Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

miércoles, 25 de julio de 2012

El Satiricón de Fellini (1° parte)


Una película de cine arte por exelencia. Dirigida por el director italiano Federico Fellini en 1969, como una "inspiración libre" de la novela de Petronio antes comentada en el blog.


A continuación capturas de la película, con algunos comentarios personales.

Personajes principales:


Aquí Encolpio, protagonista.


Ascilto, amigo de Encolpio, en la película también tienen una relación amorosa.



Esta es la escena en que se involucran con una esclava (que de hecho no habla su idioma y no se entiende nada de lo que dice) de una casa abandonada, ya que sus dueños (únicos personajes que parecen morales) se suicidan. Más adelante me referiré a esa escena.


Este es Gitón, amante de Encolpio, básicamente en toda la obra y la película lucha por conservarlo pues es muy deseado por su belleza y "femenidad". En la película sin embargo, se le ve como promiscuo, sin importarle con quién llega a parar. En el libro es más astuto, y hasta celoso.


El banquete de Trimalción:

Este es Trimalción, un nuevo rico, ignorante y a la vez paradógicamente pedante. Tan en el libro como la película se caracteriza por su ridiculez y obstentación exagerada de sus riquezas.


Esta escena es fiel al libro, es de un cerdo que cose entero uno de los cocineros (de hecho, entraron antes los cerdos vivos al banquete para que Trimalción escogiera cuál deseaba para que lo cocinaran). Trimalción enfurecifo por haber cocido entero al cerdo sin sacar sus viceras, ordena al cocinero que lo haga en el acto, el cual al hacerlo da la sorpresa de que dentro del cerdo estaban chorizos y demases ya cocidos, lo cual produce admiración en los invitados al banquete, y estima a Trimalción al cocinero.



Aquí una perturbadora escena que indirectamente es pedófila, sino más gráfica. En el libro más bien Trimalción tiene de amante a un hombre deformado pero igualmente pequeño. Tanto en el libro como la película este accionar de Trimalción es repudiado por su esposa lo que termina en una fuerte discusión animada por la ebriedad de ambos.

Como ya he referido con anterioridad, el banquete de Trimalción es una directa parodia a las cenas griegas, tan filosóficas y delicadas de la época clásica; En esta escena como en el libro de Petronio, puede verse la decadencia tanto moral como intelectual, guiado todo por el dinero, la opulencia, y el despilfarro.



Agregar además, que en la película, como antes mencioné rescata más la importancia de la muerte para Trimalción (tema que también recorre toda la obra, y en parte, causa de esta búsqueda de placer que termina en perversidad). En esta escena, hacen todo el supuest entierro que harían cuando Trimalción muriera, de forma más  completa y detallistas que en el obra, donde sólo se hace el muerto sin tanta opulencia.

Continúa en la próxima entrada.

martes, 24 de julio de 2012

El Satiricon de Petronio


(Pondré capturas de la película de Fellini para ejemplificar según lo que escriba de la obra).


Libro número 29 que he leído este año 2012. De Cayo Petronio. Sin duda, se necesita para leerlo haber leído antes muchas obras clásicas, tragedias y poemas épicos, como también conocer mitos de dioses grecoromanos. Ya que básicamente, esta novela retrata la degradación de Roma parodiando toda su historia y tradición romana y griega. Se nos presenta un cuadro previo a la caída del mayor imperio de occidente que representa: inmoralidad, ignorancia, pedantería, gula, perversidad, entre otros males sociales.
La novela (lo que ha quedado del libro hasta hoy) trata de las (des)venturas del joven Encolpio y su amante Gitón, conociendo a numerosos personajes, de los que destacan Ascilto, Trimalción y Eumolpo; de hecho la edición que leí es separada por partes según estos personajes, y referiré cada uno para que se visualise mejor de qué va esta obra:

Ascilto es un supuesto amigo de Encolpio, pero pelea por él a Gitón el cual nunca se aclara bien si es leal a su amante o en verdad va de hombre en hombre según su conveniencia. En esta parte de la obra se revela en especial la degradación sexual en la que está Roma: la prostitución y los favores sexuales a cambio de cualquier bien se develan de esta parte.

Aquí se puede observal el burdel/residencia, por decirlo de alguna manera, que sale en la película. Ya adivinaron por qué hay caballos? xD hay hasta cerdos o.o
Un pequeño ejemplo:
“Fue un gran vicioso en su juventud, y, aun de viejo, era muy aficionado a las mujeres, y también a los mancebos: creo que hasta los perros le gustaban. Y hacía bien. ¡Por Hércules!”

