Fanfic Koi Suru Bou Kun

Proyecto Challengers!

domingo, 13 de marzo de 2011

Cap 10: fanfic de The Tyrant Who Fall In Love / Koi suru boukun

Desde un civer: xD
Hola! Lamento la horrible espera, es que ya entré a la universidad, y como había pensado, no me
deja mucho tiempo libre, pero hice un esfuerzo y en un día hice este cap de una sola vez (9 paginas en unas horas, yeah *-*), y estuvieron de suerte porque justo cuando acabe apareció lo alerta de tsunami y no pude volverme a concentrar xD, pero no se preocupen que cuando evacue metí todo en un pendray, pase lo que pase esto se salvaría n.nU xD. Ayer sábado le hice los arreglos y estoy satisfecha para subirlo, espero en unos días continuar con esto, ya debo leerme un libro para fin de mes (de 9!). Ah! a propósito, me parece que Hinako está bien, pero… dios, que desastre con el mundo T_T.
Cap 10:
Senpai sentía su cuerpo pesado y adolorido, pero estaba aún sumido en sueños y no pudo notarlo del todo. Había tenido sueños tranquilos esa noche, o quizás incluso no había soñado nada, desde la tarde anterior en que todo se volvió negro en su desmayo, la luz no volvió aparecer hasta el día siguiente. Senpai no lo había notado, pero él y Morinaga habían acabado de tener sexo cuando recién el sol comenzaba a reclinar y el cielo a ponerse rosa, senpai había dormido casi desde las 7 de la tarde de ese día, más toda la noche, y recién a las 11 de la mañana del día siguiente comenzaba a despertar muy lentamente.
Primero se removió con suavidad entre las frazadas de la cama, sin saberlo estaba buscando otro cuerpo que no sentía en él esa mañana, le faltaba algo, un tacto en su piel, esa presión sobre él que siempre siente tras las noches de sexo, ese abrazo suave que lo sostiene al dormir agotado.
- mmnhh….
Otra vez hizo ese ruido extraño que recuerda a un gato acurrucándose, y al no sentir ese otro cuerpo en el suyo (lo que esperaba al menos su instinto), senpai estiró los brazos por la cama, ahora estaba de lado buscándolo a lo largo de la cama, ya que, aún si estaba casi del todo dormido, era consiente que estaba en la cama con Morinaga, al menos, su cuerpo no podía olvidarlo por lo vivido la noche pasada.
- mññ…
Un ruido ahora más caprichoso soltaron sus labios, casi como una queja al no encontrar lo que buscaba, y por ello, el senpai conciente comenzó a despertar verdaderamente, apretando sus parpados en sus ojos cerrados, estrujando levemente las sábanas con sus manos, y removiendo sus labios casi como un puchero. Pero cuando se puso boca abajo en su somnolencia búsqueda, sintió un leve dolor en su entrepierna.
- ah…
Un gemido exagerado, tal vez aún estaba en su papel de victima sexual, su cuerpo casi confunde el dolor con placer, una costumbre adquirida de la noche anterior. Y ese sentir, hizo que pensara en Morinaga (condicionamiento psicológico), pero aún estaba demasiado dormido para pensarlo con la razón, simplemente era como verlo en sueños, Morinaga estaba sonriéndole con ternura, y después de forma cansada, luego se acercaba a él y lo llamaba, le decía que lo amaba y se acercaba más de la cuenta como si quisiera besarlo, pero no lo hacía, simplemente, tomándolo de las mejillas, con su nariz casi pegada a la suya, le decía que lo amaba, con ojos brillantes y sonrojo en las mejillas, tan dulce y suave, podía sentir incluso su delicado aliento chocar en sus labios con cada vez que le decía “te amo…”.
Estiró ya del todo los brazos, buscaba a ese Morinaga, ahora lo sabía al menos en los sueños, pero de pronto él se veía triste, aunque conservaba su sonrojo… “te amo senpai…”, y lloraba.
- Mori…naga…
Senpai asustado en ese sueño, lo busca ya de forma desordenada en la cama, casi ya puede abrir sus ojos, y casi ya con conciencia lo está buscando, pero no lo encuentra.
Al fin abre los ojos, lo primero que ve es una pared que no reconoce como suya, “Morinaga”, de forma demasiado brusca y torpe se da vuelta, y mira hacia el otro lado, Morinaga tampoco está ahí.
- Morinaga… - dice con voz algo ronca, sin oírse.
