pudiera eliminarse ¿por qué no podía mandar todo al diablo? Si hubiera podido dejar de sentir, ser él como un muñeco, no quería ser consciente de nada…
- senpai… - continuó Morinaga, ya respiraba en calma, aunque estaba algo nublado todavía - te arrepientes?...

No, no era eso, es que tenía miedo, tanto miedo, porque se había excitado, se había venido sobre Morinaga absorbiendo con placer demasiado obvio su expresión de dolor y de tortura entregada, porque había hecho y deseado ensuciarlo y herirlo, arañarlo marcando su piel, haciéndole sentir dolor, había querido tenerlo debajo de él, gimiendo de dolor y placer ¿de veras no se arrepentía? ¡quería hacerlo! Pero era tan evidente ese deseo, el sexo!
- u-un poco… - soltó al fin, tratando de centrarse, de aferrarse a la cordura.

- … je - senpai adivinó la sonrisa cansada de Morinaga. Pero no pudo reaccionar ante esta, Morinaga ya se había voltead con él incluido y de pronto senpai estaba abajo, con Morinaga mirándolo cansado, con ese sonrojo tan embriagante - es cierto… yo también, un poco. - lo beso, con pasión inesperada.

Entonces senpai se dio cuenta, Morinaga seguía dentro de él, seguía duro dentro de él.

CONTINUARÁ…. PRONTO de veras, XDDD
Nota: ¿hay alguna buena seguidora que me diga en qué día de la semana están senpai y Morinaga en este cap? xDDD irresponsablemente se me olvidó, pueden pasar tantas cosas (y caps) en unos pocos días!