Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

miércoles, 16 de enero de 2013

Cap 23 y una sorpresa: fanfic de The Tyrant Who Fall Love / Koi Suru Bou kun


Hola! Espero que estén pasando buenas vacaciones (para los que tienen vacaciones en estas fechas, en realidad 8D) yo estoy disfrutando de la vida pero aún así estoy ansiosa pues debo estudiar un par de muchas cosas (XP) para mi práctica que comienza en marzo; pero aún así estoy más constante con el fic, y en realidad, me gustaría terminarlo antes que empiece mi práctica ¿qué opinan?

Cap 23:
Mientras, en la cocina, senpai había puesto el hervidor y buscaba un plato donde poner los pastelillos que había ofrecido esa chica. Ésta, en cambio, estaba inmovilizada, no se atrevía a mirar a senpai porque éste aún continuaba desvergonzadamente en piyama, y evitando esa visión no le quedó más que notar la montaña de trastos sucios que había en el fregadero “¿así serán las casas donde sólo viven chicos…?” supuso tiernamente. Y entonces, pensó que podía ayudar, tal vez un toque femenino pudiera hacer que Morinaga la apreciara más, e incluso, que senpai no fuera tan apático ¿todo es posible, verdad?

- eh, senpai - dijo con voz baja y suave, no podría evitar su timidez.
- qué? - dijo apático y secamente senpai sin siquiera mirarla, ya había encontrado el plato indicado y sólo quería volver a la habitación, temía lo que estuviera pasando ahí.
- em, permítame ayudarlo, puedo lavar los trastos…

- eh? - la miró ahora, fríamente, Yumi tembló. Senpai veía a esa pequeña figura, hace mucho que no hablaba con una chica a solas (si no mal recordaba, una escena de juventud en una terraza de la escuela preparatoria, una confesión y su rechazo había sido su último recuerdo de esta índole) pero nunca había sentido nada en especial, igual que ahora. Miró los trastos, y fríamente pensó que si podía tener algo de utilidad la presencia de esa chica ahí, no tenía nada de malo aprovecharla, después de todo, las ollas para avena se estaban acabando - …. Haz lo que quieras - dijo sin mirarla otra vez, el hervidor tardaría unos pocos minutos, y senpai hubiera querido cambiarse en ese momento de ropa, pero no era posible, toda su ropa estaba en la habitación donde esos dos hablaban ahora ¿de qué hablarían? ¿sería una buena escusa entrar a buscar una muda de ropa para saber…? No… eso sería demasiado… desesperado……. Pero…
 - iré a cambiarme - escupió senpai. No esperó que Yumi le contestara. Él ya caminaba por el pasillo.

***
Cuando entró, el ambiente estaba realmente tenso, tanto como Yamagushi y Morinaga dieron un salto cuando vieron a senpai. Hubo un momento de turbación y…

- vine… - senpai desvió la mirada - por una muda de ropa…
Senpai abrió un par de cajones y empezó a revolverlo un tanto, no buscaba ninguna prenda en especial, y no sabía por qué hacía tiempo, era obvio que esos dos no querían hablar en su presencia.

Pero entonces, alguien cortó el silencio.
- entonces, esta es tu habitación, senpai? - era la voz baja y temblante de Yamagushi.

Senpai volteó, por supuesto que Yamagushi lo sabía ¿qué buscaba con esas malditas preguntas?
- así es... - recogió una camiseta cualquiera y entonces volvió a buscar en otro cajón unos jeans también cualquieras.

El silencio entonces se volvió más pesado, más frío e inquietante, por lo que Morinaga, nervioso y casi desesperado trató de aclarar las cosas, al menos comenzar a hacerlo.
- eh-ehm, es que… - dijo nerviosamente - mi cuarto… lo dejé con llave ese día - bajó la cabeza, nunca ha sido bueno para mentir - por eso senpai me trajo al suyo… - era tan extraño, si en realidad el único que deja con llave su habitación siempre ha sido senpai…

Yamagushi miró de reojo a su amigo, senpai sospechosamente los había interrumpido en el momento en que la conversación era más importante, en el tema de la “sangre” ¿qué explicación daría Morinaga? ¿podía creer en ella? Lo que tenía seguro es que él mismo no podía encarar a senpai, no, no era lo suficientemente valiente, y eso lo avergonzaba.

- ya veo… - dijo por lo bajo Yamagushi, cada vez se sentía más débil, como si todo lo vivido en ese momento le fuera pesando en el pecho, pensaba demasiado sin concretar nada y ya se sentía paranoico, pero por dios ¿qué explicación cuerda y sana puede tener una mancha de sangre?
Senpai miró de reojo a Morinaga, que lo miraba vacilante y tímido, como si le preguntara si había hecho bien en decirle eso a su compañero. Pero ni el mismo senpai lo sabía. Ni siquiera sabía qué le había dicho Yamagushi hasta ese momento, ambos se veían turbados pero la razón podría ser desde su simple presencia ahí (senpai es consciente de eso) hasta… el que Yamagushi haya develado su secreto ¿era posible? Su secreto, el secreto de Morinaga y de él, la verdad.

Mientras senpai se preguntaba qué podía hacer o decir una voz suave y tímida soltó un “disculpen” en el umbral de la puerta. Era Yumi, traía una bandeja que senpai no recordaba haberle pasado, en el que había té y los pastelillos. La pobre no tenía idea de lo que pasaba en esa habitación, mucho menos lo que pasaba entre senpai y Morinaga, y en ese momento, cuando senpai la vio en el umbral de su habitación, pequeña, tímida e inocente, de alguna manera sin pensarlo la vio como víctima de todos ellos.
- ah, gr-gracias - dijo Morinaga, su cortesía era más fuerte que su turbación, lo cual lo salvó de que el silencio tenso continuara aún con ella ahí.

- e-espero que te gusten… - entró tímidamente Yumi, dejando la bandeja en el escritorio y sirviendo el té lentamente. Era tan ingenua que no se dio cuenta del horrible ambiente que se estaba viviendo en esa habitación.
Entonces senpai pensó (aunque no de forma demasiado racional) que con Yumi presente Yamagushi tampoco se atrevería a... “decir nada inapropiado”, podía ir a cambiarse en paz.

- iré a cambiarme - volvió a decir senpai, y se dirigió al baño aunque Yumi ya le había servido una taza de té.


 
Ya en el baño, lo primero que hizo senpai fue mojarse la cara, no era para despertar (ya estaba sumamente despierto con todo ese ajetreo mañanero) sino más bien, lo hizo para aclarar sus ideas. ¿Qué era lo que debía hacer a continuación? Lo correcto debía ser aclarar todo con Morinaga, todo al menos con respecto a ese día en que se desmayó, porque lo demás lo sentía más o menos solucionado, ya que senpai no puede exigirse decir tanto ni hacer grandes cambios, pero sentía que estaba al menos aclarado en sentimientos, y en su mente. Pero lo de ese día, cuando Morinaga se desmayó ¿por qué después no le dijo nada? Debió haberle contado, en especial lo de Yamagushi, lo que senpai pensaba que éste sospechaba… pero sabía bien por qué no lo había hecho, porque le daba miedo, apenas ahora aceptaba que podía “estar” con Morinaga, y le había costado tanto llegar a eso, y ahora ese tipo, Yamagushi, podía saberlo, y el hecho de asumir ante otra persona que estaba con Morinaga era simplemente aberrante, con suerte y mucho esfuerzo había hace un día asumido para sí mismo que estaba con Mori, asumirlo ante otra persona, que siquiera era Morinaga,… no, era demasiado.