Sus cansados ojos se abrieron del todo, se desesperó, había olvidado su sueño pero tenía su sentimiento dentro todavía.
- Morinaga – se inclinó, como si quisiera sentarse, pero de inmediato sintió un fuerte dolor en su trasero y la pesadez de su cuerpo – ay! Ah! – se sorprendió, pero no había olvidado lo que había ocurrido con Morinaga antes (como suele ocurrir) tal vez simplemente por la “fuerza” de esa velada, y por eso tenía a Morinaga en su mente apenas despertó, incluso antes en sueños, por eso lo buscaba, por eso estaba desesperado.
“No está…? En la cocina?” – Trató de levantarse un poco más, pero no pudo, dolía demasiado – nnn!... pero… no oigo nada… - puso una mano en su vientre, le dolía un poco, y estaba agotadísimo – Morinaga…
Volvió a una somnolencia, solo el sentarse y el dolor producido por ello le hizo sentir un horrible mareo “donde está…?” sintió un fuerte vacío, lo quería ahí, esperaba verlo y sentirlo al despertar, y no estaba, eso se sentía horrible. Y senpai otra vez somnoliento se confundió, no sabía si ese deseo era sentido o pensado “por qué no estás aquí…?” se sentía devastado en mente y cuerpo, y aún mareado (o tal vez por el mareo) de pronto recordó aquella vez pasada, su “apartate!” y los ojos de corazón roto que mostró Morinaga… este horrible vacío sentía Morinaga cada vez que él se despertaba y se iba fríamente, y también cuando lo apartaba así…
- ….. “así se siente…”
Senpai puso una mano en su pecho… no sabía por qué quería ver a Morinaga, solo era un simple deseo, y a medida que comenzó a aclarar su mente, recordó todo lo pasado con más conciencia, pero solo como una sombra, como si él mismo se hubiera censurado sus pensamientos, solo logrando recordar unas cuantas cosas: lagrimas, mucho dolor, placer extraño, y un Morinaga furioso y a momentos lastimero…
- ……. – tragó saliva, tenía ahora esa horrible contradicción entre querer verlo y a la vez no, pero también, extrañamente se sentía tranquilo.
Ya más conciente, pero no menos confundido, senpai trató de agudizar su oído y oír algo desde afuera de la habitación, no se creía que Morinaga se hubiera ido… solo habrá ido a cocinar, o tal vez incluso esté en el baño. Casi lo llama, pero no lo hizo, sentía una extraña timidez.
Y de pronto…
- MIERDA! LA UNIVERSIDAD! – gritó de pronto, de la nada se había acordado, pero después se calmó en un suspiro – idiota, hoy es domingo… - puso una mano en su cabeza “espera… si es domingo… dormí en verdad tanto…?” – y recordó otra vez lo que le hizo Morinaga la noche pasada… pero quiso olvidarlo, y buscó el reloj que tiene Morinaga en el velador como queriendo cambiar de tema con él mismo. “Las 11...”.
Extrañamente, senpai estaba calmado, adolorido pero calmado, esperaba ver a Morinaga entrar en la habitación en cualquier momento, y él esperaba eso con calma y casi resignación, no sabía que haría cuando pasara, pero tal vez, la noche anterior todos los limites habían sido pasados, tal vez senpai sentía que nada peor podía pasar, y casi nada importaba, habían pasado demasiadas cosas ya…
Eso pensaba y sentía senpai, entrecerrando los ojos, dándose cuenta cuanto le quemaban por el agotamiento; se acomodó un poco más, le dolía demasiado el trasero, y al juntar un poco las piernas se dio cuenta que no podía hacerlo, su pene estaba sensible… todavía…
- nn!! – se vio, no pudo evitar verse aún si temía verse horriblemente sucio, pero para su sorpresa, encontró su cuerpo limpio “me habrá limpiado…” su pene estaba algo rojo y adivinó que le dolería al menos unos dos días, tal vez 3, igual o peor su trasero…
Otra vez aceptó esas ideas con resignación extraña, entrecerrando los ojos y sonrojándose un poco, senpai era victima de algún cierto síndrome de Estocolmo o algo por el estilo, y seguía en la paciente espera de que Morinaga, el hombre que lo había aniquilado la noche anterior, abriera la puerta, sin tomarle peso a esa idea, y mucho menos el que tal vez aceptaría todo lo que hiciera Morinaga otra vez… pero Morinaga no volvía.
Sepai vio otra vez el velador, algo había llamado su atención cuando vio la hora, había un papel doblado…
Al fijarse más pudo divisar que ponía “senpai”.