Tal vez por eso fue tan aniquilado en la edad media xD

Trimalción es un nuevo rico, pero hombre ignorante y paradójicamente pedante, que además desperdicia su fortuna en bienes inútiles que solo sirven para hacer lucir su dinero. Esta parte trata de un banquete que da el propio Trimalción, parodiando los grandes banquetes griegos con filosofía y buena comida, en su lugar hay borrachos y comidas extravagantes que llegan a dar asco, mientras Trimalción cita versos inventados, o de autores erróneos o las mismas citas completamente equivocadas. Es un interesante capítulo para analizar las costumbres grecoromanas a través de una parodia. Además, en este capítulo se demuestra el miedo a la muerte, el carpe diem, y el deseo de ser recordado, siendo todo esto, de forma ridícula, claro.


El banquete, se puede ver el despilfarro en opulencia, llegando a la asquerosidad (la iomagen de abajo es un cerdo cocido entero, del que caen chorizos y demases cocidos).



Aquí una escena perturbadora, donde se muestra no con tanta sutileza la pedofilia, normal en esa época. 
Eumolpo es un poeta, en esta parte de la obra se puede reconocer la decadencia cultural y especialmente artística de los poetas, antes tan elogiados como los filósofos, la filosofía misma junto con la poesía es menospreciada y casi aborrecida. Se devela esto a través de Eumolpo, que es pobre y que huye constantemente de piedrazos de la multitud. Él mismo en una parte de la obra hace una fuerte crítica sobre esto a la calidad artística de ese tiempo. También en esta parte de la obra se ve la avaricia de la gente de esa época, dejando de lado la moral y el honor antes tan importantes para esa cultura. La sed de dinero es aprovechada por Eumolpo y Encolpio para engañar a una ciudad entera y hacerse ricos a costa de ellos. También en esta  parte Encolpio, el protagonista, pierde su virilidad, tan “importante” a lo largo de toda la obra XP


Eumolpo haciendo su crítica. Y después, cuando se hace rico timando a una ciuedad entera.


Aquí se ve al escena, casi sutil, de necrofilia.

La obra completa puede parecer desde una serie crítica, a una burla paródica de toda la cultura clásica. Lamentablemente, si con respecto al Retrato de Dorian Gray que referí en entradas anteriores, hablé de censura, con esta obra debo simplemente decir CORTES o peor: simple PÉRDIDA. Se estima que lo que tenemos hoy de la obra es SÓLO la triste porción de en verdad 1/6 de la obra completa T_____________T que nunca conseguiremos. La edad media se comió, quemó, y eliminó lo demás, más que el paso del tiempo en realidad. La mayoría de lo rescatado en realidad era citado en la edad media para mostrar “lo malo” de la edad clásica, o simple contrabando que no sé cómo logró sobrevivir mil años de oscuridad. Se cree que en la parte de en medio lo que tenemos hoy de la obra, y en verdad… es una pena… (Aunque mejor saber que nunca lo tendremos y no que está escondido por ahí, como las 14 obras inéditas que tienen escondidos los desendientes de Sade ¬¬).

En 1969 se realizó una película de mano de Fellini, que es catalogada cine arte genuino que, aunque no sigue al pie de la letra el libro, es una adaptación artística notable, y muy recomendada aunque no vayan a leer el libro.

En fin, un libro muy interesante, burlesco, y erótico. Si ya han leído varias obras de la antigüedad es una buena parodia, si no, es una buena forma de conocer la época clásica y entender el por qué cayó Roma, y el estado de degradación de aquella época. (Recomiendo la lectura en especial, del banquete de Trimalción, que son como 50 páginas que si se leen aisladas aún así es una buena fuente de cultura).
Como curiosidad en esta obra podemos comentar que han aparecido plagios que juraban ser partes perdidas y encontradas de la obra, pero fueron descubiertos aunque algunos han sido reconocidos como buenas creaciones a pesar de ser plagios xD pero no he podido encontrar ninguna u.u

En la próxima entrada, más capturas de la película que es una joya.

Prefacio de la obra El Retrato de Dorian Gray por/de Oscar Wilde



El artista es creador de belleza. Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.

El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.

Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza.

Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza.

No existen libros morales o inmorales.

Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.

La aversión del siglo por el realismo es la rabia de Calibán al verse la cara en el espejo.

La aversión del siglo por el romanticismo es la rabia de Calibán al no verse la cara en un espejo.

La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar.

El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo.

Ningún artista es morboso. El artista está capacitado para expresarlo todo.

Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de su arte.

El vicio y la virtud son materiales del artista. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, el modelo es el talento del actor.

Todo arte es a la vez superficie y símbolo.