Y ese día… lo que ocurrió antes de que Morinaga se desmayara, lo que prácticamente ocasionó el que se haya enfermado, ese horrible ataque que sufrió a manos de la persona... que era tan importante para él… esa mancha de sangre significaba ese ataque, el haber visto a Morinaga así, de esa forma como nunca antes lo había visto nadie, como no quiere verlo nunca más. La sangre representaba todo eso, y Yamagushi la había visto, senpai sentía que ese tipo con sólo haber visto la sangre, también había visto toda esa escena, sabía de ese Morinaga aterrador, de él mismo tan débil, del dolor y las lágrimas; era algo tan intimo, algo que en parte quería olvidar pero que de alguna forma era algo preciado porque lo sentía como la unión que más íntimamente había tenido con Morinaga, cuando los dos mostraron al otro una parte de sí mismos desconocida hasta por ellos mismos: Morinaga un monstro, senpai una víctima degradada… que siquiera quiere luchar. No, Yamagushi no tenía derecho de saber nada, y tal vez Morinaga tampoco, para senpai… era tan personal esa vivencia, que llegaba a amenazarle su propio YO.

Se vistió rápidamente, había tomado una decisión.

***
Mientras senpai rumiaba estos pensamientos y emociones, en su habitación el ambiente tenso se estaba apaciguando por la conversación ingenua y ¡al fin! normal que sostenía Yumi con sus compañeros.

- nos asustamos mucho ese día… es un alivio verte mejor. - decía delicadamente Yumi, con la mirada algo baja por la vergüenza, Morinaga se veía tan mono a sus ojos todo despeinado y en piyama, se sentía una pervertida por emocionarse incluso por la patilla que se le veía al no haberse afeitado hace días.
-  sí, me siento mucho mejor… - decía Morinaga aún algo nervioso - aunque lo cierto es que, no recuerdo muy bien lo que pasó…

Yamagushi que hasta ese momento se mantenía a raya de la conversación (estaba demasiado turbado) no pudo evitar interferir:
- qué? Tatsumi senpai no te ha dicho nada?

- ah, bueno… es que he dormido mucho… casi no he estado despierto - no era mentira.
- Pero me alegro que él esté aquí - dijo ligeramente Yumi, sonriente.

- eh? - los dos amigos se sorprendieron de este comentario, que a primera vista parecería demasiado inocente.
- ah, bueno… - se sonrojó Yumi, bajando la vista nuevamente - es que… parece que te ha cuidado mucho… lo medicamentos… y te ha cocinado todo este tiempo…

- ah, cómo lo sabes? - preguntó sorprendido Morinaga, Yumi era más observadora de lo que pensaba (aunque tampoco es que lo haya pensado mucho).
- es que… limpié un poco la cocina cuando estaba ahí - respondió modestamente Yumi. Lo que Morinaga no sabía es que no era que esa chica fuera realmente observadora, de hecho como toda chica mona era bastante distraída, sólo que estando en la casa del chico que le gusta no puede evitar ver hasta el mínimo detalle, como si coleccionara imágenes del entorno de Morinaga, casi sin controlarlo.

- ah?! Oh, lo siento, que hayas tenido que hacer eso…
- no, está bien, no me molestó - sonrió colorada Yumi, esas palabras eran suficiente para sentirse recompensada.

Yamagushi por mientras había bajado la mirada, el comentario de Yumi le había hecho darse cuenta de nuevas cosas, cosas que no había visto por la mala impresión (inevitable) de lo que vio ese día en que ocurrió todo
Era cierto, no podía negar que Morinaga se veía bien atendido, los medicamentos como dijo Yumi estaban en el velador, y hasta podía observar una lista con los horarios de cada uno, y esa no era la letra de Morinaga… una botella de agua y un jarro con un paño lo hacían adivinar que también lo había hidratado y cuidado su fiebre; era una sorpresa para él darse cuenta de lo considerado que podía ser senpai. Y el futón a un rincón, senpai había dormido al lado de Morinaga, cediéndole su propia cama, en verdad era difícil imaginarse a un senpai cuidando a un enfermo, pero parecía que era posible. Y era un hecho de que Morinaga se estaba recuperando.

- sí, hasta llamó a un médico, según me dijo, porque yo estaba inconsciente.
- sí? Eso es bueno! - dijo Yumi.

- sí, pero luego tendré que devolverle el dinero jajaja
Sí, Morinaga se veía mejor, seguía reflexionando Yamagushi, tal vez senpai no era del todo malvado como pensaba… pero, la mancha de sangre seguía oscureciendo cualquier reflexión que hiciera, cómo aclararlo? O… tal vez no debería, ya le estaba dando vergüenza el insistir tanto, pero estaba tan preocupado, aún si su amigo estaba sonriendo ahora, a veces sentía que éste pecaba de condescendiente a veces.

Pero una tos repentina de Morinaga hizo despertar de sus pensamientos a Yamagushi.
- estás bien? - por fin decía algo.

- sí, cof cof, sólo me duele un poco la garganta todavía.
Yamagushi y Yumi se miraron. La chica le preguntaba con la mirada si tal vez la visita ya se había alargado, Morinaga necesitaba descansar de todas formas. Otra vez la cortesía japonesa, ya innata en sus personas, les hacía actuar… Pero, Yamagushi aún quería aclararse con Morinaga, estar más seguro de que éste no era lastimado…

- bueno, supongo que es tiempo de que nos vayamos… - dijo tímidamente Yumi, mirando de reojo a Morinaga, esperando cualquier respuesta de éste con ansias y esperanzas de una atención, era tan tonto su accionar como el de Mori con senpai.
- oh, ya veo, gracias por venir - miró a Yamagushi con ojos de “no te preocupes, estoy bien” pero éste seguía mirándolo desconfiado ¿se estaba involucrando demasiado? Pero hablamos de Morinaga, el chico más amable de la clase sino de la universidad, como un flash recordó lo preocupado que estaban todos cuando desapareció el primer semestre, sus compañeros, profesores y hasta estudiantes de otros cursos estaban preocupados.

- y gracias Yumi, por los bocadillos - era sólo un agradecimiento de cortesía, pero a la chica se le iluminó la cara.
Yamagushi, ya con la cara más resignada a que se iría de esa casa sin haber aclarado las cosas del todo, miró a la chica preguntándose una vez más (ya lo había pensado antes) por qué Morinaga no la hacía su novia, si ella era tan tierna e inocente, era perfecta para él, pero ante este comentario, ya en broma o en serio, Morinaga siempre le había contestado: “estoy demasiado ocupado para eso” y sonreía, obviamente era senpai el que lo tenía tan ocupado ¿por qué disfruta tanto el tiempo con ese tirano? Nunca lo había entendido, y por eso había llegado a la conclusión que era porque el tirano-malvado-ogro lo tenía de alguna manera secuestrado contra su voluntad, o más bien sometido a la voluntad del otro por la propia amabilidad de Morinaga que causaba que fuera arrastrado… pero ahora se enteraban de que vivían juntos, y que senpai era amable con él, y que lo cuidaba a pesar de todo. Morinaga no puede ser arrastrado hasta el punto de vivir con alguien, nadie lo es…; tal vez, debía aceptar que el que era más amigo de Morinaga era en realidad senpai, y que Mori era realmente condescendiente con él, y con de senpai…

- bueno, entonces nos vamos - se levantó Yamagushi, ya en la universidad cuando Morinaga volviera se disculparía con él el ser tan entrometido, y no insistiría más con lo de… la “sangre”, aunque aún esperaba que Morinaga por sí mismo aclarara eso con él, esperaba que Mori entendiera que se preocupaba de él porque lo consideraba un buen amigo.
Yumi miró algo sorprendida a Yamagushi ¿no esperarían a senpai para despedirse?