- eh? – lo cogió de inmediato, casi sin pensar y leyó aceleradamente:
“Perdona por haberme ido así, tengo que estudiar y no puedo hacerlo ahora ahí, así que me iré a casa de un amigo, pasaré mañana tras el examen al laboratorio. Te dejé preparado el almuerzo, por favor come bien en mi ausencia. Y cuídate.”
Lo único que senpai pudo captar de esa primera leída, fue que Morinaga definitivamente no estaba en casa, lo que cambió su extraña calma por desesperación. Respiró agitado, pestañando varias veces y volvió a leer la nota, mentalizado a comprenderla del todo.
“¿En la casa de un amigo?” Senpai leyó más atento pero no lograba comprender esa nota del todo, y no era porque estuviera leyendo acelerado, ya no, había leído con calma, incluso más de una vez alguna parte, pero no lo comprendía del todo, esa nota casi parecía una como cualquier otra que Morinaga le pudo haber dejado cualquier día (aunque él antes nunca le había dejado una nota, siempre lo llama por móvil o se lo dice personalmente todo).
Primero, “no puede estudiar aquí, por qué?” pero comprendió rápido, seguro era por lo de anoche (por supuesto!), tal vez no quería verlo… pero espera! “yo soy el que no debería querer verte!” pero como buen científico indagador, senpai supuso que al verlo dormido prefirió él irse, ya antes había sido “así de considerado” capaz incluso de dejar la universidad solo para no “causarle sentimientos desagradables” a su senpai.
“Idiota…” no estaba seguro si era por eso, pero de todas formas hubiera preferido que se quedara en casa.
Lo más raro de la nota de todas formas, es que no mencionaba nada de lo ocurrido la noche anterior, tras la primera leída inconcientemente senpai estaba esperando leer en la segunda vez una disculpa por lo de anoche, no es que la estuviera exigiendo, simplemente le parecía muy natura y probable que la nota tratara de eso. Era lo más esperable. Pero no decía nada, nada de nada, auque tal vez el “Y cuídate” tenga relación con eso, pues senpai tenía el cuerpo adolorido y lastimado, ¿tenía que ver con eso esas palabras?
Más y más confusión, ya había leído la nota 5 veces y no sentía que había logrado alguna conclusión productiva, sólo que tal vez Morinaga despertó mucho antes que él, ¿más de mañana ese día, o tal vez ayer no se durmió tras… eso?
Senpai suspiró, se sintió entre triste, enfadado, y decepcionado. Se dio cuenta de que tenía mucha hambre y unas horribles ganas de orinar, dejó la nota en el velador otra vez, y se apoyó de la marquesa para levantarse, todo su cuerpo dolió con este movimiento, y algún que otro hueso sonó. El cuerpo entero le pesaba y sentía sus piernas de gelatina.
- nn!! – dolía y dolía, sus músculos estaban adoloridos, y su entrepierna extremadamente sensible, tanto su pene como su trasero, éste último además ardía, nunca antes le había dolido tanto su cuerpo.
Buscó su ropa con ojos lastimosos y rápidamente las encontró tirada a sus pies, los jeans junto con sus bóxer como la vez pasada, y su camisa, que se encontraba más cerca, por lo que fue lo primero que levantó con mucho esfuerzo y lentamente.
- ouch… - Ese dolor otras veces le había parecido humillante, un horrible recordatorio de lo antes hecho, pero ahora aceptaba esos dolores de forma resignada, sin tener la mirada fija y sin pensar en nada, solo sintiendo la ausencia de Morinaga en ese lugar (aunque no sabía si en verdad lo quería ahí del todo).
Pero fijó su mirada, y pudo concentrar su mente tras ver su camisa. Ésta estaba rasgada y le faltaban botones…
- …!! – Se asustó, exactamente anoche… “fue tan… peligroso…”, bajó la mirada, por dentro sabía que la situación hace mucho se había ido de las manos, seguro que de ambos, y que lo que había pasado anteriormente no era nada bueno, ni correcto, ni sano.
“insano”. Esa palabra otra vez, como antes, venía a su mente.
Trató de olvidarla.
No quiso ponerse esa camisa, y con la sábana prefirió taparse su cintura (ya que por la sensibilidad de su entrepierna supuso que no podría ponerse su bóxer), y con una mano sujetando la sábana y con la otra apoyándose en la pared, lentamente se encaminó por el cuarto, ayudándose con los muebles, ese camino largo hacia la puerta… cada paso significaba un dolor en su cuerpo y más agotamiento, además de clavadas en su trasero. Bastaban los roses de sus muslos en su entrepierna para causarle sensibilidad dolorosa.