Quienes van más alla de la superficie, se exponen a las consecuencias.

Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.

Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida.

La diversidad de opiniones sobre una obra de arte muestra que esa obra es nueva, compleja y que está viva. Cuando los críticos disienten, el artista está de acuerdo consigo mismo.

A un hombre le podemos perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente.

Todo arte es completamente inútil.

Juventud, Dorian Gray


JUVENTUD!

(Fragmento del Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde).

Discurso hecho por Lord Henry al joven Dorian y que prácticamente lo impulsó a desear la eterna juventud, y a temer con horror la vejez:

“No; no lo siente ahora. Pero algún día, cuando sea viejo y feo y esté lleno de arrugas, cuando los pensamientos le hayan marcado la frente con sus pliegues y la pasión le haya quemado los labios con sus odiosas brasas, lo sentirá, y lo sentirá terriblemente. Ahora, dondequiera que vaya, seduce a todo el mundo. ¿será siempre así?... Posee usted un rostro extraordinariamente agraciado, señor Gray. No frunza el ceño. Es cierto. Y la belleza es una manifestación de genio; está incluso por encima del genio, puesto que no necesita explicación. Es uno de los grandes dones de la naturaleza, como la luz de sol, o la primavera, o el reflejo en agua oscuras de esa concha de plata a la que llamamos luna. No admite discusión. Tiene un derecho divino de soberanía. Convierte en príncipes a quienes la poseen. ¿Se sonríe? ¡Ah! Cuando la haya perdido no sonreirá… La gente dice a veces que la belleza es sólo superficial. Tal vez. Pero, al menos, no es tan superficial como el pensamiento. Para mí la belleza es la maravilla de las maravillas. Tan sólo las personas superficiales no juzgan por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo que no se ve… Sí, señor Gray, los dioses han sido buenos con usted. Pero lo que los dioses dan, también lo quitan, y muy pronto. Sólo dispone de unos pocos años en los que vivir de verdad, perfectamente y con plenitud. Cuando se le acabe la juventud desaparecerá la belleza, y entonces descubrirá de repente que ya no le quedan más triunfos, o habrá de contentarse con unos triunfos insignificantes que el recuerdo de su pasado esplendor hará más amargos que las derrotas. Cada mes que expira lo acerca un poco más a algo terrible. El tiempo tiene celos de usted, y lucha contra sus lirios y sus rosas. Se volverá cetrino, se le hundirán las mejillas y sus ojos perderán el brillo. Sufrirá horriblemente… ¡Ah! Disfrute plenamente de la juventud mientras la posee. No despilfarre el oro de sus días escuchando a gente aburrida, tratando de redimir a los fracasados sin esperanza, ni entregando su vida a los ignorantes, los anodinos y los vulgares. Ésos son los objetivos enfermizos, las falsas ideas de nuestra época. ¡Viva! ¡Viva la vida maravillosa que le pertenece! No deje que nada se pierda. Esté siempre a la busca de nuevas sensaciones. No tenga miedo de nada… Un nuevo hedonismo: eso es lo que nuestro siglo necesita. Usted puede ser su símbolo visible. Dada su personalidad, no hay nada que no pueda hacer. El mundo le pertenece durante una temporada… En el momento en que lo he visto he comprendido que no se daba usted cuenta en absoluto de lo que realmente es, de lo que realmente puede ser. Había en usted tantas cosas que me encantaban que he sentido la necesidad de hablarle un poco de usted. He pensado en la tragedia que sería malgastar lo que posee. Porque su juventud no durará mucho, demasiado poco, a decir verdad. Las flores sencillas del campo se marchitan, pero florecen de nuevo. Las flores del codeso serán tan amarillas el próximo junio como ahora. Dentro de un mes habrá estrellas moradas en las clemátides y, año tras año, la verde noche de sus hojas sostendrá sus flores moradas. Pero nosotros nunca recuperamos nuestra juventud. El pulso alegre que late en nosotros cuando tenemos veinte años se vuelve perezoso con el paso del tiempo. Nos dallan las extremidades, nuestros sentidos se deterioran. Nos convertimos en espantosas marionetas, obsesionados por el recuerdo de las pasiones que nos asustaron en demasía, y el de las exquisitas tentaciones a las que no tuvimos el valor de sucumbir. ¡Juventud! ¡Juventud! ¡No hay absolutamente nada en el mundo excepto la juventud!”

El Retrato de Dorian Gray




Es una novela de Oscar Wilde, controvertido autor de la época postromántica que fue encarcelado por su presunta relación con un joven (más detalles de esta relación la encontrarán  en su obra De Profundis que escribe en la cárcel), pero también controvertido por su natural personalidad astuta e irónica que (antes de escándalo mencionado) lo tenía en los círculos más sofisticados
de la alta sociedad.