- ah, Yamagushi, espera - dijo Morinaga, estaba más relajado pero sus ojos aún guardaban algo de preocupación.
- sí? - contestó un pelín resentido su compañero, estaba confundido ahora mismo, había llegado a esa casa considerando a senpai como un verdadero tirano (del todo y en serio) y Morinaga como una víctima, y ahora se iba casi creyendo que todo era un gran malentendido, casi algo que había inventado él mismo, aunque la sangre continuaba siendo una realidad…

- em… sólo quería saber ¿alguien más sabe que vivo con senpai? - Morinaga intercaló su mirada a Yumi y de vuelta a Yamagushi, les preguntaba a ambos.
- ah - Yamagushi se sorprendió por la pregunta ¿o estaba demasiado paranoico que todo lo veía sospechoso últimamente? Yumi por su parte dio un brinco. - no… sólo yo y el profesor lo sabía, pero… - miró a Yumi.

- lo siento, Morinaga kun! Yo se lo pregunté a Yamagushi porque… - bajó la vista, sonrojada y apenada - estaba preocupada… yo insistí…
- ah! No! No te disculpes…! Está bien - dijo Morinaga nervioso, odia los malentendidos (aunque siempre tiene tantos con cierta persona) - no estoy enojado, de verdad! Es sólo…

- ….? - ambos compañeros lo vieron de reojo, Yumi de forma muy tímida y casi llorosa.
- que… comprenderán que senpai es más… “reservado” que yo jeje, así que mejor… que nadie más lo sepa… - dijo Morinaga mirando la nada y algo nervioso.

- y-ya veo… - dijo Yamagushi, y volteó un poco la mirada, no era de extrañarse en realidad la petición de Morinaga, es verdad que senpai es más reservado, por no decir apático, y tampoco es común que alguien ventile su residencia… ni con quién vive.
- de verdad no estás enojado Morinaga kun? - Yumi se lo preguntaba sin malicia, sin ánimos seductores, sólo simple preocupación, le gustaba Morinaga desde que entró a la universidad, aunque nunca se había acercado demasiado a él, y ahora, que faltaba tan poco para titularse se había esforzado por al menos amistarse más con él. Y ahora estaba en su casa, tal vez no estará todo perdido después de la titulación.

- claro que no, Yumi - sonrió con gentileza Morinaga - me hizo feliz que me visitaras. - miró a Yamgushi al final de la frase, porque se refería a ambos, pero eso no notó la chica, que puso sus manos en las mejillas ocultando su ahora, intenso sonrojo.
Eso vio senpai al entrar al cuarto.

CONTINUARÁ… pronto *_*
Gracias por todos sus comentarios, mails, y amenazas de muerte n,n una pregunta ¿odian a Yumi? A mí me da algo de lástima jojojojo.

Si alguien desea escribirme su opinión a mi mail es:
shicakane@hotmail.com

Y… chan chan! Aquí una sorpresa:
Por fin continuaré el manga de Challengers, no sé si todos los que leen esta entrada sabían que yo limpiaba y editaba este manga, pues nunca terminé el cap de Challengers de senpai y Morinaga (los únicos que trabajaba) pero ahora los retomé porque tengo más tiempo, y espero hacer otro cap del mismo manga con la misma amorosa pareja este verano.

Exactamente, y como lo pone la imagen, correspondería a la parte B del cap 4 del tomo 3 de Challengers, para los que ya habían ojeado el manga, corresponde a la parte en que senpai se deja besar por Morinaga a cambio de que éste no se vaya *w* también esta parte es recordada por senpai en unos de los últimos capítulos del manga de Koi Suru Bou Kun.
Cuando tenga lista esta parte del cap 4, subiré los demás linck todos ordenados en una sola entrada para las personas que quieran leerlos todos juntos y más ordenado porque soy consciente de que los link están hartos difíciles de hayar en el blog pues los hice hace tiempo.
Así que atentas, que me falta poco para terminar la edición, exactamente… 10 páginas jojojojo!

Un ejemplo de lo que se viene, me costó tanto limpiar este maldito scans T//T valió la pena!

jueves, 27 de diciembre de 2012

Perdón! Cap 22: fanfic de The Tyrant Who Fall Love / Koi Suru Bou kun

Lo siento, secuestro de navidad y de cumpleaños, por eso perdí un día, espero que lo disfruten, pronto  el otro porque ya está a la mitad xD (este era más largo pero lo corté para que quedara con un buen final jojo) paz y amor, felices fiestas!

Posdata: libro 48 del año, llegaremos a los 50? xD
Cap 22:

- Yamagushi? – Senpai lo observa con ojos sorprendidos, con la mano aún en la perilla de la puerta observa demasiado estupefacto a ese joven, no esperaba que viniera una vez más al departamento, había creído haber sido lo suficientemente bruto para que no volviera. Piensa en gritonearlo, ser más tirano que nunca y echarlo de ahí, lo odia, sí, odia a ese sujeto de mirada inquisitiva, ya es oficial ¡¿qué mierda hace ahí? Pero no lo hace, porque a su lado, senpai cae en la cuenta, hay una chica, esa chica del laboratorio, que casi había olvidado…
Yamaguchi por su parte estaba sorprendido, siendo que había llegado tan decidido a ese departamento, pero ¿cómo no sorprenderse? El serio y hasta antipático senpai, el que siempre parece tan académico de pronto está ahí, en pijama y cabello suelto, si no fuera por sus gafas en verdad siquiera lo reconocería.
- bu-buenos días, senpai! – casi grita Yamagushi por inercia, pestañeando varias veces sin creer la imagen que veía.
- bu-bu-buenos días, senpai – dice temblando la chica a su lado, completamente sonrojada, para su tierna inocencia ver a un hombre en pijama, más su senpai, le avergüenza muchísimo (sólo había visto a su padre así, que mona xp).
- …. – senpai se serena, su rostro se vuelve serio y un tanto despreciativo, si no fuera porque está esa chica ahí (que ni idea sabe quién es en realidad) echaría a patadas a ese sujeto – buenos días – escupe secamente, sin soltar la perilla de la puerta como si en cualquier momento de dispusiera a cerrarla de golpe.
- lamento la intromisión senpai – Yamagushi trata de volver a ponerse serio, parece que fue buena idea traer a Yumi (N/A: seee, invento mío el nombre xD) a modo de escudo humano, aunque sonara cruel así, era la única forma de lograr entrar a ese departamento y saber cómo se encontraba Morinaga – queríamos saber si Morinaga se encontraba mejor… - su voz se debilitó en su última frase, también su mirada, sus ojos se posaron en su compañera esperando que ella apoyara su petición, ésta lo entendió, lo sintió, en verdad estaba preocupada por Morinaga.
- sí, discúlpenos senpai… estábamos preocupados – la chica casi tiembla en su sonrojo, no puede mantener su mirada fija en los ojos rudos de senpai, sólo mira al suelo, como si se encogiera en sí misma de miedo y vergüenza.
Inevitablemente eso dio su efecto a senpai. Es un hombre como cualquier otro, no puede ser brusco con una chica, no tanto al menos. Además, sería sospechoso echarlos, aunque se muere de ganas de hacerlo, sería raro negar una simple visita a un enfermo… odiaba saber que otras personas entrarían al espacio de ambos, era como si se enteraran de sus secretos, porque sí, Morinaga era su secreto, sólo suyo. Pero al menos no sentía ese asco horrible de hace unos días, aunque la presencia de Yamagushi se lo recordara, ahora era más bien una molestia amarga; después de todo, Morinaga ya era suyo, lo había dicho y había tenido la seguridad de tenerlo a su lado durante tanto tiempo… sí, no había qué temer, qué perder.
Entonces senpai volteó, entrando de nuevo en el departamento, soltando la perilla de la puerta dejándola abierta…
- adelante… - gruñó a espaldas de ellos, bastante apático.
Los dos visitantes quedaron algo paralizados en el umbral de la puerta unos segundos, hasta que Yamagushi gritó un “sí” y entraron en el departamento, ambos temblando un poco, pero más la chica que daba un vistazo atemorizado a todo lo que caía a sus ojos “este es el lugar… donde vive Morinaga” pensó sonrojándose.
- Espérenme un momento - volteó un poco senpai, su mirada ya no parecía especialmente molesta, sólo lo normal - iré a decirle…
Y desapareció por el pasillo, Yamagushi y Yumi se miraron sorprendidos, se sentían como si se hubieran metido a la jaula de los leones, y se quedaron de pie, en silencio y nerviosos, senpai no había ofrecido que se sentaran de todos modos.
Senpai por su parte pasó de largo por su habitación siguiendo su camino hasta el final del pasillo hasta el gran mueble del fondo del cual, de forma rápida pero silenciosa, sacó uno de los futones que tenía en caso de visitas. Su mente científica ya había comenzado a trabajar inteligentemente, necesitaba una estrategia, no podía dejar que esta visita sorpresiva lo jodiera a él y a Morinaga.
De forma igualmente silenciosa entró a la habitación de Morinaga, Yamagushi y Yumi sólo oyeron sus pasos de acá para allá pero no podían sospechar lo que senpai planeaba. Aún si la mirada de Yamagushi era más inquisitiva que nerviosa, al contrario de la de Yumi.
Senpai mandó una mirada al bulto de la cama, Morinaga seguía profundamente dormido, seguro habían sido las pastillas de hace unas horas lo que lo tenía así. Tiró el futón al suelo y prendió el aire acondicionado que comenzó de inmediato a limpiar el aire de la habitación mientras senpai revolvía con los pies el futón, ya cuando estaba lo suficientemente revuelto volvió a doblarlo y a dejarlo en un rincón de la habitación, así se veía lo suficientemente “usado”. El aire se volvía frío en la habitación y a senpai le dio un escalofrío, pero no tendría tiempo de vestirse, de alguna manera se vería también sospechoso, pensó. Caminó a continuación hacia Morinaga y…
- Oi! Despierta!
- …….
-Oi! Qué despiertes! - tenía poca paciencia esa mañana y ya estaba bastante histérico por lo que olvidó el ambiente cálido de hace unas horas para ser tan tirano como siempre. Abrió un poco las frazadas y cogiendo a Morinaga de un hombro lo zamarreó sin mucha compasión - ey! Maldición! Despierta!
- nn? - Morinaga entreabrió los ojos, medio dormido pero sin fiebre, en su mente lo de hace unas horas en la mañana era como un sueño, y ver a senpai ahí, otra vez, era como la continuación de ese mismo cálido sueño, no puedo entonces evitar estirar sus brazos y envolver a senpai en ellos - nnmm no, durmamos un poco más…
- ….!!!!! - y un golpe, no tan fuerte como hubiera querido porque no quería hacer más ruido que el necesario.
- Au!! Qué?! Por qué? - Morinaga en sus sueños no se explicaba que senpai de pronto lo rechaza tan bruscamente (ahora xD).
- i-idiota! No es tiempo para eso! Tienes visitas! Ahí! Ahí afuera! Ahora! - gritó más fuerte de lo que quería senpai, sonrojado y más histérico, él que se esforzaba por ocultar… lo de ellos, y viene este idiota a hacer cosas sin pensar!
- visitas? Qué? Quién? - preguntó Morinaga sorprendido y definitivamente más despierto.
- Es Yamagushi - la voz de senpai se volvió seca y miró a un lado, con cara seria y dura - y una chica.
- eh? - Morinaga en verdad estaba confundido, primero porque nunca había recibido una visita desde que se mudó con senpai, segundo porque nunca le había dicho a Yamagushi (ni a nadie de la universidad) dónde y menos con QUIÉN vivía, y tercero… ¿una chica? ¿quién?
Senpai lo miró un momento, analizando la reacción de Morinaga, y al notar que seguía tan confundido que al principio comprendió que no tenía más opciones que seguir adelante, y sentenció de forma igualmente seca que al principio:
- los haré pasar - lo dijo sin mirarlo, ya volteaba y caminaba hacia la puerta.
- eh? Ehhhhh?
- y Morinaga - volteó en el umbral, esta vez mirando directamente la cara de espanto y sorpresa de su ayudante, no era una mirada del todo amenazante, más bien sentenciadora - ten cuidado con lo que digas.
Y senpai desapareció.
Morinaga temblaba en la cama ¿por qué estaba Yamagushi en su casa? ¿Cómo sabe dónde vive? ¿SENPAI ESTÁ MOLESTO OTRA VEZ? ¿cuidado con lo que diga? Pero si sentía que cualquier cosa que dijera podría ocasionarle la muerte!
Pasó menos de un minuto, en que Morinaga tragaba saliva y se hacía mil preguntas sin contestar ninguna cuando vio de pronto entrar en la habitación a Yamagushi seguido de una chica, sí, era Yamagushi, no era una pesadilla, pero no pudo evitar seguir sintiéndose nervioso. Y la chica… ah, era Yumi, su compañera ¿pero qué hacía ahí…?
- buenos días, perdona la intromisión - dijo cortésmente Yamagushi, aliviado de ver a Morinaga con mejor cara, aunque aun estaba algo pálido (nunca sabría que no era por el resfrío esta vez).
- buenos días, siento la molestia - dijo por debajo tímidamente Yumi, mirando fugazmente y con la cabeza gacha a Morinaga, se veía tan encantador en esta nueva faceta.
- ah-ah! Sí, buenos días! - gritó casi Morinaga - gracias por venir… - volvió a bajar la voz, ahora más que nervioso estaba perturbado, en verdad no esperaba esta visita - tomen asiento… por favor…
Y entonces vio a senpai mientras sus visitas entraban y se acomodaban (Yumi en la silla del escritorio, y Yamagushi en la punta de la cama) estaba senpai en la puerta, apoyaba la espalda en el umbral, con los brazos cruzados y el cabello ahora tomado, tenía una cara no de los mil demonios como siempre, esta vez era más como… “estoy guardándomelo para después” Morinaga tembló.
- cómo te sientes? - preguntó Yamagushi, mirándolo inquisitivamente, pero sin malicia.
- b-bien… un poco mejor… nn siendo haberte preocupado - Morinaga bajó un poco la mirada, pendiente de cada palabra que dijera bajó la seria mirada de senpai.
- oh… eso es bueno… - Yamagushi pudo notar entonces el nerviosismo de su amigo, y a la vez sintió la mirada fría de senpai a sus espaldas ¿era por él por lo que Morinaga estaba tan nervioso? Acaso lo vigilaba? Después de todo, parecía que ésta era la habitación de senpai, aunque hay un futón en un rincón, que extraño…
Pasó un incómodo silencio nervioso donde Morinaga no se atrevía a decir nada más y Yamagushi tampoco, ambos acosados por la mirada frívola de senpai. Por su parte, la pobre Yumi tampoco se atrevía a decir nada, estaba avergonzada y en su timidez no podía pensar claramente qué decir, aunque antes había pensado un par de cosas, ahora no le salía nada de la boca. Entonces apretó sus delgados dedos en la caja que sostenía sus manos, y recordó los panecillos que había comprado de regalo para Morinaga, sí, parecía un comentario perfecto pero…
- bien, entonces iré por té - dijo senpai enderezándose, podía notar como esas tres personas en aquella habitación eran unos idiotas asustadizos y eso le ayudó a sentirse más seguro, era Tatsumi senpai después de todo, aquí en su casa o en la universidad seguía siendo un tirano, estaba en su terreno.
- eh-ehm! - pero un pequeño ruidillo, como el de una ardilla aplastada (XP), lo detuvo. Senpai miró hacía adentro una vez más, esa chica estaba de pie, sonrojada, aunque sin mirarlo - por favor, permítame ayudarlo! - dijo casi temblando - traje… bocadillos…
Senpai la miró de arriba abajo, sí, sentía un rechazo hacia ella, no podía evitarlo, toda su ternura sólo agravaba más ese sentimiento oscuro. Miró a Yamagushi y a Morinaga, ambos lo miraban algo asustados, y la misma Yumi esperaba su sentencia como el cordero que va al matadero. Senpai pensó de forma fugaz que tal vez no era bueno dejar a Morinaga solo con Yamagushi ¿qué sería capaz de decirle éste a Mori? Pero japonesamente no podía dejar atrás su cortesía y, maldiciéndose, dijo:
- está bien… - volteó y se fue.
Yumi lo vio esfumarse sorprendida, y tragando saliva, llenándose de valor fue tras su senpai, apretando la caja entre sus dedos.
Yamagushi y Morinaga siguieron esa pequeña figura con la mirada hasta que desapareció de la habitación, y en especial Morinaga se preocupó de que Yumi pudiera ser espantada (sino sinceramente violentada) por la tiranía de senpai, que estaba tan obviamente activada, pero no podía hacer nada, estaba con Yamagushi, que a la vez lo miraba ahora sí, inquisitivamente indagador.
- Morinaga! - lo llamó Yamagushi, decidido.
- eh?! Qu-qué? - Morinaga torció su rostro en alguna especie de sonrisa demasiado nerviosa.
- yo… - Yamagushi bajó la mirada, buscando sus palabras - necesito preguntarte algo… ahora que estamos solos.
- eh? - eso no sonaba nada bien, pensó Morinaga, teniendo a senpai y a su fría mirada en su mente.
- verás… - la mirada de Yamagushi se paseó en la nada, preocupado, aclarando sus ideas, sus sospechas, su miedo - ….. - Yamagushi encontró entonces la pregunta, la pregunta que lo resumía todo, aún si era demasiado directa - ¿Tatsumi senpai está abusando de ti?
- EEEHHHHH? - Morinaga no pudo más que sorprenderse, la palabra abuso pareció primero exagerada, casi irónica, pero luego (3 segundos después) se dio cuenta que era acertada, pero no para senpai; quien en verdad es un tirano con él, siempre lo golpea y explota en la universidad, pero más bien, la palabra “abuso” podía dirigirse hacia él mismo, hacia el mismo Morinaga, era él el que había abusado de senpai en realidad, obligándolo, violándolo… sólo debía recordar lo de hace unos días, a pesar de que él seguía a su lado…
- Morinaga! - lo llamó ahora casi alterado Yamagushi, la mirada pensativa de Morinaga le había dado la falsa impresión de haber dado en el clavo - Tatsumi senpai… él…?
- eh! No, no, te equivocas - Morinaga negaba con las manos, con una sonrisa algo nerviosa nuevamente. Había vuelto en sí, debía aclarar las cosas - senpai… bueno, es cierto que él es un tirano, pero de ninguna forma puedo decir que él “abuse” de mí jeje…
- p-pero, es que…. - Yamagushi estaba nervioso, sabía que Morinaga era demasiado amable ¿y si en realidad sufría de síndrome de Estocolmo y por eso defendía a senpai? - me sorprendí mucho - bajó la mirada - cuando supe que vivías con él… en realidad… no me imagino que alguien pueda vivir con él…
- ah… ya veo… bueno, verás - Mori se pudo más solemne - aunque no lo parezca, senpai es una buena persona, y si llegamos a vivir juntos… - la mirada de senpai se perdió un poco - es porque lo conozco lo suficiente…
- p-pero…
- por favor, no hables mal de senpai, él es… es decir, sé que es “así” pero no lo odio por eso… quiero vivir con él…
- …. Pero… no es duro?
- jeje, a veces, pero en verdad, estoy bien, vivimos bien aquí - Morinaga puso otras de sus tiernas sonrisas lo que sólo preocupó más a su amigo, y entonces, éste decidió sacar a luz lo que vio ese día ¿de qué otra manera podía saber la verdad de las cosas, de su amigo?
- pero… - insistió - yo……
- eh?
- vi sangre - creyó poder verlo a los ojos al decir esa palabra, pero en el último momento bajó la mirada, diciendo la palabra como un susurro, como una palabra maldita.
- ah? - Morinaga se sorprendió, no sabía a lo que se refería Yamagushi, incluso, siquiera sabía cómo se había enterado de que vivía con senpai, aún.
- ese día… ¿no recuerdas? - se aventuró a mirarlo a los ojos, vio a Mori confundido y un poco preocupado, pero debía continuar - te desmayaste en el laboratorio y tuvimos que traerte a casa en el automóvil de Fukushima sensei…
- ¡¿Fukushima sensei?! - interrumpió Morinaga sorprendido, senpai no le había dicho nada, bueno ¿no había habido oportunidad?
- sí, fue entonces… cuando nos enteramos que vivías con senpai…
- … ya veo… - Morinaga trataba de digerir todo lo que oía.
- y, ese día…