- nn!! “……” – no podía pensar en nada, pero seguía queriendo a Morinaga ahí, quería que se disculpara y quería perdonarlo, y quería… no sabía que más quería. Pero sabía por dentro que desear perdonarlo tan rápidamente no era bueno.
“Insano”.
- …maldición… - susurró por lo bajo, llegando al fin a la puerta. Pero junto a ella no pudo evitar ver el basurero (recuerdo de la noche antepasada), sí, ahí habían pañuelos arrugados, Morinaga definitivamente lo había limpiado.
Pasó al fin al pasillo, y miró a lo largo hacia el living, era seguro que Morinaga no estaba, no se oía nada… nada.
Caminó al baño tambaleándose, dando pequeños brincos por alguna clavada más fuerte de lo normal y apretando la mano que sostenía la sábana, aunque él pudo haberla dejado caer e ir desnudo, después de todo estaba solo, pero se sentía más desprotegido al estar desnudo, senpai no lo sabía, pero seguramente estaba algo traumatizado por lo de ayer.
Al fin llegó al baño, y pudo dejarla caer tras cerrar la puerta que ilógicamente dejo con llave. Suspiró, se sintió un poco más aliviado al llegar ahí, pero esto no duró mucho, de inmediato tras levantar la cabeza, senpai se vio a sí mismo en el espejo. Su cuerpo desnudo y manchado, marcado por arañazos, chupones y mordidas, y sus propios ojos algo hinchados y rojizos… pálido y pequeño, pálido y débil… Morinaga había destruido ya todo su ego.
Tembló de rabia y miedo, odió a Morinaga un momento por haberle hecho todo aquello y esquivó su propia mirada del espejo, pero no pudo evitar pensar que él lo había dejado hacer todo eso, él lo había ido a buscar a la habitación, obligándolo a mirarlo, a besarlo… sí, él lo había hecho.
“¿Quién es… esa persona en el espejo…?” pensó casi lloroso senpai, sintiendo vértigo en su estomago, no podía reconocerse ni quería hacerlo.
Se encaminó pesadamente al inodoro, levantó la tapa con la mirada perdida y tomó con cuidado su pene. Fue extraño, era como si su pene no tuviera fuerza para orinar, se extrañó y asustó, abrió grande sus ojos mirándose su intimidad, y tras un esfuerzo más brusco que dolió un poco pudo orinar al fin, pero no con fuerza, era como si la orina cayera de su pene y no fuera expulsada por éste, y no podía acelerarlo, solo esperar que cayera hasta acabar.
- auch… - cerró los ojos, poniendo expresión de asco y miedo, sabía que no era normal eso, pero tras las torturas de anoche tal vez lo era, se habrá enfermado? Se habrá lastimado su pene a tal punto…? - …… “esto no está bien… no está bien…”.
Tras tirar la cadena entró de inmediato en la ducha, puso el agua caliente y se sintió mejor bajo ella, el agua se lo llevaba todo, sus preocupaciones su miedo, y el saber que estaba metido en algo peligroso, completamente salido de control.
Cerró los ojos relajándose, y puso un poco de agua fría para refrescarse, su piel se puso de gallina por el cambio de temperatura, pero senpai se sentía muy bien, el agua fría era como si calmara tanto el dolor de adentro como el de afuera. Al momento, tras serenarse del todo, comenzó a lavarse el cabello y el cuerpo, de forma maquinizada, sin pensar en nada (no quería hacerlo) e ignoraba a propósito el dolor de su cuerpo al pasarse el jabón, pero no pudo ignorar el de su trasero cuando paso sus manos por ahí.
- ay! Qué...? – al tocarse por fuera de su entrada dolía muchísimo, como si se hubiera desgarrado de alguna manera “acaso…?” no, si se hubiera desgarrado ahora mismo estaría en el hospital, pero debe haberse lastimado mucho como mínimo, tal vez… “un pequeño desgarro…” pensó tragando saliva, seguía sintiéndose resignado, pero ahora también se sentía lastimado… Morinaga siempre había sido “bueno” con él, pero ahora… “ahora fue diferente…”. Como forma masoquista senpai trató tras pensar esto de lavar su pene, y sí, fue como pensó, esa sensibilidad también dolía, casi no podía tocarse. Recordó sin desearlo las palabras de Morinaga otra vez: “te odio”, sabía que no eran ciertas, concientemente sabía que no eran ciertas; pero había algo de verdad en esas palabras… de alguna manera Morinaga sí odiaba a senpai, ambos lo sabían, sin saber si cambiaria eso en el futuro.