La novela trata de la búsqueda de la eterna juventud de Dorian Gray, personaje que se nos presenta primeramente adolecente para mantenerse así por casi 20 años a lo largo de la novela, sin marcar en su rostro ni cuerpo todos los pecados y perversiones que cometían, siendo estos presentados en un retrato que se degradaba en vez del mismo Dorian.
(Aquí se ve el retrato como aparece al principio, más abajo la segunda tranformación en la película, desde entonces no se muestra hasta el final, cuando se ha convertido prácticamente en un moustro viejo x.x).
Esta novela fue cortada y numerablemente censurada en su tiempo y aún después. Hoy, tras más de 100 años de su primera publicación (1891) recién en Inglaterra ha sido publicada un rescate de la obra sin editar, sin embargo, se piensa de que es imposible lograr rescatarla de forma completa. Estas censuras continuas se sienten mucho al leer la novela pues hay vacíos que nunca son explicados, como ¿con qué chantajeó Dorian al científico? Nunca lo sabré T_T ojalá salga en la nueva edición pa morir en paz.
Entre las controversias que trae la novela, y por supuesto, las razones de su censura, destacan la fuerte crítica irónica a la sociedad de esos días, en especial la de altas clases sociales, también contenido de relaciones clandestinas para la época, como las infidelidades entre las altas clases sociales, como con gente de baja clase, mostrando una promiscuidad de la época junto a un doble discurso de supuesta clase moral. Además de discursos político y morales (la mayoría hechos por el personaje de Henry Wotton, descrito en la misma novela como un ser perverso e inmoral). Por último y lo que más llama la atención de algunos, es la supuesta homosexualidad de uno de los personajes (aunque en lo personal, sospecho que no fue el único), el pinto Basil hacia el protagonista Dorian Gray, llega a ser ridícula la censura en esas escenas.
En 1954 se hizo la primera película basada en la novela, la mejor versión dicen muchos, tanto así que no me atrevo a ver la nueva que salió hace poco (me amenazaron de muerte si la veía xD tan mala me dijeron que era). Esta versión es en blanco y negro pero hay escenas a color lo cual era una novedad en esa época. El retrato que se usó en la película ahora está en un museo de New York. Y en lo personal, la encuentro muy buena, aunque censuraron muchas partes del libro y cambiaron otras (hechos inevitables para el 45, el pintor no era gay por ejemplo xD). El protagonista actuó genial, en verdad represento muy bien el papel, pues logró representar una pureza perfecta luego hecha añicos, lo dice alguien que leyó la novela antes de ver la peli.

Un libro muy recomendado si queremos analizar la sociedad de ese entonces o las corrientes literarias postromanticismo con una patita ya en el realismo, o el tema de la eterna juventud y la moralidad, o la censura en la literatura.

Sobre esto último, ni idea cuando vendrá a Chile la nueva edición rescatada en español, tal vez… 5 años jajaja T_T

sábado, 21 de abril de 2012

Cabalgando va Caronte


Cabalgando va Caronte,

Lleva a Dighenís al Hades,

Y con él a muchos otros.

Llorando camina el humano rebaño.



Los lleva muy bien atados

De su caballo a la grupa:

La flor de la gallardía

Se lleva y de la hermosura.



Como no se doblegará

Bajo los pies de Caronte,

Sólo el Akrita, inmutable,

Al caballero se enfrenta:



El Akrita soy, Caronte;

¡Yo no paso con los años!

En la marmórea era,

Me rozaste, no venciste.



Yo de Salamina soy

El alma indestructible.

Yo traje a Constantinopla

La espada de los Helenos.



Yo no me pierdo en el Tártaro;

Yo solamente descanso.

Reaparezco a la vida

Y resucita  mi pueblo.



(Costís Palamás 1859 – 1951).

domingo, 8 de abril de 2012

Cap 20: fanfic de The Tyrant Who Fall Love / Koi Suru Bou kun


Perdón por la espera, libros, libros, libros! Tanto que leer y aprender el último año académico en la universidad!!!



CAP 20:

TI - TI –TI – TI – TI

Comenzó a sonar el despertador en la habitación de senpai a las 7:00 de la mañana en punto, lo había puesto temprano a propósito pues quería llamar a la universidad lo antes posible para disculpar su ausencia, además de que cerca de esa hora correspondía la dosis de medicamentos de Morinaga.

Pero no se acordó de nada de esto en lo más mínimo al despertar.