- ….? - Estaba realmente turbado, demasiada información sorpresiva.

- entré a dejarte en esta habitación con senpai… ¡perdona! - se disculpo de pronto, bajó la vista y su cuerpo se volvió rígido - me pude dar cuenta que no era tu habitación, me pareció extraño, y además… estabas tan enfermo ese día, estaba realmente preocupado y entonces…

- … qué…qué pasó? - Morinaga ya estaba suficientemente preocupado, sentía instintivamente que Yamagushi sabía más de la cuenta, pero no, era imposible pensar que él sospechará algo como eso.

- miré en la otra habitación… y vi sangre en la cama. - simplemente lo dijo, no quedaba más por hacer.

- ….!!!!! - Morinaga lo miró con unos ojos que Yamagushi nunca le había visto, eran ojos sorprendidos pero de alguna manera severos, como enojados…

- lo siento! no quería espiar pero…!

- ….. - Morinaga bajó la vista, comenzó a suponer muchas cosas, siquiera pensó en una escusa, su mente sólo indagaba esa “sangre”. Seguro era de esa noche, por supuesto, pero no era suya, era de senpai, Yamaguchi estaba equivocado, el que había abusado no era senpai, esa era su sangre, sino él, él era el monstro…
- Morinaga?

Tenía que aclarar las cosas, ¿pero cómo?

CONTINUARÁ... pronto oOó/
Comentarios, sugerencias, saludos o amenazas a:
shicakane@hotmail.com
o aquí abajito, o en el cuadro de chat!
Siento la demora >-< otra vez! Desde mañana empezaré a escribir dos pág al día como mínimo D:<

El deseo de Conner (fic Justicia Joven/Young Justice)

Perdón! ocurrieron cosas... em, mi cumpleaños es el 26 asíq eu tuve un pequeño secuestro familiar, en un rato subo el fic de koi suru, sólo subí este antes porque lo tengo hace tiempo y le faltan sólo unas correcciones, para los amantes de esta pareja, disfrutenlo!

 
Algo me pasa, y no lo entiendo… aunque en realidad estoy acostumbrado esa sensación, después de todo, no tengo recuerdos, no tengo infancia, no tengo madre, y ni siquiera sé si a Superman puedo llamar padre… así son las cosas, muchas sensaciones extrañas me invaden día a día, no saber qué soy o quién, y sólo sentir rabia, y ni siquiera tristeza. Pero esto es diferente, aunque las demás cosas, las demás “molestias” puedo aceptarlas (no puedo luchar contra ellas de todas formas) esta molestia en especial… no puedo con ella. ¿Qué es? Tal vez ese es el problema, no puedo simplemente resignarme o enfurecerme por dentro porque no entiendo qué es.
Sólo sé que quiero tocarte, aunque no sé por qué. Lo cierto es que tu cuerpo pequeño ha llamado mi atención desde siempre, porque eres ágil y rápido, eso pensé que era, eres increíble y no tienes ni un súper poder, y yo soy un desastre… pero después quise tocarte, ¿por qué tocarte? Y quise que me hablaras… que me mires, aunque no pueda ver nunca tus ojos, puedo sentir tu mirada, es algo cálido, y no sé por qué.