Se enjuagó todo, su estomago comenzó a sonar y se sentía mareado, y ante el peligro de caerse en la ducha prefirió salirse a pesar de querer permanecer ahí más tiempo, ya se metería más tarde otra vez “aún no estoy satisfecho” necesitaba más agua para limpiar todo lo vivido anoche…
Salió con cuidado de la ducha, sus piernas seguían igual de débiles, esquivó verse en el espejo y se secó a espaldas de él con su toalla que estaba guardada donde siempre junto con la de Morinaga.
Estaba casi listo para salir envuelto en la toalla de cintura para abajo, pero sintió otro vuelco masoquista, pues deseo volverse a mirar en el espejo, tal vez tenía la esperanza que lo antes visto no estuviera ahí otra vez, y poder pensar entonces que nunca estuvo ahí en primer lugar.
Pero las marcas seguían ahí, rojas y palpitantes, aunque sus ojos ya no estaban tan hinchados, pero aún algo rojizos.
- …… - no dijo nada, su expresión estática pero algo dolida se mantuvo inmóvil en su rostro, como si aceptara con solemnidad esa realidad, o simplemente ocultando ante nadie el dolor que ella le producía. Y se fue a su habitación, tambaleando, apoyándose de la pared, pisando la sábana del piso del baño al dejarlo.
Al llegar a su cuarto estiró la toalla, como tiene costumbre de hacerlo en la silla de su escritorio, pero no se vistió para levantarse, sino que se puso su piyama, sin planearlo se dispusia a pasar el día en la cama, como casi era su “costumbre” hacerlo el día después del sexo. No usó ropa interior, presionaba demasiado… y sus gafas… “rayos…” estaban en el cuarto de Mori, pero no… no podía volver ahí… tan pronto… “más tarde… iré por ellos”, quería evitar ese cuarto, al menos unas horas.
Mientras hacía todo esto senpai no pensaba en nada, el estar ocupado siempre a causado eso en él (excepto si hace algo más complejo como su investigación, entonces si está perturbado se desconcentra y es peor) y pudo librarse un poco de pensamientos penumbrosos. Su estómago volvió a sonar y decidió al menos tomar algo de café y picar alguna cosa para callarlo, hasta las 1 que sería cuando almorzaría. Dejó su cabellera suelta para que se secara naturalmente (odia usar la secadora).
Duchado y vestido se sentía mejor, aún estaba adolorido y no podía caminar bien, pero el refrescarse ya causaba una gran diferencia. Y tambaleando un poco menos, llegó a la cocina. Pudo notar que el plato que había quebrado contra el piso por accidente ya no estaba, y al acercarse a la cocina pudo verlo en el basurero (los basureros son buenos testigos), “¿qué habrá pasado por la mente de Morinaga cuando lo recogió?” pensó senpai sin buscar una respuesta. Recalentó el café que ya estaba listo en la cafetera (por Mori, por supuesto) y mientras lo hacía fue a buscar algún paquete de galletas que hubiera por algún mueble de la cocina, abrió el primero que encontró, y lo comió mientras revisaba (egoístamente) qué había dejado Morinaga preparado, costumbre mimosa que tiene senpai cuando Mori le deja comida preparada.
Arroz con verduras y pescado al horno… “se habrá tomado su tiempo…”, senpai esperaba un almuerzo hecho más a la rápida, pero se encontró con una rica comida como la de todos los días, con el mismo cuidado y… amor de siempre.
Suspiró. La cafetera estaba lista, y tras servirse se fue a sentar al sofá a comer.
- ay! – pero el dolor no lo dejó, tuvo que comer de pie. Y eso lo hizo sentirse al fin algo humillado, como en los otros encuentros se había solido sentir. Pero el dulzor de las galletas lo consolaba, senpai no era amante de los dulces aunque podía disfrutarlos, pero estas galletas comunes y corrientes le parecieron de pronto deliciosas, llenando su boca de agua y degustándolas rápidamente, seguro que el sexo de anoche lo hacía necesitar recargar energías, y senpai pudo ser conciente de eso, y por fin esa mañana se sonrojó de forma vergonzosa (aunque sin muy buenos fundamentos) y bajó un poco la cabeza, comiendo sus galletas rápidamente pero ahora con tonta timidez.