Se removió bruscamente aún con los ojos cerrados, sin caer en la cuenta que le costaba moverse por el peso de ese otro cuerpo sobre el suyo, y lanzó manotazos perezosos hasta darle al botón de “stop” de su despertador, mientras producía ciertos ruidos matutinos que se podrían definir como bajos “gruñidos”.

Apretó los ojos y suspiró, pero los abrió extrañado al sentirse abrazar fuertemente, Morinaga, en su inconciencia de dormido, se negaba a despertar a la peligrosa realidad que podría significar el desvarataje de todo el día anterior ¿pudo haber sido todo eso un sueño? Por lo que se aferraba a senpai, como se aferraba a mantenerse dormido eternamente pegado a senpai, porque al despertar, tal vez no podría tenerlo así otra vez…

Senpai entreabrió débilmente los ojos, para a continuación abrirlos del todo y mirar sorprendido a Morinaga unos instantes, sólo unos instantes, no tanto como otras veces en que verlo en sus brazos (o él en los suyos en un enrredo de cuerpos) le significaba un salto histérico que reaccionaba a un golpe directo como continuación. No, esta vez sólo se sorprendió lo que normalmente haría una persona igualmente normal al despertar y ver a otra persona en su cara (XD), en esos cortos pero impactantes segundos en que no recuerdas cómo esa persona llegó a esa drástica cercanía y qué hace ahí; pero tras esos segundos, senpai se calmó y tragó saliva mirando la cara dormida de Morinaga, con los ojos entreabiertos, como si lo observara inquisitivamente, tratando de indagarlo. Por supuesto que recordaba lo vivido anoche, y el que se durmieron prácticamente besándose (y puf, ya se sonrojó senpai, torciendo un poco la boca, pero sin cambiar su mirada), así que el despertar con Morinaga en su hombro no tenía que ser extraño “dadas las circunstancias…” se dijo tratando de no ponerse nervioso y parecer racional, cosa no muy efectiva por la mañana.

Miró la hora torciendo el cuello (no podía moverse demasiado) y aunque ya sabía la hora, le sirvió de incentivo para levantarse, o más bien, despertar a Morinaga, hecho que no quería pensar demasiado, si lo hacía vendría la cursi pregunta ¿qué cara voy a poner? Que de todas maneras se formuló autohumillandose un poco por eso. Pero al diablo, no pensar y hacer será mejor “lo demás, se verá en el camino…”.

-       E-ey… Morinaga, despierta… me estás aplastando – pero no lo miraba a la cara, era demasiada cercanía si lo hacía.

Lo removió con ambas manos en cada hombro de Morinaga que estaba aferrado a él como si fuera salvavidas para un ahogado. No… seguramente estaba despierto, no puede abrazar tan fuerte un dormido.

-       Nnmmmhh… - se quejó Morinaga, hundiendo más su rostro en el cuello de senpai, apretándolo y removiéndose en su cuerpo, casi de forma juguetona.

-       Ah! Morinaga! Ya, despierta! – dijo ya tenso senpai, pero poniendo sus brazos sin darse cuenta en su espalda, y entreabriendo sus piernas cuando las de Morinaga se movían entre ellas – sé que estás despierto!

-       Mm… - suspiró Morinaga, en su cuello, ni siquiera abría los ojos – no… - murmuró en el cuello de senpai, humedeciendo delicadamente su piel con sus palabras – no te levantes… quédate…

-       …!!! – senpai se paralizó un tanto por esas palabras, las primeras en el día y eran tan embarazosas, siquiera había dicho “buenos días” japoneadamente, aunque él tampoco…

Vio su cabellera revuelta (lo único perceptible en su campo de visión limitada por esos brazos) con la misma mirada inquisidora sólo que más sonrojado esta vez, y algo más tenso que antes, en decrechendo; Morinaga lo abrazaba tan fuertemente, aferrándose a él casi con desesperación si ya no lo era.

Y senpai comprendió.

En un arranque de algo así como ternura, y de seguro sólo por ser la mañana provocando que su cerebro no procesara bien sus acciones, senpai apoyó su mano en la cabellera de Morinaga, de hecho en verdad no lo pensó demasiado, sólo comprendió la angustia de Morinaga y su causa (viva! Empatía al fin!), sintiendo deseos de consolarlo. Enredó sus dedos en su cabello ¿eso es una caricia? Y…

-       No  te preocupes… no me iré a ningún lado… - lo dijo como un susurro, como un secreto, sin temblar su voz pero con un rostro pobremente orgulloso en su sonrojo.