Y tu aroma ¿por qué me gusta tu aroma? Hueles como… no lo sé, pero cuando entrenamos despides un olor especial, detrás de tu jabón, detrás de cualquier otro aroma exterior puedo sentir algo de ti, algo único en ti. Sólo yo puedo sentirlo, son parte de mis súperpoderes, incompletos sin embargo. Como oír el latido de tu corazón, no tienes idea de lo que disfruto escuchándolo todo el tiempo.
¿Qué hacer? No entiendo por qué, el porqué de nada. Sólo sé que quiero tocarte, oler tu aroma de cerca, escuchar tu corazón de cerca, y tu sabor… conocerlo porque nunca lo he probado ¿es raro desearlo?. Que me mires y me hables sólo a mí, que digas mi nombre. Eres tan pequeño y ágil, e inteligente y astuto, pero no sé si entiendas esto, siquiera yo lo entiendo, no sé nada pero lo siento tan fuerte; y si estás cerca, si nos toca entrenar juntos, cuando luchamos, cuando mis manos tocan tu piel, me vuelvo torpe, y ese pequeño cuerpo es capaz de vencerme, sonríes con tu sonrisa torcida, ríes un poco por lo bajo y

- eso sube mi ego Conner – dices ofreciéndome la mano para levantarme.
- ah, sí – respondo tontamente, pero apenas me levanto con la ayuda de tu mano, que puede ser envuelta por la mía, la suelto de inmediato, algo dentro de mí me dice que no está bien tenerla más tiempo, aún si lo deseo, no quiero que te enteres de esto, sí, eso es, no quiero que lo sepas aunque te desee tanto.

- bien equipo, terminamos el entrenamiento de hoy, recuerden que mañana necesito su informe de rendimiento, eso es todo – Canario Negro nos despide rápidamente y se acerca a la salida.
- te vienes conmigo Robin? – te pregunta Kid Flash, yo camino en silencio a las duchas pero mi súper oído inevitablemente espera tu respuesta a la distancia.

- no, me quedo hoy, tengo que investigar unas cosas y me es más cómodo trabajar aquí.
- jojo, y eso? Problemas con el murciélago? Jaja – este chico ríe por todo, pero divierte más a Robin que yo.

- no es eso, sólo que a veces trabajo mejor fuera de la cueva – puedo adivinar que sonríes, puedo adivinarlo todo porque siempre te veo, siempre te oigo.
Entro de inmediato a la ducha, no quiero encontrármelo, no quiero verlo ni oírlo más pero no puedo detener mi audición, y a pesar del agua que ya cae por mi cuerpo ruidosamente escucho tus pies desnudos en la baldosa ¿por qué entras al lado de la mía? ¿Por qué te deseo tanto?

- te pasa algo?
- eh?

- te pregunto si te pasa algo, te he notado distraído – me preguntas desde la otra casilla, ¿te preocupas por mí? ¿o es tu sed de detective? …¿ambos? ¿cómo saberlo?

- n-no… sólo… he estado cansado – respondo más cortante e inseguro de lo que quería, fue una estupidez, si biológicamente es difícil que me canse…
- oh – respondes monogamente, soy un idiota, yo que deseo que me hable sólo a mí, que me diga

- bueno, Conner, sé que Canario Negro es la psicóloga del equipo, pero si quieres hablar con alguien más, puedes contar conmigo, si quieres…
Lo dijo, mi nombre, mi nombre si es que tengo un nombre en verdad, pero lo ha dicho él, desde su boca, desde sus labios finos que se colorean al entrenar, aquí a mi lado, tan cerca de mí, sus latidos, el agua chocando contra su cuerpo, su cabello pegado a su piel, su boca, su boca y su piel.

- …. Lo siento, comprendo si eres un solitario, Batman me ha acostumbrado con eso, entiendo.
Cierra su ducha y sale, mierda, lo he ofendido? No quería hacerlo, no contesté porque pensaba en ti, no te hablé porque estás nublando mi mente, porque yo… te deseo ¡no sabes cuánto!

Tiemblo ¿qué hacer? Quiero… te quiero a ti, he deseado tantas cosas en mi corta vida de conciencia, tantas cosas, un padre, una identidad, una vida, pero a ti, a ti es a quien más deseo, lo que más deseo es que seas mío, no sabría qué hacer entonces pero te quiero, no sé qué haría pero te quiero!
Salgo de la ducha, siquiera la cerré, no sé cómo y en qué momento pero salí. Y te vi, tenías una toalla en la cintura, otra alrededor de tu cuello cayendo por tus hombros, y todavía gotas se deslizaban por tu cuerpo.

- wow, ponte algo – reíste por lo bajo, tal vez nervioso, tarde me di cuenta que estaba desnudo, toda mi fuerza se fue, y la poca convicción que me dio ese pequeño acto de locura se fue ante tus palabras, tu cuerpo me provoca tanto pero el mío no hace nada ante ti, nada, más que un leve nerviosismo, normal supongo, y yo… un fenómeno in vitro, de un tubo de ensayo y además con estos deseos.
Me pongo una toalla encima, tapo mi cara con otra y volteo, no digo nada, aunque pienso en todo no digo nada y tus pasos se alejan, pero… puedo oírlo ¿por qué tu corazón late más rápido? Es por mí? Te provoco algo? Tu nerviosismo no pudo ser tan grande para hacer latir tu corazón así ¿o eres tan buen actor?

- si quieres hablar… estaré en el laboratorio esta noche, sólo digo – dices ligeramente, sin mirarme, te sigues alejando y la puerta se cierra.
Mi propio corazón se aceleró.

***
Son la una de la madrugada, lo de las duchas ocurrió a las 10 y dejé pasar el tiempo tontamente ¿él aún estará en el laboratorio? Me he pasado estas últimas 3 horas pensando qué hacer, o más bien cómo hacerlo. Puedo ir, quiero ir, pero no sé qué más, no sé qué decir o si debo decirlo, porque lo único que sé es que lo deseo, antes no sabía qué haría si fuera mío, pero en las duchas, cuando lo vi semidesnudo, comprendí que quiero abrazarlo tan fuerte, tan fuerte que temo romperlo en verdad, lastimarlo; pero la idea de su rostro pegado al mío, agotado y adolorido hace que me sienta extraño, quisiera respirar su aliento, sus jadeos, sentir su sudor en mi pecho, tomar cada gota con mis labios.