Siquiera prendió el televisor para hacer compañía a su solitario desayuno, estaba demasiado sumido en pensamientos inconcretos, con los ojos semiabiertos y la mirada perdida mientras comía y bebía. Tras acabar (inesperadamente para él se comió todo el paquete) decidió irse a recostar, aún se sentía agotado y somnoliento, y aunque sabía que seguramente no podría volverse a dormir, y que terminaría leyendo algún libro del cual no captaría nada, aún así le parecía eso mejor que estar vagando en pensamientos sombrosos que no lograba capturar ni concretar. Sí, pasarlo en la cama todo el día, a esperar que todo sane, a esperar que Morinaga vuelva a disculparse y después…
“No lo sé… otra vez no lo sé…”.
Dejó su taza en el lavaloza (fregadero) y se fue, cada vez tambaleando menos pero más somnoliento a su habitación. Pasó por la de Morinaga, había dejado la puerta abierta y sólo miró un momento hacia dentro, pensó que debería recoger sus lentes si quería leer y también su ropa “…. No, aún no…” esquivó esa tarea, no quería entrar a esa habitación, al menos no ahora mismo y prefería no poder leer a entrar en ella, y siguió su camino adolorido hasta su cuarto, solo deseaba su cama.
Pero al llegar al baño vio la sábana a los pies de la puerta, eso al menos debía recogerlo “supongo… que a la ropa sucia…” y otro sonrojo extraño volvió a su cara, sí, todo iría a la ropa sucia, al menos esto primero que podía recoger en ese momento, lo de la habitación de Morinaga… después.
Recogió al fin la sábana del piso, aunque sintió una clavada en su trasero al agacharse, se enderezó lentamente “ouch…” suspiró avergonzado, pero su expresión cambió al ser conciente de lo que contenía en sus manos, sintió su textura en sus dedos y los apretó para sentirla más, el sonrojo aumentó un tanto, y estrujo más las sábanas mientras tragaba saliva.
Ese era símbolo de lo ocurrido anoche, el testigo directo de lo ocurrido, lo que contenía sudor, lágrimas y semen de él y de Morinaga.
- Morinaga… - susurró casi hipnotizado senpai, con la mirada perdida de pronto, y sin pensarlo respiró esa sábana, cerrando los ojos, poniendo sufriente sus cejas y aumentando su sonrojo del todo.
Ah… el olor a Morinaga, al sexo tenido con Morinaga, su humedad, a sus gemidos y movimientos de espasmos. “Morinaga…”, y abrió sus ojos, como si pudiera ver a ese Mortinaga visualizado en su mente en la realidad, que era lo que deseaba.
Pero no lo vio, sólo se vio a sí mismo en el espejo del baño, oliendo una sábana manchada, abrió sus ojos espantado, al igual que sus manos que dejaron caer las sábanas, ¿qué estaba haciendo? sus manos paralizadas siguieron en el mismo lugar, temblando todo su cuerpo “qué…qué…?” se aterrorizó de sí mismo, ¡estaba volviéndose loco! Se fue corriendo a su habitación a pesar del dolor y las clavadas y se encerró en ella, con llave, como si estuviera huyendo de la visión pasada que no salía de su mente. Se metió en la cama, temblando abrazándose a sí mismo.
“Esto es enfermo! Esto está mal! ES ENFERMIZO! ENFERMIZO!!” casi se jalaba del cabello, y comenzó a sollozar un tanto, mientras sus dientes tiritaban, quería volver a ser el de antes, ya no sentir ni pensar esas cosas… pero no podía hacerlo, sentía que todo esto le perseguiría ya por siempre y no podía volver atrás.
Sentía que entre más sexo tenía con Morinaga, se iban sumando con ellos más dosis de locura, no solo para él sino para el propio Morinaga, cada vez, más y más locura, más y más demencia…
- qué… qué voy a hacer…? – pregunto cortadamente mientras sollozaba, senpai.
“Debes dejarme… porque yo… no puedo dejarte”.
- Morinaga…
Ya saben, comentarios y cartas de muerte a:
Muchas gracias por todos sus correos y opiniones, me alegra que les guste mi trabajo aunque de paso se traumen por él, jeje, pero eso no me molesta xD tal vez es mi finalidad? XDDD jojojojojo

3 comentarios:

Alejandra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Liriel dijo...

Me gusta tu historia, ojalá puedas actualizar pronto. Saludos.

Betz dijo...

esta muy interesante.... por favorrr continuala prontoooo.... jeje bye y suerte