Sólo por estas palabras Morinaga se atrevió a abrir al fin sus ojos, despegándose del cuello de senpai, levantándose sólo un poco para mirarlo a la cara, con sus narices a centímetros. Senpai vio entonces esa misma mirada brillante de la víspera pasada, con ese sonrojo que casi parecía ver a Morinaga tímido, tan en contraste con sus audaces y desinhibidas acciones.

Senpai se hundió un poco en la cama, no por rechazo a esa visión, no por rechazo a Morinaga, la verdad es que no se quería alejar de él, pero sí de sus propios sentimientos, tan claros en ese momento, demasiado clara la conciencia de haber, después de vistos sus ojos, vistos su labios, rojos, húmedos, y haberlos deseado, todo Morinaga, toda esa visión en sus manos. Senpai miró hacia otro lado, nervioso, su mano había dejado el cabello de Morinaga, y ambas manos ahora se posaban a sus costados, tensas como el resto de su cuerpo, y tan de mañana…

-       T-tienes que tomar tus medi- y Morinaga lo besó. Tiernamente pero de alguna forma algo apasionado, casi agradecido porque la reacción y las palabras de senpai demostraban que lo vivido anoche no era un sueño, era una realidad que senpai no negaba, ya que, si bien era tímido y vergonzoso, Morinaga comprendía que sería así siempre ¿si no, no sería senpai, verdad? (de hecho tomaba como una aspiración que en mucho, mucho tiempo, poder eliminar en parte esa timidez, empresa que lo emocionaba); y a fin de cuentas, no lo rechazó, cuando le hubiera sido tan fácil dar un sólo puñetazo mode killer para sacárselo de encima. ¿O tal vez ya se estaba ilusionando Morinaga, otra vez? No, no, esto era la realidad, tenía que serlo, porque… en su contrario, si no lo era… no sabría qué sería capaz de hacer… ya no podía alejarse de senpai, y no podía permitir que senpai se alejara, ya no podía. Por el bien de senpai tenía que amarlo.

Estos pensamientos oscuros provocaron que su beso se apasionara del todo, como escapando del miedo y de la ira que le provocaban el eterno fantasma de que todo fuera una ilusión más. Pero senpai no lo rechazó, hace tiendo que ya no podía rechazarlo, era inútil resistirse, e incluso, esa opción lo asustaba, era como volver a vivir esa escena en que se había resistido tanto e inútilmente hace apenas unos días y en vano, empeorándolo todo; y sintió miedo… por lo que tal vez por reflejo, o simple Síndrome de Estocolmo, entre besos y abrazos sofocantes, volvió una de las manos de senpai al cabello de Morinaga, acariciándoselo nervioso, mientras que su otra mano apretaba de forma más nerviosa aún el piyama de su cintura masculina y aprovechando un pequeño lapsus en que Morinaga empezaba a lamerle el cuello, y con la boca libre, nerviosamente, dijo:

-       Ya… ya… está bien… - le acariciaba el cabello algo brusco, por nervios y por naturaleza propia de senpai; pero con ese tacto, sumándosele a las palabras dichas anteriormente, senpai se salvó, Morinaga se detuvo, como congelado en su cuello, escuchándolo, volviendo en sí, disminuyendo su ira y miedo  - te dije… que no me iré a ningún lado… - ahora su voz temblaba un tanto.

-       ….. – Morinaga relajó su mirada que ya estaba volviéndose bestial, y volvieron a brillar sus ojos como si la conciencia volviera a ellos, pestañó un par de veces y levantó el torso, dejando respirar a senpai, que lo miraba a los ojos, con los labios húmedos por los besos, sonrojado, con su rostro más nervioso que antes - … perdón… es verdad… - se acercó a su boca – no te irás – y lo besó una vez más, pero este beso fue simple, cálido, dulce, como los de la noche pasada.

Senpai cerró los ojos, no podía evitar disfrutar de esos besos a pesar de sus nervios; entonces Morinaga se echó hacia un lado, arrastrando a senpai con él, quedando ambos de lado lo que facilitó suaves carisias aún medias dormidas, y tras besarlo unos minutos más, al fin dejó su boca, rehuyendo el peligro de apasionarse.

-       Está bien… yo estaré aquí… - susurró lentamente, con su nariz aún junta con la de senpai.

-       …. – por esas palabras senpai despertó de la somnolencia que le habían ocasionado esos besos, incluso había olvidado el levantarse, cayendo en la agradable invitación de quedarse en esa cama; pero despertó de quello pestañeando varias veces (dominándose a sí mismo), pero despertó demasiado: su sonrojo aumentó al notar claramente... todo. De un salto se puso de pie, esquivando la mirada enamorada de Morinaga – s-sí – dijo ya a pasos de la cama (por una velocidad inhumana que suele poseer en esos momentos) – v-voy a hacerte tu avena, no puedes tomar tu medicina con el estómago vacío.