¿Qué estoy pensando? ¿Qué estoy sintiendo? Esto no está bien, ¿y si me expulsan de este lugar por esto? Es mi único hogar… no, no lo harían pero ¿y si lo hacen? Me estoy arriesgando demasiado, y más que eso, puedo perderlo, puede odiarme, y los demás, y Súperman, ahora sí que me odiaría. Pero… esto es demasiado fuerte, lo deseo, ya no me importa nada ¿qué más da? Si llevo menos de un año de vida, si no tengo recuerdos, no tengo padres, y mi único gran deseo es él; lo haré, si lo único que en verdad he deseado es a él, si existe una mínima posibilidad de que no me odie, si existe una mínima posibilidad que los latidos de su corazón se hayan acelerado como el mío… debo intentarlo, aunque no sepa qué decir, qué hacer, cómo actuar. Aunque sólo consiga que me hable y me mire, y oír su corazón más cerca de lo normal, sentir su aroma a pasos de mí, eso me bastará hoy, esta noche, tal vez toda mi vida, porque aprenderé a colmarla con eso el resto de mis días.
Me dirijo mecánicamente al laboratorio, todo está en oscuridad y mis pasos resuenan por cada pasillo que paso. Pero camino lento, muy lento, más de lo que quiero… él oirá estos pasos, no podré arrepentirme, pero aún puedo retroceder e irme, no, no puedo, no puedo soportarlo, no con lo que vi hace unas horas, no con el latido de su corazón aún en mis oídos. Lo deseo, lo quiero, sólo para mí, en mi, y yo en él, dios, qué estoy diciendo? Siquiera sé qué significa eso…

Mierda, pasé el punto de no retorno, ya oye mis pasos, es seguro, tiene habilidades increíbles sin tener súperpoderes ¿me entenderá entonces? ¿a pesar de que ni yo mismo me entiendo? Rayos, lo veo ¿cómo entré a este cuarto?
- ey, Conner – voltea de su asiento en el escritorio, va vestido de Robin.

Debió haber adivinado mi sorpresa, aunque no era sólo por verlo con su traje a estas horas y aquí, sino por estos extraños sentimientos, pero está bien, tal vez sea lo mejor, que no se entere de nada, que no adivine que lo miro de esta forma porque su presencia me mata… ¿así se sentirá la kryptonita?

- ah, esto, pensaba salir a hacer una ronda especial pero parece que se ha cancelado la idea.

Estúpido silencio mío, y él sólo baja la mirada, voltea y
- ven, siéntate si gustas.

Mecánicamente me siento a su lado, veo la pantalla sin entender nada, es increíble que se maneje tan bien, yo que básicamente nací gracias a una vil computadora no la entiendo para nada.
- sé que no te gusta hablar demasiado – dijo mientras escribía en su pantalla, tal vez para no molestarme con su mirada, si supiera que eso precisamente es lo que más deseo – pero puedo ver que algo te molesta, soy muy observador, aunque no quiera.

- …. – otra vez mi estúpido silencio, y mi mala costumbre de mirarlo fijo, no quiero intimidarlo pero no puedo evitarlo, adoro ver cómo se mueve su boca al hablar, y ver su piel, y cómo su cabello se mueve ligeramente al mover la cabeza al conversar, su cabello parece más fino que el mío, más delgado, debe ser suave…
- Conner? – me mira, diablos, no oí nada más que lo que dijo antes…

- perdona…
- hombre, en serio? Te pasa algo? Si no te sientes bien deberías examinarte, después de todo, no eres humano y…

Me mira, al fin, y me habla y dijo mi nombre, y su boca, a mi alcance con su cuerpo, su cabello moviéndose, su corazón latiendo, su aroma tan cerca.
Y de pronto, mis labios en los suyos.

No sé cuántos segundos pasaron, no me moví, no me atreví y él tampoco lo hizo, cuando pudo haberme empujado o incluso golpeado, es más fuerte de lo que parece; pero ninguno de los dos hizo nada, fue un beso vergonzosamente torpe. Y al notar mi propia torpeza me atrevo a abrir mis ojos, me doy cuenta de la estupidez que he hecho, otra vez impulsado sin darme cuenta…

Pero él tiene los ojos cerrados, y siquiera apretados… ¿no está sorprendido? ¿no me rechaza? Entonces vuelvo a cerrar los míos, tal vez autoengañándome de la mínima esperanza, del milagro que esperaba y creo que se ha cumplido…
Entonces mis manos se atreven, otra vez casi sin pensar pero más consientes que mi primer movimiento. Pero cuando mis dedos presionas su cintura él da un brinco y la silla se desliza en sus ruedas, pero sólo un poco, su nariz aún está a centímetros de la mía.

Nos miramos un momento, mis manos quedaron paralizadas a sus costados, casi sin tocarlo. Su mirada me atraviesa, aún si no puedo ver sus ojos por su antifaz, puedo sentirlo; esto fue un error. No lo soporto, que la mínima posibilidad nunca haya existido. Si pudiera volar, volaría, podría huir lejos, pero soy tan incompleto, tan idiota, y sólo me queda correr como el idiota cobarde que soy.
Pero siento que algo me detiene, tu mano me detiene, eres muy fuerte, lo logras, vuelvo a mirarte, estás de pie, tu mano en mi mano apretándola.

- espera… - te ves algo turbado, tú que siempre lo controlas todo. Siquiera estás sonrojado como siento que lo estoy yo.
Me quedo en silencio, nos quedamos en silencio, te miro esperanzado, busco sin querer esperanzas, suplico por esperanzas. Tú miras un poco hacia abajo, hacia la nada ¿qué piensas?

Pero no sueltas mi mano ¿ésta esperanza es real? ¿no la estoy imaginando, verdad?
- Robin – y me miras nuevamente, con los labios entreabiertos, turbado, pero sólo un poco, o puedes controlarte tan bien?

- perdona… - no, no te disculpes, eso me mataría – yo sé… que esto no es conveniente… - “conveniente” en verdad eres así de táctico – no es que… - miras hacia un lado, dejas mis ojos – te rechace… la verdad – vuelves a mirarme con ojos más seguros que antes – aunque esto no es conveniente… no quiero ser como Batman.
No entiendo bien lo que quieres decir, más bien parece que hablas contigo mismo o sabes que es algo que sólo tú entiendes y simplemente no esperas que nadie más haga. Pero sobre todo eso, puedo intuir que… la esperanza no era inventada, aunque no segura; pero a pesar de eso, no puedo dejarla ir, perder esta pequeña esperanza insegura.

Avanzo hacia ti y te abraso, tengo tanto miedo de perderte; das un brinco otra vez por la sorpresa, pero no espero más y aunque no me devuelves mi abraso te beso una segunda vez. Estás paralizado pero por tu control permanente podrías rechazarme, empujarme sería tan fácil, pero no lo haces.
Mi beso es más profundo, tus labios tan delgados pero tan suaves ¿quién lo hubiera adivinado? Y te abraso más, con más fuerza de lo que debería, que te obliga a exhalar aire por tu nariz pues tu boca está ocupada por la mía, tu aliento cosquillea mi cara; debo controlarme, lo sé, pero no puedo, no ahora. Abro mi boca, vuelves a brincar al sentir mi lengua, pero no me rechazas, tus manos sostienen mis brazos pero siquiera los aprietan; y respiras tan de a prisa, pero no dejo tu boca, nunca la dejaría.
- cof cof – toses, no puedes respirar por mi cuerpo oprimiendo el tuyo, y me obligo a mí mismo a soltarte un poco, dejar un poco tu boca…

Pero no soy capaz de dejarte del todo.

Jadeas aún en mi boca, aún en tu boca yo sigo besándote, tus labios… los exploro con los míos, todo espacio besado, no sabía que podía besar, no sé si lo hago bien pero no puedo dejar de hacerlo, abriendo tu boca con la mía. Gimes por lo bajo cuando mi lengua se aventura otra vez a buscar la tuya. Déjame encontrarte Robin, y tal vez algún día saber tu nombre.

¿CONTINUARÁ?

lunes, 17 de diciembre de 2012

El Extranjero de Camus en COMIC


Buscando imágenes para la entrada sobre “El Extranjero” de Albert Camus, me encontré con unas tiras cómicas bastante curiosas, un artista llamado Robert Sikoryak publicó un libro llamado Masterpiece Cómics donde une los clásicos del comic (como Superman, la pequeña Lulú, Batman, entre otros) con los clásicos de literatura (“La metamorfosis”, “Crimen y castigo”, “El extranjero”, entre otros). Así que compartiré aquí las tiras que encontré de la obra que nos compete, a los que se interesen de esta curiosidad les invito a buscar por internet, ya han subido tiras realmente interesantes xD

Aquí la parte en que María le pregunta a Meursaulh si la ama y éste le responde que no tenía importancia pero que le parecía que no.


Esta es la parte en que el protagonista dispara al árabe en la playa (luego le da 4 disparos más al cuerpo ya inerte), la traducción de la imagen dice "Esto en cuanto a la armonía del día!" Tal vez el traductor me engaña pero no me parece coherente con la obra, es cierto que en esa escena tanto el árabe como Meursaulh no dicen nada, pero también es cierto que en toda la obra no hay guiones de diálogo y sólo hay algunas pocas comillas para referirse textualmente a lo dice algún que otro personaje (ya que la obra entera está narrada desde la perspectiva del protagonista). En todo caso, me parece que el por qué le disparó al árabe nunca quedó claro, y a lo más Meursaulh dijo que era por el sol...


oh, esta está muy buena, se refiere a la clásica primera línea de esta obra y que es muy conocida "Hoy ha muerto mamá. O quizás Ayer. No lo sé." así comienza "El extranjero" mostrando de inmediato la indiferencia, tan neutral ante los hechos que siquiera resulta maliciosa. Las circunstancias de la imagen son diferentes a la obra, pero se entiende que es para rescatar las líneas antes referidas. lo cierto es que fumó el cigarrillo mientras velaba a su madre a lo largo de la noche y no con un aire tan mmm altanero por  así decirlo, sino realmente indiferente, pasando las horas. El caballero que está entre los brazos de una monja (hubo una monja en la obra?) es un viejo que acompañó a su madre en el asilo casi como si fueran novios y estaba muy dolido por su muerte.


No encontré estas imagenes solas y com mayor calidad, una pena.

La primera se refiere cuando el protagonista ya está en la carcel y medita: "Creo que uno puede acostumbrarse a cualquier cosa." Se refirió a este hecho en varias partes a lo largo de la novela.

La segunda imagen lo cierto es que no la veo bien, si alguien em ayudara a leer esas pequeñas letras sería genial xD aunque por el dibujo dedusco que es la parte en que lo están juzgando y lo tratan de moustro inhumano al no haber llorado la muerte de su madre, haber fumado en frente de su cuerpo, no saber qué edad tenía, y un montón de cosas más como el haberse relacionado con María apenas un día después del entierro de su madre, cosas por el estilo. El protagonista entá entre momentos incómodo o aburrido, aunque en la imagen Superman parece más bien angustiado.

La tercera imagen corresponde al fragmento que publiqué en la entrada anterior donde el protagonista explota ante la insistencia del cura.
Cura: voy a rezar por ti, hijo mío!
Superman/Meursault: no pierda sus oraciones! estás tan condenado como yo!

La última imagen no aparece en realidad en la obra. "Una guillotina indestructible, una multitud llena de odio, es todo lo que esperaba!" El protagonista dice cosas parecida, sí se refiere a la guillotina pero sin usar esta palabra (cosas de traducción, no lo sé, aunque me sorprendí de que se usara la guillotina, arma que apareció en la revolución francesa o sea hace mucho xD) pero sí se refiere a ella como un arma precisa y eficiente, pero también pudo haber puesto el dibujante la palabra "indestructible" por superman, puede ser. Meursault en la última línea de la obra expresa su deseo de que haya una multitud que le guiten con odio en el momento de su muerte par ano sentirse solo. A esto debe referirse superman con su "lo que esperaba".

Y creo que no hay más, pero definitivamente, que buena iniciativa!!!

El Extranjero de Albert Camus


He aquí un fragmento de la novela existencialista (más bien, dio pie al movimiento) “EL EXTRANJERO” de Albert Camus (libro 43 leído en el año), autor francés que vivió en la época de las guerras mundiales por lo que su obra está sumergida en ese sentimiento de desconcierto ante la vida, pero un desconcierto no angustiante sino más bien vacío, en el caso del protagonista Meursaulh, indiferente, la vida entera le es indiferente, sin creer en dios y mucho menos en los valores, su vida pasa vacía a través de él, como si todo le diera lo mismo y nada le conmoviera.

Tras matar a un hombre sin tener claro el por qué, más que por el sol abrasador de ese día y por tener una pistola en la mano, Meursaulh es condenado a muerte, decisión a la que llegó el juzgado al tratar a Meursaulh de un hombre frío que no se conmovió siquiera por la muerte de su madre. Dejamos al lector que saque sus propias conclusiones, en lo personal, él simplemente vivió de una forma tan vacía, tan neutral de su vida más que indiferente, que no podía ser comprendido, o quizás los demás tenían razón, y la naturaleza a la que llegó Meursaulh, esa neutralidad, era la indiferencia de la vida, llegando a ser extranjero de ella misma, de la vida y de todo… (es así?)

A continuación, lo que le dice el protagonista al cura cuando éste último trata de persuadirlo para que se confiese antes de morir:


            “Entonces, no sé por qué, algo se rompió dentro de mí. Me puse a gritar a voz en cuello y le insulté y le dije que no rogara y que más le valía arder que desaparecer. Le había tomado por el cuello de la sotana. Vaciaba sobre él todo el fondo de mi corazón con impulsos en que se mezclaban el gozo y la cólera. Parecía estar tan seguro, ¿no es cierto? Sin embargo, ninguna de sus certezas valía lo que un cabello de mujer. Ni siquiera estaba seguro de estar vivo, puesto que vivía como un muerto. Me parecía tener las manos vacías. Pero estaba seguro de mí, seguro de todo, más seguro que él, seguro de mi vida y de esta muerte que iba a llegar. Sí, no tenía más que esto. Pero, por lo menos, poseía esta verdad, tanto como ella me poseía a mí. Yo había tenido razón, tenía todavía razón, tenía siempre razón. Había vivido de tal manera y hubiera podido vivir de tal otra. Había hecho esto y no había hecho aquello. No había hecho tal cosa en tanto que había hecho esta otra. ¿Y después? Era como si durante toda la vida hubiese esperado este minuto... y esta brevísima alba en la que quedaría justificado. Nada, nada tenía importancia, y yo sabía bien por qué. También él sabía por qué. Desde lo hondo de mi porvenir, durante toda esta vida absurda que había llevado, subía hacia mí un soplo oscuro a través de los años que aún no habían llegado, y este soplo igualaba a su paso todo lo que me proponían entonces, en los años no más reales que los que estaba viviendo. ¡Qué me importaban la muerte de los otros, el amor de una madre! ¡Qué me importaban su Dios, las vidas que uno elige, los destinos que uno escoge, desde que un único destino debía de escogerme a mí y conmigo a millares de privilegiados que, como él, se decían hermanos míos! ¿Comprendía, comprendía pues? Todo el mundo era privilegiado. No había más que privilegiados. También a los otros los condenarían un día. También a él lo condenarían. ¿Qué importaba si acusado de una muerte lo ejecutaban por no haber llorado en el entierro de su madre? El perro de Salamano valía tanto como su mujer. La mujercita autómata era tan culpable como la parisiense que se había casado con Masson, o como María, que había deseado casarse conmigo. ¿Qué importaba que Raimundo fuese compañero mío tanto como Celeste, que valía más que él? ¿Qué importaba que María diese hoy su boca a un nuevo Meursault? Comprendía, pues, este condenado, que desde lo hondo de mi porvenir... Me ahogaba gritando todo esto. Pero ya me quitaban al capellán de entre las manos y los guardianes me amenazaban. Sin embargo, él los calmó y me miró en silencio. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Se volvió y desapareció.”