No esperó a que Morinaga le contestara, ya había salido de la habitación. Entonces Morinaga lanzó un pesado suspiro, tenía mucho sueño todavía, pero quería mantenerse despierto para cuando llegara senpai y así invitarlo a que se metiera otra vez en la cama, era tan temprano todavía, pero ¿lo aceptaría? Senpai parecía más flexible, incluso lo había acariciado, le daba esperanzas, y se las daba conscientemente, no podía… romperle el corazón ahora, no debía.

***

Senpai estaba en el baño, tras orinar se dio cuenta que su pene no estaba tan adolorido como pensaba, y eso que se había vuelto a correr de forma inesperada anoche, y es que ya casi le era extraño sentir tan poco dolor; se lavó las manos y la cara mirándose al espejo entre avergonzado y ¿emocionado? Ese extraño vértigo en el estómago otra vez, qué rayos, si ahora sentía vergüenza era de sí mismo, de las cosas que era capaz de hacer y sentir.

“….. tomaré una ducha luego” se acababa de dar cuenta que tampoco se sentía asqueado ni mucho menos, más bien era el típico sudor del sexo combinado con su olor natural, combinación nada desagradable para él por cierto (hecho que aunque alterable, demasiado obvio para serle inconsciente, también), y por eso precisamente estaba avergonzado, porque no lo asqueaba, sino más bien, le causaba ese extraño vértigo, extraños deseos que no podía aún verbalizar. Si iba a tomar una ducha era sólo para escapar de eso mismo, disimularse a sí mismo, pero el que fuera después y no ahora también significaba algo más…

Fue a la cocina rápidamente, buscando concentrarse en un hacer y no pensar, empezó entonces a buscar una nueva olla para hacer avena pues la anterior no había pensado en limpiarla “debí hacerlo…” pero no se animaba siquiera entonces a concretarlo. Comenzó a manipular la bolsa de avena con la caja de vitaminas en polvo “¿qué sabor le di ayer? Creo que vainilla, bueno entonces hoy chocolate” listo, esa fue su expresión de variedad. Qué bueno que ya se sabía las instrucciones de preparación de memoria (mucha repetición), porque había olvidado los lentes en el velador y no leía un carajo, además, ni loco pensaba volver a esa habitación sólo por eso, aunque no sabía el por qué lo evitaba tan insistentemente. “Tengo que llamar a la universidad…” pensaba escapando de la obviedad última, mientas revolvía la avena en la leche en una olla mucho más grande para su contenido “pero es muy temprano, mejor a las 8:30, apenas son 7:45”.

Dio un bostezo, y siguió revolviendo, pensó en Morinaga, que tal vez se habría vuelto a dormir, su rosto relajado, tranquilo, exhalando delicadamente su aliento al respirar, mientras que su cuerpo se movía de forma igualmente delicada en su sueño, tan tibio, tan suave era su piel en la mañana, ¿cómo no lo había notado antes? Trató de dejar de visualizarlo, su imagen provocaba que volviera otra vez ese extraño vértigo, revolvió más rápido la avena, pero esa visión no desaparecía, Morinaga en su cama…

De pronto, sintió una  puerta abriéndose, y pasos por el pasillo, dio un salto sorpresivo y caminó hacia donde se oía el ruido, olvidando la avena por completo.

Morinaga caminaba lentamente por el pasillo, pero al  menos no se tambaleaba ni necesitaba apoyarse en la pared al caminar su paso lento y arrastrado. Aún se veía sonrojado y parecía ya algo sudado por esos pocos pasos.

-       Perdona… - suspiró Morinaga al ver a un senpai sorprendido y algo exageradamente choqueado mirándolo al principio del pasillo – voy al baño…

Senpai tardó demasiado en responder, de pronto le parecía impactante e imposible de procesar el hecho de que Morinaga saliera de su cama, como si fuera un acto inverosímil e innatural, impensable, y además, ¿de pronto parecía más alto? Y eso que estaba encorvado… el haberlo visto tanto tiempo en la cama, le había casi hecho olvidar el verdadero tamaño de Morinaga, ya que en el último tiempo era senpai el que estaba arriba de alguna manera, haciendo ver a Morinaga pequeño, casi débil, sumándosele su enfermedad.

Pero Morinaga no se dio cuenta de los extraños sentimientos de senpai, estaba demasiado concentrado en llegar pronto al baño y honestamente, no podía mirar tan directamente a senpai, ya se estaba mareando.

Entró al baño dejando afuera y a unos pasos a un senpai desconcertado, sin pensamientos y con sólo perturbadores sentimientos. “La avena” fue el único pensamiento que se iluminó en su mente turbada y después de varios segundos de vaciedad. Caminó como roboth a la cocina nuevamente para salvar la avena que iba a comenzar a quemarse. Le echó el sobre de vitaminas sabor chocolate de forma igualmente mecánica, ahora su rostro simplemente estaba tenso, pero sus cejas conservaban levemente su asombro; mientras aún en su mente, y ya para variar, visualizaba al Morinaga recién visto. Apagó la cocina. Agudizó el oído. Se sentía extrañamente molesto (y sus cejas reaccionaron al fin), Morinaga había hecho algo malo, algo casi horrible, había salido de su cama y eso le provocaba una horrible clavada en el corazón y en el estómago peor que el vértigo sentido hace unos minutos, este era doloroso, enloquecedor.

Se abrió la puerta, pero no se oyeron pasos inmediatos, como si Morinaga hubiera titubeado en darlos, para finalmente tras unos segundos escucharse nuevos pasos por el pasillo. Senpai agudizó más el oído, sorprendiéndose a sí mismo de sentir cómo la clavada se desvanecía y como se consoló al advertir que Morinaga volvía a entrar a su cuarto, cerrando la puerta tras de sí, podía adivinar que entraba a su cama una vez más.

Senpai trató de reponerse la turbación de la clavada, y de la turbación de su consuelo, mirando el humo de la avena ahora sabor chocolate deslizarse por fuera de la olla. Dios! Qué pensamientos más perversos llenaban ahora su mente antes vacía! Un castigo! Sí! Quería golpear a Morianga ahí mismo! Salir de su cama…! Cómos e atrevió a salir de su cama!

“No… qué estoy pensando…? Ese idiota…puede hacer lo que quiera…”.

Senpai tembló. Morinaga en su cama. Morinaga mirándolo arrepentido. Morinaga temblando arrepentido. Morinaga abriendo su jugosa boca.

“Dios! Qué mierda…?! Yo no…! No pienso esas cosas!!!”

Y de una forma (bastante irracional y bruta) para desquitarse, para borrar esos pensamientos, para demostrarse a sí mismo de manera sínica que no los pensaba. Senpai agarró la olla que ya empezaba a entibiarse, una cuchara, y ya estaba en su habitación. Donde un Morinaga dentro de la cama, pero ya sentado lo miraba de forma casi tranquila, tal vez ensoñado, endulzado por las acciones mañaneras de senpai.

-       …. – senpai tarde se dio cuenta de su brusquedad, y de pronto, ya mirando a otro lado, ya perdiendo el valor de hacerse el duro dijo por lo bajo – tu avena…

-       Gracias – sonrió Morinaga, se le habían renovado prácticamente todas sus fuerzas, toda su paciencia en una tolerancia casi peligrosa para las acciones sobrevergonzosas de senpai.

Senpai se acercó y le pasó la olla, Morinaga casi se quema los dedos pero lo ignoró, comenzó a comer de inmediato, ya estaba recuperando el apetito. Senpai se quedó sentado a su lado, sin verlo, mirando la pared, después su propia cama, siguiendo los pliegues que el cuerpo de Morinaga provocaba en las frazadas. Estaba en su cama.

Miró entonces a Morinaga, sin pensarlo. Él estaba con los ojos cerrados pero tal vez también sintió su mirada ignorándola para no causarle más vergüenza a senpai. Morinaga comía la avena con ánimo, y senpai se sintió glorificado al notarlo, en su cama, comiendo la comida preparada por su propia mano…

“Soy tuyo”.

Desvió la mirada, ese recuerdo, esa voz, sentía que no lo iban a dejar en toda su vida. Suyo, suyo, suyo. Siempre en su cama, siempre para él, como un horrible secreto encerrado en su habitación, encerrado en su cama, viviendo de la comida simple que le llevaría a su pieza, teniendo de ropa sólo su piyama o su simple desnudez, abriéndole un espacio en esa cama ya angosta para que cada vez que lo desee, entrar y hundirse y dejarse hundir y perder.

-       Morinaga… - los ojos de senpai tenían una mirada extrañamente flamígera. Morinaga lo miró al fin, acabada su avena – no vuelvas a salir de la cama – senpai lo miraba directamente a los ojos, con su voz segura, dura. Su mirada como la de Morinaga esa noche.

-       Eh?

RIIIIIIIIIIIIN

Suena el celular de Morinaga.